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Entre la frustración y el desaliento: el avance de los NiNi en Posadas

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Hay indicadores económicos que, aunque no ocupan el centro del debate público, funcionan como una poderosa señal de alarma sobre el estado social de una comunidad. Uno de ellos es el fenómeno de los jóvenes “NiNi”, es decir, aquellos que no estudian ni trabajan. Detrás de esa definición estadística existe una realidad mucho más compleja: jóvenes que quedaron fuera de los principales espacios de integración social, sin inserción educativa y sin acceso al mercado laboral.

El concepto de jóvenes NiNi suele utilizarse para medir niveles de vulnerabilidad en la transición hacia la vida adulta. Entre los 18 y 24 años se concentran decisiones fundamentales para el desarrollo futuro de las personas: continuar estudios, adquirir experiencia laboral, generar autonomía económica y construir proyectos de vida. Cuando una parte creciente de esa población queda desconectada tanto del sistema educativo como del mundo del trabajo, el problema trasciende lo individual y se transforma en una cuestión estructural, con consecuencias sociales. No se trata solamente de jóvenes sin empleo o fuera de las aulas, sino de una generación que enfrenta mayores riesgos de precarización, dependencia económica y exclusión social.

En Posadas, los datos de INDEC muestran justamente un deterioro sostenido de esta situación durante los últimos años. En 2023, el 15,3% de los jóvenes de entre 18 y 24 años se encontraba en condición de NiNi, equivalente a unas 8.020 personas. Un año más tarde, en 2024, esa proporción subió al 16,9%, alcanzando a 8.249 jóvenes. Pero el dato más preocupante aparece en 2025: el indicador saltó al 20,0%, involucrando ya a 8.510 jóvenes posadeños.

La evolución resulta especialmente delicada porque implica que uno de cada cinco jóvenes del aglomerado se encuentra hoy fuera tanto del sistema educativo como del mercado laboral. Más aún, el crecimiento no parece responder únicamente a problemas coyunturales, sino a un deterioro más profundo de las condiciones de inserción juvenil.

Al observar la composición interna del fenómeno aparecen elementos muy relevantes. En 2023, el 85% de los jóvenes NiNi eran inactivos, mientras que el 15% restante estaba desocupado. Es decir, predominaban claramente quienes ni siquiera buscaban empleo. En 2024 se produjo un cambio significativo: los inactivos bajaron al 65% y los desocupados treparon al 35%. Esto sugiere que una mayor proporción de jóvenes comenzó a buscar trabajo, aunque sin éxito para encontrarlo. En otras palabras, hubo un pasaje desde el desaliento hacia la búsqueda activa de inserción laboral.

Sin embargo, en 2025 volvió a modificarse la dinámica: los inactivos crecieron nuevamente hasta representar el 79% del total, mientras que los desocupados retrocedieron al 21%. Y aquí aparece probablemente la señal más preocupante de todas. Cuando la inactividad vuelve a crecer con fuerza entre los jóvenes NiNi, muchas veces no refleja una mejora laboral sino exactamente lo contrario: jóvenes que dejan de buscar empleo porque consideran que no tienen posibilidades reales de conseguirlo. El mercado laboral deja de funcionar como un espacio de oportunidades y pasa a convertirse en un ámbito percibido como inaccesible.

La posición de Posadas en el marco regional es algo volátil en los últimos años. En 2023, Posadas tenía la menor proporción de NiNi del NEA: ese 15,3% detallado estaba por debajo del 33,7% del Gran Resistencia, del 21,5% de Corrientes y del 28,1% de Formosa. Además, se ubicaba por debajo de la media nacional, que marcaba 19,2%. 

Para 2024, el aglomerado misionero dejó esa posición: el 16,9% que marcó en aquel momento, si bien seguía por debajo de Gran Resistencia (30,9%) y Formosa (34,4%), se ubicaba levemente por encima del resultado de Corrientes (16,5%). Aun así, seguía debajo del nivel nacional, que registró en ese tiempo 20,0%.

En 2025, el 20,0% Posadas volvió a quedar por debajo de Gran Resistencia (29,9%) y de Formosa (con un escandaloso 42,7%), pero otra vez por encima de Corrientes con algo más de margen (17,7%) y, además, pasó a estar por encima del total país que marcó 19,6%. 

En términos de dinámica, la de Posadas fue similar a la de Formosa respecto crecimiento sostenido de los NiNi, aunque en niveles significativamente más bajos; al tiempo que las dinámicas chaqueñas y correntinas fueron diferentes: en el primer caso, baja sostenida pero desde muy altos niveles, y la correntina fue más volátil, con baja en 2024 y nueva suba hacia 2025.

