El presidente electo de Bolivia, Luis Arce, se comprometió en la madrugada de hoy a trabajar por todos los bolivianos y a construir un gobierno de unidad.
“Mi compromiso (es) trabajar, de llevar adelante nuestro programa y como lo venimos diciendo vamos a trabajar para todos los bolivianos y vamos a construir un gobierno de unidad nacional, vamos a construir la unidad en nuestro país”, dijo Arce, según cita la agencia de noticias estatal ABI.
El mensaje del exministro de Economía de Evo Morales se produjo luego de que dos empresas encuestadoras entregaran los resultados de conteos rápidos no oficiales que le dieron la victoria en primera vuelta con más del 50% de los votos.
Asimismo, consideró que se está recuperando la certidumbre en la población boliviana con estas elecciones para poder desarrollar todo tipo de actividades económicas.
Estas actividades beneficiarán “a la micro, a la pequeña, a la mediana y a la gran empresa, y también al sector público y a todas las familias bolivianas que han estado durante 11 meses en una incertidumbre”, agregó.
Además, aseguró que se trabajará y se “reconducirá el proceso de cambio” aprendiendo y superando de los errores cometidos por el Movimiento Al Socialismo (MAS), que estuvo en el gobierno durante 14 años hasta noviembre de 2019.
Luis Alberto Arce Catacora nació en La Paz el 28 de septiembre de 1963. Es licenciado en Economía, título otorgado por la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), y además se graduó como Contador General en el Instituto de Educación Bancaria.
Recibió el grado de Master en Ciencias Económicas de la Universidad de Warwick, Inglaterra, donde estudió entre 1996 y 1997. Realizó toda su carrera profesional en el Banco Central de Bolivia (BCB), desde 1987 hasta enero de 2006, cuando se sumó al gobierno de Morales.
Posee una vasta experiencia como catedrático de pre y posgrado en universidades públicas y privadas de Bolivia, como la UMSA, en posgrado en Ciencias del Desarrollo (Cides)- UMSA, la Universidad Católica Boliviana (UCB), Universidad del Valle, Universidad Franz Tamayo y Universidad Loyola, entre otras.
Fue el ministro de Economía y Finanzas Públicas de Bolivia en dos ocasiones, durante el gobierno del expresidente Evo Morales: la primera vez desde el 23 de enero de 2006 hasta el 24 de junio de 2017, y la segunda entre el 23 de enero de 2019 y el 10 de noviembre de ese mismo año.
Argentina superó los 3650 metros de altura de La Paz, después de 15 años, y le ganó a Bolivia por 2-1 por la segunda fecha de las Eliminatorias Sudamericanas, en busca de uno de los cuatro lugares para jugar el Mundial de Qatar 2022. Lautaro Martínez de carambola y Joaquín Correa, marcaron los goles del triunfo.
Con un rendimiento superlativo de Exequiel Palacios y un buen segundo tiempo de Lionel Messi, Argentina se sacó la espina de ganar en la altura y encontró paz futbolística en los pies del ex River Plate, actualmente jugando en el Bayer Leverkusen.
El inicio fue complicado, en los primeros minutos de adaptación el local asfixió en el mediocampo y encontró la apertura del marcador a los 23 minutos en la cabeza de Marcelo Moreno Martins – le marcó su tercer gol en eliminatorias a Argentina – después de un gran centro de Chumacero.
Lo que en la previa pintaba como complicado, los dirigidos por Scaloni comenzaron a superar: tenencia de balón. Desde ahí Argentina se soltó y contabilizó un par de remates de media distancia de Paredes y una bomba que activó el volante del PSG que explotó en el poste izquierdo de Lampe. Merecía la Albiceleste el empate y llegó sobre el final de la primera etapa a través de una guapeada de Lautaro que de rebote puso las cosas 1-1.
En el complemento el conjunto argentino fue más que su rival, con jerarquía y siendo punzante en momentos claves. Lautaro tuvo el segundo en el botín derecho, tras pase medido de Messi, pero Lampe con su guante derecho ahogó el grito.
Con el oxígeno que quedaba, Argentina buscó el triunfo. Estaba al alcance de las manos, porque Bolivia hizo poco y nada en esa segunda etapa para mantener la mitología de la altura. El Toro Martínez habilitó al Tucu Correa que de zurda clavó el 2-1 para acabar con 15 años de sequía en el Hernando Siles.
