Después de la sorpresa en los resultados de las PASO que muestran a Javier Milei con el 30% de los votos en todo el país como precandidato a presidente, el consultor político Cristian Solmoirago analizó los hechos en Radio Open 101.7.
“Creo que la gente fue a votar con bronca y el canalizador de esa bronca fue Javier Milei”, explicó y aseguró que fue una sorpresa para todos, incluso para los militantes de La Libertad Avanza.
Solmoirago contrastó los resultados con lo ocurrido en las provincias, ya que, mientras a nivel nacional la participación fue muy buena, casi del 70%, en los distritos “la bronca” no se expresó a través del voto a los libertarios, sino en la poca participación; o en el 2001, cuando la bronca se canalizó en el voto en blanco.
Además, el consultor resaltó que “Milei es el elector número uno”, por lo que va a ser relevante lo que va a hacer para su campaña. “Lo que diga y no diga va a repercutir en el elector que lo acompañó y el que no. Habrá que ver cómo se desenvuelve el mercado, el gobierno y los opositores, pero principalmente él”.
Otra de los factores que mencionó Solmoirago, es que “uno no analiza las propuestas de manera racional sino emotiva y Milei propuso 5 medidas claras que los electores entienden, aunque no sepan cómo se llevarán adelante”. En este sentido, apuntó a la propuesta de dolarizar: “no sabemos cómo pero entendemos de qué se trata”.
Solmoirago remarcó también el personalismo del candidato que es un valor a la vez que una falta: “El dato que surge es que gana Milei y no su espacio. El factor es él. Carolina Píparo tuvo una buena performance como gobernadora porque Milei la impulsó. Él es quien está en el centro. Sin embargo, es una figura endeble porque no pudo construir una estructura en las provincias”.
Además, señaló que estos procesos en que el electorado vota a alguien fuera del sistema político por el descontento con el sistema, está sucediendo en el mundo, como el caso de Bolsonaro, Trump y otros en Europa. “Hay que ver si está a la altura. En Brasil, Bolsonaro no lo estuvo porque no volvió a reelegir, al igual que Trump en EEUU”.
Por otra parte, indicó que si bien antes hablábamos de un escenario de cuartos, con un 25% de desencantados con el sistema político, hoy sí hay un escenario de tercios. El candidato oficialista Massa logró la unidad con Grabois, Juntos por el Cambio logró la unidad con Patricia Bullrich y Larreta, y Milei con un 30%. Al respecto, opinó que “cualquiera de las tres fuerzas puede lograr entrar al ballotage”.
Desde el búnker Complejo C del barrio porteño de Chacarita, el flamante candidato de Unión por la Patria utlizó una frase futbolera y se mostró confiado en revertir la elección. “Tenemos 60 días para ganarle a aquellos que convocaron desde el odio”, expresó.
El ahora candidato presidencial de Unión por la Patria (UxP) Sergio Massa, sostuvo que “el escenario político argentino está dividido en tercios”, al quedar la coalición oficialista en tercer lugar a nivel de frentes en las PASO.
Desde el búnker de UxP, Massa señaló que “la voz del pueblo es la voz de Dios y tenemos que respetar el voto popular por sobre todas las cosas”.
El ministro de Economía, expresó que “empiezan en Argentina semanas trascendentes. Empieza a discutirse qué país vamos a querer. Nosotros vamos a defender nuestras pymes, las industrias, la soberanía energética y nuestra capacidad de desarrollo. Vamos a defender la universidad pública y seguir ampliando derechos. Vamos por la ampliación de programas de medicamentos, pero que sea el estado quien debe proteger a quienes se retiran del mercado de trabajo”.
Y Massa, en un búnker que compartió con el otro precandidato presidencial, Juan Grabois; el candidato a jefe de Gobierno por CABA, Leandro Santoro; y el candidato a gobernador por la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof; siguió ahondando en el tema: “El tema es con más derechos o menos derechos. Si se eliminan las vacaciones pagas y el doble aguinaldo. Nosotros vamos a defender el trabajo como idea de la movilidad social ascendente”.
