Cristina

Fervor revolucionario

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Pasados los años del fervor revolucionario, y visto el estado de ruina absoluta en que había quedado la otrora fértil y próspera Misiones, muchos se preguntarían si había sido buen negocio, cambiar un tirano a 9.000 kilómetros, por cien tiranos a 1001,6 kilómetros, por la  ruta 14…pero esa es otra historia”. En el Tedeum del 25 de Mayo, en San Pedro, el obispo de Iguazú, Nicolás Baisi sorprendió por la crudeza de su alegato en defensa del federalismo inconcluso y la distinción que hizo sobre la patria, que nació mucho antes que las fechas históricas enseñadas en las escuelas.

La historia marca que el concepto de Nación está en deuda eterna con Misiones -lo mismo que con otras provincias alejadas-, una provincia que nunca gozó de los privilegios del centro porteño, con infraestructura, modernidad y riquezas. Misiones es la única provincia del país que carece por completo de gas natural y la que más sufre por las asimetrías económicas al estar inserta entre dos países y al mismo tiempo, alejada de los grandes centros de producción y consumo. Ningún candidato “nacional” habla de esto ni lo entiende cabalmente. Recién ahora, después de años de mucho batallar, Misiones está a un paso de conseguir una reivindicación histórica como la Zona Aduanera Especial, que primero fue votada en contra por los diputados de la alianza Cambiemos y después vetada por el presidente Alberto Fernández. Si prosperan definitivamente las negociaciones con Sergio Massa, además de la extensión por tiempo indefinido de un tipo de cambio diferenciado para las principales economías exportadoras de Misiones, la Provincia accedería a rebajas fiscales para el gas y la continuidad de los planes de estímulo al consumo.  

Por eso, las palabras del Obispo resignifican el 25 de mayo. Sin embargo, su encendido discurso peca de exceso. Es infinitamente mejor haberse sacado de encima el yugo imperial.

Pero el argumento es válido en tanto permite repensar un 25 de Mayo distinto al que se aprende en los manuales de historia. ¿Qué pasó con esa revolución? ¿Cumplió sus objetivos? ¿Los padres de la Patria son únicamente los que aparecen en Billiken? ¿O hubo, como dice Baisi, una patria distinta que nació 300 años antes, con el primer criollo parido en la Tierra Sin Mal? Artigas, pero particularmente Andresito, fueron ignorados por la historia oficial quizás justamente porque sus ideas chocaban con el unitarismo que se terminó imponiendo. La Patria -en abstracto- no significa lo mismo para todos. 

Sin tanta crudeza, el presidente de la Legislatura, Carlos Rovira, coincidió en el planteo escuchado en el TeDeum realizado en la iglesia San Pedro Apóstol, de San Pedro. “25 de Mayo, un sueño inconcluso y eterno”, reflexionó el conductor político de la Renovación. 

Rovira también invitó a repensar esa parte de la historia con una cita de Mariano Moreno: “Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas, y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía”.

Misiones se reconfiguró a partir de comenzar a reclamar lo que se le debía y entender que no podía quedarse en el mero lamento. De ser una provincia pequeña y relegada, la que menos recursos recibe de todo el NEA, pasó a ser la economía más potente, con mayor empleo privado y niveles de consumo que son envidia de toda la región. Ya no el NEA, sino el Norte Grande. Y a disputar liderazgos que antes hubieran sido impensados. Durante el 2022, el proceso de creación de empleo tuvo a la franja joven como una de las principales protagonistas. Esto generó que la tasa de los Ni-Ni -ni trabajan ni estudian- cayera de manera contundente al 12,6%, y tanto varones como mujeres tuvieron mejoras. La evolución positiva fue mucho más profunda en las mujeres, que pasaron del 26,5% del 2020 y 2021 al 17,2% en 2022. En varones el indicador cayó del 12,5% de 2021 al 9,1% en 2022. Misiones muestra la menor tasa de Ni-Ni de todo el Norte Grande pero, además, tiene el segundo menor nivel de todo el país, únicamente por debajo de CABA (marcó 7,2% en 2022). 

Pero el distrito más rico del país pierde con Misiones en otro rubro clave. Según un estudio de Argentinos por la Educación, Misiones es una de las dos provincias que más incrementaron su esfuerzo presupuestario, al aumentar la proporción destinada a la educación.  Las que menos presupuesto asignaron con respecto a su presupuesto total fueron CABA (16,7%) y Santa Cruz (17,6%), detalla la consultora que tiene entre sus referentes a Juan José Llach y Mariano Nadorowski, además de Susana Decibe

La ciudad de Buenos Aires y Mendoza fueron las que más redujeron la participación del gasto educativo respecto del total del presupuesto, con bajas del 8,8 y 7,3 puntos porcentuales. En Misiones aumentó 5,3 por ciento la inversión educativa en relación con el Valor Agregado Bruto de las dos últimas décadas, mientras que en paralelo disminuyó el peso de la deuda y aumentaron los recursos propios destinados a obras públicas.  

Como contraste, el presupuesto del ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires cayó un 14% en términos reales -descontando el efecto de la inflación- entre 2011 y 2021, mientras que su peso dentro del total de gastos del Gobierno porteño se redujo del 23,8% al 18,5% en el mismo período. 

La autonomía y autodeterminación que militaban Andresito y Artigas fueron avasallados por la prepotencia del puerto, aunque 200 años después sus ideas siguen tan vigentes como entonces. El concepto de misionerismo se alimenta de ellas en una batalla desigual contra el poder central.

La Argentina se moldeó con Buenos Aires como centro y el resto del país como vasallo. Las crisis recurrentes castigan hasta el último rincón del país, pero sus responsables miran a los “caudillos” de las provincias con desdén. Por eso les sorprenden y desprecian los resultados electorales, que premian las gestiones locales más allá de lo que digan las encuestas sobre candidatos “nacionales” que poco y nada conocen del territorio. Los oficialismos ganan porque priorizan el bienestar y las discusiones locales. Por eso la mayoría de los gobernadores prefirió desdoblar elecciones y que se discuta primero lo local. 

Así ganaron los oficialismos ante oposiciones atadas a mensajes “nacionales”, tanto del Frente de Todos como de la alianza Cambiemos. 

