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La Cachuera prepara su ingreso al mercado de capitales: Amanda busca una nueva vía de financiamiento

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La Cachuera S.A., una de las empresas emblemáticas de la industria yerbatera argentina y propietaria de la marca Amanda, se prepara para dar un paso significativo en su estructura de financiamiento. La compañía convocó a sus accionistas a una Asamblea General Extraordinaria para el próximo 6 de noviembre, en la que se pondrá a consideración su ingreso al régimen de oferta pública como emisora de Obligaciones Negociables, un instrumento que permite captar recursos directamente de inversores mediante la emisión de títulos de deuda.

La decisión abre una nueva perspectiva financiera para una de las compañías tradicionales del negocio yerbatero, en una actividad que demanda importantes volúmenes de capital de trabajo y enfrenta una particularidad estructural: buena parte de los recursos invertidos en materia prima permanecen inmovilizados durante el proceso de elaboración y estacionamiento, antes de convertirse en productos disponibles para su comercialización.

La convocatoria, suscripta por la apoderada María Aleida Pech, establece que la asamblea se realizará a las 10 horas y contempla siete puntos en su orden del día. Los más relevantes son la consideración del ingreso de la sociedad al mercado de capitales, la autorización para emitir Obligaciones Negociables simples no convertibles en acciones y la definición del destino que tendrán los fondos obtenidos.

La Cachuera no propone, al menos en esta instancia, incorporarse al mercado de capitales mediante una emisión tradicional de gran escala. La convocatoria menciona expresamente dos mecanismos contemplados por la Comisión Nacional de Valores: el Régimen de Oferta Pública con Autorización Automática por su Bajo Impacto y el correspondiente a Mediano Impacto.

Ambos fueron diseñados para facilitar el acceso al financiamiento mediante procedimientos simplificados, con exigencias diferenciadas según las características y la dimensión de las operaciones.

La alternativa elegida resulta importante porque permite dimensionar la estrategia. La compañía contempla más de un régimen, sin definir todavía cuál utilizará, y solicita autorización para emitir hasta los límites máximos admitidos por la normativa de la CNV.

Eso le permitiría contar con un margen de actuación para determinar posteriormente las características de la colocación, siempre dentro de las condiciones legales y de la autorización que finalmente otorguen sus accionistas.

Para La Cachuera, el ingreso a este segmento supondría incorporar una nueva relación financiera con el mercado: además de producir, industrializar y comercializar yerba mate, pasaría a asumir obligaciones frente a inversores que evaluarían su capacidad de generar recursos para atender los vencimientos de deuda.

El tamaño potencial de la operación

Uno de los aspectos más interesantes de la convocatoria es que La Cachuera solicita autorización para emitir hasta el monto máximo permitido por las normas de la CNV, sin comprometerse inicialmente con una cifra determinada.

El régimen de Bajo Impacto contempla, como regla general, un límite de un millón de Unidades de Valor Adquisitivo (UVA), con posibilidades de ampliación para determinadas emisiones garantizadas. En tanto, el régimen de Mediano Impacto fue ampliado durante 2026 hasta un máximo de 15 millones de UVA, conforme a la Resolución General 1125 de la Comisión Nacional de Valores.

La referencia a las UVA permite establecer límites actualizables, que luego se traducen a la moneda de emisión según las disposiciones correspondientes.

En términos financieros, la diferencia entre ambos regímenes es considerable. El primero está orientado a operaciones más acotadas, mientras que el segundo permite estructurar emisiones de mayor volumen. No obstante, el monto máximo regulatorio no debe confundirse con el dinero que efectivamente podría obtener La Cachuera: la cifra dependerá de la decisión societaria, de las condiciones de colocación y de la demanda de los inversores.

La decisión adquiere una dimensión particular cuando se observa el funcionamiento económico de la industria yerbatera.

A diferencia de otras actividades alimenticias con ciclos de producción y comercialización más breves, la yerba mate exige sostener inventarios durante períodos prolongados. La compra de hoja verde, su transformación en yerba canchada, el estacionamiento y la posterior molienda generan necesidades de capital que no siempre coinciden temporalmente con el ingreso de recursos por ventas.

En una empresa integrada, la capacidad financiera puede influir directamente en el volumen de materia prima que logra adquirir, en la administración de existencias y en la planificación de sus operaciones comerciales.

La Cachuera reúne características que vuelven especialmente relevante esa estructura de financiamiento. La compañía, fundada por Juan Szychowski y desarrollada durante generaciones por su familia, tiene su establecimiento industrial en Apóstoles y participa tanto del mercado interno como del negocio exportador.

Según la información institucional de la propia empresa, Amanda se comercializa en mercados como Siria, Líbano, Chile, España, Francia, Estados Unidos, Australia y Canadá. La firma también desarrolla actividades vinculadas con el arroz.

La Cachuera forma parte de la historia industrial de Misiones. Sus orígenes se remontan a la llegada de la familia Szychowski a la región de Apóstoles, a comienzos del siglo XX, y su evolución acompañó la consolidación de la yerba mate como una de las principales economías regionales del país.

La compañía conserva una identidad estrechamente vinculada con su fundador, Juan Szychowski, cuya trayectoria también se refleja en el museo histórico que funciona en el establecimiento de Apóstoles.

Más allá de su resultado, la iniciativa de La Cachuera pone sobre la mesa una cuestión que trasciende a la empresa: el acceso de la industria regional a fuentes de financiamiento diferentes del crédito bancario.

Las actividades agroindustriales requieren inversiones sostenidas y capacidad para administrar ciclos productivos que no siempre se ajustan a los plazos de financiamiento disponibles. El mercado de capitales ofrece instrumentos que pueden complementar esas necesidades, aunque su utilización depende de la capacidad de pago del emisor y de las condiciones exigidas por los inversores.

Para las empresas de Misiones, donde conviven actividades intensivas en capital de trabajo, como la yerba mate y el té, con industrias de inversión prolongada, como la forestal, la posibilidad de diversificar fuentes de recursos tiene relevancia estructural.

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