En este marco, también resulta relevante observar cómo se estructuran las trayectorias educativas y laborales de los jóvenes posadeños según género. Los datos muestran que el 48% de las personas de entre 18 y 24 años asiste actualmente a un establecimiento educativo, mientras que el 52% no estudia. Entre quienes estudian, la enorme mayoría no participa del mercado laboral: el 88% se dedica exclusivamente a sus estudios y solo el 12% combina estudio y trabajo.

Ahora bien, las diferencias por género muestran comportamientos particulares. Entre los varones, el 45% estudia y el 55% no lo hace; mientras que entre las mujeres la proporción que asiste a establecimientos educativos es algo mayor, alcanzando el 49%, frente al 51% que no estudia. Esto marca una mayor permanencia educativa femenina en la franja joven analizada.

También aparecen diferencias importantes en la relación con el trabajo. Entre los jóvenes que estudian, la proporción que además trabaja es prácticamente igual entre varones y mujeres (12% y 13%, respectivamente). Sin embargo, las brechas surgen con claridad entre quienes no estudian. En ese segmento, el 77% de los varones se encuentra ocupado laboralmente y solo el 15% permanece inactivo. En cambio, entre las mujeres que no estudian apenas el 51% trabaja, mientras que un elevado 41% se encuentra inactiva.

Este punto resulta particularmente importante porque evidencia que las trayectorias juveniles presentan fuertes desigualdades de género. Mientras los varones que abandonan o finalizan estudios tienden a insertarse más rápidamente en el mercado laboral, entre las mujeres existe una mayor probabilidad de quedar fuera tanto del sistema educativo como del empleo. Allí pueden influir múltiples factores, desde mayores dificultades de inserción laboral hasta tareas de cuidado no remuneradas que recaen principalmente sobre las jóvenes mujeres.

Para resumir y concluir, los datos de Posadas muestran un deterioro sostenido de la situación juvenil en los últimos años. El crecimiento de los jóvenes NiNi hasta alcanzar al 20% de la población de entre 18 y 24 años refleja mayores dificultades de inserción educativa y laboral, especialmente en un contexto donde además crece nuevamente la inactividad. Esto último resulta particularmente relevante porque puede estar indicando un aumento del desaliento entre jóvenes que dejan de buscar empleo ante la falta de oportunidades concretas.

Al mismo tiempo, las diferencias por género muestran que las problemáticas no impactan de igual manera. Mientras los varones presentan mayores niveles de inserción laboral aun fuera del sistema educativo, las mujeres muestran mayores niveles de inactividad, especialmente entre quienes no estudian. Por ello, el fenómeno de los NiNi en Posadas no solo crece en términos cuantitativos, sino que además presenta características estructurales que complejizan su abordaje y que exigen políticas focalizadas tanto en empleo joven como en permanencia educativa e inserción laboral femenina.

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Mover ciudadanía

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El deterioro de las condiciones económicas y sobre todo de la política para resolver los acuciantes problemas cotidianos de los argentinos, obliga más que nunca a mirar hacia dentro para encontrar soluciones. En esa tarea se inscriben las gestiones que inició Misiones para conseguir un régimen impositivo diferencial, que compense asimetrías internas y fortalezca la competitividad fronteriza. 

El impulso de Encuentro Misionero obligó a los otros espacios políticos a plegarse, incluida la Libertad Avanza, que tuvo que admitir las condiciones excepcionales de la provincia, y que, pese al repetido latiguillo, la presión fiscal misionera está en la mitad de tabla en la Argentina. Esa situación motivó un planteo que será elevado a la Nación con respaldo mayoritario de los espacios políticos misioneros, que dejaron de lado, por un momento, sus posiciones individuales. 

Sin embargo, la propuesta impulsada por el oficialismo es la única que se concentra en la cuestión provincial. Las otras agendas navegan en la intrascendencia de las discusiones porteñocéntricas, sin contemplar los matices locales. Paradigmático, el diputado Adrián Núñez, referente mileísta en Misiones, se jactó en redes sociales de una larga lista de “transformaciones” del Gobierno nacional. La inmensa mayoría de las respuestas apuntó al nulo efecto positivo en el bolsillo y, particularmente, en la tierra colorada, donde una de las principales “reformas” no ha hecho más que sumir en la miseria a los pequeños productores yerbateros. 

En contraste, la voluntad expresada en la segunda “asamblea” de Encuentro Misionero fue atender los problemas de Misiones y desde Misiones. La reunión encabezada por Carlos Rovira y el presidente de la Legislatura, Sebastián Macías, además de los diputados nacionales y provinciales, se transformó en una usina de ideas, con una riqueza que excede la política partidaria. Jóvenes y empresarios de distintos puntos de la provincia expresaron sus ideas y ganas de involucrarse en la búsqueda de soluciones, desde el barrio hasta la gran ciudad. “El poder está en ustedes”, les dijo Rovira, quien llamó a “mover la base” y “mover ciudadanía”. 