La Renovación en Misiones le sacó 40 puntos y casi 250 mil votos de diferencia a la primera oposición y en buena parte de los municipios, la disputa fue siempre entre dos renovadores. 

Por eso mismo, muchos dirigentes de la alianza Cambiemos prefirieron guardarse hasta octubre, a sabiendas de que no tenían para ofrecer en la tierra colorada. Pero apenas unas horas después de la dura derrota provincial, el diputado Ariel Pianesi comenzó a promocionarse como eventual candidato al Senado “contando” quién era, para ser tenido en cuenta en las internas y luego en octubre.

Del lado del PRO, los hermanos Schiavoni también comenzaron a moverse ahora divididos por sus candidatos. El mayor con Patricia Bullrich, el menor, Alfredo, como cabeza de playa de Horacio Rodríguez Larreta. Esta semana inauguraron un local de campaña en pleno centro de Posadas, donde hace poco funcionaba un hogar de ancianos. Será una interna brava, ya que se repetirían nombres y hay otros que quieren tomar por asalto los lugares de la lista, en la confianza de que hay garantía de triunfo. Está por verse. La amenaza de Javier Milei es ahora más preocupante para Cambiemos, ya que abreva de los mismos votos y corre por derecha a sus candidatos. 

En el Frente de Todos pasa algo similar. Terceros cómodos y con una elección provincial apenas por encima del voto en blanco, sus principales dirigentes hicieron “silenzio stampa” en Misiones, pero se los vio el jueves marchando bajo la lluvia para esperar las señales de Cristina Fernández. La interna k también será brava en Misiones, ya que en el peronismo hay varios dirigentes que quieren pasar factura por el pobrísimo resultado electoral obtenido por quienes levantan las banderas del purismo. 

En Plaza de Mayo no hubo definiciones sobre candidaturas, pero la ex Presidenta asumió el liderazgo político del peronismo y el Frente de Todos, que se encamina a las elecciones con un candidato inesperado: Sergio Massa, el ministro de Economía de auxilio que cumple los requisitos que ningún otro puede exhibir. “Agarró una papa caliente”, reconoció Cristina, que sentó a Massa a su izquierda, a pocos metros. 

A pesar de no poder domar la inflación, los datos de la economía marcan una solidez impensada incluso en el mismo gobierno de Alberto Fernández. Esos indicadores son el escalón necesario para una candidatura competitiva y Massa está haciendo malabares para sostenerlos: la economía tuvo su mejor primer trimestre desde 2018 con un crecimiento de 1,6 por ciento y once actividades económicas que registraron una expansión mensual. Incluso la Unión Industrial Argentina dio a conocer que el sector creció 4.1% interanual en marzo. Así, para la cámara empresaria el desempeño de la actividad fue significativamente mejor que el resultado que dio a conocer el Indec. Según el organismo oficial, la industria manufacturera creció 3.1% durante el mismo período.

Con esos datos en mano, Massa inicia una gira ¿presidencialista? por China  junto con una delegación de funcionarios y legisladores, entre ellos el diputado y titular del PJ bonaerense Máximo Kirchner, para participar de una reunión del Nuevo Banco de Desarrollo (NBD), la entidad financiera de los Brics, y consolidar acuerdos que amplíen el uso de los yuanes provistos por el swap para el intercambio comercial con el gigante asiático y con Brasil.

La delegación encabezada por Massa llegará este martes a la ciudad de Shanghái para mantener una agenda intensa que seguirá luego en Beijing y que prevé, junto con la ampliación del acuerdo que ya está en marcha para la utilización de US$ 5.000 millones del total aproximado de US$ 18.000 millones, sumar inversiones en generación de energía, en minería y en transporte ferroviario de carga.

Durante su estadía de seis días en dos de las ciudades más grandes de China, Massa mantendrá reuniones con el directorio de las empresas CET-State Grid Corporation, la mayor distribuidora de electricidad de ese país; Tibet Summit Resources (minera); Ganfeng Lithium, la mayor productora de litio de China y la tercera más grande del mundo, y Tsinghan Holding Group (productora de acero y níquel).

Massa también se reunirá con diversas autoridades del Gobierno de Xi Jimping y de varios entes gubernamentales, entre ellos el ministro de Finanzas, Liu Kun; su par de Comercio, Wang Wentao; el viceministro de la Aduana, Wang Lingjun; el gobernador del Banco Popular de China (PBoC), Yi Gang, con quien abordará la cuestión de renovar y ampliar el swap de monedas con China.

Otro encuentro relevante, sobre el que están depositadas expectativas, será el que Massa mantendrá con la expresidenta de Brasil y actual titular del Nuevo Banco de Desarrollo de los Brics, Dilma Rousseff: la cita será el jueves en Shanghái.

También mantendrá una reunión de trabajo junto a los representantes de Power China, que tendrá como hilo conductor una batería de proyectos referidos al desarrollo energético del país. La energética asiática ya tiene inversiones en Misiones, que también estará representada en la selecta comitiva por el diputado nacional Diego Sartori

A su regreso, Massa podría venir a Misiones a poner en marcha la Zona Aduanera Especial. “Estamos terminando las negociaciones con Sergio Massa, sobre la parte constitutiva de lo que sería el primer eje: abarcativo a las economías regionales, que permitiría seguir trabajando con un sistema diferencial de tipo de cambio. La idea es que con la Zona Aduanera se pueda extender en el tiempo el tipo de cambio diferencial”, explicó el gobernador Oscar Herrera Ahuad en una entrevista concedida a Economis.

Anoche hablé con (Sergio) Massa. Puede venir la semana próxima o la otra. Es inminente que en algún momento, terminado el trabajo técnico, venga a ponerlo en marcha”, afirmó el Gobernador.

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Cristina Kirchner: “Si no logramos que el programa del FMI sea dejado de lado no vamos a poder pagarlo”

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La vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner sostuvo hoy que el programa del FMI debe ser “dejado de lado” para elaborar un programa propio de crecimiento porque si no “va a ser imposible pagarlo” y pidió al organismo internacional que deje “de querer dirigir la política” porque “tenemos que incorporar valor y tecnología para que haya trabajo de calidad”.

