Supermercados: la demanda se consolida como el principal freno y la confianza sigue en terreno negativo
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La fotografía que devuelve el comercio de alimentos y productos de consumo masivo tiene una particularidad: los empresarios esperan que los próximos meses sean algo mejores, pero todavía no encuentran señales suficientes para ampliar compras, contratar personal o apostar por una recuperación firme de la actividad.
La Encuesta de Tendencia de Negocios de supermercados y autoservicios mayoristas publicada este miércoles por el INDEC muestra que el Indicador de Confianza Empresarial (ICE) se ubicó en -1,1% en julio de 2026, todavía en terreno negativo. El índice combina la percepción sobre la situación comercial actual, las expectativas para los próximos tres meses y el nivel de stocks.
Detrás de ese número aparece un dato todavía más revelador sobre el momento del consumo: el 63,6% de las empresas identifica a la demanda como el principal factor que limita la posibilidad de aumentar su actividad comercial. Tres meses antes lo señalaba el 57,3%. Es decir, lejos de disiparse, la restricción vinculada a las ventas ganó 6,3 puntos porcentuales.
El problema central del sector ya no aparece, por lo tanto, en el abastecimiento ni primordialmente en el financiamiento. Está del otro lado del mostrador.
El diagnóstico empresario de julio continúa siendo predominantemente defensivo. Apenas 6,8% de las compañías considera que su situación comercial es buena, mientras 64,8% la define como normal y 28,4% como mala.
La diferencia entre respuestas positivas y negativas arroja un balance de -21,6%, con un indicador de difusión de 39,2%.
La serie histórica que presenta el INDEC permite observar que el balance comercial permanece claramente debajo de cero durante 2026, después de la recuperación parcial registrada hacia finales de 2025. La percepción empresaria, por lo tanto, está lejos de reflejar un escenario expansivo.
La misma cautela aparece al analizar la competencia. Un 68,2% señaló que no hubo modificaciones durante los últimos tres meses, pero 26,1% afirmó que aumentó, frente a apenas 5,7% que percibió una disminución.
En un mercado donde el consumo continúa condicionando la expansión, la pelea por cada venta adquiere mayor peso.
La composición de los factores que frenan la actividad probablemente sea uno de los elementos económicos más relevantes del informe.
La demanda concentra el 63,6% de las respuestas, muy por encima del costo laboral, que aparece en segundo lugar con 20,5%. Mucho más atrás se ubican el costo del financiamiento, con 5,7%; la competencia dentro del propio sector, 3,4%; otros factores, 3,4%; y los problemas de suministro, apenas 1,1%.
Sólo 2,3% respondió que no enfrenta ninguna restricción para incrementar la actividad.
La comparación contra tres meses atrás refuerza el diagnóstico. La demanda pasó de representar 57,3% de las limitaciones a 63,6%, mientras disminuyeron el costo laboral -de 21,3% a 20,5%-, el costo del financiamiento -de 6,7% a 5,7%- y la competencia -de 5,3% a 3,4%-.
El comportamiento de los inventarios ofrece otra pista sobre las estrategias comerciales.
El 64,8% considera que sus stocks están en niveles normales, pero 22,7% afirma que se encuentran por debajo de lo habitual y sólo 12,5% por encima. El balance resulta negativo en 10,2 puntos. Ese manejo prudente de inventarios tiene continuidad hacia adelante.
Consultados sobre el volumen de pedidos que realizarán a sus proveedores entre agosto y octubre, 83% anticipó que no habrá cambios, 12,5% espera disminuirlos y apenas 4,5% proyecta aumentarlos. El balance es de -8%.
El crédito continúa siendo una dificultad
El escenario financiero tampoco aparece despejado. El 27,3% de los empresarios califica como mala la situación financiera de su compañía, contra 10,2% que la considera buena y 62,5% que la define como normal. El balance se ubica en -17%.
Más marcado es el diagnóstico cuando la consulta se concentra específicamente en el crédito.
Un 33% considera difícil el acceso al financiamiento, 63,6% lo califica como normal y solamente 3,4% dice que resulta fácil. El balance es de -29,5%, uno de los indicadores más negativos de toda la encuesta.
Durante julio, 60,2% de supermercados y autoservicios mayoristas afirmó haber aumentado sus precios promedio de venta. Otro 37,5% señaló que permanecieron sin modificaciones y apenas 2,3% informó reducciones.
Pero quizás más relevante sea lo que las empresas esperan hacia adelante.
Para el trimestre agosto-octubre, 62,5% anticipa nuevos aumentos de sus precios promedio, mientras 37,5% prevé mantenerlos y ninguna de las empresas relevadas proyecta disminuciones.