“El objetivo es hacer caminar el sueño misionero sobre ejes actuales”, precisó Rovira, en el multitudinario encuentro realizado en la Legislatura. La palabra encuentro convoca  a incluso a quienes provienen de extracciones ideológicas distintas: ex referentes del PRO y de la propia Libertad Avanza sumaron su presencia. “No hay límites ideológicos”, garantizó Rovira, para quien el el nuevo escenario no es otra cosa que una consecuencia de lo hecho en los últimos 20 años, experiencia que no debe excluirse. “Somos producto de lo que hicimos desde la última gran crisis, la de 2001. La meta del crecimiento económico es evidente. Misiones no es la misma, en todos los indicadores que se analicen”, detalló. 

Esa (re) evolución permite poder discutir nuevas agendas, con la evidencia de lo hecho. Por eso no sorprende que revisen políticas fiscales y sistemas electorales. No hay dogma, sino adaptación y pragmatismo. La ley de Lemas, vilipendiada por la oposición, pero aprobada en 1990, cuando el peronismo mandaba y el radicalismo acababa de dejar el Gobierno, será ahora revisada, según anunció Rovira: boleta única y hasta cuatro sublemas por municipio es la propuesta que ahora será revisada en la Legislatura. 

Encuentro Misionero confirmó que tendrá postulantes a la intendencia en la totalidad de los 79 municipios de Misiones, un dato que sus referentes destacaron como muestra del alcance territorial alcanzado por la fuerza política en los últimos días.

El anticipo se basa en el resultado de una serie de reuniones realizadas en distintos puntos de la provincia, que -según señalaron desde Encuentro Misionero— funcionaron como ámbitos de debate, intercambio de propuestas e incorporación de nuevos protagonistas a la vida política local. Los plenarios contaron con la presencia de intendentes en ejercicio, concejales y referentes barriales, que acompañaron el armado junto a quienes se suman por primera vez a una experiencia partidaria.

Uno de los rasgos centrales del proceso es la llegada de jóvenes y vecinos sin militancia previa, que asumen el desafío de postularse como candidatos en varias localidades. Esa renovación generacional, sostienen, empieza a proyectar nuevas figuras con vocación de representar a sus comunidades y a perfilarse como dirigentes emergentes dentro del espacio.

“El fin último no es tener los mejores candidatos, que estoy seguro que los vamos a tener, si no hacer un nuevo molde”, argumentó, en línea con una posición que ya había expresado, a tono con el concepto del sociólogo Zygmunt Bauman para describir una era donde las estructuras sociales, las relaciones, las instituciones y las identidades ya no son permanentes. 

El avance nuevamente deja sin argumentos a la oposición y en una posición incómoda a la propia Libertad Avanza. En Salta, el gobernador Gustavo Sáenz, aliado ferviente de Milei, acaba de imponer la ley de Lemas para cargos legislativos y municipales. 

Durante el debate, el senador Juan Cruz Curá (Unidos por Salta) defendió fervientemente la iniciativa, calificándola como un acto de responsabilidad institucional. “Modernizar la ley electoral no es una opción, es una obligación”, afirmó. Según Curá, el rumbo de la ley es claro: mayor representación territorial, federalismo real y respeto por la voluntad de la gente, fortaleciendo la democracia al reflejar lo que el ciudadano votó.

Misiones irá más allá, con una ley de boleta única provincial y hasta cuatro -podrían ser más de acuerdo a la reglamentación- sublemas que obligará a elegir a los mejores candidatos en cada municipio y eso mejorará también la oferta electoral. 

La reunión antes de la sesión de la Cámara se convirtió en un escenario de efervescencia, en la que los jóvenes pudieron expresarse, los empresarios plantear sus problemas y muchos dirigentes, reencontrarse. Incluso intendentes de varios años se fueron entusiasmados con el calor que sintieron en la cumbre. Esa apertura a nuevos jugadores no necesariamente salidos de los espacios partidarios, empujará una competencia mucho más severa por la representación, que derivará indudablemente en una mejor selección. Ya no alcanzará con el apellido, sino que habrá que mostrar gestión y liderazgos verdaderos para seducir a un electorado cada día más exigente y agobiado por la crisis nacional. 

El Gobierno de Milei se aferra únicamente a la “baja” de la inflación, que técnicamente sigue siendo alta en contraste con el derrumbe económico. Abril marcó 2,6 por ciento, menos que el 3,4 por ciento previo, pero todavía demasiado lejos de la promesa de cero, proyectada para mitad de año. Para colmo, las subas más altas estuvieron concentradas en los servicios regulados por el propio Estado. El combustible aumentó 11,7 por ciento (12,2 por ciento en el NEA) y mete presión sobre el resto de la economía. 