Quien encabezará la lista presidencial de Unión por la Patria, que sacó más del 27% de los votos, afirmó que “hoy empieza una elección que de alguna manera tiene el final del primer tiempo. Nos queda el segundo tiempo, el alargue y los penales y vamos a estar peleando hasta el último minuto porque estamos seguros que la Argentina que viene tiene que ser la Argentina del trabajo, la producción, la defensa de nuestros derechos y la universidad pública, tienen que estar gobierne quien gobierne”.
Por último, Massa aseguró que “vamos a luchar por la construcción de una nueva mayoría. Que el próximo gobierno no sea una unidad de coalición sino de unidad nacional. Ahora tenemos 60 días para ganarle a aquellos que convocando desde el odio construyeron un principio de nueva mayoría”.
Argentina enfrenta este domingo la primera etapa de una elección que moldeará su futuro. La elección de este domingo no es determinante, pero comenzará a definir escenarios. En la práctica, el resultado de las Primarias sólo resolverá la feroz interna del principal espacio opositor. El resto de los esquemas, incluido el oficialismo, casi cumplen con el compromiso. En la mayoría de las provincias ya hubo elecciones, con ratificaciones varias y algunos batacazos de la oposición. Hoy se celebra una elección que será una foto de una película más larga.
El argumento de esa película es una puja entre modelos, no entre partidos ni candidatos que, sobre todo en la oposición, se diferencian apenas por matices. Es un debate que se repite, con distintos intérpretes en los últimos ocho años. El país, en ese período, parece haberse estancado o peor aún, estar en declive, pagando las consecuencias de las malas decisiones. El brutal endeudamiento tomado en 2018 condiciona el presente y el futuro de un país que parece estar condenado a las crisis, en contraste con aquella premonición fallida de 2001. Pero no hay que dejarse amilanar por las apariencias.
No se trata de una elección de dos o tres tercios, sino que hay un cuarto protagonista excluyente que es el Fondo Internacional, con una injerencia clave en el proceso político. Cómo atender sus demandas definirá el devenir de la Argentina. Cómo se posiciona cada espacio ante sus recetas, determina el grado de autonomía que se pretende para el futuro.
La inflación es el quinto elemento excluyente de esta elección. Es parte esencial del humor social, que opaca cualquier otro dato de la economía real. La Argentina llega a esta definición con el empleo privado registrado más alto de la historia: 6.356.237 trabajadores en blanco. En otro contexto sería un dato clave. Hoy no es determinante.
La inflación, de nuevo, inclina la balanza. Pero la radiografía de la economía muestra muchos indicadores en el lado positivo. Casi dos años después del piso de la pandemia (julio 2020), se han generado 561 mil puestos de trabajo, quedando casi 74 mil puestos por encima del valor máximo de la gestión Cambiemos (abril 2018).
Durante la crisis de Cambiemos, entre abril de 2018 y el fin del mandato de Mauricio Macri, se destruyeron 276 mil puestos de trabajo registrados privados. A esta caída se suman los puestos perdidos durante la crisis sanitaria por el COVID-19 (196 mil) y unos 15 mil entre enero y febrero de 2020. Desde entonces, hay recuperación del mercado laboral aún en meses donde se evidencia una desaceleración de la actividad económica. Además, los datos de la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL), anticipan datos positivos para junio.
El 95% de las provincias ya registran más empleo privado que en febrero de 2020, y ya no se observa una heterogeneidad regional como en meses anteriores. En ese mapa, Misiones se destaca como una de las provincias donde más creció el empleo. Porcentualmente, por encima de varias de las “grandes”. En mayo, último dato disponible, la expansión del empleo en Misiones fue del 4,8% interanual, equivalente a la creación de 5.170 empleos en los últimos doce meses. Con 108.384 asalariados, se trata del mayor registro de empleo privado formal para un mes de mayo desde el 2009. Desde la pandemia, se crearon 10.773 mil puestos de trabajo en Misiones.
