La paradoja de la yerba: exportaciones récord, pero el precio internacional en el nivel más bajo en 13 años
El negocio exportador de la yerba mate atraviesa una contradicción que expone las dificultades de la cadena productiva: Argentina vende al exterior más kilos que nunca, pero obtiene un precio promedio en dólares considerablemente inferior al de una década atrás. En 2025, las exportaciones alcanzaron un récord histórico de 50,47 millones de kilos, mientras que el valor promedio descendió a US$ 1,915 por kilo, el menor desde 2012. Los datos aportados por el diputado provincial Cristian Castro, elaborados sobre estadísticas del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) y los microdatos del Instituto Provincial de Estadística y Censos (IPEC) de Misiones, permiten reconstruir 26 años de comercio exterior y muestran otra particularidad: en los primeros ocho meses de 2026, las exportaciones continúan creciendo mientras la cosecha registra una fuerte contracción.
El crecimiento de las ventas externas es indiscutible. Lo que no acompaña ese desempeño es el precio promedio de exportación. En 2015, Argentina había exportado 32,52 millones de kilos por US$ 97 millones, con un valor unitario de US$ 2,983. Diez años después, el volumen comercializado fue un 55,2% superior, pero la facturación quedó ligeramente por debajo de aquella marca: US$ 96,67 millones.
Más kilos, menos dólares por unidad. Esa es la principal conclusión que surge de la serie histórica compartida por Castro, quien reunió información del INYM y agregó los registros de exportaciones correspondientes al período 2000-2025, obtenidos del repositorio de microdatos del IPEC Misiones.
El legislador sintetizó el fenómeno: “Si bien aumentan en volumen, también se ve cómo disminuye el valor en dólares de las exportaciones”. Y precisó que el mejor precio promedio de la serie se alcanzó en 2015, con US$ 2,983 por kilo, mientras que el mínimo se registró en 2003, con US$ 0,418.
La comparación revela que el valor unitario de 2025 fue un 35,8% inferior al máximo de 2015, medido en dólares corrientes. Es una caída significativa que obliga a distinguir entre expansión comercial, facturación exportadora y capacidad de generar ingresos por cada kilo vendido. La caída también explica la pérdida de rentabilidad que la industria expone, por el aumento de costos de producción más allá de la materia prima, como combustible y energía eléctrica, que se han disparado en los últimos tres años.
El dato más revelador aparece al comparar los extremos de la última década. En 2015, las exportaciones argentinas de yerba mate alcanzaron los 32.518.715 kilos, por un valor de US$ 96.999.979. En 2025, el país exportó 50.473.454 kilos, pero facturó US$ 96.673.875.
Es decir, se exportaron casi 18 millones de kilos adicionales, pero ingresaron US$ 326.104 menos que diez años antes, en valores nominales.
La diferencia no es menor. Mientras el volumen exportado creció un 55,2%, la facturación retrocedió un 0,34%. El precio promedio explica esa divergencia: pasó de US$ 2,983 a US$ 1,915 por kilo.
La caída de 2025 también fue pronunciada respecto de 2024. El volumen exportado aumentó un 36%, desde 37,11 millones hasta 50,47 millones de kilos. Sin embargo, los ingresos crecieron solamente un 15,4%, desde US$ 83,81 millones hasta US$ 96,67 millones.
En ese mismo período, el precio promedio cayó un 15,2%, de US$ 2,258 a US$ 1,915 por kilo.
Esto permite precisar el alcance de la observación de Castro: los ingresos totales por exportaciones aumentaron entre 2024 y 2025, pero el valor obtenido por cada kilo disminuyó considerablemente. No se trata de una caída interanual de la facturación total, sino de un deterioro del precio unitario que reduce el rendimiento económico de cada tonelada comercializada.
La serie histórica también muestra que la pérdida de valor no comenzó en 2025. Después del máximo de 2015, el precio promedio retrocedió durante cuatro años consecutivos, hasta US$ 2,024 en 2019. Luego experimentó una recuperación parcial que culminó en US$ 2,344 en 2023, antes de volver a caer en 2024 y 2025.
El valor de 2025 es el menor desde 2012, cuando había alcanzado US$ 1,936 por kilo.
Cuánto representa la pérdida de valor por cada kilo exportado
La diferencia entre volumen y precio permite dimensionar el impacto económico. Si los 50,47 millones de kilos exportados en 2025 hubieran obtenido el precio promedio de 2024, la facturación habría alcanzado aproximadamente US$ 114 millones, frente a los US$ 96,67 millones efectivamente registrados.
La diferencia ronda los US$ 17,3 millones.
El cálculo es un ejercicio contrafáctico, no una pérdida contable: supone mantener el volumen de 2025 y aplicar el precio promedio del año anterior. Tampoco demuestra que ese precio pudiera sostenerse con una oferta exportadora considerablemente mayor.