La asimetría interna en el precio de los combustibles se hace evidente y justifica el reclamo de Misiones. Aunque el CEO de YPF, Horacio Marín, comunicó oficialmente un nuevo ajuste promedio del 1% en los combustibles desde este jueves 14 de mayo, en Misiones los surtidores reflejaron incrementos considerablemente más altos, con subas que llegaron hasta el 4,71% en algunos productos premium.

La diferencia volvió a poner en foco la política de “micropricing” que aplica la petrolera estatal, un esquema que permite establecer valores diferenciados según la zona geográfica, la demanda, los corredores logísticos y hasta franjas horarias específicas, lo que provoca que el impacto final no sea uniforme en todo el país.

Un terreno arrasado. Desde que asumió Milei cerraron 24.437 empresas. Es la peor caída en los primeros 27 meses de un Gobierno. Hay 257 empresas menos que en enero. Con respecto a febrero de 2025, cerraron 13.163 empresas, una baja de 2,6%, con 24 caídas interanuales consecutivas. En lo que va de la gestión libertaria cerraron tantas empresas como en la pandemia, y casi la misma cantidad que durante los cuatro años de Mauricio Macri en el poder. En Misiones ya hay mil empresas menos que a fines de 2023. 

Esas empresas cerradas se traducen en empleos perdidos. El empleo privado formal muestra una baja del  1,6% respecto a febrero de 2025 lo que, en términos absolutos, representa una pérdida de 100.034 empleos contra ese período. 

Si se compara los volúmenes de empleo actual respecto a noviembre de 2023, mes previo  al cambio de gobierno, a nivel país está aún 3,2% por debajo, lo que equivale a la pérdida  de 205.680 empleos como se indicó previamente. Entre las provincias, solo dos logran superar actualmente los niveles de noviembre 2023: Neuquén con 5,8% (+8.343 empleos) y Río Negro con 2,9% (+3.235 empleos). 

Por el contrario, las veintidós jurisdicciones restantes aún no logran recuperar el volumen  de empleo previo al cambio de gobierno, aunque muestran fuertes brechas en sus  comportamientos: el descenso más leve se observa en San Juan (-0,2%); mientras que en  el otro extremo, Formosa (-11,5%), Tierra del Fuego (-13,3%) y Santa Cruz (-16,1%)  presentan los descensos más fuertes. 

El dato se conoció casi al mismo tiempo en el que el Gobierno celebraba un pírrico dato positivo, una inflación de 2,6 por ciento que cortó con once meses consecutivos de suba. 

Pero la realidad marca que hay poco que celebrar, con un acumulado anual de 32,4 por ciento y una meta cada vez más lejana de llegar al cero prometido. El propio ministro de Economía, Luis Caputo, tiene problemas para sostener el optimismo. Volvió a patear el inicio de “los mejores 18 meses” para junio -después de haberlo anunciado en abril- y exageró con un “proceso de bonanza que se empieza a retroalimentar” gracias a medidas como la “inocencia fiscal” y la reforma laboral que impulsan a los empresarios que se “animan a contratar gente”. “Todo eso viene en los próximos 18 meses, por eso imagino un 2019 absolutamente diferente”, se sinceró Caputo. Llamativa traición del subconsciente. En 2018, antes de ser eyectado del Gobierno de Cambiemos, Caputo también proyectaba un 2019 esplendoroso, pero ocurrió todo lo contrario, después de un pedido de auxilio al FMI por 57 mil millones de dólares -el más grande de la historia- y una estrepitosa derrota de Mauricio Macri, quien perdió contra el peronismo que venía a desterrar. El día después de las elecciones primarias el Presidente devaluó la moneda como “castigo” a quienes no lo votaron.

El Presidente actual también apuesta por la reelección, aunque el camino no parece estar exento de espinas. La imagen presidencial está en su peor momento, tanto dentro del país como en el exterior. El “fenómeno barrial” hoy está entre los tres mandatarios peor valorados de América Latina, según el Ranking de Presidentes de Latinoamérica de mayo de 2026 elaborado por CB Global Data. Con apenas 34,8% de imagen positiva y un rechazo del 63%, Milei se posicionó en el puesto 16 de 18 presidentes evaluados, integrando el denominado “podio negativo” junto a Delcy Rodríguez, de Venezuela, y José María Balcázar, de Perú. En comparación con la medición de marzo, además, el mandatario argentino cayó desde 36,2% a 34,8%, profundizando su deterioro de imagen. En el extremo opuesto del ranking aparece la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, quien encabezó la medición con 67,8% de aprobación ciudadana. 

