El riesgo país subió 6,6% en la última rueda de octubre y cerró el mes cerca de los 800 puntos
El indicador de JP Morgan avanzó 49 unidades en la jornada y acumuló un incremento mensual del 30,1%. Las acciones argentinas profundizaron las pérdidas en Wall Street, mientras el dólar mayorista retrocedió cinco pesos y terminó en $1.534.
El mercado financiero argentino cerró octubre con una fuerte corrección de sus activos, en un escenario marcado por la incertidumbre internacional y una mayor exigencia de los inversores sobre los fundamentos de la economía local. El riesgo país trepó 6,6% en la última jornada del mes, sumó 49 puntos básicos y alcanzó las 790 unidades, uno de los registros más elevados desde octubre de 2025.
El deterioro de los títulos soberanos y las acciones se produjo en paralelo con una mayor aversión global al riesgo, impulsada por las tensiones geopolíticas, el encarecimiento del petróleo, las dudas sobre las valuaciones tecnológicas y la persistencia de tasas internacionales elevadas. En el plano doméstico, las señales de debilidad de la actividad económica y las expectativas sobre la capacidad del Gobierno para sostener el programa financiero y acumular reservas durante 2027 agregaron presión.
En contraste con la tendencia de los activos financieros, el dólar mayorista bajó cinco pesos en la última rueda de octubre y cerró a $1.534 para la venta. El retroceso diario no alcanzó, sin embargo, para revertir la suba acumulada durante el mes, período en el que el tipo de cambio oficial avanzó $17, equivalente al 1,1%.
El riesgo país acumuló una suba mensual del 30,1%
El indicador elaborado por JP Morgan llegó a los 790 puntos básicos, con un incremento de 49 unidades respecto de la rueda anterior. La variación diaria fue del 6,6%, mientras que el avance acumulado durante octubre alcanzó el 30,1%. En lo que va del año, el indicador registra una suba del 38,4%.
El nivel alcanzado representa el máximo desde mediados de octubre de 2025, antes de las elecciones legislativas de medio término. La magnitud del movimiento refleja el encarecimiento del riesgo percibido por los inversores sobre la deuda argentina y las mayores exigencias de rendimiento para mantener exposición a activos soberanos.
En el balance mensual, el deterioro de los títulos públicos fue más marcado que el de las acciones. El riesgo país avanzó alrededor de 180 puntos, cerca del 30%, hasta ubicarse en torno de los 787 puntos básicos en el cierre de octubre, según el registro utilizado para el balance mensual.
La corrección se extendió a los mercados accionarios. Los ADRs argentinos que cotizan en Wall Street llegaron a registrar caídas de hasta el 25% durante el mes, mientras que el MSCI Merval retrocedió aproximadamente 6% medido en pesos y 7,8% en dólares.
En la última jornada, las pérdidas de los ADRs superaron el 6% y se aproximaron al 7% en algunos casos. Edenor encabezó las bajas, seguida por Transportadora de Gas del Sur, con un retroceso del 6,1%, y Central Puerto, que cayó 5,3%.
En la Bolsa porteña, el índice Merval descendió 2,8%, con pérdidas generalizadas entre sus componentes. Transportadora de Gas del Sur registró la mayor caída de la rueda, con una baja del 6,4%.
La incertidumbre internacional presionó sobre los mercados emergentes
La corrección de los activos argentinos coincidió con un escenario financiero global más adverso. Las acciones estadounidenses registraron fuertes retrocesos, con Intel entre los casos más destacados, al experimentar una caída superior al 30%.
A esa dinámica se sumó el incremento del petróleo, que alcanzó los US$103 por barril para el WTI y los US$112 para el Brent. La escalada del conflicto en Medio Oriente añadió incertidumbre sobre el abastecimiento energético y las perspectivas de inflación, con posibles consecuencias sobre las decisiones de política monetaria de las principales economías.
Las tasas internacionales también permanecieron elevadas, mientras los inversores revisaron las valuaciones de las empresas tecnológicas y las expectativas de retorno de las inversiones vinculadas con inteligencia artificial. La combinación de estos factores redujo el apetito por activos de mayor riesgo y volvió a presionar sobre los mercados emergentes.
En el caso argentino, el contexto externo encontró un mercado que ya mostraba vulnerabilidades propias. La actividad económica volvió a exhibir señales de debilidad y los inversores comenzaron a concentrar su atención en la capacidad del Gobierno para sostener el programa financiero, fortalecer las reservas internacionales y afrontar los compromisos del próximo año.
El deterioro de los activos, por lo tanto, no respondió exclusivamente a factores internacionales. También reflejó una mayor atención sobre la consistencia de las variables locales y la disponibilidad de divisas para sostener el esquema económico.