Así, Argentina sumó 6 de 6 en esta doble fecha FIFA, mostrando carácter ante la dificultad de los 3650 metros de altura sobre el nivel de mar. Pero eso no es todo, ya que evidenció una evolución con respecto a la pálida imagen que dejó vs Ecuador en la Bombonera.
La selección Argentina visita a Bolivia en La Paz por la segunda fecha de las Eliminatorias Sudamericanas, clasificatorias al Mundial de Qatar 2022. Los 3650 metros de altura sobre el nivel de mar, es la máxima amenaza para Messi y compañía, ya que en esa condición los locales son prácticamente infalibles. De 10 partidos vs la Albiceleste, ganó 5, empató 3 y perdió 2.
Lo mencionó Lionel Scaloni, DT de la selección: “Es un partido de dificultad máxima”, en conferencia de prensa. Sin confirmar el equipo, todo indica que solamente la estructura que venció a Ecuador el último jueves tenga una variante, Exequiel Palacios en lugar del “Huevo” Acuña, por inconvenientes físicos.
El estadio Hernando Siles es una fortaleza para los bolivianos y así lo determinan las estadísticas. De las últimas tres eliminatorias, buscando la clasificación a una cita mundial, Bolivia disputó 26 partidos, ganó 8 e igualó en 7 oportunidades, alcanzando 41 puntos de los 78 posibles; ello marca una efectividad del 53%.
Las visitas de Argentina a La Paz siempre fueron riesgosas y la de este martes no será la excepción. Para esta oportunidad, los de Scaloni llegaron con dos días de antelación al territorio boliviano, cuando lo recomendable – por los médicos – es llegar a esas alturas pocas horas antes de un partido, por los efectos que provoca en el organismo ese cambio.
A lo largo de los 10 periplos argentinos a Bolivia, se eligieron diferentes logísticas para encarar los mach, que comenzaron con las clasificaciones a Suecia 1958 (derrota por 2-0), luego llegaría el primer triunfo (eliminatorias Inglaterra 1966) por 2-1, cortando una tremenda racha boliviana de 15 años sin conocer la derrota; y después camino a Alemania 1974 con la “selección fantasma”, que se instaló durante 75 días en La Quiaca y Tilcara, se ganó 1-0.
Después pasaría el escándalo de las eliminatorias de Francia 98, con un Julio Cruz cortado en el rostro y Argentina finalizando el juego con 8 jugadores. Pasó el 3-3 del equipo de Marcelo Bielsa, camino a Corea Japón 2002 y la última victoria con el plantel de José Pekerman por 2-1 para llegar a Alemania 2006.
Más tarde llegaría la tremenda paliza por 6-1 al equipo de Maradona y Messi por las eliminatorias de Sudáfrica 2010, el 1-1 del conjunto de Alejandro Sabella (Brasil 2014) y la caída camino a Rusia 2018 por 2-0.