El respaldo a Milei cae en todas las encuestas. Tanto que el gobierno de Donald Trump llamó de urgencia a Santiago Caputo a que vaya a Washington a explicar el estado de situación. En paralelo, el establishment argentino volvió a mostrar una vieja costumbre: enamorarse rápido y desenamorarse todavía más rápido. Apenas un año y medio después del inicio de la gestión de Milei, ya proliferan los análisis sobre su eventual reemplazo dentro del mismo universo ideológico. Sin embargo, los números no acompañan esa ansiedad. Milei sigue siendo quien conserva el núcleo más sólido de adhesión dentro del espacio liberal-conservador, con mayor voto seguro que Patricia Bullrich y Mauricio Macri, y con una capacidad de retención que sus posibles herederos todavía no logran igualar.

La verdadera discusión no debería ser quién reemplaza a Milei, sino si existe una demanda social para un “mileismo sin Milei”. Bullrich y Macri no expanden: administran el mismo electorado y comparten casi el mismo rechazo social. 

El último informe de Zuban Córdoba & Asociados revela que Milei mantiene un voto seguro del 18,7%, por encima de Bullrich (14,3%) y Macri (9,9%), aunque también exhibe un rechazo consolidado del 57,2%, apenas superior al de sus potenciales reemplazos dentro del mismo universo político. 

El problema de la élite política no parece ser la falta de nombres, sino la ausencia de un rumbo distinto. Se habla demasiado de candidaturas y muy poco de proyecto económico. Y ahí está la gran omisión del círculo rojo: la gente no vota herederos, vota expectativas. ¿Será capaz el peronismo de dejar atrás sus rencillas eternas y consolidar una opción para responderlas?

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La economía en 2026

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Los datos de actividad e inflación que se conocieron del primer trimestre de 2026 fueron malos. A febrero, el PIB mensual corregido por estacionalidad se ubicaba 2.2% por debajo del nivel alcanzado a finales del año 2025. Los indicadores preliminares de marzo sugieren que habría una recuperación parcial, es decir, que sería insuficiente para llegar a los niveles del mes de diciembre.

La inflación mensual promedió 3,1% en los primeros tres meses del año, pero el registro de marzo fue incluso peor (3,4%). Esa aceleración de la inflación se tradujo en una pérdida del poder adquisitivo de los salarios formales (algo más de un punto acumulado a febrero) y sólo los ingresos de los trabajadores informales mejoraron en términos reales en ese bimestre.

La Confianza del Consumidor, que mide la Universidad Torcuato Di Tella, se redujo en alrededor de 13% entre diciembre y abril, aunque todavía se ubica en un nivel intermedio de la serie histórica.

El dato positivo vino dado por el sector externo, con exportaciones que aumentaron 30% interanual en el primer cuarto del año, lo que permitió alcanzar un superávit de US$ 2.500 millones en ese período.

Las proyecciones de FIEL para el año 2026 fueron corregidas para tener en cuenta un impacto más prolongado de los altos precios internacionales del petróleo como consecuencia del todavía no resuelto conflicto en Medio Oriente y de las demoras que habrá para normalizar el flujo de insumos a través del estrecho de Ormuz, aún luego de que se alcance un acuerdo entre las partes en disputa.

Las exportaciones argentinas se encaminan a superar los US$ 100.000 millones como consecuencia del aumento en precio y cantidades de la energía y del mayor volumen exportado del complejo agrícola. Además, se espera un buen desempeño de las exportaciones industriales, al menos a la luz de lo observado en los primeros meses del año. Eso permitiría alcanzar un superávit comercial de alrededor de US$ 20.000 millones, que sería suficiente para que la cuenta corriente del balance de pagos esté equilibrada. Junto con un superávit en la cuenta capital, habría espacio suficiente para sobre cumplir la meta de compra de reservas de US$ 10.000 millones recientemente acordada con el FMI.

El stress financiero se ha superado en los precios (tasas reales de interés) pero todavía no en volumen como consecuencia del aumento en la mora de los créditos que tarda algunos meses en normalizarse. Recién en el segundo semestre se sumarían ambos efectos positivos y ello ayudaría a mejorar algo la actividad.

El empleo difícilmente tenga una evolución muy favorable como consecuencia de los cambios sectoriales y de una mejora en la productividad laboral que es necesaria para aumentar la competitividad de las empresas en los sectores transables. Los ingresos de los asalariados podrían recuperarse algo, por paritarias que deberían acomodarse a la aceleración de la inflación observada en los últimos meses. De todos modos, proyectamos que el crecimiento del PIB sería del orden de 2% en 2026.