El FMI insiste en fortalecer las reservas y profundizar el financiamiento
En ese contexto, el Fondo Monetario Internacional (FMI) reiteró la importancia de mantener el rumbo económico y reforzar la acumulación de reservas internacionales. La recomendación se conoció tras la tercera revisión del programa, en la que el organismo y las autoridades argentinas acordaron una agenda de medidas orientadas a profundizar el mercado de capitales, ampliar el financiamiento y promover la inversión privada.
Entre los lineamientos mencionados figuran el desarrollo de los mercados de capitales e hipotecarios para ampliar el acceso al crédito y respaldar la demanda interna; una mayor flexibilidad de los mercados laborales para favorecer la creación de empleo privado; el impulso de concesiones de infraestructura recientemente adjudicadas y la facilitación de inversiones estratégicas aprobadas bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
La portavoz del FMI, Julie Kozack, señaló que las autoridades mantienen su compromiso con el ancla fiscal y con la mejora del marco de política monetaria. Según explicó, esos objetivos deberían contribuir a la remonetización de la economía, mejorar la administración de la liquidez y favorecer una asignación más eficiente del crédito.
El énfasis en la acumulación de reservas adquiere especial relevancia ante las necesidades financieras de 2027. Para los inversores, la capacidad de generar divisas y sostener el esquema cambiario constituye una variable central para evaluar la estabilidad macroeconómica y la posibilidad de cumplir con los compromisos externos.
La evolución de esas variables será determinante para medir si el programa económico logra reducir la percepción de riesgo y recuperar el acceso al financiamiento en condiciones más favorables.
El dólar mayorista retrocedió, pero acumuló tres semanas de subas
En el mercado cambiario, el dólar mayorista descendió cinco pesos en la última jornada de octubre y cerró a $1.534 para la venta. La cotización se alejó del máximo nominal de $1.542 registrado durante los días previos.
Pese a la baja diaria, el tipo de cambio oficial acumuló un incremento semanal de $4,50 y completó su tercera semana consecutiva de subas. En octubre avanzó $17, equivalente al 1,1%, por debajo de la inflación mensual esperada para ese período, estimada entre el 1,8% y el 2%.
La distancia respecto del techo de la banda cambiaria se mantuvo cerca de uno de sus máximos históricos: con un límite superior ubicado en $1.950,57, la cotización mayorista quedó un 26,89% por debajo de ese valor.
Entre los factores que impulsaron la demanda de cobertura durante los últimos días del mes se mencionaron la proximidad del cierre mensual y la presión derivada de la depreciación del real brasileño, en un contexto de movimientos financieros posteriores a las elecciones en ese país.
En el segmento minorista, el dólar oficial cotizó a $1.560 para la venta en el Banco Nación, mientras que el dólar tarjeta se ubicó en torno de los $2.028. El dólar blue operó a $1.565.
Los tipos de cambio financieros mostraron una dinámica diferente. El dólar MEP avanzó 0,5% hasta los $1.568,10, mientras que el contado con liquidación (CCL) subió 1% y alcanzó los $1.660,94.
En el mercado de futuros, las primeras operaciones ubicaron al dólar mayorista pactado para diciembre en $1.598,50 y para marzo en $1.688,50. Esas cotizaciones reflejan las expectativas de los participantes del mercado sobre la evolución futura del tipo de cambio, aunque no constituyen por sí mismas una proyección asegurada.
La evolución de las reservas y el crédito, bajo la mirada del mercado
El cierre de octubre dejó una señal de mayor cautela sobre los activos argentinos. La suba del riesgo país, las bajas bursátiles y la presión sobre los instrumentos de deuda muestran que los inversores están evaluando con mayor exigencia tanto el escenario internacional como la capacidad de la economía local para sostener su programa financiero.
En ese marco, la acumulación de reservas, la recuperación de la actividad y el desarrollo de fuentes de financiamiento de largo plazo aparecen entre los principales desafíos. La agenda acordada con el FMI incorpora herramientas para ampliar el crédito y promover inversiones, pero su impacto dependerá de la implementación efectiva y de las condiciones macroeconómicas en las que se desarrollen.
La baja del dólar mayorista en la última rueda ofreció un movimiento puntual en sentido contrario al deterioro de los activos financieros. Sin embargo, el balance mensual muestra que el mercado cambiario, la deuda soberana y las acciones respondieron a factores diferentes y no necesariamente evolucionaron de manera sincronizada.
El próximo período tendrá como referencia la capacidad del Gobierno para transformar los compromisos fiscales y monetarios en resultados concretos sobre reservas, actividad y financiamiento. Esas variables serán centrales para determinar la trayectoria del riesgo país y las condiciones de acceso de la Argentina a los mercados internacionales.