La política de reimplantación al como sea, del patio trasero de EEUU, hoy con el asociado menor de la UE, o más precisamente de las Potencias Atlantistas y del mega poder financiero especulativo globalizador mundial, da sobradas muestras de estar aplicándose sistemáticamente y sin eufemismos ni medias tintas. Los ataques a los gobiernos de orientación nacional y popular, y en particular a los que sostienen o sostuvieron la coherente visión geopolítica de la Patria Grande, se siguen perpetrando con una sistematización que demuestra no detenerse ante nada, desembozadamente. Ya el golpe de Estado de 2009, contra Manuel Zelaya en Honduras, mostró la vigencia del viejo modelo de utilización de las fuerzas armadas del país, como tropas de ocupación y de agresión contra su propio pueblo y su gobierno; metodología recurrente en el siglo XX, junto con las invasiones lisas y llanas, como las que padecieron las pequeñas naciones de Centroamérica y el Caribe. Si bien en el caso venezolano, la invasión por parte de EEUU, con o sin otras tropas subordinadas provenientes de algunos países de nuestra región, se mostró como la alternativa de máxima que parecieron estar dispuestos a utilizar (y que hasta ahora no sucedió seguramente por el alto grado de entrenamiento, buen equipamiento y concientización nacional que está demostrando la Fuerza Armada Bolivariana, que además cuenta con el explicito respaldo de Rusia como fuerte reaseguro); muchos analistas supusieron que las guerras híbridas (como la que sigue en perpetración contra Venezuela), o las otras agresiones del tipo “lawfare” (guerras judiciales con respaldos mediáticos, de operadores encubiertos y/o “mano de obra desocupada” de algunos “servicios” y los avales de las oligarquías siempre apátridas), o eventualmente los aprietes financieros y políticos, o los golpes de tipo palaciego previa violencia o acciones de zapa (como contra Lugo) serían los formatos vigentes, excluyendo las tradicionales asonadas militares salpimentadas con parafernalia pseudo nacionalista. Aquellas insurrecciones, por lo general cruentas, tenían la excusa perfecta, de impedir el avance del comunismo, que era la muletilla recurrente, que hoy ya es un anacronismo total; aunque muchos retirados de Argentina sigan “alertas contra los que quieren imponernos un trapo rojo como bandera”, tal el grado de alienación y/o vetustismo conceptual que los envuelven. Los lamentables sucesos de Bolivia, demuestran la renovada vigencia de los alzamientos armados de uniformados (en ese caso policía y ejército), para perpetrar golpes de Estado fogoneados por oligarquías locales, con respaldo de evangélicos y sectores ultra conservadores del catolicismo; ahora con el inmediato y explícito apoyo de EEUU, por medio de su presidente. Claramente, esos poderes transnacionales siguen con su objetivo de desguazar totalmente a Argentina, para con ello no solo disponer de nuestro territorio y riquezas, sino también impedir la necesaria constitución del bloque de poder de la Patria Grande. Más allá de como termine el tema en Bolivia, lo que se puede avizorar es que un formato similar, o con varias similitudes, es muy posible que esté incubándose en Argentina, de acuerdo a la sumatoria de indicios señalados seguidamente. Con bases de sustentación algo diferentes, las oligarquías de Bolivia y Argentina, son de vieja data; siendo ambas fuertemente excluyentes de los sectores populares, además de clasistas acentuadas, racistas, y gustosamente subordinadas a los poderes imperiales de turno. La soberanía y el desarrollo nacional no les importan, solo cuidan sus abusivos privilegios. Los medios de difusión dominantes en ambos países, son funcionales o directamente manejados por los poderes oligárquicos e imperiales, salvo contadas excepciones en Argentina, y si las hay en Bolivia. Las carencias conceptuales o directamente mediocridades acentuadas, de los sectores empresariales, que no asumen sus roles de burguesías progresistas y favorables a un sano proteccionismo nacional, para en cambio aceptar e impulsar dogmatismos e ideología neoliberal –claramente en perjuicio propio y del país-, son muy marcadas en Argentina (salvo honrosas excepciones), y seguramente la realidad es similar o peor en la hermana Bolivia. Sus adhesiones al “libre comercio” y otras falacias neoliberales, son pruebas de sus limitaciones de enfoques, operando contra sus propios intereses y los de la nación toda. Son marcadamente favorables a gobiernos de esa conformación ideológica, y reciben alborozados a los golpes de Estado que voltean a gobiernos populares y nacionales, con los cuales esos mismos empresarios se ven beneficiados; pero el cerrado dogmatismo y el odio de clase, suelen enceguecerlos. Hay excepciones, por supuesto. Las fuerzas armadas y de seguridad, llevan largas décadas de cerrada colonización cultural, con la doctrina de la seguridad nacional –una aberración y anacronismo total- como basamento de sus cerrados dogmatismos cargados de prejuicios antinacionales