“Si no logramos que el programa que el FMI impone a todos sus deudores sea dejado de lado y nos permita elaborar un programa propio de crecimiento, industrialización e innovación tecnológica, va a ser imposible pagarlo, por más que digan lo que digan”, afirmó la Vicepresidenta desde la Plaza de Mayo, a 20 años de la asunción de Néstor Kirchner.

Asimismo, pidió al FMI que “dejen de querer dirigir la política y clausurar la industrialización del país y convertirnos únicamente en proveedores de materia prima” y apuntó: “Creen que lo van a a pagar únicamente con commodities”.

“Somos 46 millones, no alcanza con la materia prima, tenemos que incorporar valor y tecnología para que haya trabajo de calidad y buenos salarios, lo que el país necesita. Se puede hacer porque nosotros lo hicimos durante 12 años y medio. Gracias a los ‘kukas’ también recuperamos Vaca Muerta”, afirmó y añadió: “No es pecado pagar buenos salarios, al contrario”.

Sostuvo además que el país “no puede seguir atado a una economía primarizada y los precios internacionales aunque llueva o salga el sol”, por lo que propuso dar un “salto cualitativo, articular lo público y lo privado”.

“Esta es la discusión que necesitamos los argentinos y no las boludeces que escuchamos todos los días por la televisión”, planteó la exmandataria.

En esa línea, Fernández de Kirchner señaló que cuando terminó su gobierno en 2015 “dejábamos un país mucho mejor que el que habíamos recibido” y cuando “volvimos en 2019” Argentina estaba “nuevamente endeudada en dólares”.

“El 9 de diciembre de 2015, el nivel de endeudamiento no solamente era ínfimamente ridículo. Las familias tampoco estaban endeudadas, las empresas tampoco. El salario de los trabajadores era el más alto de América Latina, porque la jubilación era la mejor de la región, porque habíamos lanzado satélites y estábamos incorporando tecnología, habíamos peleado contra los fondos buitres. Esa era la Argentina que dejamos y ¿qué fue lo que recibimos cuando volvimos en 2019? Nuevamente endeudada en dólares”, detalló.

La exmandataria señaló que el préstamo que el FMI otorgó durante el Gobierno de Mauricio Macri (2015-2019) “fue político” y “política tiene que ser la solución”, y citó a Néstor Kirchner cuando “decía que los muertos no pagan la deuda”.

En ese sentido, marcó que las “instituciones” de la República Argentina “no están para cuidar los intereses de las corporaciones” sino “los intereses de todos los argentinos” y pidió que se investigue “la deuda” y a “sus responsables”.

“Hace unos días conocimos un informe de un organismo constitucional y hay algunos que se hacen los otarios y después se la pasan hablando de democracia, de republicanismo y de Constitución. Investiguemos la deuda y a sus responsables”, exhortó la Vicepresidenta al recordar el informe de la Auditoría General de la Nación (AGN) conocido días atrás.

“A poner lo que hay que poner”

La vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner advirtió hoy que aunque hagan lo que le hagan, la quieran “matar o meter presa”, ella “es del pueblo” y llamó a fundar un nuevo “pacto democrático” con todos los sectores políticos.

“Nunca fui de ellos ni lo voy a ser. Hagan lo que hagan, me quieran matar, meter presa, yo soy del pueblo y de ahí no me muevo”, exclamó la exmandataria desde una colmada Plaza de Mayo, donde encabezó bajo una lluvia torrencial un acto por los 20 años de la asunción de Néstor Kirchner como Presidente, junto a la primera plana del Frente de Todos (FdT).

En su primera aparición en un acto masivo tras el atentado que sufrió el 1º de septiembre del año pasado, la vicepresidenta instó a la “renovación del pacto democrático” que, dijo, se fundó el 10 de diciembre de 1983 en Plaza de Mayo.

En esa fecha, rememoró, los jóvenes convocados por el entonces presidente Raúl Alfonsín “horrorizados por la tragedia de la dictadura reclamaban un país diferente” y quedaba “erradicado y prohibido quitarle la vida al que no pensaba igual”.

“Hay que volver a renovar ese pacto. Cuando escucho y dicen hay que acabar con el peronismo o con el kirchnerismo… por favor…si con ganar me alcanza, ¿por qué tenemos que llegar al exterminio del otro?”, preguntó Fernández de Kirchner.

Acompañada en el escenario por funcionarios, legisladores y dirigentes del oficialismo y por sus nietos, quienes se mostraron con ella por primera vez en un acto político, la exmandataria propuso “tres ejes” para la etapa que viene, aunque se privó de designar precandidatos para las elecciones.

El primero de los ejes propuestos fue rediscutir el acuerdo con el FMI porque, dijo, “si no logramos que sea dejado de lado y nos permita elaborar un programa propio de crecimiento, industrialización e innovación tecnológica va a ser imposible pagarlo, por más que digan lo que digan”.

La exmandataria señaló que el préstamo de ese organismo al Gobierno de Juntos por el Cambio en 2018 “fue político” y “política tiene que ser la solución”, y citó a Néstor Kirchner cuando “decía que los muertos no pagan la deuda”.

En segundo término, planteó repensar la administración de los recursos naturales, al advertir que el país “no puede seguir atado a una economía primarizada y los precios internacionales aunque llueva o salga el sol”, razón por la que se impone, subrayó un “salto cualitativo, articular lo publico y lo privado”.

“¡Esta es la discusión que necesitamos los argentinos y no las boludeces que escuchamos todos los días por la televisión!”, exclamó.

Sobre la refundación del “pacto democrático”, consideró “necesario” volver a “darle al país un Poder Judicial que se ha evaporado entre las tramoyas de una camarilla indigna para la historia argentina”.

Planteó que la Corte Suprema es un “mamarracho indigno” y que “los argentinos se merecen” un máximo tribunal que “sea llamado como tal sin ponerse colorado; a todos los partidos se los pido”, añadió.

En una nota de autocrítica, la exmandataria recordó que en 2008, a poco de asumir su primer mandato, “casi se pone el país de sombrero” por “otro genio de la economía”, en referencia al entonces ministro de Economía Martín Lousteau, quien impulsó un esquema de retenciones móviles a las exportaciones agropecuarias que derivó en la crisis por la Resolución 125.

