La esterilización del nuevo poder

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La decisión que se conoció el lunes temprano, terminó por dividir las aguas y ordenar el tablero. El gobernador Hugo Passalacqua desplazó por decreto a Carlos Rovira de la presidencia honoraria del Parque de la Salud, en un movimiento que aisló aún más al ex conductor del Frente Renovador, ahora al frente de un desvaído Encuentro Misionero.  

El consejo directivo del Parque estaba integrado en su mayoría por figuras de lo que fue la Renovación. La presidencia sigue a cargo de Daniel Hassan, pero cambió el resto de la estructura. El vicepresidente era el intendente de Posadas, Leonardo Stelatto, quien presentó su espacio político propio, y fue reemplazado por Daniel Silva. El secretario era Martín Cesino, potencial candidato a intendente capitalino ya no de Encuentro Misionero, sino del espacio encabezado por Stelatto. Su lugar fue ocupado por Roberto Hugo Correa.

Esa esterilización desató reacciones inmediatas. A las pocas horas Stelatto presentó su propio espacio político, aunque todavía no dice si se postulará y a qué y no cierra las puertas a ninguna alianza.

La decisión de Stelatto no sorprendió. Pero si a Passalacqua se le desconfió cuando decidió romper con la rebautizada estructura renovadora, al intendente posadeño se le hará mucho más complejo superar la ambigüedad identitaria. El vicepresidente de su partido es Martín Cesino, quien había sido ungido candidato a intendente de Posadas por Carlos Rovira en Encuentro Misionero y seguía ahí hasta hace apenas unos días. Se cree que Lucas Romero Spinelli tendrá un lugar en ese espacio, en una delgada línea institucional entre el rol institucional y un espacio opositor, pero el vicegobernador dice que no recibió invitación ni tiene apuro por definiciones. “Gestión y vemos a fin de año”, señaló a su circulo.

Pero el nombre que llama la atención es el de César Lenzken, quien renunció como delegado libertario en la Unidad de Información Financiera (delegación NEA) para convertirse en apoderado del flamante partido. Más allá de la pregunta obvia sobre quien renuncia a semejante cargo sin garantías de continuidad, de triunfo electoral o un acuerdo superior, Lenzken trabajó codo a codo con Adrián Núñez, el presidente de la Libertad Avanza en Misiones y posible candidato a gobernador. El vínculo incluye expedientes relacionados con ejecuciones fiscales de la Municipalidad de Posadas, cuando Núñez era funcionario renovador. 

La crisis de identidad se pudo apreciar en la Legislatura, donde la Libertad Avanza lideró una inédita embestida opositora, que sumó a libertarios, radicales, kirchneristas y lo que queda de Encuentro Misionero. Núñez pidió informes sobre temas que están en el Presupuesto 2027, que todavía no se aprobó, y reclamó “transparencia”, a pesar de que los puntos ya fueron considerados en la comisión correspondiente, donde se analizó el proyecto por más de un mes. Era obvio que el planteo iba a ser rechazado porque se necesitaban dos tercios de los diputados presentes para aprobarlo sobre tablas, pero sirvió para mostrarlo en las plataformas, desnudar los nuevos posicionamientos y atizar eventuales nuevas alianzas, como se especula por el acercamiento de los encuentristas con los libertarios. Llamativamente, Carlos Rovira no votó junto a su bloque, lo que produjo una inédita paridad ante la ausencia del radical Francisco Fonseca. 19 a 19. ¿Será el nuevo equilibrio de fuerzas? ¿Toda la oposición liderada por los libertarios?

En el Congreso, Diego Hartfield, el otro referente libertario, no gozó de tanta complacencia. La discusión sobre la apertura de importaciones y el empleo tuvo esta semana una voz concreta en la Comisión de Economía de Diputados. Allí, en una reunión presidida por Julia Strada, Gustavo Melgarejo, trabajador despedido de la fábrica de calzado Dass en Eldorado, llevó el debate desde las estadísticas hasta la mesa de su casa. «Veinte años en una fábrica, especializándonos, haciendo zapatillas, ¿y por qué tenemos que quedarnos nosotros sin laburo?», preguntó. Y ante la promesa de que aparecerán nuevas oportunidades, lanzó otra pregunta que exige una respuesta menos abstracta: «¿Yo qué le doy de comer a mi familia estos dos años?».

