A cinco días de las elecciones provinciales en Misiones los libertarios siguen a la deriva. Mientras el Partido Conservador anunció su apoyo a los libertarios, el partido Por la Vida y los Valores no se definió si acepta el apoyo de Javier Milei o de Patricia Bullrich. En tanto que el Partido De Integración y Militancia, que se considera un brazo provincial del Partido Libertario, está a la deriva.
Apoyo a Javier Milei vía Victoria Villarruel
El partido provincial Demócrata confirmó su apoyo a nivel nacional a los sector de los libertarios que lidera Javier Milei. “Somos una rama del Partido Conservador a nivel nacional que lidera la diputada nacional Victoria Villarruel que comparte la banca con Milei. Acompañamos a quien seguro será la candidata a Vicepresidenta de Milei”, dijo el candidato a gobernador Jorge Pelinski al aclarar que “no tenemos nada que ver con Ninfa Alvarenga” del partido De integración y Militancia, un brazo provincial del partido Libertario a nivel nacional.
Pelinski reconoce que es imposible que su partido acceda a la gobernación de Misiones. “Por lo menos queremos terminar con el bipartidismo. Apuntamos a captar los votos de los ciudadanos excluidos y de aquellos que no se identifican ni con el Frente de Todos, ni con Juntos por el Cambio y con los que están cansados de 20 años de Renovación”, asegura en diálogo con MDZ.
Pelinski está convencido de que el Partido Demócrata puede obtener un diputado provincial. “Hace dos años estuvimos muy cerca”, afirma.
Rechazo de renuncias
El Tribunal Electoral rechazó las renuncias como candidatos a gobernadora de Ninfa Alvarenga y como candidato a vicegobernador de Julio Peralta y demás integrantes de la lista de diputados provinciales, intendentes y concejales que se presentan bajo el partido provincial De Integración y Militancia –un brazo provincial del partido nacional Libertario-. “Nos obligan a presentarnos cuando nosotros en tiempo y forma presentamos las renuncias a los cargos electivos”; dijo Ninfa Alvarenga.
“Nosotros decidimos no participar de los comicios por mandato del Partido Libertario a nivel nacional porque sus apoderados consideran que no están dadas las condiciones para participar del acto comicial”, aclaró ante MDZ.
LA JUSTICIA LE RECHAZÓ LA RENUNCIA A NINFA ALVARENGA Y SU BOLETA IGUAL ESTARÁ EN EL CUARTO OSCURO.
Al consultarle porqué motivo consideran que no están dadas las condiciones Alvarenga dijo: “No estamos de acuerdo con la Ley de Lemas municipal y, por tal motivo, bajamos nuestras candidaturas”. Como se informara, en Misiones está vigente la Ley de Lemas para la nominación de intendentes y concejales.
Pero Alvarenga se presenta como “la representante de los libertarios a nivel distrital”. “Retomaremos el trabajo en favor de la candidatura a presidente de Milei”, aclara. Y se volvió a bajar de las elecciones de este 7 de mayo, a pesar de que su boleta estará en el cuarto oscuro: “No estamos en carrera en las elecciones del domingo más allá de los que haya decretado el Tribunal Electoral”.
Sin definición aún
De su parte, la candidata a gobernadora por el partido Por la Vida y los Valores, Débora Mangone, reconoció que tuvo conversaciones con dirigentes nacionales cercanos al diputado nacional Javier Milei, pero que también habló con allegados a la presidenta del PRO (en uso de licencia), Patricia Bullrich. “Hasta el momento no acordamos con ninguno”, especifica.
DEBORA MANGONE ES CANDIDATA A GOBERNADORA. DICE TENER DIÁLOGOS CON DIRIGENTES DE MILEI Y BULLRICH.
El pedido del voto de las otras fuerzas
En otro orden, el gobernador Oscar Herrera Ahuad, candidato a primer diputado provincial por el Frente Renovador pidió el voto de los misioneros en el programa El Periodista que se emite por Canal 12 de Posadas: “Le solicito que nos sigan acompañando para que Hugo Passalacqua y Lucas Romero Spinelli (candidatos a gobernador y vice) sigan en este camino que emprendimos en 2003 cuando el presidente de la Legislatura, Carlos Rovira, con mucha visión nos convocó para armar un proyecto misionerista”, aseveró.