Por otro lado, al convocar a la “alianza” entre lo público y lo privado, citó el caso de recursos como el litio en las provincias del norte y expuso: “Que vengan a explotarlos. No digo que los autos eléctricos los hagan acá, pero por lo menos, hermano, una parte de la batería o la batería háganla acá, si se la están llevando toda”.

Al hacer referencia, aunque sin nombrarlo, al saliente gobernador jujeño, Gerardo Morales, la vicepresidenta habló de los dirigentes a los que, si bien “respeta” porque fueron elegidos en las urnas, “se ponen contentos porque en Bolivia y Chile sacaron legislaciones que cuidan el litio”.

“Se piensan que entonces van a venir acá”, dijo sobre las inversiones extranjeras en ese sector, y añadió: “¡Qué vocación de colonia! Ponete en la cabeza ser Malasia, Corea, pero no Potosí, por favor”.

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La letra chica

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Despejado el escenario en Misiones, con un contundente mensaje de las urnas, la sociedad comenzó a escudriñar el tablero electoral de cara a octubre. Aunque abundante, la oferta que se pasea por los medios de comunicación porteños, no logra escapar de la lógica impuesta en los últimos años. La grieta se expande hacia los extremos y no hay candidato o propuesta que genere demasiado entusiasmo en un público que observa silencioso. Un silencio, que no es indiferente. Las elecciones que se han realizado hasta ahora en las provincias, premiaron a los oficialismos con triunfos en su mayoría holgados. Cada uno de los gobiernos provinciales que fueron ratificados, priorizaron el debate de las ideas locales antes que sumarse a una discusión nacional que engulle cualquier señal de disidencia o reclamo federal. 

Misiones es el claro ejemplo de que la sociedad valora sin tapujos una gestión que se preocupa más por los problemas internos que por las luces de Buenos Aires. La sociedad misionera marcó una diferencia de 249 mil votos a favor de la Renovación por sobre la alianza Cambiemos, que buscó en todo momento ofrendar una conquista a los candidatos porteños que vinieron a ofrecer respaldos que no lograron seducir. 

Hugo Passalacqua y Lucas Romero Spinelli obtuvieron 424.533 votos, contra 175.533 de Martín Arjol, según los datos del escrutinio definitivo. El Frente de Todos, el otro extremo de la grieta, se quedó con apenas 31.952 votos, apenas por encima del voto en blanco. Con suerte pudo quedarse con una banca en la Legislatura, pero le costará mucho reponerse del retroceso. Para el Partido Agrario y Social, es casi una condena al ostracismo. 

Los números marcan un claro respaldo a un modelo político que se viene diferenciando desde hace tiempo, con una gestión que se concentra exclusivamente en la tierra colorada. Ese modelo se respalda en datos: la economía crece, el empleo toca niveles récords y hay cambios sociosanitarios que responden a la inversión en salud y educación, dos ítems que en otros tiempos eran vergonzantes. Economis publica este domingo un informe sobre una transformación silenciosa que involucra a la juventud, tan vilipendiada como usada. 

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, los Ni Ni alcanzaban en la Misiones al tercer trimestre de 2022, sólo el 11,3% de los jóvenes entre 15 y 29 años. En el año 2011, la proporción porcentual era del 22,0%.

Durante 2022, el crecimiento del empleo tuvo a la franja joven como una de las principales protagonistas. Esto generó que la tasa de los Ni-Ni cayera de manera contundente al 12,6%, y tanto varones como mujeres tuvieron mejoras. La evolución positiva fue mucho más profunda en las mujeres, que pasaron del 26,5% del 2020 y 2021 al 17,2% en 2022. En varones el indicador cayó del 12,5% de 2021 al 9,1% en 2022. 

Misiones muestra la menor tasa de Ni-Ni de todo el Norte Grande pero, además, tiene el segundo menor nivel de todo el país, únicamente por debajo de CABA (marcó 7,2% en 2022). Suelen ser datos que se pasan por alto cuando se habla de las provincias con tono despectivo. 

Es evidente que la solidez del modelo provincial tiene respaldo social, independientemente de lo que se vote en octubre. 

Lo mismo pasó en Salta, La Pampa y en Tierra del Fuego, donde los gobernadores plantearon escenarios de discusión con bases locales. Incluso en Jujuy. Hubiera sucedido lo mismo en Tucumán y San Juan, pero la Corte salvó a Cambiemos de una seguidilla bochornosa de fracasos al frenar los intentos de reelección de Juan Manzur y Sergio Uñac. Los cortesanos, fieles a su lógica, frenaron las elecciones tucumanas y sanjuaninas por la “imperiosa para que sean respetados los principios fundacionales del federalismo argentino”.

Ahora la gran apuesta de la alianza opositora es boicotear, vía orden judicial, las elecciones en Formosa, donde Gildo Insfrán es favorito para ganar nuevamente la gobernación.  

Los gobernadores deben enfocarse en la gestión y, en paralelo, lidiar con los humores porteños. 

Apenas pasado el fervor electoral, el gobernador Oscar Herrera Ahuad se reunió con el ministro de Economía, Sergio Massa para acelerar cuestiones pendientes y se tomó un avión a Estados Unidos para atraer inversiones, promocionar el turismo y reactivar exportaciones forestales en compañía de empresarios misioneros -algunos de los cuáles coqueteaban con el Frente de Todos, como el presidente de la Federación Argentina de la Industria de la Madera, Román Queiroz-. 

Con Massa se negocia al detalle la activación de la Zona Aduanera Especial, que ya tiene algunas definiciones: en la primera etapa habrá un tipo de cambio diferencial permanente para la producción misionera -el dólar agro a largo plazo para la yerba, el té, la madera y el tabaco- y una quita de impuestos para la comercialización del gas en garrafa para abaratar costos de los misioneros, los únicos que no acceden al gas natural argentino. 

La oposición parece no aprender de los errores. Arjol apenas saludó con desdén el triunfo de Passalacqua y se puso en modo comentarista de la realidad. Isaac Lenguaza se retiró a cuarteles de invierno, mientras que Cristina Britez, se limitó a decir que “esto recién comienza”. La delegada del Frente de Todos en Misiones, obvió los resultados para volver a ser lo que más disfruta, una militante del cristinismo. Pero Cristina, la jefa, ratificó que no va a ser candidata, para desilusión de los fanáticos y alivio de la oposición. 

