El que apuesta al dólar…

“El que apuesta al dólar pierde“. La frase que repitió en 2002 Eduardo Duhalde cuando la Convertibilidad había estallado por la crisis, es, en realidad, original de Lorenzo Sigaut, ministro de Economía del gobierno de facto de Roberto Eduardo Viola. No apostó bien. Sucedió lo contrario: la gente que desobedeció el consejo salió beneficiada. El gobierno militar no logró controlar el mercado y, hacia fines de 1981, sólo unos meses después de las palabras de Sigaut, el dólar había aumentado el 130%.
El dólar ha sido y es, un seductor imán para un argentino acostumbrado a desconfiar de su moneda local, empujado por gobiernos que no logran generar entusiasmo.
La tormenta perfecta de esta semana en la Argentina vuelve a demostrar que domesticar el dólar parece sencillo cuando se está lejos del poder, pero un problema político que puede hacer trastabillar al más mentado cuando se está en el Gobierno.
El mejor equipo no logra transmitir confianza y el dólar trepó a los 23 pesos en un jueves caótico en el que fracasaron todas las iniciativas oficiales. La desconfianza recorre la médula espinal de buena parte de los votantes del cambio, los mismos que alguna vez sufrieron por un corralito y empuñaron las cacerolas. Pero, para mayor angustia del Gobierno, también comienzan a mirar con desconfianza los “inversores”, esos que todavía no trajeron la lluvia prometida.
La revista Forbes, que hace unos pocos meses encumbró en su portada a Marco Peña como el CEO del año –no hay ironía en que no se distinga que se trata del Jefe de Gabinete-, ahora recomienda “salir rápido de la Argentina”.
“Es hora de salir de Argentina y salir corriendo. El carry trade es lo que mantuvo al país a flote. Es entonces cuando los inversores de países con bajos intereses obtienen préstamos en sus países para adquirir deuda de otras naciones, que rinde mayor interés. Ese comercio, en la Argentina, es aún menos atractivo, porque -sin importar qué- los inversores en bonos todavía quieren ver un crecimiento y Argentina lucha por lograrlo. La economía ha sido una montaña rusa. 10% en 2009. 2% abajo. 2% arriba.2% abajo. 2% arriba. Así es la imagen”, reza uno de los párrafos más duros del artículo firmado por Kenneth Rapoza.
The Economist, revista británica de negocios, también hizo foco en la “crisis del gradualismo argentino” y cuestionó las medidas del Gobierno que “perjudican las perspectivas de crecimiento y de Macri”.  
El peso argentino fue la moneda más devaluada del año. Justo en el Gobierno que se burlaba del anterior por “no poder contener” la suba del dólar. A Axel Kicillof se le achacaba haber dejado subir el dólar 56,3 por ciento en sus dos años de gestión. En el mismo período, desde que asumió Macri, el dólar es 127,34 por ciento más caro, o 59,14 por ciento, medido desde la salida del cepo.
No sorprende entonces que en medio de la tormenta, Nico y Toto –los ministros de Hacienda, Nicolás Dujovne y de Finanzas, Luis Caputo-, dieran explicaciones que en ningún momento estuvieron dirigidas al ciudadano preocupado por el impacto de la devaluación en su bolsillo, sino a los mercados financieros que quieren garantías de que van a cobrar las jugosas ganancias prometidas. La falta de un liderazgo político se hace evidente en las respuestas de manual ortodoxo de ambos ministros. El ala política está desdibujada. La renuncia anticipada de Emilio Monzó a continuar como enlace en Diputados, así como el desconcierto del ministro del Interior, Rogelio Frigerio, al intentar explicar que el ajuste no pasará por las obras de su cartera, son dos muestras de la preponderancia de los CEO.