Melgarejo apuntó a los diputados libertarios por Misiones, Hartfield y Maura Gruber. Rechazó, en particular, la idea de Hartfield de que «algunos van a sufrir» durante la transformación económica. También acusó a Gruber de pagar parte de los salarios de trabajadores de sus aserraderos con bonos de alimentos utilizables en un supermercado vinculado a su empresa: es una denuncia del trabajador que requiere la respuesta de la diputada. «Los invito a que vengan a Misiones y me digan dónde están los puestos de trabajo», desafió. 

“Nosotros queremos soluciones, queremos seguir avanzando; queremos que cambien la política del gobierno nacional”, dijo Melgarejo y advirtió: “Si no cambian, bueno; los trabajadores tendrán que agarrar y cambiar el gobierno”.

Las intrigas palaciegas no necesariamente reflejan lo que sucede fuera de los muros. La Libertad Avanza no pudo imponer la misión delegada por Federico Sturzenegger de desregular aún más al Instituto Nacional de la Yerba Mate, donde la votación arrojó una mayoría inédita en los últimos tiempos: la industria misionera votó junto a productores, trabajadores, cooperativas y Gobierno, para frenar la motosierra en otras 20 normas de control y custodia del mercado yerbatero. La industria correntina hizo silencio y el gobierno de esa provincia estuvo ausente de la última reunión. El tema fue derivado a una comisión de análisis, pero tiene pocas perspectivas positivas. Los precios de miseria de la materia prima contrastan con el entusiasmo libertario por la desregulación. La cosecha de este año terminará con una caída cercana al 25 por ciento en comparación con el pico de hace dos años, pero los precios están lejos de corregirse o al menos acercarse al costo de producción. Hasta la industria comienza a padecer los bajos precios, porque sus costos se dispararon en los últimos dos años.

La imagen de Milei en Misiones también está en retroceso, mientras que crece la de Axel Kicillof, hoy su potencial principal antagonista. Según CB Global Data,  en Misiones, la diferencia es de apenas un punto: Milei registra 32,9% de imagen positiva y Kicillof, 31,9%.

Según la misma consultora, Passalacqua llegó a septiembre al frente del ranking de gobernadores. El 55,1% de los misioneros consultados tiene una imagen positiva del mandatario, que pasó del segundo puesto en agosto al primero este mes. Detrás quedaron Rolando Figueroa, de Neuquén, con el 54,2%, y Osvaldo Jaldo, de Tucumán, con el 53,5%.

El movimiento tiene peso político para Passalacqua: su valoración creció 1,7 puntos respecto de agosto, cuando registraba 53,4%. La encuesta mide la opinión de los habitantes de cada provincia sobre su propio gobernador. Por eso, el primer lugar expresa el respaldo recogido en Misiones y permite compararlo con el que otros mandatarios obtienen en sus respectivos distritos.

La otra presencia misionera entre los primeros puestos es la de Leonardo Stelatto. El intendente de Posadas reunió un 57% de imagen positiva y quedó tercero en el ranking federal de intendentes, detrás de Claudio Polich, de Corrientes capital, con 57,8%, y Jorge Jofré, de Formosa capital, con 57,3%. Stelatto había obtenido 56,4% en agosto: avanzó 0,6 puntos, aunque pasó del segundo al tercer lugar.

¿Por qué cae la imagen de Milei? La distancia entre el discurso presidencial y la percepción social aparece con nitidez en una encuesta difundida por Zuban Córdoba. El 64,1% de los consultados está en desacuerdo con la afirmación de Javier Milei de que su gobierno sacó a 14 millones de personas de la pobreza; el 66,2% rechaza que sea “el mejor gobierno de la historia”. La frase “si no me votan, la sociedad se está suicidando” encuentra un 64,9% de desacuerdo. El dato más cercano a la experiencia cotidiana es, acaso, el salarial: el 65,1% no está de acuerdo con que “el salario en dólares es el más alto de la historia” y apenas el 19,6% acompaña esa afirmación. 

La encuesta registra algo que el Gobierno haría mal en ignorar: sus grandes proclamas económicas encuentran una resistencia amplia cuando pasan por el bolsillo y la vida de quienes deben escucharlas.

En su exposición ante The Economic Club of New York, Milei presentó cuatro afirmaciones que merecen ser confrontadas con los datos.