En una extensa entrevista tras confirmar que no será candidata, Cristina habló de elecciones “atípicas, de tercios”, entre el oficialismo, Cambiemos y una tercera impulsada por “la frustración”. 

Esa irrupción es Javier Milei, el atípico candidato que sin estructuras -sus referentes provinciales salieron en los últimos lugares en cada elección que se realizó hasta ahora-, pone en tensión al peronismo y a la alianza Cambiemos. El economista tiene el mérito de la agitación. Toca temas sensibles con promesas que harían ruborizar a Carlos Menem cuando admitía que “si les decía lo que iba a hacer, no me hubieran votado”. Sin embargo, la plataforma de Milei tiene de todo menos inocencia. Muchas de sus propuestas ya se conocían, como la dolarización de la economía, facilitar el acceso a las armas o derogar la ley del aborto. Pero también propone un fuerte recorte del gasto público del Estado, una reforma laboral que elimine la indemnización de los despidos sin causa -que se reemplace por un seguro de desempleo- y “una apertura unilateral al comercio internacional”.

Luego, propone avanzar en una reforma previsional que apunta a “recortar el gasto de las jubilaciones y pensiones” que aliente “un sistema de capitalización privado”, “privatización de las empresas públicas” y programa de retiros voluntarios de empleados públicos, reducción de ministerios a ocho carteras, y “la eliminación progresiva de los planes sociales”. Otra promesa, que tendría consecuencias sociales nefastas, es la de descentralizar las derivaciones hospitalarias, arancelar las prestaciones de salud y autogestionar el servicio de salud en trabajos compartidos con la salud privada, leyes que permitan pactar honorarios entre los pacientes y profesionales médicos y la creación de un seguro universal de salud que cubra los costos, cuidados preventivos, procedimientos de urgencia proporcional a la capacidad de pago del receptor del servicio. La plataforma, compartida en sus redes sociales por la abogada Natalia Volosin, asegura que también se eliminará el sistema de coparticipación federal. Al otro día las provincias se incendian y se entierra –definitivamente– la idea del federalismo.

Sin embargo, Milei con sus propuestas provocadoras, solo expresa el extremo de un racimo de ideas que Cambiemos comparte. Tanto Patricia Bullrich como Horacio Rodríguez Larreta coinciden en imponer cambios drásticos en el Estado, reforma laboral y previsional y un ajuste inmediato. Cambiemos, de hecho, tiene un proyecto de ley para desregular la economía, firmado, entre otros, por el misionero Alfredo Schiavoni, uno de los entusiastas promotores de Larreta en la provincia. El proyecto apunta especialmente a la desregulación del mercado de la yerba mate, uno de los pilares de la economía de Misiones.

Del otro lado, el peronismo está en plena lucha interna. No sabe qué ser. La decisión de Cristina de no presentarse, lejos está de aquietar las aguas. La Vice hablará en un acto el 25 y se espera que haya alguna bendición. Pero ella parece disfrutar de la elipsis. No hay garantías de que ocurra. Sin embargo, Cristina tiró varios centros a Massa. El ministro de Economía parece ser el preferido por sobre Wado de Pedro, a quien muchos vieron como el elegido por decir que espera que “los hijos de la generación diezmada sean los que tomen la posta”. Pero Wado es Cristina y Cristina se corre de la escena no sólo por la proscripción judicial, sino porque entiende que representa un extremo de la grieta que tiene un techo. 

Massa está surfeando la ola sin subirse a esos extremos. Tomó el mando de la economía en el peor momento y aunque todavía no consigue domar a la inflación, tampoco es el padre del modelo. Es el único capaz de concitar respaldos en el establishment que detesta al kirchnerismo y que no encuentra otro interlocutor válido en el entorno del desvaído Alberto Fernández. 

Massa también cultivó contactos en las provincias que son mucho más relevantes que el visto bueno del paladar negro. 

Para Misiones, Massa es el funcionario más determinante del Gobierno nacional. El resto, espera instrucciones, que generalmente no llegan o tardan mucho más de lo que la necesidad puede esperar. El equipo económico se sumó a la dinámica de gestión del tigrense y resuelve a pedido de la Provincia. La Zona Aduanera, entendió, requiere de una reglamentación urgente, ya que a fin de año cae la ley. ¿Será en Misiones el acto de lanzamiento de Massa? ¿Vendrá ya como candidato presidencial? La expectativa es alta. 

Otro de los aspirantes es Daniel Scioli. El embajador en Brasil quiere repetir la candidatura de 2015 y, aunque es respetado, parece quedarse sin los respaldos necesarios si se quiere evitar una interna. Massa -y Cristina- entienden que la oportunidad de retener el poder dependerá del grado de unidad. Las Paso son un mal innecesario en este momento. 

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Misiones elige

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Los misioneros aprendimos que no podemos depender de factores externos”. La frase del gobernador Oscar Herrera Ahuad en su discurso de apertura de las sesiones de la Cámara de Diputados define el escenario de este domingo. Las elecciones de este domingo ponen en juego cuestiones misioneras. En su resumen ante los representantes del Pueblo, el mandatario sostuvo que “desde la Provincia hacemos mucho para superar el impacto regresivo de una macroeconomía en crisis sobre la realidad misionera. En estos años atravesamos una pandemia, las consecuencias de una  guerra con impacto mundial, sequías y crisis climáticas varias, una inflación asfixiante en una economía nacional cerrada que pierde competitividad, y una grieta política que enfrenta a hermanos argentinos en divisiones estériles, y sin embargo nunca, en ningún momento, dejamos de crecer ni de crear bienestar para nuestra población, sin corrernos jamás de la hoja de ruta trazada hacia el objetivo del desarrollo integral, sostenible y pleno”, destacó el Gobernador. No fue la única mención al drama de la suba de precios y a la crisis nacional. “La inflación y la inseguridad son flagelos permanentes que denuncian el fracaso de un modelo que asfixia a las empresas y abandona a los ciudadanos”, acusó.