De su parte, Juntos por el Cambio sigue “apostando” a la figura nacionales. A las presencias de Gerardo Morales y Horacio Rodríguez Larreta días pasados, se le sumó este martes la de Patricia Bullrich, quien estuvo en la ciudad de Oberá, y se espera el arribo este miércoles de María Eugenia Vidal.
Ademas, se profundiza aún más la división en el Frente de Todos. Al parecer, están más preocupados en dirimir el domingo su interna que en tratar de mejorar su performance electoral.
Por José Natanson, Le Monde Diplomatique. La irrupción de Javier Milei y su veloz transformación de panelista de televisión en candidato competitivo es consecuencia del malestar hondo de una sociedad a la que una década de recesión puso contra las cuerdas, de la desesperación de no saber de dónde vendrá la próxima trompada y de la angustia que produce la inflación. Nuevos fenómenos sociales, como el trabajador pobre, que cuenta con empleo estable pero no llega a fin de mes, o la expansión de los trabajos por cuenta propia en los ámbitos de la economía digital, el comercio electrónico y el reparto, completan el cuadro, que la pandemia agudizó: si el origen del macrismo puede rastrearse en las movilizaciones del campo de 2008, el nacimiento del mileísmo se sitúa en las marchas anticuarentena y su reclamo de libertad. La sociedad está mutando de manera acelerada. Son corrientes submarinas que apenas podemos intuir.
El ascenso de Milei tiene dos dimensiones. La primera es conocida: el candidato libertario refleja un rechazo rotundo al actual estado de cosas. Es una impugnación fuerte, un “hasta acá llegamos” que encontró en su lengua de furia la forma de expresarse (1). Con Juntos por el Cambio estabilizando el voto antiperonista, el PJ convertido en un “partido del orden” y hasta el Frente de Izquierda integrado al sistema político, jugando con soltura el juego parlamentario, Milei se ofrece como el más remoto de los outsiders, el que vive en la isla más distante. Un excéntrico en su acepción original: alejado del centro. Alguien que no se priva de apelar a la “resistencia”, por ejemplo llamando a la rebeldía fiscal o reivindicando el derecho a no escolarizar a los hijos, y que además lo hace encarnando en su figura la bronca social contenida: parafraseando a Pablo Stefanoni, podríamos decir que no sólo la rebeldía, también la pasión se volvió de derecha (2).
Pero no es sólo este rechazo sordo lo que explica el crecimiento de Milei. Si el macrismo fue en esencia una coalición antiperonista, Milei es eso, pero es más que eso. ¿Hay un voto de esperanza? Digamos que hay una expectativa, sobre todo en los jóvenes, en los varones de clase media baja y en los cuentapropistas. Tras una década de empate político, de “hegemonía imposible” entre dos coaliciones que no logran ni derrotar a la otra ni acordar un programa común (3), Milei dice, claro y fuerte, que él sí puede, que las cosas que promete, por más delirantes que suenen, son factibles. Frente a la “impotencia de Estado” del Frente de Todos, Milei promete, por usar la expresión canónica, un ejercicio de voluntad. Su ascenso también es consecuencia del fracaso del gradualismo; Milei es un deseo de shock.
Veamos si no lo que sucede con la dolarización. Aunque los economistas ortodoxos y heterodoxos coinciden por una vez en que, con los actuales niveles de reservas del Banco Central, la deuda acumulada y el contexto internacional, una dolarización sería dolorosísima, el debate político de los últimos días gira en torno a esta propuesta, que Milei formula envuelta en una nube de tecnicismos y especulaciones econométricas que nadie entiende, mientras deja correr alegremente la versión de que dolarizar la economía supone dolarizar salarios. Y por supuesto que en el contexto actual la dolarización no es factible, pero también era imposible construir un muro en la frontera con México y Trump ganó las elecciones −lo que no significa que Milei vaya a ganar, sino que la sociedad está dispuesta a escuchar sus ideas−.
En todo caso, la discusión pública generada alrededor de la iniciativa confirma la centralidad de Milei en este tramo del proceso electoral. Algo similar sucede con la participación de las Fuerzas Armadas en asuntos de seguridad interna o la libre portación de armas, propuestas que otros candidatos, como Patricia Bullrich, también suscriben. Empujado por la época, el economista ha logrado girar el eje programático de la campaña varios grados a la derecha. En este sentido, Milei ya ganó.