La primera fue que durante su gobierno se crearon “500.000 puestos de trabajo netos”. La cifra surge de una serie del INDEC que reúne empleo asalariado registrado, asalariado no registrado y trabajo no asalariado. Entre el primer trimestre de 2023 y el primero de 2026, el saldo fue de 509.876 puestos. Pero el desglose cambia la lectura: se perdieron 171.531 puestos asalariados registrados, mientras se sumaron 190.401 no registrados y 491.006 no asalariados. Milei celebra el saldo total sin explicar que el empleo asalariado formal retrocedió. Otra medición, la de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, registra una pérdida de 434.126 puestos de trabajo registrados desde su asunción hasta junio de 2026.

También afirmó que su gobierno “bajó impuestos por más de tres puntos del PBI”. La pregunta es quiénes recibieron el alivio. La reducción de Bienes Personales, la eliminación de tributos sobre bienes de lujo y transferencias de inmuebles, el blanqueo de capitales y los beneficios del RIGI favorecieron principalmente a patrimonios y grandes inversiones. Para los trabajadores, en cambio, volvió Ganancias sobre los salarios, se terminó el programa Compre sin IVA y desapareció la moratoria previsional. Las restricciones a las paritarias y el deterioro del salario mínimo completan un cuadro muy distinto del que sugirió el Presidente.

La tercera afirmación fue que “la economía crece”. El dato reciente exige, al menos, más cautela: el PBI cayó 0,6% frente al trimestre anterior en el segundo trimestre de 2026 y el Estimador Mensual de Actividad de julio retrocedió 2,9% mensual, la peor caída desde la pandemia. 

La reacción de Luis Caputo al dato de actividad muestra hasta qué punto el Gobierno prefiere evitar mirar lo que ocurre ahora. El ministro destacó que la economía creció 1,7% en los primeros siete meses de 2026 y atribuyó el retroceso de julio a la falta de gas, las lluvias, las nevadas y hasta las horas de trabajo perdidas por el Mundial. El factor Messi. Puede haber factores puntuales detrás de una cifra mensual; lo que no pueden explicar por sí solos es una economía que deja cada vez a más familias con ingresos insuficientes para cubrir la canasta básica. El crecimiento acumulado no paga las cuentas de julio.

Si la economía no crece a un ritmo superior a esa caída en los próximos tres meses, entrará formalmente en recesión. 

Por último, Milei atribuyó el aumento de la mora a la expansión del crédito y sostuvo que ya se está normalizando. Entre febrero de 2024 y julio de 2026, la cantidad de deudores creció 8%, pero la de morosos aumentó 80%. Esa diferencia difícilmente pueda explicarse solo porque más personas accedieron a préstamos. El deterioro de los ingresos ayuda a entender por qué cada vez cuesta más pagar las cuotas. Y la supuesta normalización todavía no aparece en el último dato citado: en julio, la mora volvió a subir y llegó al 33,9% en el sector no financiero y al 12,9% en el financiero.

El dato que rompe con el relato repetido por el Presidente es el crecimiento de la pobreza. De “sacar a catorce o quince millones de la pobreza” -como alardea Milei-, a un fuerte crecimiento en el último semestre. La pobreza volvió a subir porque los ingresos perdieron la carrera contra el costo de vida. En el primer semestre alcanzó al 32,3% de la población, 4,1 puntos porcentuales más que en el semestre anterior y por encima del 31,6% registrado un año atrás. En los aglomerados urbanos relevados, eso equivale a 1,2 millones de personas que pasaron a ser pobres en seis meses y más de quince millones en total. La indigencia creció del 6,3% al 7,5%: unas 365 mil personas más quedaron sin ingresos suficientes para cubrir la alimentación básica. 

La explicación está en una brecha difícil de disimular: frente al semestre anterior, la canasta básica alimentaria aumentó 21,4% y la canasta básica total, 19,6%, mientras que el ingreso per cápita familiar medio creció apenas 11,5%.

La mejora que siguió al derrumbe de 2024 tenía un componente de rebote. Al agotarse ese impulso, quedó expuesta una economía que primero se amesetó y luego comenzó a retroceder en buena parte de sus actividades. Los sectores que todavía crecen tienen un impacto limitado o concentrado en determinadas regiones; no alcanzan para recomponer de manera generalizada el empleo y los ingresos. Al mismo tiempo, la suba de precios siguió erosionando el poder de compra, en especial por el peso de los alimentos en los hogares más vulnerables. La pobreza se mide por ingresos: cuando las canastas avanzan mucho más rápido que lo que entra a las casas, el resultado no debería sorprender a nadie.