La descripción del Gobernador se sustenta en datos. Misiones atravesó la pandemia con un impacto menor en comparación con el resto del país y en un contexto complejo, rodeada por Brasil y Paraguay, donde los casos se contaban de a miles. La estrategia utilizada por la Provincia permitió que Misiones sea la segunda provincia con menor cantidad de muertes y la segunda con menor número de contagios, una de las pocas por debajo de los cien mil. Se aplicaron hasta el viernes, el día del fin de la alerta mundial por el coronavirus, 2.283.653 vacunas, que custodiaron la salud de los misioneros y al mismo tiempo, la economía, que nunca se detuvo. 

Superada la pandemia, Misiones exhibe los mejores indicadores sanitarios de la historia. La tasa de mortalidad infantil, que tuvo picos de 32,1 por mil en los 90, en 2022 bajó a 7,88 por cada mil nacidos vivos, la tasa más baja de la historia. La de mortalidad materna, que tuvo picos de 11,95 por cada diez mil nacimientos, en 2022 bajó a 1,52 por cada 10 mil nacimientos. La tasa de natalidad bajó a 15,19, con 19.799 nacimientos. Misiones tenía más de 25 mil nacimientos en promedio. Al mismo tiempo, se logró reducir un indicador sensible. En 2015, el 22,29% de los nacidos vivos era de madres adolescentes, con 6.105 nacimientos en total. En 2021, se llegó a 15,30%, con 3.165 nacimientos. En 2022 se llegó al 14,1%.

La economía no para de crecer superando esas adversidades y Misiones hoy se codea con los principales indicadores económicos de la Argentina. 

El viernes el ministerio de Trabajo de la Nación dio a conocer el estado del empleo privado formal, en base a las declaraciones de las propias empresas: Misiones registra el tercer mayor volumen de empleo en los últimos 14 años. Son 109.033 empleos privados, con un crecimiento del 5 por ciento interanual y 4.982 empleos creados en los últimos 12 meses. Misiones explica el 29% de los empleos creados en el Nea y tiene el 36,7% del empleo privado de la región, siendo la única provincia con más de 100 mil puestos. Corrientes se quedó atrás con 80,8 mil empleos, Chaco tiene 79,9 mil y Formosa solo 27,6 mil. Misiones es la tercera provincia del Norte Grande con más empleo. Y hay datos que revelan la magnitud del crecimiento. Misiones comienza a codearse con el podio en sectores donde antes estaba relegada, como la industria del software y marca hitos como la mayor suba real del salario industrial del país comparado con 2019. El salario creció contra 2021 pero también lo hizo frente a 2020 (1,7%) y en relación con 2019 (3,5%). El resto de las provincias del NEA tuvo sostenidas caídas: si se compara contra 2019, así como Misiones muestra una suba del 3,5%, el Chaco observa caída de 0,5%, Formosa -0,8% y en Corrientes, el salario real retrocede 6,2% real.

El empleo industrial también crece de manera estable desde el año 2019 (8,1% en 2022 contra ese año) y existe un fuerte proceso de radicaciones, nuevos proyectos e inversiones privadas con articulación pública que diversifican la matriz industrial provincial. Arcor es el ejemplo más fresco, pero otras grandes industrias de la región comienzan a mirar a la tierra colorada como escenario para sus inversiones. Las ofertas para generación de energía por biomasa, que llegaron a los 72 millones de dólares, señalan el crecimiento del sector. 

Misiones sostiene una decidida política de intervención en la economía para equilibrar balances en la cadena productiva. El precio alto para la yerba mate, pero también la suba en góndolas y el dólar a 300 pesos para la exportación. La yerba entró esta semana después de una intensa presión de la Provincia. La madera y el té ya comenzaron a liquidar con el dólar alto, lo que permite mejorar los índices de rentabilidad y poder cubrir mejores precios. La decisión anunciada por Herrera Ahuad de fortalecer la industrialización local del té, también va en esa línea, lo mismo que el respaldo a la construcción del molino yerbatero en Andresito. 

El dólar alto también favorece al consumo. Esta vez, las asimetrías están del lado de Misiones y miles de compradores brasileños y paraguayos llenan las ciudades de frontera en búsqueda de productos para ellos más baratos. 

Por eso el escenario descrito por Herrera Ahuad. El mensaje es el mismo que dio hace unos días Hugo Passalacqua, el candidato a gobernador por la Renovación, de desmarcarse de lo que sucede en el país central: “Buenos Aires nunca pudo salir del virreinato. No pudieron, no quisieron. Se siguen disputando el trono del Virrey”, dijo el día de la presentación en sociedad de la empresa Agro Sustentable, en referencia a las internas de los principales espacios políticos, tanto de oficialismo como de oposición. 

Misiones, como buena parte del país, mira de lejos esas intrigas palaciegas que lejos están de atender los problemas reales de la sociedad. Por el contrario, esas intrigas alimentan las crisis en lugar de apaciguarlas. 

Este domingo se pone a prueba esa identidad local, como contracara de una propuesta que espera la bendición de quienes se nutren de la grieta. No es casual que los principales referentes de la oposición -Horacio Rodríguez Larreta, Patricia Bullrich y Miguel Pichetto- hayan venido a sostener la mano de los candidatos locales con promesas que no cumplieron cuando fueron Gobierno. Fotos para las redes sociales, reuniones cerradas y escaso contacto con la sociedad. Minutos contados y frases de rigor. 

Del otro lado, el kirchnerismo estuvo huérfano de respaldos. Ni funcionarios, ni dirigentes, ni fondos para la Fuerza de Todos y el Frente Amplio, una escisión que cobija a los mismos dirigentes ahora peleados por los lugares en las listas. 

Lo cierto es que Cambiemos y el Frente de Todos tienen poco para mostrar. Casi nada. La alianza liderada por Mauricio Macri dejó al país hundido en la deuda y la inflación, con caída del empleo y cierre de miles de empresas. El Gobierno de Alberto Fernández, no pudo o no supo corregir las inequidades. Timorato, el Presidente no pudo siquiera sostener su candidatura en medio de una batahola por la supervivencia después de octubre. 