El empleo es clave en la discusión política. “Hay que crear empleos”, se repite en el manual de promesas de los candidatos, que no suelen decir el cómo. O peor aún, prometen mágicas reformas laborales con laxas condiciones. Los datos demuestran que no son condiciones excluyentes para la creación de empleo y que sí lo es una economía en expansión, con inversión y estímulos.
El rol del Estado es también lo que diferencia a los candidatos y sus propuestas. Unos sugieren achicarlo y comprimir todas sus potestades. Entienden que desde Buenos Aires se debe “ordenar” la economía y ajustar, sobre todo en las provincias, que “gastan, gastan, gastan”, como define Patricia Bullrich. La ex ministra de la alianza y de Mauricio Macri, es la que va más a fondo en su programa: “Si el consenso es para dejar todo igual, no es consenso, es una rendición”. Puro lenguaje bélico.
Misiones, nuevamente, es caso testigo. El candidato de Cambiemos, Horacio Rodríguez Larreta prometió “desregulación” para la yerba mate, economía emblema de la tierra colorada. La experiencia cercana indica que cuando eso sucedió, la chacra se empobreció y sólo ganaron un puñado de industrias.
La transferencia de recursos entre 1991 y 2001 desde el sector productivo al industrial y comercial, se estima en más de mil millones de dólares por la caída de los precios de la materia prima. Cambiemos tiene en la mira a la yerba mate desde la presidencia de Macri, quien, en una visita a Misiones en 2018 prometió lo mismo. Y más allá de las palabras y las desmentidas obligadas de los socios menores del radicalismo, hay un proyecto de ley para desregular la economía y particularmente quitarle las facultades de intervención en el mercado al Instituto Nacional de la Yerba Mate. Un proyecto firmado por el misionero Alfredo Schiavoni, uno de los candidatos de Larreta en Misiones y compañero de boleta de Ariel Pianesi, el enviado a “desmentir” la promesa del candidato presidencial.
Misiones conoce las consecuencias de la desregulación. Durante la década de los 90, en el auge de las teorías de Domingo Cavallo, la pobreza creció exponencialmente en paralelo al desempleo. La chacra estaba de remate.
El contraste es evidente. En los últimos 20 años, la Provincia adoptó una visión opuesta, en la que el rol del Estado es determinante. En la yerba, en la madera y hasta en el consumo. Se aplican incentivos y correcciones en igual medida. Los resultados están a la vista. El mayor nivel de empleo, consumo en alza aún en medio de la crisis inflacionaria y una inversión récord en sectores claves: en 2024 se destinarán más de 813 mil millones a la Educación, la Salud y la atención social. El 70 por ciento del presupuesto va a esas áreas.
El rol del Estado es el de buscar equilibrios en todas las cadenas. En esa línea, el gobernador Oscar Herrera Ahuad recibió el viernes a la industria yerbatera para coordinar acciones conjuntas y diagramar el nuevo escenario ante la discusión de precios que se avecina. La producción pide 253 pesos con su grilla de costos. El Gobierno sostendrá la estrategia de acompañar también un aumento a salida de molino para cuidar la rentabilidad. Para aumentar precios en góndola, hay que convencer desde el secretario de Comercio, Matías Tombolini, al de Agricultura, Juan José Bahillo hasta el mismo ministro de Economía, Sergio Massa, que juega su doble rol, también como candidato. Para eso también es clave contar con representantes en el Congreso que persigan los mismos objetivos.
“Las provincias somos la patria. Ese es el eje fundamental para ir a votar este domingo 13 de agosto, pensando en los intereses de los misioneros y defender lo nuestro ante la Nación. Por eso decidimos ir a las elecciones conSergio Massa, que es el único candidato a presidente que entiende lo que pasa en Misiones con una mirada profundamente federal, que pidió ir con nuestros candidatos a legisladores nacionales, los Frente Renovador; para que la agenda de nuestra provincia esté en la mesa de la toma de decisiones nacionales”, definió el gobernador electo, Hugo Passalacqua.