La inflación del mes de abril iniciaría un camino hacia la baja al haberse diluido los cambios en precios relativos y ayudada por un tipo de cambio estable. Esperamos que esa tendencia continúe durante el resto de 2026 y que la tasa de inflación mensual se reduzca a un promedio mensual de 1.9%, lo que permitiría que el año cierre prácticamente en los mismos niveles observados en 2025.

El nivel del tipo de cambio real ha caído recientemente, pero los salarios privados medidos en dólares ajustados por la inflación americana se encuentran todavía 25% por debajo de los alcanzados a finales de la Convertibilidad y 33% por debajo de los observados en los años 2016 y 2017.

El año 2027 puede verse afectado por la incertidumbre electoral. Ello va a depender de la probabilidad de éxito de un candidato populista. Si ésta es muy baja, no habrá una gran tensión; pero si no es así, es de esperar una nueva ronda de dolarización de portafolios. Más allá de que habría sido conveniente haber fortalecido la posición de reservas netas del BCRA, no hay espacio en los meses que restan de aquí a las elecciones para blindar la economía. El gobierno ha comprado recientemente más dólares de los previstos, ha aprovechado un nicho local para colocar deuda en dólares y ha sobre-colocado deuda en pesos, lo que le permitió esterilizar una parte de la emisión realizada para comprar divisas. Sólo restaría concretar alguna emisión de bonos en el mercado internacional, pero ello se ha complicado por la suba del riesgo país que se ha observado recientemente.   

En resumen, la enorme transformación que está viviendo la economía argentina, con un salto importante en las exportaciones, deberá transitar una nueva prueba electoral en 2027.

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Entre el ajuste y la realidad paralela

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Las movilizaciones en defensa de la universidad pública volvieron a llenar calles y plazas en distintos puntos del país. Estudiantes, docentes, investigadores y autoridades universitarias reclamaron contra el ajuste presupuestario y denunciaron el ahogo financiero que atraviesan las casas de estudio. Pero hay que tener en cuenta que el conflicto tiene, además, un componente institucional grave: el Gobierno sigue sin cumplir plenamente con la Ley de Financiamiento Universitario, aprobada por el Congreso y ratificada por ambas cámaras luego del veto presidencial.

Es decir, no se trata solamente de una disputa política o presupuestaria. El Ejecutivo decidió desconocer en los hechos una norma respaldada por amplias mayorías parlamentarias. Y lejos de buscar una salida, la respuesta oficial fue profundizar el ajuste y redoblar las provocaciones contra quienes protestan.

El Gobierno insiste en presentar las marchas como una maniobra partidaria, intentando desacreditar a estudiantes, docentes y rectores. Pero el problema para la Casa Rosada es que la protesta excede ampliamente cualquier estructura política: expresa un malestar social cada vez más extendido frente al deterioro salarial, la caída del poder adquisitivo y el desmantelamiento de áreas sensibles del Estado.

En ese contexto, la entrevista que dio esta semana Javier Milei volvió a mostrar un nivel de agresividad preocupante. El presidente recurrió otra vez a insultos, descalificaciones y ataques personales contra periodistas, opositores y sectores críticos. Cualquier cuestionamiento es presentado como una conspiración, cualquier disidencia como un enemigo a destruir.

La lógica oficial parece ser gobernar en estado permanente de confrontación. Pero el desgaste empieza a aparecer. Las últimas encuestas muestran una caída en la imagen presidencial y un crecimiento del rechazo, incluso en sectores medios que inicialmente acompañaron el ajuste con expectativas de estabilización económica.

A eso se suma el protagonismo del Jefe de Gabinete Manuel Adorni, defendido a ultranza por el presidente, pese a las denuncias en su contra y una de las figuras más representativas del estilo político del Gobierno. En medio de los conflictos sociales y económicos que atraviesa el país, Adorni aparece como el principal defensor mediático del ajuste y de las descalificaciones oficiales contra periodistas, estudiantes, opositores y sectores críticos. Para muchos, ocupa el rol de verdadero “ministro de la realidad paralela”: el encargado de negar el deterioro social, relativizar los conflictos y construir un relato donde todo reclamo es una operación, toda crítica un ataque político y, fundamentalmente, ocultar su propia corrupción.

La gestión parece correrse del terreno político para refugiarse en la provocación cotidiana, las conferencias performáticas y la confrontación permanente. Pero mientras el Gobierno insiste en discutir enemigos imaginarios, la realidad empieza a golpear incluso a sectores que hace apenas meses respaldaban el rumbo oficial.

La marcha universitaria dejó entonces algo más profundo que una foto multitudinaria. Funcionó como síntoma de un clima social que empieza a cambiar. Porque cuando un gobierno responde a cada reclamo con insultos, ajuste y provocaciones, el problema deja de ser solamente económico: pasa a ser también político y democrático.