Desdiabolización
Aunque los modos destemplados de sus intervenciones públicas nos hagan caer en la tentación de tomarlo en broma, hay una cierta inteligencia en el ascenso de Milei, que se revela en cuatro decisiones estratégicas. La primera es construirse como el candidato de la antipolítica apelando a la gesta contra la “casta”, un concepto importado de Podemos al que le saca todo el jugo posible. La segunda, que se deriva de la anterior, es no ingresar a Juntos por el Cambio (“Juntos por el Kargo”), como sí lo hicieron José Luis Espert y Ricardo López Murphy, cuidándose al mismo tiempo de no atacar ni a Macri ni a Bullrich y concentrando sus invectivas en Horacio Rodríguez Larreta, al que llama “Harry el sucio”. La tercera, cerrar acuerdos con fuerzas provinciales del espectro conservador, casta de la casta, pero esenciales para completar las listas legislativas y asegurar un mínimo de fiscalización en las elecciones. Y la última, dejar de lado sus propuestas de dinamitar el Banco Central o habilitar el mercado de compraventa de hígados y riñones para limitar sus apariciones mediáticas a los temas que sabe que funcionan: fracaso del Estado, inseguridad, economía.
En realidad, Milei no está haciendo nada nuevo. La desdiabolización es un proceso que han seguido otros candidatos de extrema derecha en diferentes países. En Francia, Marine Le Pen tomó distancia del origen fascista de su padre y revisó su propuesta original de abandonar el euro; en Italia, Georgia Meloni logró ser elegida primera ministra luego de enviar todo tipo de señales tranquilizadoras a la Unión Europea; y en Brasil, Jair Bolsonaro buscó −y consiguió− el apoyo de la centroderecha tradicional. Como ellos, Milei transita una línea finita entre la exigencia táctica de contener sus desbordes discursivos y la voluntad de no perder la autenticidad, de seguir siendo él.
Al mismo tiempo, el discurso ultraconservador procura retener al núcleo duro de la derecha tradicional. Por lejos el más ideológico de los candidatos presidenciales, Milei se ha declarado contra la legalización del aborto, contra el feminismo y contra cualquier política prodiversidad, un mix que no resulta tan extraño en Argentina: es, al fin y al cabo, el de los gobiernos militares, que combinaron neoliberalismo económico con reaccionarismo cultural. La inclusión en su coalición de dirigentes que han construido sus carreras reivindicando la última dictadura, como Victoria Villarruel o Ricardo Bussi, expresa esta amalgama.
La estrategia se completa con una operación simbólica audaz: la revalorización del legado económico de Menem, muy oportuna en tiempos de inestabilidad del dólar e inflación descontrolada. Durante años, Menem fue una especie de punto ciego de la política argentina, como si la historia hubiera saltado de Alfonsín a Kirchner, a punto tal que ni siquiera los políticos que crecieron a su sombra se animaban a reivindicarlo. En contraste, Milei sostiene que “Menem fue el mejor presidente de la historia y Cavallo el mejor ministro de Economía”, y con ello planta una bandera. Si declararse fan de la Generación del 37 es una tentación a la que casi ningún político argentino puede resistirse, la reivindicación de Menem y Cavallo constituye un gesto más atrevido, que ubica a Milei en el grupo de líderes de extrema derecha que bucean en el pasado para encontrar su lugar en el presente: el Tea Party como antecedente de Donald Trump, Vox y el franquismo, José Antonio Kast y el pinochetismo, Jair Bolsonaro y la dictadura brasileña.
Hasta dónde llegará
Las encuestas coinciden en que Milei, que hasta hace poco crecía sobre la base de los votantes macristas y que últimamente también comenzó a alimentarse de peronistas desencantados, sigue en ascenso, y que si las PASO fueran hoy podría salir tercero e incluso segundo, desplazando al peronismo. Si las dos coaliciones llevan más de un candidato, es probable que, considerado individualmente, resulte el postulante más votado en agosto. La pregunta es si una vez que esto ocurra la sociedad reaccionará asustada y correrá a ponerle un techo o si por el contrario se subirá a la ola, lo que a su vez dependerá de la profundidad de la crisis económica y del resultado de las otras PASO, en particular la de Juntos por el Cambio: Bullrich podría disputarle el electorado a Milei y jugarse al clásico de clásicos contra el peronismo, mientras Rodríguez Larreta apostaría a un gran frente moderado yendo a buscar los votos peronistas. Y si el Frente de Todos logra un resultado aceptable, entonces deberá competir con el candidato del macrismo por los votos libertarios. En un escenario de empate de tercios cualquier cosa puede pasar.