Unos y otros alimentan el auge de Javier Milei, al que todos temen, pero le allanan el camino con su propio desdén. Las pruebas indican que no han sabido cuidar el país y que se pelean por los despojos. 

Tan pesada es la carga que en las últimas horas la alianza Cambiemos intentó un viraje inesperado atento al focus group de las últimas horas. “La grieta nacional ha hecho mucho daño, nos hace mucho daño a los misioneros, plantea falsas dicotomías que nada tienen que ver con la realidad de nuestra provincia. Elimina el diálogo y la participación y se utiliza con un fin electoralista de corto plazo. Misiones debe pensar en Misiones, con una agenda fuerte en lo regional, con dirigentes que defiendan los intereses de los misioneros y no se entreguen a Buenos Aires”, dijo… Pedro Puerta, apenas unas horas después de recibir la bendición de Pichetto en un asado del peronismo conservador. 

Las palabras podrían ser las de cualquier dirigente renovador. Es el discurso misionerista en su máxima expresión. Un triunfo en una batalla dialéctica entre la Renovación y las oposiciones. Ya no hay tiempo para más. Solo queda escuchar a las urnas. 

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Milei: La tentación autoritaria

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Por José Natanson, Le Monde Diplomatique. La irrupción de Javier Milei y su veloz transformación de panelista de televisión en candidato competitivo es consecuencia del malestar hondo de una sociedad a la que una década de recesión puso contra las cuerdas, de la desesperación de no saber de dónde vendrá la próxima trompada y de la angustia que produce la inflación. Nuevos fenómenos sociales, como el trabajador pobre, que cuenta con empleo estable pero no llega a fin de mes, o la expansión de los trabajos por cuenta propia en los ámbitos de la economía digital, el comercio electrónico y el reparto, completan el cuadro, que la pandemia agudizó: si el origen del macrismo puede rastrearse en las movilizaciones del campo de 2008, el nacimiento del mileísmo se sitúa en las marchas anticuarentena y su reclamo de libertad. La sociedad está mutando de manera acelerada. Son corrientes submarinas que apenas podemos intuir.

El ascenso de Milei tiene dos dimensiones. La primera es conocida: el candidato libertario refleja un rechazo rotundo al actual estado de cosas. Es una impugnación fuerte, un “hasta acá llegamos” que encontró en su lengua de furia la forma de expresarse (1). Con Juntos por el Cambio estabilizando el voto antiperonista, el PJ convertido en un “partido del orden” y hasta el Frente de Izquierda integrado al sistema político, jugando con soltura el juego parlamentario, Milei se ofrece como el más remoto de los outsiders, el que vive en la isla más distante. Un excéntrico en su acepción original: alejado del centro. Alguien que no se priva de apelar a la “resistencia”, por ejemplo llamando a la rebeldía fiscal o reivindicando el derecho a no escolarizar a los hijos, y que además lo hace encarnando en su figura la bronca social contenida: parafraseando a Pablo Stefanoni, podríamos decir que no sólo la rebeldía, también la pasión se volvió de derecha (2).

Pero no es sólo este rechazo sordo lo que explica el crecimiento de Milei. Si el macrismo fue en esencia una coalición antiperonista, Milei es eso, pero es más que eso. ¿Hay un voto de esperanza? Digamos que hay una expectativa, sobre todo en los jóvenes, en los varones de clase media baja y en los cuentapropistas. Tras una década de empate político, de “hegemonía imposible” entre dos coaliciones que no logran ni derrotar a la otra ni acordar un programa común (3), Milei dice, claro y fuerte, que él sí puede, que las cosas que promete, por más delirantes que suenen, son factibles. Frente a la “impotencia de Estado” del Frente de Todos, Milei promete, por usar la expresión canónica, un ejercicio de voluntad. Su ascenso también es consecuencia del fracaso del gradualismo; Milei es un deseo de shock.

Veamos si no lo que sucede con la dolarización. Aunque los economistas ortodoxos y heterodoxos coinciden por una vez en que, con los actuales niveles de reservas del Banco Central, la deuda acumulada y el contexto internacional, una dolarización sería dolorosísima, el debate político de los últimos días gira en torno a esta propuesta, que Milei formula envuelta en una nube de tecnicismos y especulaciones econométricas que nadie entiende, mientras deja correr alegremente la versión de que dolarizar la economía supone dolarizar salarios. Y por supuesto que en el contexto actual la dolarización no es factible, pero también era imposible construir un muro en la frontera con México y Trump ganó las elecciones −lo que no significa que Milei vaya a ganar, sino que la sociedad está dispuesta a escuchar sus ideas−.

En todo caso, la discusión pública generada alrededor de la iniciativa confirma la centralidad de Milei en este tramo del proceso electoral. Algo similar sucede con la participación de las Fuerzas Armadas en asuntos de seguridad interna o la libre portación de armas, propuestas que otros candidatos, como Patricia Bullrich, también suscriben. Empujado por la época, el economista ha logrado girar el eje programático de la campaña varios grados a la derecha. En este sentido, Milei ya ganó.

Desdiabolización

Aunque los modos destemplados de sus intervenciones públicas nos hagan caer en la tentación de tomarlo en broma, hay una cierta inteligencia en el ascenso de Milei, que se revela en cuatro decisiones estratégicas. La primera es construirse como el candidato de la antipolítica apelando a la gesta contra la “casta”, un concepto importado de Podemos al que le saca todo el jugo posible. La segunda, que se deriva de la anterior, es no ingresar a Juntos por el Cambio (“Juntos por el Kargo”), como sí lo hicieron José Luis Espert y Ricardo López Murphy, cuidándose al mismo tiempo de no atacar ni a Macri ni a Bullrich y concentrando sus invectivas en Horacio Rodríguez Larreta, al que llama “Harry el sucio”. La tercera, cerrar acuerdos con fuerzas provinciales del espectro conservador, casta de la casta, pero esenciales para completar las listas legislativas y asegurar un mínimo de fiscalización en las elecciones. Y la última, dejar de lado sus propuestas de dinamitar el Banco Central o habilitar el mercado de compraventa de hígados y riñones para limitar sus apariciones mediáticas a los temas que sabe que funcionan: fracaso del Estado, inseguridad, economía.