y antipopulares; convenientemente “adornados” con mucho himno y bandera, cosa de salvar formalidades y evitar que se razonen las consecuencias reales de sus acciones, de claras subordinaciones a los mandatos imperiales de turno. En Argentina, la mentalidad “procesera” sigue incólume como supuesto conjunto de “verdades absolutas” y por ende incuestionables; por lo que no asumen todo el daño hecho al haber impuesto al apátrida neoliberalismo a punta de bayonetas. Entre los retirados, es mayoritariamente excluyente la ideología dogmática antiperonista, inculcada machaconamente en los institutos de formación militar, y como aberración conceptual (que se niegan a razonar) se consideran “patriotas y liberales”, lo cual es un oxímoron tan burdo como decirse “honestamente mafioso”. Eso sigue inculcándose a uniformados en actividad, con lo cual pasan a ser “material disponible” para cuanto golpe de Estado pseudo patriótico se quiera perpetrar. ¡Urge volver a tener vigente la Doctrina de la Defensa Nacional e inculcar reales Valores Patrióticos (no de opereta) y Nacionales, como fuerte reaseguro en defensa de La Patria! Vinculado con lo anterior, existen fuertes evidencias, que los factores de poder que operan entre los uniformados, mantienen un aceitado sistema de comunicaciones informales, con mensajitos convenientemente edulcorados y precondicionados ideológicamente, para mantener y acentuar los dogmatismos ya inculcados, y eventualmente predisponer a efectuar actos supuestamente “patrióticos” (léase represiones al pueblo como las perpetradas contra manifestantes pacíficos, o directamente consumar nuevos golpes de Estado), subordinados a los dictados anglosajones. Con esa ideología de la dependencia, operan ciertos “referentes”, que siguen dando letra a la tropa, que por desconocimiento de Geopolítica, Historia y Economía, carece de referencias válidas para analizar los aberrantes principios que les transmiten casi sin solución de continuidad desde 1955 y sobre todo desde 1976, predisponiendo potencialmente a nuevos quiebres institucionales, antinacionales y oligarquicos. Los mercenarios de las comunicaciones, ya están instalando ideas que esmerilen la credibilidad del nuevo gobierno pronto a asumir, y es muy posible el accionar muy activo de los servicios cooptados por intereses antinacionales, a los mismos efectos. En todo ello, el accionar de ciertas “progresías” de diversos pelajes, que son funcionales a los mismos intereses antinacionales, siempre terminan sumándose al caos y las acciones disolventes. Los riesgos aparentemente difusos, son muy concretos, y la alocada idea de separar el “país central”, rico, blanco racista, oligárquico y excluyente, cobró estado público, y no debe tomarse como una simple bravuconada. Hace décadas nos quieren desguazar y volver al más elemental subdesarrollo, y esos objetivos no tienen plazos. Por eso denigran de mil modos a gobiernos y sectores políticos que no se subordinan a tan abyectos dictados. Ahora, potenciales golpes de Estado, vuelven a ser una brutal herramienta de sometimiento y destrucción. No se puede ni se debe desconocer esa preocupante amenaza a la propia subsistencia de Argentina, y al ya muy atacado proyecto de constituir la Patria Grande, elemental herramienta en esta época de grandes bloques geopolíticos.
“Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: “Cierren los ojos y recen”. Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia”, describió con precisión Eduardo Galeano en Las Venas Abiertas de América Latina. La síntesis cobró vida en las últimas horas en Bolivia.
La columna publicada el sábado anterior enumeraba los conflictos de la América Latina convulsionada que hacen difícil pensar en recuperar la idea de una “patria grande” y de trabajo en conjunto entre los países del cono sur.
El golpe de Estado en Bolivia, empeoró el escenario con reminiscencias de lo peor de décadas que parecían enterradas en la memoria: proclamas militares blandiendo la doctrina “occidental y cristiana”, represión y muerte de “subversivos”, que no son otros que los indios cocaleros que habían tenido un poco de dignidad después de 500 años.
La grieta ya no es solo Argentina, sino que se agrandó hasta quienes justifican el golpe de Estado y dejaron salir un doloroso racismo contenido. Se “sorprendieron” por la casa de Evo Morales donde hallaron lujos como una cama y un baño con amenitties, como si esos privilegios solo pudieran ser ostentados por los otros. Se indignaron porque el presidente cocalero salió de un restaurante caro en México, donde está asilado. El propio restaurante aclaró que sólo ocupó una mesa para hablar con los medios que querían entrevistarlo y que apenas había consumido agua y café.
Pero no indignan los muertos. Al menos 18 confirmados, en la feroz represión sobre los seguidores de Evo, ordenada por la presidenta de facto, Jeanine Añez Chavez, quien tiene el respaldo de las Fuerzas Armadas, la Organización de Estados Americanos, Jair Bolsonaro y Donald Trump.