En todo caso, enfrentar a Milei exige una sintonía fina que la política, sobre todo el progresismo, todavía no logra encontrar. Un ejemplo: las reivindicaciones huecas de un Estado al que parte de la sociedad observa muy críticamente (no todos los votantes de Milei quieren abolir la educación pública o cerrar los hospitales, pero probablemente todos coincidan en que son cosas que funcionan mal desde hace muchos años). A esta altura de la crisis, los privilegios de las elites progresistas generan cada vez más irritación, y el establishment económico tampoco parece entender lo que está pasando: las críticas que recibió Milei por su participación en la cumbre de empresarios en el Hotel Llao Llao, que los medios se ocuparon de difundir, ¿son un problema para Milei o un argumento más para eirigirse en el candidato antisistema?
Por último, calificarlo sin más de “fascista” no parece el camino más adecuado para frenar su crecimiento, en buena medida porque nadie cree que, en caso de ganar las elecciones, Milei vaya a instalar campos de concentración en la Panamericana. Esto no implica subestimar la catástrofe que implicaría su llegada al poder, sino entender mejor la naturaleza exacta de su autoritarismo: ajuste fiscal, recorte de los servicios públicos, eliminación de los planes sociales, retroceso en las políticas de género y derechos humanos, flexibilidad para la portación de armas, política de manos libres para las fuerzas de seguridad: ahí está el peligro. Las experiencias de Trump y Bolsonaro revelan que, más que la improbable creación de un régimen fascista, las nuevas derechas producen una brutal degradación de la vida cívica, el desmantelamiento de los mecanismos estatales de solidaridad y la creación de una zona liberada a nivel nacional para los ataques al pluralismo y la diversidad. La previsible resistencia de una sociedad movilizada como la argentina llevaría al país a la ingobernabilidad y al caos.
Pero no nos dejemos vencer por la tentación de imaginar distopías; todavía falta bastante y nada está dicho, así que volvamos al comienzo.
Surgido de las entrañas mismas del capitalismo contemporáneo (la consultoría económica y los estudios de televisión), Milei es el emergente más visible del hartazgo de una cantidad creciente de argentinos con el rumbo del país y con la política, con una crisis que no termina de estallar pero que igual va destruyendo la trama social a su paso. Desengañada de todo, sumida en una sensación de fracaso colectivo, la sociedad ya castigó al kirchnerismo (en 2015), al macrismo (en 2019) y al Frente de Todos (en 2021). Hoy parece más proclive que nunca a ensayar un salto al vacío.
1. Ignacio Ramírez, “La naturaleza política de una desilusión”, Revista Anfibia, www.revistaanfibia.com
2. Pablo Stefanoni, ¿La rebeldía se volvió de derecha?, Siglo XXI editores, Buenos Aires, 2021.
3. Fernando Rosso, La hegemonía imposible, Capital intelectual, Buenos Aires, 2022.
El precandidato presidencial por Encuentro Republicano Federal (ERF), Miguel Ángel Pichetto, expresó hoy que el país debe “arrodillarse en el altar del orden fiscal” y dejar de “gastar más de lo que se recauda”, al encabezar esta tarde un acto en el microestadio de Ferro Carril Oeste como lanzamiento de su campaña rumbo a las elecciones de este año.
“No se puede gastar más de lo que se recauda. Vamos a tener que arrodillarnos en el altar del orden fiscal. Hay que terminar con el déficit fiscal permanente que se resuelve por vía del endeudamiento externo o por la emisión monetaria que se termina pagando con inflación”, dijo Pichetto desde un escenario montado dentro del estadio Héctor Etchart, ubicado en avenida Avellaneda 1240, ciudad de Buenos Aires.
Allí, el auditor general de la Nación lanzó su precandidatura presidencial con un discurso en el que pidió “un cambio” en el país, que se se conseguirá con la “recuperación del valor de la moneda, el orden del Estado y la reducción del gasto”.
“Vengo a ofrecer una vida dedicada al servicio público, que no es una mala palabra. Vengo a ofrecer experiencia. Los temas en la Argentina los conozco desde que empezaron, como vinieron, como se fueron y los errores”, detalló Pichetto, quien afirmó que en su espacio “tenemos edad” pero también “hay muchos jóvenes que nos acompañan”.
El exsenador de 72 años hizo una autocrítica de su larga trayectoria política al decir: “Me he equivocado, he tenido errores, pero mi amor por la Argentina deja un saldo favorable en lo que hace a mi persona”.