En realidad, Milei no está haciendo nada nuevo. La desdiabolización es un proceso que han seguido otros candidatos de extrema derecha en diferentes países. En Francia, Marine Le Pen tomó distancia del origen fascista de su padre y revisó su propuesta original de abandonar el euro; en Italia, Georgia Meloni logró ser elegida primera ministra luego de enviar todo tipo de señales tranquilizadoras a la Unión Europea; y en Brasil, Jair Bolsonaro buscó −y consiguió− el apoyo de la centroderecha tradicional. Como ellos, Milei transita una línea finita entre la exigencia táctica de contener sus desbordes discursivos y la voluntad de no perder la autenticidad, de seguir siendo él.

Al mismo tiempo, el discurso ultraconservador procura retener al núcleo duro de la derecha tradicional. Por lejos el más ideológico de los candidatos presidenciales, Milei se ha declarado contra la legalización del aborto, contra el feminismo y contra cualquier política prodiversidad, un mix que no resulta tan extraño en Argentina: es, al fin y al cabo, el de los gobiernos militares, que combinaron neoliberalismo económico con reaccionarismo cultural. La inclusión en su coalición de dirigentes que han construido sus carreras reivindicando la última dictadura, como Victoria Villarruel o Ricardo Bussi, expresa esta amalgama.

La estrategia se completa con una operación simbólica audaz: la revalorización del legado económico de Menem, muy oportuna en tiempos de inestabilidad del dólar e inflación descontrolada. Durante años, Menem fue una especie de punto ciego de la política argentina, como si la historia hubiera saltado de Alfonsín a Kirchner, a punto tal que ni siquiera los políticos que crecieron a su sombra se animaban a reivindicarlo. En contraste, Milei sostiene que “Menem fue el mejor presidente de la historia y Cavallo el mejor ministro de Economía”, y con ello planta una bandera. Si declararse fan de la Generación del 37 es una tentación a la que casi ningún político argentino puede resistirse, la reivindicación de Menem y Cavallo constituye un gesto más atrevido, que ubica a Milei en el grupo de líderes de extrema derecha que bucean en el pasado para encontrar su lugar en el presente: el Tea Party como antecedente de Donald Trump, Vox y el franquismo, José Antonio Kast y el pinochetismo, Jair Bolsonaro y la dictadura brasileña.

Hasta dónde llegará

Las encuestas coinciden en que Milei, que hasta hace poco crecía sobre la base de los votantes macristas y que últimamente también comenzó a alimentarse de peronistas desencantados, sigue en ascenso, y que si las PASO fueran hoy podría salir tercero e incluso segundo, desplazando al peronismo. Si las dos coaliciones llevan más de un candidato, es probable que, considerado individualmente, resulte el postulante más votado en agosto. La pregunta es si una vez que esto ocurra la sociedad reaccionará asustada y correrá a ponerle un techo o si por el contrario se subirá a la ola, lo que a su vez dependerá de la profundidad de la crisis económica y del resultado de las otras PASO, en particular la de Juntos por el Cambio: Bullrich podría disputarle el electorado a Milei y jugarse al clásico de clásicos contra el peronismo, mientras Rodríguez Larreta apostaría a un gran frente moderado yendo a buscar los votos peronistas. Y si el Frente de Todos logra un resultado aceptable, entonces deberá competir con el candidato del macrismo por los votos libertarios. En un escenario de empate de tercios cualquier cosa puede pasar.

En todo caso, enfrentar a Milei exige una sintonía fina que la política, sobre todo el progresismo, todavía no logra encontrar. Un ejemplo: las reivindicaciones huecas de un Estado al que parte de la sociedad observa muy críticamente (no todos los votantes de Milei quieren abolir la educación pública o cerrar los hospitales, pero probablemente todos coincidan en que son cosas que funcionan mal desde hace muchos años). A esta altura de la crisis, los privilegios de las elites progresistas generan cada vez más irritación, y el establishment económico tampoco parece entender lo que está pasando: las críticas que recibió Milei por su participación en la cumbre de empresarios en el Hotel Llao Llao, que los medios se ocuparon de difundir, ¿son un problema para Milei o un argumento más para eirigirse en el candidato antisistema?

Por último, calificarlo sin más de “fascista” no parece el camino más adecuado para frenar su crecimiento, en buena medida porque nadie cree que, en caso de ganar las elecciones, Milei vaya a instalar campos de concentración en la Panamericana. Esto no implica subestimar la catástrofe que implicaría su llegada al poder, sino entender mejor la naturaleza exacta de su autoritarismo: ajuste fiscal, recorte de los servicios públicos, eliminación de los planes sociales, retroceso en las políticas de género y derechos humanos, flexibilidad para la portación de armas, política de manos libres para las fuerzas de seguridad: ahí está el peligro. Las experiencias de Trump y Bolsonaro revelan que, más que la improbable creación de un régimen fascista, las nuevas derechas producen una brutal degradación de la vida cívica, el desmantelamiento de los mecanismos estatales de solidaridad y la creación de una zona liberada a nivel nacional para los ataques al pluralismo y la diversidad. La previsible resistencia de una sociedad movilizada como la argentina llevaría al país a la ingobernabilidad y al caos.

Pero no nos dejemos vencer por la tentación de imaginar distopías; todavía falta bastante y nada está dicho, así que volvamos al comienzo.

Surgido de las entrañas mismas del capitalismo contemporáneo (la consultoría económica y los estudios de televisión), Milei es el emergente más visible del hartazgo de una cantidad creciente de argentinos con el rumbo del país y con la política, con una crisis que no termina de estallar pero que igual va destruyendo la trama social a su paso. Desengañada de todo, sumida en una sensación de fracaso colectivo, la sociedad ya castigó al kirchnerismo (en 2015), al macrismo (en 2019) y al Frente de Todos (en 2021). Hoy parece más proclive que nunca a ensayar un salto al vacío.

1. Ignacio Ramírez, “La naturaleza política de una desilusión”, Revista Anfibia, www.revistaanfibia.com

2. Pablo Stefanoni, ¿La rebeldía se volvió de derecha?, Siglo XXI editores, Buenos Aires, 2021.

3. Fernando Rosso, La hegemonía imposible, Capital intelectual, Buenos Aires, 2022.

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