La receta para calmar las aguas no es desconocida. Subir las tasas de referencia para bonos en pesos y hacer más ajuste.
No podría esperarse un remedio distinto de un Gobierno que se inició con eliminación de retenciones e impuestos para los sectores más poderosos y quita de subsidios que beneficiaban a los de menores recursos.
La tasa del Banco Central subió a 40 puntos, típica primera herramienta para frenar la estampida. Nico anunció un ajuste de 30 mil millones de pesos –la mitad de lo presupuestado para el año- para achicar el pánico déficit.
Esas medidas tienen su costo. Elevar la tasa de interés puede desincentivar la compra de dólares, pero al mismo tiempo alimenta la bicicleta financiera y frustra inversiones en el mundo real. ¿Quién garantiza una ganancia tan alta sin hacer nada?
El recorte también genera un problema político para Mauricio Macri, que sostiene buena parte de su gobernabilidad en la buena relación con los gobernadores provinciales. Menos obra pública significa menos dinamismo en la economía y paralización de rutas y caminos. Varios ya hicieron notar su disgusto.
“Uno elige qué costos evitar y qué costos pagar; elegimos evitar una crisis”, justificó Nico. Su elección hace que miles de argentinos sean los que deban pagar los costos de las ganancias de unos pocos que especularon con información privilegiada. Uno de los primeros que salió a comprar dólares en estampida fue la JP Morgan, que tiene a sus ejecutivos también dentro del Gobierno.  Nico y  Toto, como Juan José Aranguren, no sufren. Tienen su capital en dólares y buena parte del país. En todo caso, con la suba, solo tienen un par de millones más de ahorros.
Nico y Toto insistieron en que las metas centrales no se modifican, como si la suba del dólar no se trasladara a los precios. La meta del 15 por ciento ya fue dinamitada hace rato, pero es la regla con la que se midieron paritarias.
Los esfuerzos por contener la corrida obligaron al Banco Central a vender más de siete mil millones de dólares en dos meses. El plan de infraestructura que prometió el Gobierno con participación público privada, cuesta seis mil millones de dólares.
El epicentro de la crisis tomó por sorpresa al Gobierno y también a opositores. Los principales consultores advierten que tendrá coletazos políticos y que afectará la imagen presidencial, que sueña con una reelección.
El consultor Gustavo Córdoba señala que “hoy el peronismo sin hacer nada aparece como opción con posibilidades”, aunque no haya una figura excluyente. Y recuerda que a Carlos Menem y Néstor Kirchner tampoco los conocía nadie cuando llegaron a ser candidatos. “Sorprende el argumento que, ante la fuerte caída de la aprobación del Macri está todo bien porque nadie en la oposición lo capitaliza”, especifica.
La corrida cambiaria y la inestabilidad financiera contrastan con el modelo misionero que comenzó a generarse hace quince años. Desendeudamiento y previsibilidad en el gasto. El desendeudamiento incluyó la desdolarización de los pasivos: el 95 por ciento de la deuda estaba en dólares. Hoy no llega al cinco por ciento y la deuda total, a menos del diez por ciento del presupuesto, cuando a fines de los 90 significaba dos presupuestos y medio.

