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Misiones y el sur de Brasil impulsan un corredor de biointegración para vincular biodiversidad, turismo y desarrollo

La provincia presentó el Corredor de Biointegración Transfronterizo Argentina-Brasil junto a representantes de municipios de Santa Catarina. La propuesta busca coordinar políticas ambientales, turísticas, culturales y productivas en una región que comparte ecosistemas, cuencas hídricas y pasos fronterizos.

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Misiones busca ampliar la cooperación con el sur de Brasil a través de un corredor de biointegración que articule la conservación de la biodiversidad con el turismo, la producción y el desarrollo de las comunidades fronterizas. La iniciativa fue presentada este jueves en el Instituto Misionero de Biodiversidad (IMiBio), en Posadas, con la participación de representantes de organizaciones municipales brasileñas, funcionarios provinciales e intendentes misioneros.

El proyecto propone fortalecer los vínculos entre Misiones y el extremo oeste de Santa Catarina, con posibilidades de articulación con Paraná y Rio Grande do Sul. El planteo parte de una característica compartida por ambos lados de la frontera: la continuidad de los ecosistemas y las relaciones históricas entre comunidades que mantienen intercambios económicos, familiares, culturales y turísticos.

La presentación reunió a representantes de la IGR Caminhos da Fronteira y de la Associação dos Municípios do Extremo Oeste de Santa Catarina (AMEOSC), junto con autoridades del Gobierno de Misiones. Participaron el ministro coordinador general de Gabinete, Carlos Sartori; la presidenta del IMiBio, Viviana Rovira; el representante de Caminhos da Fronteira, Nelson Tresoldi; y el presidente de la AMEOSC, Michel Nedel Barth, quien también se desempeña como prefecto de Iporã do Oeste.

La convocatoria incluyó además a intendentes de Andresito, Bernardo de Irigoyen, Dos Hermanas, Pozo Azul, San Pedro, San Antonio, Puerto Libertad y Puerto Rico, entre otros representantes institucionales.

Más que una iniciativa exclusivamente ambiental, el corredor plantea una agenda de cooperación territorial. La conectividad, la facilitación de los trámites fronterizos, la promoción turística, la producción agrícola y la coordinación de políticas públicas aparecen entre los temas que las partes buscan incorporar al trabajo conjunto.

La biodiversidad como punto de partida para la integración regional

Rovira destacó que Misiones concentra una proporción significativa de la biodiversidad argentina y que su ubicación geográfica la convierte en un actor relevante para la conservación de los ambientes compartidos con Brasil.

La titular del IMiBio señaló que la provincia mantiene desde hace más de dos años espacios de trabajo con actores de la frontera y explicó que el proyecto busca conectar la biodiversidad con otras dimensiones de la integración regional.

En su exposición, puso el foco en la Mata Atlántica interior, un ecosistema que históricamente ocupó una superficie mucho mayor y que hoy conserva fragmentos de especial valor ambiental. Según planteó, la continuidad de los ambientes naturales entre ambos países obliga a pensar estrategias de conservación que no se limiten a las fronteras administrativas.

La funcionaria también destacó la importancia de fortalecer las relaciones con los estados brasileños del sur, a los que describió como socios estratégicos por sus dimensiones económicas y por los vínculos sociales que mantienen con Misiones.

El enfoque del corredor consiste en utilizar la conservación como eje articulador de iniciativas que también contemplen el turismo, la cultura, la educación, la infraestructura y el intercambio comercial. La propuesta busca que la protección ambiental y las oportunidades de desarrollo puedan abordarse de manera coordinada.

Una agenda compartida para conservar y producir

El ministro coordinador de Gabinete, Carlos Sartori, vinculó la iniciativa con la necesidad de fortalecer la producción misionera sin comprometer los recursos naturales. En particular, destacó las características de la estructura agraria provincial, basada en numerosas explotaciones familiares y pequeñas unidades productivas.

“Nosotros trabajamos justamente en fortalecer la agricultura, la agricultura familiar y potenciar el esquema productivo que tiene Misiones, sin dañar nuestro ecosistema”, sostuvo.