Massa ya jugó para Misiones con la definición de precios para la yerba mate. Y tiene pendiente la promesa de volver el mes próximo a poner en marcha la Zona Aduanera Especial, un reconocimiento histórico para compensar las largas asimetrías que sufrió la provincia rodeada por fronteras externas y con un alto costo de logística por las distancias internas. Por etapas y con una cobertura para toda la provincia, con incentivos para sectores puntuales y alivios para el bolsillo del consumidor es el compromiso.
Massa tendrá este domingo su primer desafío, en un proceso que tiene dos capítulos más. Es quien evitó el colapso del Gobierno, pero tiene que lidiar con los problemas que no logró resolver su propia administración. No puede criticar la herencia, pero al mismo tiempo, esa ausencia esa es una virtud: se hizo cargo en momentos en que otros miraron al costado. La primera prueba para encarar la recta final serán las PASO. Pero sea cual fuere el resultado, no es determinante de lo que vaya a ocurrir en octubre.
“Si hubiera dicho lo que iba a hacer, no me hubiera votado nadie“. La frase, atribuida a Carlos Menem, pertenece en realidad a Guillermo Vilas durante un reportaje con Bernardo Neustad. El tenista se refería al ex presidente. Y no dejaba mucho espacio para la duda.
Mauricio Macri amplió la frase en 2016 cuando en un congreso de la Asociación Cristiana de Dirigentes habló sobre la economía y se sinceró sobre la realidad de su gobierno. “Si yo les decía a ustedes hace un año lo que iba a hacer y todo esto que está sucediendo, seguramente iban a votar mayoritariamente por encerrarme en el manicomio“.
En ambos casos había una cuestión de engaño, de ocultamiento. De no mostrar las cartas. En la era de la posverdad, eso ya no importa demasiado. Los candidatos dicen explícitamente lo que pretenden hacer, aún cuando todavía está caliente en la memoria el fracaso de sus recetas.
Un ejemplo es Patricia Bullrich y su intento de recrear el blindaje de la otra alianza a la que perteneció, con más deuda con el FMI, ajustes y reformas laborales. El paquete terminó en explosión y en la huída por los techos del último presidente radical.
El otro ejemplo es de su rival en la feroz interna de Cambiemos. Horacio Rodríguez Larreta a pesar de estar distanciado de su ex jefe político, sobre economía piensa exactamente lo mismo. En su paso por Posadas el intendente porteño desnudó su plan destinado a una de las principales economías de Misiones: “Hay que entrar con lupa, sector por sector para entender bien. El tema de la yerba, el tema del precio sostén, toda esa parafernalia de un Gobierno metiéndose: desregulación”.
La frase de Horacio Rodríguez Larreta retoma la intención de Macri, expresada también en Misiones en 2018 cuando dijo “tiro el tema porque los quiero dejar inquietos”: “Ningún mercado funciona regulado”.
No es una mera expresión de deseos: como se recordó en esta misma columna la semana pasada, su candidato a diputado nacional, Alfredo Schiavoni, presentó un proyecto de ley para desregular toda la economía, incluida la yerbatera, como sucedió en 1991, cuando Domingo Cavallo tenía la suma del poder y comenzaba la ola de privatizaciones. Esa década terminó en pobreza y desempleo por las nubes. A la yerba no le fue mejor. Sin regulación, el precio se desplomó y miles de productores prácticamente se fundieron. Se cambiaba yerba por bolsas de mercadería. El kilo de hoja verde cayó de $0,20 en 1991 a 0,06 pesos a principios de este siglo -de $117,60 a valores actuales del dólar blue hasta U$S 0,07 ($39,20 de hoy)-. En cambio, durante esa década, el precio en góndola se mantuvo casi constante.
Esos 14 centavos de dólar perdidos por la producción primaria con una cosecha promedio de 700 millones de kilos por 10 años, permiten visualizar la enorme transferencia de ingresos de la producción hacia la industria, comercios e impuestos: casi u$s 1.000 millones en una década.