Pichetto destacó que en el país “se terminó un ciclo”, remarcó que “el diálogo es imprescindible” y ejemplificó con los acuerdos a largo plazo que se dieron en España durante el denominado “Pacto de La Moncloa”.
“Venían de la guerra civil y sin embargo se juntaron e hicieron el acuerdo que los puso en la modernidad”, afirmó.
En el acto estuvieron el diputado y precandidato a gobernador bonaerense por JxC, Diego Santilli; el senador nacional y ex gobernador de Salta, Juan Carlos Romero; la senadora Claudia Rucci; el expresidente Ramón Puerta; y los diputados Florencia Klipauka, Betina Fiorito.
También la exasesora de Patricia Bullrich en el Ministerio de Seguridad, Florencia Arietto; la hija del exsenador y piloto automovilístico Carlos Reutemann, Cora Reutemann; el exintendente de Quilmes Martiniano Molina; el ex Secretario de Inteligencia Miguel Ángel Toma, el ex legislador Jorge Pirra y el director de la Fundación Encuentro Federal, Eduardo Mondino, estuvieron presentes.
En cuanto a sus propuestas en caso de llegar a la Presidencia, consideró que “el mundo del trabajo tiene que modernizarse y avanzar para que los jóvenes de entre los 18 y los 30 años puedan ingresar al mercado laboral”, una franja etaria donde “está el mayor número de desempleados” del país.
En ese sentido, el exsenador dijo que “Argentina sale por el lado del capitalismo” y recalcó que “el derecho a la propiedad privada es fundamental”.
“Los empresarios que vengan a invertir en el gas, petróleo y minería tienen que tener garantizadas reglas para invertir y generar empleo en el país”, apuntó.
Sin embargo, diferenció ese modelo del “neoliberalismo financiero” que -según él- tuvo sus representantes en un foro que se reunió recientemente en Llao Llao, Bariloche, donde asistieron varios dirigentes de la coalición opositora.
“No por el lado de los que se reunieron el otro día en Bariloche, y que no me invitaron. Ese grupo financiero no tiene la visión de la gente, de los sectores populares y de lo que significa la Argentina real. Tiene una mirada parcial”, señaló.
También apuntó contra las empresas públicas porque “no pueden perder 6 mil millones de dólares anuales” y cargó contra los inmigrantes de países vecinos que llegan al país, un movimiento migratorio que “hay que ordenar”.
“Argentina, a pesar de la decadencia, todavía tiene resguardos que esos países no tienen, tiene políticas sociales, AUH, planes, plancito (sic), políticas del Ministerio de la Mujer que regala subsidios, toda esa parafernalia no la tiene ningún país de Latinoamérica”, cuestionó.
Por otra parte, criticó la propuesta del diputado de La Libertad Avanza (ALA), Javier Milei, de modificar el sistema educativo con la implementación de “vouchers”.
“Para eso se necesita mucha plata. No hay que comprarse todos los caramelos que se dicen por ahí”, apuntó.
También desestimó las propuestas de dolarizar y de eliminar el Banco Central.
“Nosotros no vamos a dolarizar porque la Argentina va a ser mucho más pobre”, sostuvo Pichetto, quien tampoco está de acuerdo con “dinamitar” el Banco Central.
También recordó al expresidente Julio Argentino Roca (1880-1886 y 1898-1904) como “un gran argentino” y criticó la supuesta “entrega de tierras” por parte del Gobierno en distintos puntos del país.
“La entrega de tierra a mapuches, que no son pueblos originarios de la Argentina, y a organizaciones sociales como las de Juan Grabois, que les regalaron 180 hectáreas entre Mar del Plata y Chapadmalal”, advirtió en tono de desaprobación.
También pidió “mejorar” las Fuerzas Armadas para “volver a tener presencia en el territorio” y así poder “combatir al narcotráfico y la inseguridad”.
“Aquel que es detenido con un arma en la mano no va a tener excarcelación y en un enfrentamiento entre un policía y un ladrón la credibilidad la va a tener siempre el policía”, explicó.
En otro pasaje de su discurso elogió al expresidente Carlos Menem (1991-1999), a quien consideró “un hombre generoso y buen ser humano que no tenía miedo a tener gente inteligente al lado”.
“Si me tocara la enorme responsabilidad de ser presidente del a Argentina, tendría los mejores cuadros de la política Argentina para ser un gran Gobierno”, aseguró.
