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Marcos Peña dejó en off side a la alianza Cambiemos en Misiones. Durante su exposición en el Congreso, el jefe de Gabinete de Mauricio Macri, confirmó sorpresivamente que el ITC Diferenciado para los combustibles en Posadas no volverá y sugirió que las asimetrías dejaron de existir por la suba del dólar en las últimas semanas.
Peña describió una realidad paralela a la que se vive en la capital misionera, donde la fila de vehículos para cruzar a Paraguay es permanentemente extensa y lo fue mucho más en los días previos al inicio de clases. “Nos dejó en off side”, admitió el radical Luis Pastori, uno de los principales promotores del artículo 10 de la ley Pymes, en “mora” inexplicable por parte del Gobierno nacional.
El ITC diferenciado había sido uno de los puntos reclamados por los empresarios misioneros para mitigar las asimetrías fronterizas que crecieron exponencialmente desde 2015. Pero desde entonces y a dos años de la sanción de la ley Pymes, no se avanzó en ninguno de los otros elementos que podrían darle algo de competitividad -palabra favorita del Gobierno- a la economía misionera.
La suba del dólar, como deslizó Peña, favorece al sector exportador, ya aliviado por la rebaja de impuestos. Pero como la devaluación se trasladó a los precios, como reconoció el propio Banco Central, para el resto de la economía, la volatilidad del dólar se licúa con la inflación. Es decir, no soluciona los problemas de fondo de la economía misionera cuya posición geográfica obliga a una mirada mucho más profunda. “Que le avisen a la gente que sigue yendo a Encarnación que se terminaron las asimetrías”, se quejaron en la Municipalidad de Posadas. Los datos oficiales hablan de una sangría diaria de 25 millones de pesos que se mudan a los comercios de la vecina orilla.
La caída del ITC diferenciado aporta otro dato: serán necesarios 31 millones de pesos más para cargar los mismos litros de combustible que hasta el 1 de marzo. Son 31 millones de pesos que se esfuman del alicaído circuito comercial. En el peor de los casos, también cruzarán la orilla, donde la nafta vale hoy ocho pesos menos.
Muchos de los empresarios que esperaban alguna señal del Gobierno nacional ahora se miran con desesperanza, incluso aquellos que son simpatizantes del cambio. No encuentran un interlocutor que entienda el contexto y que sea ejecutivo. Reuniones hubo muchas, pero, se quejan, cada una es como un volver a empezar y así pasa el tiempo sin ningún avance real. La demanda por la reglamentación del artículo 10 viene desde 2016 y el año pasado la propia alianza oficialista hizo campaña prometiendo una inmediata resolución. Las reuniones irresolutas se repiten en el sector forestal, donde lo firmado no se ratifica en terreno. La deuda por la ley de bosques implantados ya acumula, solo en Misiones, más de 270 millones de pesos.
Este lunes la yerba mate se sumará a esa dinámica. El ministro de la Sociedad Rural, Luis María Etchevehere convocó a una mesa yerbatera para analizar la problemática del sector. Pero nadie sabe demasiado bien qué se va a discutir y si Etchevehere demandará una explicación desde los brotes verdes hasta los precios en los supermercados, algo que largamente se debate en el seno del Instituto Nacional de la Yerba Mate, como nunca desdibujado, pese a que lo conduce Alberto Ré, un radical de la propia tropa de Cambiemos. Si la mesa toma decisiones sobre los eslabones de la cadena productiva, el INYM perderá (la poca) legitimidad para incidir en el mercado.
Pero productores, Gobierno provincial e incluso algunos representantes de Corrientes, temen que Etchevehere haya convocado a la mesa yerbatera para atender una idea que comenzó a germinar a fines del año pasado entre un grupo de industriales: liberar el mercado yerbatero. Que sea la mano invisible la que ordene jugadores y pague a cada quien por su esfuerzo. La idea no es nueva. Durante los 90 ya se puso en práctica con resultados desastrosos y una explosión de protesta en 2001, con el Tractorazo que hizo parir al INYM. Las chacras habían quedado abandonadas y el oro verde valía menos que una limosna. Con esa traumática experiencia, nadie quiere ser la cara visible de una nueva desregulación por lo que sus promotores deslizan parches compensadores, como un precio garantizado para pequeños productores -incluso a través de los denostados subsidios- y una libre competencia para los más grandes. Pocos confían en que esa fórmula funcione, pero para las industrias es prioridad mejorar su rentabilidad y no encuentran otra salida.
En el Gobierno provincial advierten que no puede haber atajos mágicos que evadan el texto de la ley del INYM, especialmente en cuanto a la fijación de precios. “Se puede discutir una nueva ley pero eso es otro tema”, señalan en la Rosadita. Aunque por ahora prefieren escuchar a Etchevehere, deslizan que liberar precio es jugar para el equipo de los grandes y dejar en el desamparo a los más chicos.
Etchevehere pertenece a otra concepción de la producción. El “campo” es eso que se exhibió en la ExpoRural, donde los patrones van con sus mejores galas y el peón arrea al mejor ganado. Se hicieron negocios por 20 mil millones en un escenario en el que fueron invitados de honor el presidente Mauricio Macri y la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal. Hasta los popes de la Unión Industrial van a hacer sociales, mientras sus asociados sufren por la apertura de importaciones.