La responsabilidad principal es del Gobierno nacional y de su programa económico. Si hubiera que ponerle proporciones a este juicio político, a Milei se le atribuiría el 80%: conduce la política macroeconómica en cuyo marco se enfriaron la actividad y los ingresos. El 10% corresponde a las provincias que tardaron en usar sus herramientas para amortiguar el golpe. El problema inmediato es que, con sectores en retroceso y salarios que siguen perdiendo poder de compra, todavía no se ve qué podría revertir la tendencia en el segundo semestre, cuando las elecciones comiencen a estar a la vuelta de la esquina.

Hay otra variable adicional. El dato oficial de pobreza, 32,3% en el primer semestre de 2026, ya es grave. Pero también está bajo discusión la vara con la que se lo mide. La consultora Equilibra estima una tasa alternativa del 44,9% tras aplicar correcciones metodológicas; el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA también viene advirtiendo que la medición oficial sobreestima la reducción registrada hasta 2025. 

Una de las objeciones apunta a la Canasta Básica Total, que fija el ingreso necesario para no ser considerado pobre. Como explica Gonzalo Carrera, economista senior de Equilibra, su composición todavía responde a patrones de consumo relevados en 2004/2005 y asigna a los servicios un peso menor que el que tienen hoy en los presupuestos familiares. Actualizarla con la información de consumo de 2017/2018 elevaría ese umbral y, con él, la cantidad de personas contabilizadas bajo la línea de pobreza. La distancia entre mediciones cambia también la lectura histórica: la estimación alternativa de Equilibra queda por encima del 40,1% registrado en el primer semestre del gobierno de Alberto Fernández.

El Centro de Economía Política Argentina señala otro problema: la evolución de los ingresos que la medición atribuye a los trabajadores no registrados se apartó de la trayectoria del salario mínimo, con el que había mantenido una estrecha relación hasta 2024. Al corregir ese punto, el centro proyecta una pobreza del 40% y una indigencia del 12,3% para el primer semestre de 2026. Si además actualiza la canasta de consumo, su estimación de pobreza llega al 43%. Las cifras alternativas no son idénticas, pero apuntan en una misma dirección: el alcance de la privación podría ser bastante mayor que el que muestra la medición oficial.

Hay, además, un dato que no depende de esas correcciones para resultar alarmante: según el reporte oficial, el 44,5% de los menores de 14 años vive en hogares pobres, frente al 41,3% de fines de 2025. Casi uno de cada dos chicos está creciendo por debajo de la línea de pobreza. Detrás de la discusión sobre canastas e ingresos hay una realidad concreta que ningún ajuste estadístico debería sacar del centro del debate.

El Presidente no parece interesado en modificar el rumbo ni a abandonar dogmas. Las tarifas de energía eléctrica volvieron a aumentar, lo mismo que los precios de los combustibles. La quita de subsidios es una constante y el Gobierno lo celebra, como lo hizo Patricia Bullrich y un insólito bailoteo después de aprobar la suba de tarifas para los usuarios de las zonas frías.

Esa quita fue moneda de canje del Gobierno para otorgar al Norte una ampliación de los subsidios por el uso intensivo de electricidad en los meses de verano. El esquema para la zona «Muy Cálida», en la que se encuadra Misiones, contempla 500 kWh por mes subsidiados de noviembre a abril y 300 kWh mensuales de mayo a octubre. La diferencia será especialmente visible en noviembre, marzo y abril: mientras el bloque general bajaría a 150 kWh, Misiones conservaría una cobertura de 500 kWh para los usuarios que reúnan las condiciones del subsidio. De todos modos, el beneficio llega después de un reajuste (al alza, obviamente) del cuadro tarifario: El impacto promedio previsto por la propia resolución es de 1,8% para los usuarios residenciales sin subsidios, 2,4% para los residenciales alcanzados por los Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), 3% para la demanda no residencial y 7,5% para los Grandes Usuarios GUDI. Detrás de esos porcentajes aparece, sin embargo, una modificación más profunda: el subsidio nacional deja de acompañar todo el consumo de los hogares beneficiarios y se concentra en un bloque determinado.

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