Sartori explicó que la cooperación con Brasil contempla intercambios entre equipos técnicos que estudian el cuidado ambiental y los posibles impactos sobre los ecosistemas. También señaló la importancia de coordinar acciones entre el IMiBio, el área de Ecología y otros organismos provinciales para promover buenas prácticas productivas.

El planteo conecta dos dimensiones de la política territorial: la necesidad de sostener la actividad económica y el empleo rural, por un lado, y la conservación de los recursos naturales que forman parte del patrimonio ambiental de la provincia, por otro.

En una región donde las cuencas, los bosques y las actividades económicas trascienden los límites nacionales, la coordinación puede facilitar el intercambio de información y la identificación de problemas comunes. Sin embargo, su alcance dependerá de que las declaraciones de cooperación se traduzcan en planes de trabajo, responsabilidades institucionales y mecanismos de seguimiento.

Brasil propone ampliar el turismo y reducir barreras fronterizas

Desde la delegación brasileña, Nelson Tresoldi, representante de la IGR Caminhos da Fronteira, destacó la importancia de fortalecer los vínculos institucionales y aprovechar las experiencias de cooperación turística y ambiental desarrolladas en la región.

El dirigente señaló que la relación entre Misiones y el oeste catarinense tiene una dimensión histórica y social que puede contribuir a profundizar la integración. Entre las cuestiones que consideró necesario abordar mencionó la conectividad, el funcionamiento de los pasos fronterizos y las dificultades burocráticas que pueden afectar los intercambios.

Por su parte, Michel Nedel Barth, presidente de la AMEOSC y prefecto de Iporã do Oeste, destacó la posibilidad de ampliar la cooperación turística y cultural entre las comunidades de ambos países.

Barth señaló que la articulación puede ayudar a diversificar la oferta turística y facilitar el intercambio de experiencias entre municipios. También planteó la necesidad de buscar alternativas para mejorar la infraestructura y la integración fronteriza.

La AMEOSC representa a 19 municipios del extremo oeste de Santa Catarina, con una población conjunta aproximada de 200.000 habitantes, según los datos mencionados por su titular durante el encuentro.

La participación de organizaciones municipales resulta relevante porque permite establecer vínculos entre gobiernos locales que comparten necesidades concretas, desde el desarrollo de circuitos turísticos hasta la coordinación de servicios y la mejora de los accesos fronterizos.

Cuatro pasos internacionales y una conectividad por desarrollar

Uno de los principales desafíos expuestos durante la presentación es la conectividad física entre Misiones y los estados brasileños vecinos. El coordinador del proyecto por el IMiBio, Juan Pablo Cinto, explicó que la provincia mantiene vínculos fronterizos con Paraná, Santa Catarina y Rio Grande do Sul, mediante pasos terrestres y cruces fluviales con diferentes condiciones operativas.

Según detalló, no todos los pasos tienen habilitación permanente durante las 24 horas. También mencionó conexiones que funcionan de manera estacional, como el cruce entre Puerto Rosales y el área brasileña de Santa Catarina, cuya habilitación depende de las condiciones operativas del lado brasileño.

Cinto señaló que estas diferencias representan una oportunidad para avanzar en acuerdos que permitan mejorar la conectividad y facilitar el transporte internacional. El objetivo, sostuvo, es que los pasos fronterizos no sean solamente puntos de cruce, sino herramientas para el desarrollo económico y social.

La agenda también contempla las dificultades administrativas que enfrentan las comunidades y los actores productivos que necesitan desplazarse entre ambos países. En este aspecto, los acuerdos de integración fronteriza pueden ofrecer un marco para coordinar procedimientos y promover soluciones compatibles con las normativas nacionales.

La conectividad es especialmente importante para el turismo regional, pero también para las actividades comerciales, educativas y sanitarias. Su mejora requiere coordinación entre los gobiernos locales y provinciales, las autoridades nacionales competentes y los organismos brasileños responsables de los controles fronterizos.