La crisis determinó una inolvidable protesta de los productores, que trajeron sus tractores a la capital durante varias semanas. Esa protesta le dio vida al Instituto Nacional de la Yerba Mate, que volvió a regular los precios y a establecer un necesario equilibrio en la cadena.
Tras dos décadas y con una decidida intervención del Gobierno provincial, en línea con el INYM, la yerba está en su mejor momento con el consumo interno más alto de los últimos cinco años y el mejor nivel de exportaciones desde 2020, el año récord. La materia prima se paga por encima de los precios oficiales y el objetivo es insistir en los 60 centavos de dólar. A la yerba le va bien en un mercado regulado. Parece una ironía volver a discutir de lo mismo.
La contracara del proyecto Larreta -y de Cambiemos, porque Patricia Bullrich también apunta a una desregulación de la economía-, fue expresada por el gobernador Oscar Herrera Ahuad hace unas pocas horas. Para el jefe del Ejecutivo, “es una decisión política” generar valor en todos los eslabones de la cadena productiva.
Recordó las gestiones realizadas en conjunto con el Inym y los legisladores misioneristas en el Congreso para obtener un histórico laudo, cuyo valor actual se encuentra en $120 para la hoja verde y $456 para la canchada. “Hace dos años tuvimos la iniciativa de ir en busca de esa estructura de costos para que el precio sea acorde con lo que sale en el laudo”.
“Se levantó la cosecha, se está pagando al día -algunos lo hacen por adelantado- el precio que conseguimos en marzo. Y no solamente eso, este primer semestre es el de mayor consumo de yerba mate en la historia“, enumeró Herrera Ahuad.
El Gobernador puso como contraste a la promesa de Larreta al trabajo tejido con el ministro de Economía y candidato a presidente por Unión por la Patria: “En Sergio Massa hemos encontrado la posibilidad de que hoy la yerba mate esté viviendo un tiempo histórico”, subrayó.
A raíz de este presente en el sector yerbatero, Herrera Ahuad anticipó que el Gobierno seguirá insistiendo para que en septiembre “volvamos a tener un muy buen precio, ese cincuenta centavos de dólares que dice siempre el ingeniero Carlos Rovira”.
En los primeros análisis que realizan los productores, el kilo de la materia prima que hoy está oficialmente a 120 pesos, debería valer desde septiembre, no menos de 235 pesos. Si prospera la iniciativa Larreta-Cambiemos, será el mercado el que defina ese valor. Y vuelta a empezar.
Lo llamativo de la promesa de Larreta es que sus socios complacientes del radicalismo no hayan dicho una sola palabra. El radicalismo dejó su marca en la ley de creación del Inym, presentada por el ya fallecido Raúl Solmoirago a mediados del último año de la alianza en el poder.
Convencido de que la creación del INYM era imprescindible para el futuro de la actividad yerbatera, en junio de 2001 convocó a Misiones al por entonces, presidente de la comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados de la Nación, el chaqueño Héctor Romero, de quien obtuvo el compromiso de acelerar la sanción de la ley.
Ese convencimiento lo llevó, incluso, a enfrentar a funcionarios de su partido que se oponían a la ley, como el titular de la SAGPyA Marcelo Regúnaga. “Para qué opina si no conoce el tema. Debería callarse y preguntar a la gente que sabe un poco más”, lo retó sin medias tintas Solmoirago.
Después, con la ley aprobada en febrero de 2002, Solmoirago dejó una frase para recordar: “Esta política yerbatera contempla como eje en su diseño a la familia rural, la equidad y el desarrollo regional. Procura implementar políticas de desarrollo sustentable, dentro del marco de economía de mercado, apuntando a la incorporación del productor al complejo productivo social. Es la única alternativa para poder preservar a la actividad y compartir entre todos, productores y molineros, el negocio yerbatero dentro de un marco de desarrollo rural socialmente aceptable. De no ser así, asistiremos a la desaparición del productor”. Año 2002.
