El Tesoro vuelve al mercado con una licitación que combina deuda en pesos, CER, dólar linked y un bono en dólares
La Secretaría de Finanzas licitará el miércoles 12 de agosto cinco instrumentos con vencimientos entre noviembre de 2026 y octubre de 2029. El AO29 tendrá una segunda vuelta por hasta USD 50 millones.
|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
La Secretaría de Finanzas volverá al mercado de deuda el miércoles 12 de agosto con una oferta diversificada que busca captar financiamiento en distintos segmentos de la curva. La licitación incluirá una LECAP a tasa fija, una nueva letra ajustada por CER, dos instrumentos dólar linked y una reapertura del BONAR 2029, en una operación que también contempla una segunda vuelta por hasta USD 50 millones para el título denominado en dólares.
La recepción de ofertas estará abierta entre las 10 y las 15 del miércoles. La liquidación de las operaciones adjudicadas se realizará el viernes 14 de agosto. La estrategia combina instrumentos de corto plazo con alternativas de cobertura frente a la inflación y la evolución del tipo de cambio, ampliando el menú disponible para inversores con diferentes perfiles de riesgo y horizonte temporal.
En el segmento de pesos, el Tesoro ofrecerá una reapertura de la LECAP S30N6, con vencimiento el 30 de noviembre de 2026, y una nueva LECER que ajustará su capital por CER y vencerá el 29 de enero de 2027. En ambos casos, la integración será en pesos y el precio de colocación quedará determinado por el resultado competitivo de la licitación.
La incorporación de la LECER agrega una alternativa particularmente relevante en un escenario donde la evolución de la inflación continúa siendo una de las variables centrales para la formación de expectativas financieras. Al estar vinculada al CER, la letra busca preservar el capital frente a la variación del índice de precios durante el período comprendido entre su emisión y vencimiento.
El menú se completa con dos letras dólar linked. La primera es una reapertura del D30S6, con vencimiento el 30 de septiembre de 2026, mientras que la segunda es un instrumento nuevo con vencimiento el 30 de octubre de este año. Ambas se suscribirán en pesos, utilizando como referencia el tipo de cambio de la Comunicación “A” 3500 del Banco Central correspondiente al 11 de agosto, aunque su valor nominal estará denominado en dólares y el pago se realizará en pesos al tipo de cambio aplicable.
La estructura ofrece, así, una cobertura cambiaria sin requerir la integración inicial en moneda estadounidense. Para los inversores, la diferencia respecto de una colocación tradicional en pesos radica en que la evolución del capital queda vinculada al tipo de cambio oficial de referencia definido para la operación.
El AO29 vuelve a escena con hasta USD 100 millones
El instrumento de mayor plazo será el BONAR 2029, una reapertura del bono del Tesoro en dólares con cupón del 6% y vencimiento el 31 de octubre de 2029. A diferencia de las letras en pesos y de los instrumentos dólar linked, su suscripción deberá realizarse exclusivamente en dólares estadounidenses.
La primera vuelta tendrá un monto máximo de USD 50 millones. El Tesoro habilitará además una segunda vuelta el jueves 13 de agosto, entre las 11 y las 13, por otros USD 50 millones. Esta instancia funcionará bajo la modalidad de adhesión y al precio de corte que surja de la primera licitación.
De esta manera, el AO29 podría alcanzar una colocación total de hasta USD 100 millones entre ambas vueltas, siempre que la primera instancia no sea declarada desierta. La segunda ronda tendrá una oferta mínima de USD 1.000 de valor nominal y aceptará propuestas hasta completar el monto máximo autorizado.
El diseño de la operación también diferencia el acceso según el grado de especialización del inversor. En el tramo no competitivo, las personas físicas o jurídicas podrán presentar una única oferta por inversor, con un máximo de VNO $50 millones para instrumentos en pesos y USD 50.000 para los denominados en dólares. Los mínimos serán de $10.000 y USD 1.000, respectivamente.
El tramo competitivo estará orientado a operaciones superiores a esos límites y a los inversores considerados especializados. Para los instrumentos en pesos, la oferta mínima será de VNO $1 millón, mientras que para los denominados en dólares será de VNO USD 1.000, sin límite máximo de monto.
La mecánica vuelve a colocar en el centro la administración de vencimientos y la búsqueda de financiamiento bajo diferentes estructuras de cobertura. Para el Tesoro, la combinación de tasa fija, CER, dólar linked y deuda directamente denominada en dólares permite observar la profundidad de la demanda en cada segmento y, al mismo tiempo, distribuir las alternativas de inversión según las expectativas sobre inflación, tasas y tipo de cambio.
En el caso de los instrumentos dólar linked, el capital se ajustará en función del tipo de cambio aplicable establecido por el mecanismo previsto en la licitación. El nuevo instrumento con vencimiento en octubre será emitido el 14 de agosto, tendrá cupón cero y amortizará íntegramente al vencimiento.
La licitación llega además con una particularidad para quienes siguen el mercado de deuda soberana: el jueves se realizará una segunda rueda del AO29 al precio de corte de la operación principal. Se trata de una instancia que permite extender la colocación del bono sin modificar el precio surgido de la primera vuelta.
En términos financieros, el dato relevante no será solamente cuánto consiga captar el Tesoro, sino también a qué precio lo haga. La tasa implícita de los instrumentos, especialmente en las letras a tasa fija y ajustadas por CER, permitirá medir qué rendimiento exige el mercado para financiar al Estado en los próximos meses. En los títulos dólar linked, en tanto, la señal estará vinculada a la demanda de cobertura cambiaria, mientras que el AO29 ofrecerá una referencia sobre el apetito por riesgo soberano en moneda dura.
El resultado de la licitación permitirá, por lo tanto, leer algo más que una operación puntual de financiamiento. La distribución de la demanda entre pesos, inflación, cobertura cambiaria y dólares funcionará como una fotografía de las expectativas de los inversores sobre las principales variables financieras de la economía argentina para el tramo final de 2026 y el comienzo de 2027.