Ese contraste es quizás uno de los grandes triunfos de la batalla cultural que se dirime en estos momentos en todo el continente. Alimentar la grieta hasta el paroxismo. Rara paradoja: entre que quienes más justificaron el golpe en Bolivia -como el canciller Jorge Faurie y buena parte de Cambiemos-, están los que al mismo tiempo forzaron la idea de que si perdían las elecciones, la democracia se ponía en riesgo.
El secretario general de la OEA, Luis Almagro, llevó esa paradoja a otro nivel. Acusa de “tiranos” y “dictadores” a quienes lideran países poco alineados, pero no dijo ni una sola palabra de la sanguinaria cacería de bolivianos. Oh casualidad, de la revuelta popular en Chile, tampoco.
Pero los presidentes de la región no estuvieron mejores. Bolsonaro celebró el gran día de la caída de Evo. El argentino, Mauricio Macri, eludió condenar el golpe, aunque no reconoció a la “presidenta” y el canciller Jorge Faurie hizo malabares para justificar la indiferencia, aunque en Cambiemos hubo posiciones encontradas.
Ante la desaparición de organismos supranacionales, Alberto Fernández, sin el cargo formal, asumió un liderazgo diplomático que lo posiciona de cara al futuro, pero anticipa posiciones estratégicas, con una retórica enfrentada al rol de Estados Unidos, aunque al mismo tiempo se necesita de las buenas migas con Donald Trump para renegociar los vencimientos de deuda.
Es que, más allá del escenario regional, Fernández debe ocuparse anticipadamente de la realidad económica argentina. La parálisis es inédita y la herencia será pesada. El gobierno de Macri se despide con el nivel más bajo de uso de la capacidad instalada en las industrias desde 2002, cuando el país salía del infierno tras el estallido de la Convertibilidad y la huida de Fernando De la Rúa. La inflación acumulará por segundo año consecutivo un promedio de 50 por ciento. Suponiendo un aumento de precios del tres por ciento en los últimos dos meses del año, la inflación será superior a la de 2018, que marcó 47,6 por ciento, por lo que 2019 marcará un récord apenas superado por 1991, en plena hiperinflación. El aumento del 5 por ciento de los combustibles echará más nafta al fuego y se anticipa otro incremento en diciembre, a pocos días de la partida presidencial.
Las proyecciones hablan de una inflación de 3,6% en noviembre, acumulando 47,6% en los primeros once meses del 2019. · Ecolatina prevé que la inflación alcance 53% en 2019, siendo así la más alta desde 1991.
A eso, sumarle desempleo en alza y una pobreza que cerrará el año alcanzando al 40 por ciento de la población.
Le vino bien al Gobierno de Macri la crisis regional. Se habló menos de la herencia y de la crisis económica y puede descansar y darse el lujo de ir a jugar al golf con amigos, mientras que convoca a una marcha de despedida con sus votantes. El Presidente en retirada parece haberle tomado el gusto a la política que tanto supo denostar. No quiere ceder el liderazgo de Cambiemos a manos de sus lugartenientes y planifica ser el líder de una oposición “constructiva”, según prometió el senador misionero Humberto Schiavoni.
Entre las urgencias aparecen el hambre y Fernández diseñó un consejo para diseñar un plan, que incluye a variopintas personalidades, desde Estela de Carlotto a Marcelo Tinelli y la cocinera Narda Lepes. “Esta va a ser la epopeya de todos los argentinos”, definió Fernández. El plan tiene varias partes: una está vinculada a la canasta básica de alimentos y otra a los problemas de malnutrición. Allí Misiones tiene mucho para aportar. El plan Hambre Cero es un ejemplo de cómo se puede combatir la desnutrición, con una acción directa y focalizada del Estado. El Gobierno logró recuperar a unos diez mil chicos que estaban en la franja más vulnerable. En el sector privado también hay elementos que pueden ser utilizados. “Hace años que hablamos del hambre y propusimos soluciones. Tirar la comida es una tragedia ética”, aseguró Matías Sebely, creador de Comida por un Dólar, proyecto que fue ofrecido a la Nación y se desarrolla en Leandro N Alem.