Lejos de esas convicciones, después de la visita de Larreta, en un spot de campaña, el candidato a senador Ariel Pianesi fue a jugar a ser el “mejor tarefero” por unas horas, de la mano de Pedro Puerta. No es una metáfora. “Mañana de cosecha. Me traje, mirá, me vine al mejor yerbal de Hugo Humeniuk -intendente electo en Concepción de la Sierra- y traje al mejor tarefero, Pepe Pianesi”, relata entre risas el hijo del ex gobernador, uno de los mejores alumnos de Cavallo en la década de los 90. Pianesi sólo ríe. No se le escucha en el spot. Y poco y nada en la campaña.
Quizás haya sido un desliz, pero el posteo en Instagram termina con una frase ¿culposa? del propio Humeniuk: “Me voy a fundir así”.
El único que se animó a expresarse en contra de la idea de Larreta fue el productor Cristian Klingbeil, ex candidato a diputado nacional como compañero de lista de Martín Arjol: “Con el cuchillo entre los dientes vamos a defender al INYM. La única lealtad es con el productor. Con el INYM no se jode”, aseguró. Lo curioso es que el joven yerbatero le arrancó a Gerardo Morales -candidato a vice de Larreta y que participó de la discusión de la ley del INYM- que no habrá ningún cambio en la ley. “Me dio su palabra”, remarcó.
La complacencia radical le hace juego al gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés, quien decididamente pidió volver a desregular el mercado. “Tenemos que tener libertad de mercado, porque si no con la yerba terminamos perdiendo mercados. Hay que cambiar esa política. Tenemos que tener mayor ganancia con esa potencialidad”, dijo el mandatario correntino.
Aunque su discurso contradice los datos oficiales, de Valdés se entiende. Gobierna una provincia con otro sistema de producción: apenas dos grandes jugadores dominan la producción en Corrientes, con Las Marías como líder y Playadito en segundo lugar. En Misiones hay entre doce y quince mil pequeños productores y decenas de industrias. Es otro modelo de negocio y la renta se distribuye de modo más horizontal, con un fuerte impacto en los pueblos, no en uno o dos jugadores.
La desregulación favorece al modelo de negocios de Las Marías. Favorece la concentración económica. “Sería volver al pasado”, definió Juan José Szychowski, el presidente del INYM.
Es en definitiva, el debate a una semana de las elecciones primarias. Quedan explícitos los modelos pensados para Misiones. No hay que mirar encuestas ni escuchar diatribas sobre la deuda y el dólar, agitados para ganar un poroto en una interna que sólo interesa a los partidos.
“Son dos votos”, ironizó Bullrich sobre el respaldo de María Eugenia Vidal y Facundo Manes que cosechó Larreta.
Hay que leer la letra chica de lo que ofrecen los candidatos para el pago chico. Cómo impactan sus ideas en el barrio, en la chacra o en el pueblo. Cómo impacta la gestión. Massa, casi en silencio, ha logrado gambetear la crisis de deuda dejada como legado por Macri y evitó una catástrofe. La última jugada fue conseguir que Qatar realice la primera operación de crédito con Argentina prestando 750 millones de dólares para pagarle al FMI sin tocar reservas. Al FMI que juega a las escondidas a pesar de ser el otro gran responsable de la deuda argentina que condiciona el presente y futuro del país. Volver a sacárselo de encima, como pretende Massa, liberaría al país de presiones.
Hay que entender que Misiones tiene un modelo que busca el arraigo del colono en la chacra y para eso es necesario que los productos valgan. Desde la feria franca hasta la exportación. La decisión de Sergio Massa de eliminar retenciones a las exportaciones de madera y tabaco, tendrá una fuerte incidencia en las chacras cuyo impacto se verá con toda su dimensión el año que viene: se estima que sin retenciones del 12%, el precio del tabaco subirá 100 pesos por kilo -a valor de hoy-, lo que podría dejar unos 2.500 millones extra en manos de los productores.