Previo al discurso de Pichetto, el secretario general de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos (Uthgra), Dante Camaño, lanzó su precandidatura como diputado por el mismo espacio.
“Pichetto va a ser el mejor presidente que podemos tener, por eso lo vinimos a apoyar”, indicó.
“Buenos Aires nunca pudo salir del virreinato. No pudieron, no quisieron. Se siguen disputando el trono del Virrey”. La frase de Hugo Passalacqua, referida a la grieta y el contraste con Misiones, permite resumir con claridad el escenario en la Argentina. El trono está virtualmente vacío de poder, con un presidente en retirada que, sin respaldos sólidos, abdicó anticipadamente de su sueño de ser reelecto. El trono en disputa es un sillón que no representa a la Argentina toda. Un símbolo de la Revolución trunca. Como nunca la Argentina discute su futuro desde la mirada de un puñado de dirigentes enquistados en los barrios porteños, alejados de la realidad más allá de la General Paz. No hay federalismo. Los unitarios ganaron la batalla. Dolarización, ajuste y mano dura son premisas que se imponen en el debate político como únicas respuestas a fiascos compartidos. Como mucho, se reza para que el rey afloje un poco la presión de las metas inalcanzables.
El partido de Gobierno y las alianzas de la oposición pelean por los despojos en medio de sus eternas internas irresponsables. El peronismo está debilitado por sus rencillas y el presidente Alberto Fernández es hoy una caricatura del poder. Sencillamente, no lo tiene. Sus candidatos a sucederlo dependen más de las gambetas de Sergio Massa que de lo que pueda decidir Cristina Fernández. Habrá posibilidades únicamente si el ministro de Economía consigue un empate técnico sobre la hora. Hoy es derrota casi consumada y van 89 minutos del segundo tiempo. Massa, como sucede casi siempre, no logra torcer esa lógica de Pampa Húmeda y el resto. Las economías regionales deben mendigar respuestas mientras que el pool sojero solo aporta especulación a la demanda de dólares.
La principal economía misionera todavía no sabe cuándo le tocará entrar al dólar agro, castigada por la premisa de que en Buenos Aires debe haber yerba barata para contener una inflación que no se contiene. A última hora del viernes, el secretario de Comercio Matías Tombolini autorizó un incremento en góndola de 21,4%. Se aplicará en dos etapas de 12,2% en abril y 9,2% en mayo. En la Industria advierten que faltaría como mínimo un diez por ciento para equilibrar las cuentas entre aumento de materia prima y los costos de la inflación. Es la reedición, con buenos modales, de la disputa con Guillermo Moreno, en los segundos tiempos de Cristina.
Si hubiera un tercero, Cristina -a pesar de sus palabras-, probablemente lograría unificar la tropa de cara a las primarias, pero tendrá una contienda difícil en una eventual segunda vuelta. Su imagen negativa es más alta que la positiva. Y la oposición se abroquela junto a aquellos que no quieren escuchar más diatribas.
Si no, con más chances, aparecen Massa, el embajador Daniel Scioli y el ministro del Interior, Eduardo De Pedro, como el ala dura cristinista, uno de los que le quitó autoridad a Alberto. Todos, como se dijo, dependen de las jugadas de Massa. Si falla, no hay partido.
La oposición sufre la orfandad sin Mauricio Macri. La reyerta es sangrienta en la alianza Cambiemos. Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta se disputan palmo a palmo la herencia del ex presidente, con promesas de ajuste y severidad.
El radicalismo, socio menor en la alianza, quiere su porción. Pero Gerardo Morales, el gobernador jujeño que quiere estar en alguna fórmula, definió con claridad -exceso de claridad-, el estado de situación: “En dos meses tendremos un plan de Gobierno, el que no tuvimos en 2015”, admitió el ex funcionario del fugaz Fernando De la Rúa. Morales estuvo el viernes en Posadas, a donde vino a respaldar a Martin Arjol, el candidato a gobernador de Cambiemos. Morales reconoció que a cuatro meses del primer turno electoral, no hay un plan. Y que tampoco lo hubo en 2015, cuyos resultados todavía están frescos. Ni en 2001, se podría agregar a ese exceso de transparencia republicana.
Eso sí, Morales repitió el decálogo de campaña de Cambiemos. “La única fuerza en condiciones de gobernar el país es Juntos por el Cambio con la consigna de restablecer el orden y terminar con la anarquía en las calles como hice en Jujuy y sin derramar una gota de sangre”.
