El dólar mayorista retrocedió a $1.547,50, mientras el Banco Central retomó la compra de reservas
El dólar mayorista cerró en $1.547,50 y el CCL se acercó a $1.700; el BCRA retomó las compras y sumó US$9 millones
La jornada cambiaria del miércoles 4 dejó señales contrapuestas para el mercado argentino. El dólar mayorista bajó hasta los $1.547,50, en un contexto de reacomodamiento de los activos internacionales tras las elecciones legislativas de Estados Unidos, mientras que las cotizaciones financieras mantuvieron una brecha significativa respecto del tipo de cambio oficial. En paralelo, el Banco Central volvió a comprar divisas después de varias ruedas sin saldo positivo y sumó otros US$9 millones a sus adquisiciones del año.
El movimiento se produjo en una jornada en la que los operadores siguieron de cerca tanto la reacción de los mercados globales ante el resultado electoral estadounidense como la evolución de la oferta y la demanda de dólares en la plaza local. Aunque el mayorista logró alejarse de su último máximo nominal, el comportamiento de los dólares financieros mostró que la demanda de cobertura continúa siendo un factor relevante para la formación de expectativas.
El tipo de cambio mayorista cerró en $1.547,50. En el segmento minorista, el Banco Nación terminó la jornada con una cotización de $1.570 para la venta, mientras que el promedio informado por el Banco Central se ubicó en $1.573,23. Entre las cotizaciones financieras, el dólar MEP operó en $1.576,63 y el contado con liquidación (CCL) en $1.677,22. Por su parte, el dólar blue se mantuvo en $1.565.
El CCL se acercó así a la barrera de los $1.700, aunque el nivel consignado para el cierre fue de $1.677,22. La diferencia entre las cotizaciones refleja los distintos mecanismos de acceso al mercado de divisas y constituye una referencia para empresas e inversores que necesitan dolarizar carteras, girar fondos al exterior o administrar compromisos financieros.
En el plano internacional, el índice dólar retrocedió 0,37% hasta los 101,48 puntos, en lo que representó su mayor baja desde el 15 de octubre de 2026. La reacción de los mercados ante la victoria demócrata en las elecciones legislativas estadounidenses fue menos disruptiva de lo que algunos operadores habían anticipado. La expectativa de una mayor división política en Washington no provocó una liquidación generalizada de activos, sino un reacomodamiento de posiciones.
El frente de las reservas, sin embargo, mostró una dinámica más compleja. Después de adquirir cerca de US$1.400 millones durante octubre, el Banco Central había atravesado varias jornadas sin compras netas en el mercado oficial. La mayor demanda privada de cobertura, sumada a los vencimientos financieros y al ruido cambiario proveniente de Brasil, neutralizó parte del excedente de oferta de divisas.
Desde Max Capital señalaron que la reaparición del apetito de cobertura por parte de los operadores privados explicó la interrupción de la racha compradora, pese al aumento del volumen negociado en el segmento mayorista. En ese contexto, las reservas brutas habían retrocedido hasta los US$50.293 millones.
La tendencia se modificó este miércoles, cuando la autoridad monetaria retomó las compras y adquirió US$9 millones. Fue la primera intervención con saldo positivo de noviembre, luego de dos jornadas consecutivas sin absorber divisas y de una secuencia de operaciones en la que el organismo había comprado en apenas tres de las últimas ocho ruedas, según los datos consignados.
Desde el inicio de la cuarta etapa del programa monetario, en enero de 2026, el BCRA acumuló adquisiciones por US$15.972 millones dentro y fuera del mercado cambiario. El monto supera en más de 50% el objetivo anual de US$10.000 millones establecido en el entendimiento con el Fondo Monetario Internacional. La proyección oficial apunta a cerrar el año con compras cercanas a los US$20.000 millones, con el propósito de ampliar la capacidad de respuesta frente a eventuales tensiones cambiarias durante 2027.
El desempeño mensual muestra una desaceleración respecto de los máximos registrados durante el primer semestre. En octubre, las compras oficiales sumaron US$1.395 millones, casi el triple de los US$473 millones de septiembre. En agosto habían alcanzado US$768 millones, luego de los US$2.162 millones de julio. La serie también registró adquisiciones por US$1.418 millones en junio, US$2.596 millones en mayo, US$2.769 millones en abril, US$1.671 millones en marzo, US$1.557 millones en febrero y US$1.158 millones en enero.
La acumulación de reservas es uno de los indicadores centrales para evaluar la capacidad del Banco Central de intervenir ante episodios de volatilidad, atender compromisos externos y fortalecer la confianza en el esquema cambiario. Sin embargo, el saldo de compras no debe analizarse de manera aislada: la evolución de las reservas brutas también está condicionada por pagos de deuda, movimientos de depósitos, variaciones de valuación y otras operaciones que pueden modificar el stock sin reflejar necesariamente compras o ventas en el mercado.
En el plano de la política económica, el ministro Luis Caputo volvió a descartar una devaluación como instrumento para recuperar competitividad durante su participación en la Conferencia Anual de la Unión Industrial Argentina. El funcionario sostuvo que una corrección cambiaria de ese tipo implicaría “empobrecer a los asalariados” y defendió la estrategia oficial de impulsar una mayor oferta de divisas mediante exportaciones e inversiones.
El tipo de cambio oficial, pese a los movimientos recientes, permanece por debajo del techo de la banda cambiaria. De acuerdo con el mecanismo de actualización vigente, ese límite llegaría a los $1.989,12 hacia fines de noviembre. La distancia entre la cotización mayorista y el techo de la banda constituye una referencia para medir el margen de fluctuación previsto por el esquema, aunque no elimina la atención del mercado sobre la demanda de cobertura y la capacidad de acumulación de reservas.
La jornada dejó, en definitiva, tres señales que conviven en el mercado: una baja del dólar mayorista, una cotización del CCL que se aproxima a los $1.700 y la reanudación de las compras oficiales de divisas. La continuidad de esta última dinámica será relevante para determinar si el Banco Central puede sostener el proceso de acumulación de reservas sin que la demanda privada de cobertura absorba el excedente de oferta. Para la economía real, la estabilidad cambiaria y el fortalecimiento de las reservas siguen siendo condiciones importantes para reducir la incertidumbre en las decisiones de inversión, producción y comercio exterior.