Cuencas compartidas: el desafío de gestionar más allá de los límites políticos

La propuesta ambiental contempla una superficie de integración binacional estimada en tres millones de hectáreas, de las cuales alrededor de 700.000 corresponderían al lado brasileño, según los datos expuestos por Cinto durante la presentación.

El coordinador explicó que el corredor busca vincular áreas de conservación, bosques y territorios protegidos a ambos lados de la frontera. Entre los espacios mencionados figuran el Corredor Verde misionero y áreas vinculadas con el río Uruguay, además de las cuencas de los ríos Pepirí y San Antonio.

La gestión de estas cuencas representa uno de los desafíos centrales de la iniciativa. Los cursos de agua atraviesan o conectan jurisdicciones distintas, por lo que los efectos de la contaminación, la degradación ambiental y los cambios en el uso del suelo pueden extenderse más allá del territorio donde se originan.

Cinto advirtió que todavía existen limitaciones en la disponibilidad de información sobre la gestión ambiental binacional y sobre las acciones que desarrollan los gobiernos locales en estos espacios compartidos. Por eso, propuso avanzar en mecanismos de cooperación que permitan coordinar el monitoreo, la restauración de bosques, la educación ambiental y la protección de los recursos naturales.

La iniciativa también apunta a incorporar a los municipios en la elaboración de agendas ambientales conjuntas. El propósito es que las decisiones sobre conservación y uso del territorio puedan apoyarse en información compartida y en criterios acordados entre las instituciones responsables.

El Mercosur como marco para la cooperación

Durante la exposición técnica se mencionaron distintos instrumentos de integración regional y cooperación ambiental que podrían servir de respaldo para avanzar en el corredor. Entre ellos figuran el Acuerdo Marco sobre Medio Ambiente del Mercosur, los acuerdos bilaterales entre Argentina y Brasil en materia ambiental y el acuerdo sobre localidades fronterizas vinculadas.

Este último instrumento fue señalado como una herramienta para explorar planes de trabajo entre gobiernos locales que mantienen relaciones territoriales y económicas a través de la frontera. Su aplicación y las posibilidades de incorporar municipios adicionales requieren, de todos modos, procedimientos institucionales y el cumplimiento de las disposiciones vigentes en cada país.

Cinto planteó que el corredor podría organizarse mediante grupos técnicos dedicados a áreas específicas, entre ellas turismo, hotelería, planificación urbana y rural, producción agrícola, industria, salud, seguridad, cultura, educación e integración física.

La propuesta apunta a que la cooperación no quede restringida a encuentros institucionales, sino que se traduzca en una agenda con temas definidos y participación de los organismos que tienen competencia en cada materia.

En ese esquema, la biodiversidad funcionaría como punto de partida para una articulación más amplia entre las comunidades fronterizas, con la posibilidad de vincular la conservación ambiental con actividades económicas compatibles con el territorio.

De la presentación a una agenda de resultados

La iniciativa de biointegración se apoya en vínculos históricos y en problemas compartidos que requieren respuestas coordinadas. La conservación de los bosques y las cuencas, la diversificación turística, el fortalecimiento de la agricultura familiar y la mejora de la conectividad aparecen entre los campos con potencial para desarrollar acciones conjuntas.

El paso siguiente será precisar cómo se instrumentará esa cooperación, qué organismos asumirán responsabilidades, qué municipios participarán de cada línea de trabajo y cómo se medirán los avances. También será relevante definir mecanismos para compartir información ambiental, identificar prioridades y evaluar los resultados de las intervenciones.

Para Misiones, el desafío consiste en aprovechar su posición geográfica y su patrimonio natural para profundizar la integración regional sin perder de vista las necesidades de las comunidades y los productores locales. Para los municipios brasileños, la cooperación ofrece una vía para ampliar los vínculos turísticos, culturales y económicos con la provincia.

El Corredor de Biointegración Transfronterizo Argentina-Brasil busca convertir esa proximidad geográfica e histórica en una herramienta de desarrollo compartido. Su impacto dependerá de la capacidad de transformar los acuerdos institucionales en acciones sostenidas, con beneficios verificables para la conservación de los ecosistemas y la vida cotidiana de las poblaciones de frontera.

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