Misiones seguramente aportará mucho a la gestión del nuevo Presidente. Nombres para algunos cargos, como el de Sergio Lanziani que aparece en el listado de futuros integrantes del gabinete, y políticas directas de la mano de Oscar Herrera Ahuad, quien tiene un contacto permanente con Fernández.
Herrera Ahuad también sabe que el escenario económico y social será complejo en los próximos meses, porque el deterioro no se revertirá mágicamente. El actual vice y el futuro vice, Carlos Arce, trabajan con un amplio equipo para fortalecer la Multilateral de Políticas Sociales, que depende la vicegobernación. La contención social, el acceso a los alimentos, la productividad de las chacras y las ferias francas, tienen un espacio relevante en el esquema de trabajo de Herrera Ahuad.
El futuro gobernador también tuvo un rol saliente en las negociaciones de las últimas horas para destrabar el conflicto tabacalero. Diálogo directo productores, directivas a funcionarios y llamadas a la Nación. Anunció que apenas asuma hará una revisión del sistema de reparto de los fondos tabacaleros para mejorar el flujo de dinero a los productores en momentos en que hay un declive de la recaudación por caída del consumo y, como contraste, la abundancia de marcas falsificadas. La inflación también hace lo suyo, con mayores costos y dinero que no rinde.
En medio de negociaciones, con ánimos exacerbados por parte de algunos dirigentes desbordados, cayó muy mal una llamada de Marcelo Calçada, coordinador nacional del Fondo Especial del Tabaco, quien, al confirmar el giro de 640 millones de pesos -demorados-, disparó contra los funcionarios provinciales en medio de la protesta: “Si tanto se quejan los funcionarios provinciales, que hagan un esfuercito, que laburen toda la noche y que paguen a los productores mañana”. Sabe el funcionario que no es cuestión de laburo. Como Nación insiste en girar el dinero al Banco Nación y no a las cuentas del banco Macro, que es agente oficial de la Provincia, una vez que la plata ingresa a la cuenta nacional, recién se puede girar a la banca local, lo que demora, ineludiblemente, 48 horas por el clearing bancario. Una chicana que no se condice con los ingentes aportes a la gobernabilidad que hizo Misiones durante estos cuatro años. Sin esa gobernabilidad, también de otros mandatarios, la gestión nacional hubiera terminado mucho peor. Fue esa gobernabilidad la que permitió canalizar muchos conflictos latentes.
A diferencia de lo que sucede en la Nación, Herrera Ahuad puede poner en marcha sus propias ideas porque conoce al dedillo el estado de situación. La transición no tiene nada de traumática y el gabinete trabaja en forma coordinada incluso en aquellos casos en los que probablemente no sigan después del 10 de diciembre.
Hasta ahora no hay certezas sobre el gabinete provincial y los nombres que se mencionan como puestos, no tienen confirmación. Solo se saben algunos nombres de los que se van -Educación, Agro-, pero no de quienes los reemplazan. Apenas uno o dos cargos recibieron ya la notificación de sus nuevos roles. Para los que quedan afuera, el mensaje es el mismo: “No importa el lugar, sino las políticas”.
La transición tampoco es problemática en Posadas, donde Joaquín Losada ya se reunió varias veces con Leonardo Stelatto para coordinar el traspaso. El actual alcalde asegura que dejará en caja 180 millones de pesos, suficientes para dos medios aguinaldos y reveló que la masa salarial bajó en proporción al presupuesto. “El peso de la masa salarial cuando asumí era del 98%, hoy es del 74% de los recursos municipales, pese a los aumentos, esto lo logramos con una buena administración”, explicó el intendente con destino incierto por estas horas. Losada cree poder despedirse con el pago de algunas deudas y presentar su balance entre el 6 y 7 de diciembre.
El gobernador Hugo Passalacqua también entró en terreno de despedida de la gestión. Reunió a todos los intendentes en San Ignacio y les agradeció el trabajo en equipo para llevar adelante políticas “cerca de la gente”. “Hubiera sido imposible gobernar estos años sin estos 76 compañeros de trabajo”, definió el mandatario antes de la puesta en marcha de la Emergencia Alimentaria -signo de la crisis de estos últimos años-.
“Si pensamos a la provincia como una embarcación a remos, puedo decir que todos estos años tuvimos 76 remeros espectaculares”, afirmó Passalacqua, visiblemente emocionado.