En su discurso ante la Cámara de Diputados, el gobernador Hugo Passalacqua ratificó esa postura, iniciada por el entonces gobernador Carlos Rovira, hoy presidente del parlamento, al advertir que pese a que Misiones recibe buenas calificaciones de las consultoras financieras, “no modifica la postura del Gobierno provincial de no asumir endeudamientos que comprometan las finanzas provinciales”.
No fue la única señal de diferenciación. La más sonora fue la confirmación de que Misiones resistirá la desregulación del mercado yerbatero que impulsa el Presidente. “No queremos someter a la querida yerba mate, a la libertad de un mercado, donde las reglas no las pone el pequeño y mediano productor”, afirmó Passalacqua.
También hubo un contrapunto por la quita de subsidios energéticos que inició la Nación que derivó en una “penuria económica para los misioneros”.
Como ejemplo, desde un valor del megavatio-hora (MW-h) que compraba la Provincia a 64, pasó a costar 1.080 en febrero de este año. Estos números dan dimensión real del incremento. La energía eléctrica está atada al dólar, por lo que cualquier fluctuación deriva en nuevas tensiones por los valores, lo mismo que las naftas, cuyos expendedores están reclamando por un “atraso” del 20 por ciento tras las últimas subas del billete verde.
La nueva devaluación deja más heridos que victoriosos. En Misiones celebran los exportadores que vendieron por 411millones de dólares en 2017, ya que un dólar alto aumenta la rentabilidad –Arauco celebra por partida doble: es la principal exportadora de pasta celulósica y concentra ventas por más de 100 millones, a lo que se suma baja de impuestos y en breve el beneficio de los bitrenes-.
Sufren los comerciantes que no ven el fin de la agonía de las asimetrías. En teoría, un dólar alto mitigaría la diferencia de precios con Paraguay, pero como hay un corrimiento casi directo a precios, nunca serán más bajos que en la vecina orilla. Si dejan de comprar en Encarnación, no quiere decir que compren en Posadas.
La suba de tasas también acentuará las dificultades para financiarse y reponer stocks.
Otros que padecen por las consecuencias de la corrida son los yerbateros, endeudados en más de dos mil millones de pesos. Las tasas más altas encarecerán su financiamiento.
Misiones reclama y mantiene negociaciones permanentes para conseguir alguna compensación por la suba de tarifas y la electrodependencia de una provincia que carece de gas natural. En el Congreso se intentó con bajar a cero los impuestos a la transferencia para toda la provincia, iniciativa que fue bloqueada por Cambiemos con el voto en contra de Misiones del radical Luis Pastori.
Pero esa necesidad de conseguir algún beneficio no se traduce en irresponsabilidad. Así como los diputados misioneros se sentaron con toda la oposición para discutir un freno a los tarifazos, ahora el propio Gobernador anticipó que no se acompañará un pedido del peronismo y corrientes de izquierda para quitar el IVA a las tarifas.
Aunque Macri ya anticipó que vetará cualquier legislación que atente contra las subas de tarifas,  la quita del IVA no significará más que una doble imposición para las provincias, que ya deben cargar con rebajas de impuestos o tarifas. El IVA se coparticipa. Para Misiones una quita significaría 452 millones menos, de un costo fiscal de 29.140 millones en total. En 2019 la pérdida podría ser mayor, en torno a los 900 millones de pesos.
Pese a que despotrican contra las provincias, en el Gobierno de Macri agradecieron la sensatez de Misiones a la que se sumaron Entre Ríos, Salta y Córdoba, tándem que podría desarmar la estrategia opositora que no tiene nada que perder. Sería bueno que además de las gracias, realmente haya reciprocidad.
La defensa del tarifazo, de todos modos, tiene un elevado costo político para Macri y una posible víctima directa: el radical Luis Pastori podría quedarse fuera de la fórmula en Misiones por su encendido alegato a favor del Gobierno y en contra de la rebaja del impuesto a las naftas que proponía el bloque misionerista.
Las primeras encuestas marcaron una fuerte caída en la imagen del veterano dirigente. En cambio, Humberto Schiavoni celebró el viernes un virtual lanzamiento de su candidatura en un mitín realizado en Itaembé Miní, después de una minuciosa convocatoria telefónica a vecinos y militantes del radicalismo que parecen contentos con el papel de partenaires que conservarán en 2019.
Lejos de las elecciones y con la tranquilidad que brindan los sondeos que revelan la continuidad de una imagen elevadísima del Gobernador y una buena calificación de la gestión, en la Renovación se esfuerzan por sostener un Gobierno activo y atento a las necesidades de la sociedad.
Mantenerse como una de las pocas provincias sin deudas que comprometan las finanzas y pagando los sueldos en término, son activos políticos invaluables en estos momentos de turbulencia.
Los resultados de una política de largo plazo pueden evaluarse en la baja de la mortalidad infantil a 7.99 por mil, después de records negativos que superaron los 20 por mil en los 90. Alcanzar esa meta no sería posible sin inversiones en infraestructura hospitalaria, rutas, viviendas y las aulas abiertas. La Educación es una prioridad. Se lleva el 30 por ciento del presupuesto y los chicos tienen boleto gratuito todos los días. Solo este año se abrirán 60 nuevas escuelas. Son pocas las provincias que pueden darse ese lujo.

Juan Carlos Argüello219 Posts

Periodista, director de Economis

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