Morales prometió terminar con los planes sociales, a cambio de una reducción del Impuesto a las Ganancias de entre un 30 y 60 por ciento y la quita de los aportes patronales para las empresas que contraten “planeros”. El jujeño también prometió una reforma laboral, particularmente para bajar el costo empresario y de las pequeñas y medianas empresas.
“Si vos sos beneficiario del plan, yo te voy a decir: “Vení, anda a trabajar acá. Yo voy a mandar el subsidio a tal empresa. Le voy a bajar las contribuciones patronales y te vas a trabajar y si no quieres trabajar, te saco el plan. Andá a laburar, porque acá tenemos que recuperar la cultura del esfuerzo y del trabajo”.
No hay plan, más que sacarse de encima a los molestos planeros. No hay idea productiva ni de desarrollo. No hay inclusión. Como si los planeros fueran el único problema del mercado laboral y de la economía.
Esa falta de plan y la escasez de resultados del Gobierno alimentan el fenómeno Milei, cuyo único plan es dolarizar con la promesa de terminar con la inflación. “El enemigo ya no es Cambiemos”, admitió una dirigente política que suele recorrer el Alto Uruguay misionero. En la zona de frontera, el modelo Bolsonaro echó raíces. Milei es lo más parecido.
Más allá de las discusiones técnicas sobre una dolarización, hay coincidencia en que el efecto inmediato sería una enorme suba de la pobreza. Para Misiones en particular, razona el ministro de Hacienda, Adolfo Safrán, sería perjudicial porque si los precios domésticos de los bienes exportables quedan “caros” en dólares, no podremos exportar y además tendremos una invasión de productos importados más baratos, como ocurrió con el 1 a 1. Conclusión, si la dolarización comienza con precios domésticos elevados respecto del resto del mundo estamos condenados a la recesión.
Como puede apreciarse, los actores nacionales no plantean nada mucho mejor para Misiones. “No era esa la intención de los Padres de la Patria. Estamos en un país unitario, donde las decisiones que se toman en Buenos Aires, supuestamente validan todo lo que sucede en el país. Doble grieta, geográfica y patológica, de la dirigencia, no de la gente”, retomando la cita de Passalacqua en la tarde del viernes, durante la presentación en sociedad de la empresa Agro Sustentable, la apuesta con la que Misiones pretende erradicar en el mediano plazo el uso de agrotóxicos como el glifosato. Passalacqua describió a la nueva empresa como parte de una secuencia que se inició en 2006 con la Biofábrica y se coronó con el Silicon, recientemente inaugurado.
“Vislumbro que está pasando algo muy fuerte en Misiones”. “Va más allá de los esquemas tributarios y más allá de las falsedades de los sistemas ideológicos del día hoy, de la izquierda, de la derecha”, definió el presidente de la Legislatura, Carlos Rovira.
El conductor de la Renovación, ante una pregunta de Economis, aprovechó para contar detalles de su reunión del lunes con Luis Pagani, el dueño de Arcor, quien vino a Misiones a diagramar una millonaria nueva inversión en Papel Misionero. “Pagani vio eso: Una provincia joven, con talento y en la dirección correcta”, contó.
Rovira recibió al CEO de Arcor, Luis Pagani.
¿Por qué eligió Misiones, Luis Pagani? “Es el número uno alimentario en Latinoamérica, porque está en varios países, incluso Brasil: Por todo esto. Me lo ha dicho, porque Misiones es una provincia joven, tiene talento en su juventud y está en la dirección correcta. Él ve al país con gran preocupación y acá ve solamente oportunidades, por eso tiene un plan que ha compartido con el Gobierno, anteriormente estuvo con el gobernador y con varios de los ministros. Un plan de inversiones sin igual, no solo en la producción de envases. Es el principal jugador hoy de papel Kraft, en Papel Misionero, que se nos escapó, que se lo regaló a la empresa anterior, pero que felizmente hoy con un concepto diferente el nuevo dueño de Papel Misionero. Es una suerte de reivindicación y una mayor proximidad no solo con el productor forestal, sino también con un importante enclave misionero en toda la cuenca forestal de alto Paraná y el Paraná medio. Le he interesado particularmente en que sea el principal productor en escala de hidrógeno verde, a partir de residuos de producción de este papel y nos permita posicionar también a Misiones en la vanguardia como productor verde. Y salir de este Metaverso que muchas veces se proyecta y que no se cumple con Vaca Muerta. Porque esto sí hacerlo, con productos forestales tiene otra dimensión, otra categoría”, detalló Rovira.