Pero ilustra la sensibilidad del negocio frente a las variaciones de cotización. El volumen récord permitió ampliar los ingresos respecto de 2024, aunque con un rendimiento por kilogramo sustancialmente menor.
La cosecha cae un 10%, pero las exportaciones siguen creciendo
El segundo fenómeno relevante aparece en las estadísticas del INYM correspondientes a enero-agosto de 2026.
Durante esos ocho meses, el acopio de hoja verde alcanzó 708.449.317 kilos, frente a los 787.533.613 kilos registrados en igual período de 2025. La reducción fue del 10,04%, equivalente a 79,08 millones de kilos de hoja verde menos.
La comparación con los años anteriores ubica a 2026 por debajo de 2020, 2021, 2022, 2024 y 2025, aunque todavía por encima de 2023, cuando se habían acumulado 666,51 millones de kilos hasta agosto.
En cambio, las exportaciones mantienen una trayectoria ascendente. Entre enero y agosto de 2026 se comercializaron al exterior 38.015.173 kilos, un 9,55% más que los 34.701.305 kilos de igual período de 2025.
La evolución mensual permite identificar una diferencia adicional. En agosto de 2026, el acopio de hoja verde fue de 138,81 millones de kilos, frente a los 147,21 millones de agosto de 2025, una caída del 5,71%.
Las exportaciones de ese mismo mes, por el contrario, alcanzaron 5,93 millones de kilos, contra 3,85 millones del año anterior. El incremento fue del 54%.
La simultaneidad de una cosecha menor y mayores exportaciones no implica necesariamente una contradicción productiva. El acopio de hoja verde corresponde a la materia prima ingresada al proceso industrial, mientras que las exportaciones se registran sobre el producto comercializado. Son magnitudes que no pueden compararse directamente kilogramo por kilogramo.
Además, el proceso de secado, estacionamiento y elaboración introduce diferencias temporales entre la cosecha y la comercialización. Los datos presentados no incluyen una serie de existencias que permita determinar cuánto de las ventas externas de 2026 corresponde a producción de campañas anteriores.
Por lo tanto, el crecimiento exportador no demuestra por sí mismo una recuperación de la producción primaria ni permite establecer qué ocurrió con los stocks industriales.
El consumo interno también crece, aunque a un ritmo mucho menor
El tercer componente es la salida de yerba mate elaborada con destino al mercado argentino.
Según las estadísticas del INYM, entre enero y agosto de 2026 se registraron 186.091.019 kilos destinados al consumo interno, frente a los 183.912.401 kilos del mismo período de 2025.
El crecimiento fue del 1,19%.
El mercado doméstico conserva una dimensión considerablemente superior a la de las exportaciones. En los primeros ocho meses del año, representó el 83% de la salida conjunta de molinos y exportaciones, mientras que las ventas externas explicaron el 17% restante.
No obstante, la evolución relativa favorece al mercado internacional: mientras la salida al mercado interno aumentó apenas un 1,19%, las exportaciones crecieron un 9,55%.
En conjunto, ambos destinos acumularon 224.106.192 kilos hasta agosto de 2026, un incremento del 2,51% respecto de los 218.613.706 kilos del mismo período de 2025.
Es un dato importante para interpretar la situación sectorial: la salida comercial de yerba mate elaborada crece, aunque el ingreso de hoja verde a los secaderos disminuye. Esa diferencia no alcanza para establecer cómo evolucionarán las disponibilidades de producto en los próximos meses, pero sí muestra que producción primaria y comercialización atraviesan dinámicas distintas.
El desafío económico detrás de los récords
Las estadísticas reunidas por Cristian Castro permiten observar dos movimientos que conviven dentro de la cadena yerbatera.
Por un lado, la capacidad de colocar mayores cantidades en mercados internacionales. El récord de 2025 y el crecimiento acumulado durante 2026 muestran que el canal exportador continúa expandiéndose en volumen.
Por otro, el deterioro del valor unitario de esas operaciones. La evolución del precio promedio revela que el crecimiento físico de las exportaciones no necesariamente se corresponde con una mejora proporcional de los ingresos.
La distinción resulta fundamental para una actividad de enorme relevancia económica y social en Misiones y Corrientes.
El precio promedio de exportación, sin embargo, no debe confundirse con el precio que percibe el productor por la hoja verde. Se trata de instancias diferentes de la cadena, con costos industriales, comerciales y logísticos propios. Las estadísticas presentadas tampoco permiten identificar cómo se distribuye el ingreso exportador entre productores, secaderos, molinos y comercializadores.
Del mismo modo, el valor unitario calculado a partir de las exportaciones es un promedio que puede verse afectado por la composición de los productos vendidos, los destinos y las condiciones comerciales. Sin esa desagregación, no corresponde atribuir la caída a una única causa.
La conclusión más sólida es que el negocio exportador creció en cantidades, pero perdió valor promedio por kilo. Y que, al mismo tiempo, el abastecimiento de materia prima durante 2026 muestra una contracción importante.