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Cámara Argentina de la Construcción, cuadro de crisis con algunas omisiones y tergiversaciones

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En Argentina se da la paradoja, solo explicable por el tremendo grado de colonización cultural, que la mayoría (sino todas), las asociaciones empresarias, en los hechos apoyan a programas económicos y gobiernos, de claras y evidentes orientaciones antinacionales, adhiriendo a la ideología liberal (antinacional por definición), y sus derivadas neoliberalismo y libertarismo.

Prácticamente, las mismas “recetas” destructivas, dictadas por el FMI aun antes de ser “recomendadas” por el Consenso de Washington, fueron aplicadas desde “la revolución fusiladora” (1955), en adelante, por todos los gobiernos de orientación liberal (ultra conservadores en lo político), siempre referenciados en aquella perimida y hoy inviable Argentina semi feudal de alrededor del 1900. Y sus resultados fueron siempre muy negativos, y en los casos severos, desastrosos.

Es notable que las tremendas anteojeras ideológicas les impidan razonar y constatar que, al apoyar medidas contrarias al Interés Nacional, terminan perjudicando a sus propias empresas o actividades económicas. Y que, destruyendo al mercado interno, se perjudican sus propios intereses económicos…salvo que, en vez de empresarios, sean delincuentes fugadores de divisas y timberos de las finanzas.

Sin duda la mayoría de los empresarios adherentes voluntarios a la muy negativa doctrina liberal, tienen esa postura mental por las cerradas anteojeras ideológicas que les instaló el denso aparataje cultural que opera al servicio de la dependencia crónica de Argentina.

Claro está que muchos evidencian que el principal objetivo es fugar divisas, por sobre lo lógico que sería hacer crecer sus empresas. Varios adquirieron a valores dudosamente justos, bienes del Estado y varias de las que fueron pujantes Empresas Estatales, con lo cual “tranquilizan sus conciencias” al apoyar -de hecho- a las políticas y acciones antinacionales, con las que amasaron fortunas muy dudosamente bien habidas.

Otros varios, posiblemente casi todos del “Círculo Rojo”, en un delincuencial pase de manos, implementado por Cavallo, transfirieron sus voluminosas deudas externas al Estado Nacional, con lo cual todos los argentinos pagamos los desmanejos de esos “señores”, entre ellos el expresidente Macri.

En algunos casos, el rol asumido por esos “entes empresarios” (que por la poca profundidad y nulo patriotismo más parecerían ser aquelarres de bolicheros apátridas), pasa a ser impresentable e indefendible.

Esa evidenciaría ser la postura ideológica dudosamente nacional de varias asociaciones empresarias; como la SRA (Sociedad Rural), aplaudidora y explícita apoyante del apátrida “proceso”, y en la misma línea, abucheadora del presidente Alfonsín; a lo que se agregan las “opiniones importantes” de personeros “del campo”, como Etchevehere -burlándose maliciosa y estúpidamente del desarrollo satelital argentino-, o el hoy exlegislador De Angeli -quien con vehemencia expresó que la prioridad de los niños del “campo” (o sea de hijos de la peonada), debería ser trabajar en las tareas rurales, en vez de ir a la escuela. ¡Quieren reimplantar la servidumbre semi esclavizante, de la era medieval!

En la misma industricida y antinacional postura evidencia estar- contra toda lógica-, la Unión Industrial Argentina, cuyo expresidente Funes De Rioja, enterado del proyecto industricida de libertarios y secuaces, en vez de oponerse, no se objetó a esa aberración, evidenciado eso con su conformista frase “no hay botes salvavidas para todos”, sin ninguna protesta; y en la misma línea, sus continuadores en la UIA, a más de dos años de cruel aplicación del industricidio premeditado, solo parecen haberse expresado con un edulcorado comentario, en el que aludieron muy tibiamente al desastroso desguace industrial, sin plantarse en contra como es debido.

En ese deplorable contexto de empresariado dócil -cuando no cobarde-, ante las imposiciones destructivas del poder financiero transnacional y de la cómplice oligarquía local, cabe valorar el crudo cuadro de situación expuesto el 06/05/2026, por el presidente de la Cam Ar Co, según una confiable versión periodística.

Desconozco o al menos no supe, de anteriores fundamentadas críticas al industricidio y freno total a las inversiones en obras públicas, por parte de las dirigencias empresariales de la construcción. Si no las hubo, la acá analizada recién se hizo pública a dos años y medio del destructivo accionar libertario. ¡Mas vale tarde que nunca!