El otro sector beneficiado es el maderero-forestal, que pagaba retenciones de entre 3 y 4,5%. Como contraste, si se abren importaciones como propone la alianza Cambiemos, se volvería al escenario de entre 2015 y 2019. Invasión de productos, incluso con dumping -precios subsidiados en el país de origen-, lo que implicaría un nuevo retroceso para la industria nacional que hoy pasa un momento de expansión. “Durante los años 2016 a 2018, la apertura de importaciones de fenólico brasilero afectó seriamente a la industria maderera misionera; o la invasión de zapatillas importadas, algo que casi paralizó la producción en la fábrica de zapatillas de Eldorado”, recordó el ministro de Hacienda, Adolfo Safrán en un alegato en favor del voto a Sergio Massa. La fábrica de zapatillas Dass estuvo al borde del cierre. La planta que llegó a tener 1.500 empleados, entre 2017 y 2019 despidió a 1.200 operarios. Hoy tiene 520 y 25 fueron incorporados en las últimas semanas.
La interna opositora no da tregua. De las peleas de Horacio Rodríguez Larreta con Patricia Bullrich que se disputan en el país central de la Capital Federal, a los hermanos Schiavoni, los radicales y Pedro Ramón Puerta en la tierra colorada.
A menos de dos semanas para las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias del 13 de agosto. Y Juntos por el Cambio en Misiones no solamente carece de timming electoral, sino que lo rellenan con disputas por un par de cargos. Las pruebas se vieron en las elecciones recientes de la provincia de Chubut, los dos candidatos a presidente de Juntos por el Cambio no pueden ni mirarse a las caras. Por su parte Mauricio Macri pide encarecidamente que el 13 haya un búnker común para conseguir la foto de la “Unidad”; sin embargo, nada parece alivianar esta cuestión y la grieta de los amarillos no afloja un centímetro. “¿Cómo quieren gobernar la Argentina desde una división tan irreconciliable?”, se pregunta la gente de a pie.
El radicalismo y el PRO se dividieron en dos listas: Goerling lleva la bandera amarilla de Pato, con el desaparecido Gustavo González como candidato al Parlasur. Alfredo Schiavoni se alió con Ariel “Pepe” Pianesi y la banda de Gustavo Valdés en Misiones, Martín Arjol (que eligió hacer la plancha ante la pichadura de que Pato Bullrich lo deje afuera de su lista misionera). Ambos esquemas visitan amigos en la provincia de Misiones pero ninguno logra hacerse a la idea de que Innovación Federal va a arrasar con la propuesta del Mandato Misionero. No solamente porque proponen soluciones reales a problemáticas locales, sino porque como ya lo decía el General “La organización vence al tiempo”; y, si hay algo que no sobra en esta campaña es tiempo.
Pedro Puerta se ocupó de salir de vacaciones en el medio de la campaña, pues ningun “Activar” llegó a rosquear un lugar expectante en la lista Larretista que acompaña Miguel Ángel Pichetto, su referente nacional. A su vuelta se dio licencia de poner en ridículo a los candidatos de la lista llevándolos a tarefear a Concepción de la Sierra (por supuesto que muy fiel a su estilo empresarial, no regularizó el trabajo de nadie ante la AFIP). Siguiendo la línea de lo que le hizo a Martín Arjol hace unos meses, cuando le regaló un mate que rezaba “Recuerdo de Misiones”, haciendo alusión a lo poco que representa Arjol al pueblo misionero defendiendo los intereses correntinos y porteños en el Congreso. Es evidente, Pedro Ramón se cree un impune bajo el lema “divide y reinarás”.
Ambas listas constituyen la imposibilidad de lograr acuerdos políticos que se traduzcan en propuestas claras. Como indican desde Buenos Aires, están divididos y sin capacidad de acción. En su pelea anémica, la Renovación saldrá airosa en las PASO, y si todo sigue así, posiblemente logre imponerse para octubre en las generales con toda la autoridad para lograr dos escaños en el Senado, y 3 bancas en la Cámara baja. Lo que permite negociar mejores condiciones para el misionerismo ante el gobierno nacional.