El “campo” misionero, mira de lejos esa realidad.
El propio Peña quedó en off side durante su exposición en el Congreso. Insistía en que la inflación está en baja al mismo tiempo que el Indec anunciaba una suba de precios del 2,4 por ciento en febrero -4,2 acumulado en el bimestre y 25,4 en los últimos doce meses- y de 2,1 en la inflación núcleo, el porcentaje más elevado de los últimos diez meses. Esos datos destruyen la meta recalibrada del 15 por ciento. Las estimaciones más optimistas hablan de una inflación del 23 por ciento, lo que lesiona la credibilidad del Banco Central y del programa económico. Hasta ahora, lo único que se contuvo para ayudar a las metas, fueron los salarios.
Pero el “gradualismo” fue elogiado por la presidenta del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, quien vino a supervisar los avances del plan económico. La nueva dama de hierro de las finanzas se cuidó de mostrar una imagen mucho más suavizada que la de sus antecesores cuando venían a inspeccionar el estado de las cuentas en la Argentina. Lagarde paseó con su marido por la Recoleta porteña y después vino a conocer las Cataratas del Iguazú, destino ineludible del turismo en el país. Muy distendida, mantuvo una reunión con el gobernador Hugo Passalacqua por casi una hora, en la que hablaron de los beneficios del turismo y de la importancia de los consensos para definir rumbos económicos. No hubo ni oferta ni pedido de créditos. En cambio, Lagarde resaltó la amabilidad del misionero, carta de presentación en el turismo.


Desde 2005, cuando Néstor Kirchner canceló la deuda con el Fondo, no venía una misión como la actual. Pero Lagarde aclaró que por ahora para Argentina no hay préstamos ni programas a los que someterse.
Misiones es un buen ejemplo de que se puede vivir sin pedir prestado. La consultora Moody’s volvió a ponderar los resultados financieros de la Provincia en un contexto en el que buena parte de los gobernadores eligió el camino del endeudamiento.
En un informe difundido el 19 de febrero último, Moody´s destacó que Misiones no se endeudó -como hizo Nación y una docena de provincias-, y también la prudencia para contener el aumento del gasto. Al mismo tiempo, elogió cuatro pilares de la recuperación de las cuentas fiscales, a saber:
#Uno: revirtió el déficit y volvió al superávit
Misiones logró revertir el déficit corriente en el que había incurrido en 2016 por primera vez en años, en un superávit corriente en 2017.
#Dos: “Copa” y recaudación Rentas, en ascensor; gastos, por escalera
Desde el año pasado los ingresos subieron más que los gastos. La provincia logró administrar las erogaciones con prudencia.
#Tres: Menos dependencia de la “Copa” 
Misiones es más independiente que el promedio de las provincias por su robusta recaudación propia (Rentas).
Cuatro: la deuda es casi toda en pesos
Misiones -que no tomó deuda hasta ahora- tiene un bajo endeudamiento en relación a sus ingresos. Además, la mayoría de la deuda es en pesos. Con lo cual, no hay riesgo de “descalce” de moneda, como se conoce en la jerga financiera al peligro de que el dólar se dispare y una empresa o estado se vea endeudado en moneda dura con ingresos en moneda local.
El dato negativo: déficit financiero
En la columna del haber, Misiones tiene un déficit financiero. Esto significa que luego de computar los intereses de la deuda, Misiones tiene un rojo que por ahora, va refinanciando en sucesivos acuerdos con Nación, que es el principal acreedor de la provincia. Esto último también se considera una ventaja en el perfil crediticio. Pero no es lo mismo tener una deuda con bonistas internacionales (fondos de pensión, bancos de inversión, inversores) que compraron títulos de la deuda, que contraer un pasivo con el Gobierno Nacional.
Misiones es un punto de referencia para hablar del buen manejo de las cuentas públicas. Passalacqua también estuvo en la agenda política después de una reunión con el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti. Aunque la excusa fue trabajar en equipo para potenciar el turismo, hubo tiempo para hablar del escenario nacional y del rol de la Liga de Gobernadores de cara a 2019.
Schiaretti es uno de los que suena como potenciales candidatos de la oposición. “Por su trayectoria y capacidad de gestión, Schiaretti es nuestro referente entre los gobernadores”, dijo el misionero. “Tengo un diálogo permanente con los gobernadores, con el objetivo de fortalecer las gestiones”, le bajó el tono el cordobés, quien mantiene permanentes contactos con sus pares.
“Argentina necesita que sea la hora del federalismo, la hora de las provincias”, dijo Schiaretti. “Nunca antes los gobernadores nos juntamos y defendimos el federalismo, sin esperar que nos digan desde Buenos Aires cómo hacer para que progrese nuestra provincia”, enfatizó.
Está claro que el progreso de las provincias depende cada vez menos de las decisiones que toma el país central. Cada una debe generar las condiciones para atraer inversiones.
Misiones asoma todavía tímidamente en ese mapa. Pero de a poco se consolidan algunas señales de que hay condiciones para el desembarco de los grandes jugadores. Luis y Mario Pagani, los dueños de Arcor, ahora controlante de Papel Misionero, vinieron hasta Misiones y le ratificaron al gobernador Hugo Passalacqua su plan de inversiones para robustecer la producción papelera. La industria forestal, beneficiada por la rebaja impositiva, espera despegar.
El Estado presente marca la diferencia en la sinergia con el privado. El turismo es permanente generador de inversiones con el incentivo de políticas públicas. Para inyectar energía al sector maderero, el Gobierno asumió una deuda de 200 millones con el Banco Macro para la instalación de una fábrica de viviendas de madera en Posadas. Esa sinergia también sirve para pelearle a las asimetrías que, según Peña, se hicieron invisibles. El entusiasmo de los comerciantes por una nueva edición de El Reventón que alimente al consumo, confirma que siguen estando presentes.

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