Pero en el extenso reportaje hecho al Sr. Weiss, una de sus afirmaciones peca de poco precisa e incluso distorsionada, al expresar, según la versión periodística, que “cuestionó la baja inversión histórica en rutas, energía, puertos y vivienda”, sin definir que hubo gobiernos que efectivamente concretaron grandes inversiones en infraestructura.

También dijo “El déficit de infraestructura que tiene el país tiene 80, 90 o 100 años. No es que las rutas están mal porque hace dos años no se invierte, vienen mal desde hace muchísimo tiempo”, lo cual es una generalización con la que incurrió en gruesas falsedades conceptuales.

Con esa muy errada frase, pasa de hecho a exculpar al desastroso gobierno libertario, “repartiendo culpas” que en un todo deben ser atribuidas a quien impúdicamente reconoció querer “destruir al Estado”, perverso sincericidio que implica empujar a Argentina a la disolución nacional, pues SIN ESTADO NO HAY PATRIA, Y SIN PATRIA NO HAY NACIÓN.

Eso, tan elemental como profundo, no debería ser desconocido por el empresariado ni por todo el pueblo argentino.

La destrucción acelerada de la infraestructura en general, es una pieza clave de ese perverso operativo de desguace nacional. Ante semejante grave realidad, no caben las medias tintas ni las quejas “modositas”, que suavicen las expresiones hasta diluirlas en la nada del conformismo cómplice.

Detallemos sintéticamente, las gruesas omisiones, de la opinión institucional de la Cam Ar Co, pues tal rol cabe a los dichos de su presidente, según la versión periodística, que no fue refutada (diario digital ECONOMIS, del 7/5/2016). En una suerte de “exculpación implícita“, del nulo accionar libertario en obras públicas…¡y en el elemental mantenimiento!, dijo que la carencia de inversiones en infraestructura data de “80, 90 o 100 años. ¡Groseramente falso!

– Omitió el enorme Plan de Obras Públicas del peronismo en el período 1946 – 1955, que entre otras muchas concreciones, hizo el aeropuerto internacional de Ezeiza. El ejecutor de ese vasto plan fue el General Ingeniero Juan Pistarini, encarcelado por “la fusiladora” por el “grave pecado” de desarrollar el país, por sobre la estrecha visión de la oligarquía ultra conservadora.

– El breve gobierno desarrollista de Frondizi, además de acelerar la industrialización, también planificó un plan de obras públicas, en buena parte abortado por el golpe de Estado de 1962.

– El período de la “Revolución Argentina”, de Onganía y sus sucesores, saliéndose de las limitaciones mentales de despreciar como “obras faraónicas” a grandes obras públicas, ejecutó un vasto accionar, construyendo el Complejo ferro vial Zárate – Brazo Largo y el puente Chaco – Corrientes; además de muchos kilómetros de rutas nacionales, entre ellas pavimentando las que conectan el “país central” con Iguazú y con Bariloche; dando también fuerte impulso al Plan Nuclear con vastas obras. En ese período, Posadas (Misiones), dejó de ser un pueblo grande, pavimentándose todo el casco urbano y accesos al mismo desde la Ruta 12.

– El enorme plan de obras públicas de los doce años del peronismo kirchenista, superó incluso al que había desarrollado la década peronista. Amerita un breve resumen, desarrollado seguidamente.

– 17 nuevas Universidades Nacionales, y mejoras importantes en todas las preexistentes.

– 5.800 Km de líneas de Alta Tensión, interconectando todas las provincia continentales.

– Viviendas nuevas terminadas: 755.289 – En ejecución 264.788. Más financiaciones para ampliaciones y refacciones en casi 100.000 viviendas.

– Red caminera: 5.165 Km de rutas y 2.893 Km de autovías, más 667 puentes.

– Terminación de la Central Nuclear Atucha 2 (paralizada 22 años por gobiernos neoliberales y afines).

– Terminación de la mega hidroeléctrica Yacyretá y operación a plena capacidad, para lo cual se hicieron vastas obras de protección costera en ambas márgenes, con particulares impactos positivos en Posadas (Misiones) y Encarnación (Paraguay).

¿Puede compararse y equipararse ese enorme plan de obras públicas, con la anomia destructiva libertaria, como lo hizo el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción?

Dado que están fundiendo por falta de trabajo, a las empresas constructoras, no parece lógico oficiar de críticos modositos, con comparaciones falaces que indirectamente justifican el desguace general libertario.

Y como sucedió con el patriota General Ingeniero Juan Pistarini, el establishment también castiga al alma mater del enorme plan de obras públicas de esos doce años, el arquitecto Julio De Vido.                

Metodología recurrente de la oligarquía ultra conservadora y sus múltiples tentáculos, contra los que se atreven a concretar acciones que nos lleven al desarrollo socio económico.

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