También está el compromiso de utilizar en la industria alimentaria algunos productos con el CBD medicinal, que hoy Misiones produce con máxima pureza medicinal. Y de que la producción de Papel Misionero salga por el puerto de Posadas.
“Abre enormes expectativas y ventajas reales, donde el beneficio es para el conjunto, no solo para el empresario. Fíjense aquí en Corrientes, grandes inversiones, pero hechas con dinero extranjero, con dueños extranjeros y donde los únicos beneficiarios eran los dueños que se llevaban esa rentabilidad. Acá estamos hablando de otro modelo, donde el dueño viene e invierte, reinvierte sus ganancias. Esto es la economía del conocimiento, es una economía que hoy exige mirar al costado, mirar al entorno, no solo al entorno social, sino al entorno natural. También está el compromiso de que Papel Misionero va a comprar bonos de carbono de la provincia, para trabajar en la estrategia única que tenemos del cambio climático, siendo la única provincia en Argentina que lo tiene”, reveló el presidente de la Cámara de Diputados.
“Acá nació una start up, que tiene destino de unicornio”, precisó Rovira en relación con Agro Sustentable, cuyo CEO, Sebastián Basanta, elogió la apertura de la Provincia para respaldar una producción comprometida con el ambiente.
En esa línea, el gobernador Oscar Herrera Ahuad cerró la tarde del viernes con un análisis del impacto de Agro Sustentable en la producción: “Servirá para humanizar la chacra”, definió.
El mandatario destacó que la apertura de la empresa obedece a una línea política que excede los tiempos electorales. “Somos el único espacio político que tiene representación en los 78 municipios, porque nos interesan todos los municipios, desde el más pequeño hasta el más grande. El tiempo electoral es con gestión, que no se detiene y no nos detiene el tiempo electoral”, sintetizó.“La Renovación es un espacio que da certezas y esperanza. Hay que decirle al pueblo que el 7 de Mayo se define qué queremos en Misiones”, aseguró.
La de Pagani no fue la única visita con inversiones. Ejecutivos de Benicio, una compañía energética de la familia Cartellone, que tiene entre sus socios aHugo Sigman, CEO de Insud, también vino a Misiones a buscar terreno para una inversión de 40 millones de dólares en una nueva planta de biomasa. Demandaría 300 mil toneladas año. Juntas, Arcor y Benicio, cambiarían el escenario forestal misionero, con una inyección de demanda inaudita. Misiones hoy consume al año 1,3 millones de toneladas de madera. Benicio ya tiene una planta en Corrientes y para su expansión eligió a Misiones. No es la única empresa que mira a la tierra colorada: Las Marías comenzó a utilizar el puerto de Posadas para mover su producción forestal.
Esos movimientos desconciertan a la oposición. Arruinan sus argumentos. Contradicen sus discursos. Y se notan en las encuestas. Las principales consultoras que divulgaron sus trabajos en Misiones, coinciden en el liderazgo de la Renovación. En algunos casos, como en Posadas, la pelea se dará entre sublemas renovadores y recién en quinto lugar aparece el radical mejor posicionado.
El diputado de La Libertad Avanza y precandidato presidencial Javier Mieli respaldó hoy a Mauricio Macri después de que la referente de la Coalición Cívica Elisa Carrió lo acusara de “no querer estar” en la alianza Juntos por el Cambio (JxC), y sostuvo que desde ese sector de la oposición “se colgaron 20 años” del expresidente para “robar cargos” y “ahora lo escupen”.
“Traidores y arrastrados. Esto son los políticos casta argentos. Se colgaron de Macri durante 20 años para robar cargos y ahora lo escupen. Nada bueno puede salir de un traidor”, expresó Milei desde sus redes sociales, al hacerse eco de los dichos de Carrió.
Anoche, la referente de la Coalición Cívica había afirmado que Macri “no quiere estar en JxC” porque “quiere estar con Milei”.
En declaraciones a LN+, que luego reprodujo en su cuenta de Twitter, Carrió había ratificado sus intenciones de “lograr la unidad de JxC” para las elecciones, aunque lamentó que Macri no quisiera “estar” en ese espacio sino con los libertarios de Milei.
Macri había anunciado el 26 de marzo que no será candidato presidencial en las elecciones de octubre y sostuvo en esa oportunidad que tomó la decisión “convencido” de la necesidad de “agrandar” JxC.