Autonomías

Plebiscito de la gestión y fortalecimiento de la autonomía. Esa bien podría ser la síntesis de las elecciones del último domingo en Misiones. Las urnas se abrieron por primera vez en la pandemia y los ojos del país estuvieron puestos en la tierra colorada. La organización de la jornada cívica importó tanto como los resultados. Y no hubo detalle dejado al azar. Los centros de votación cumplieron con todo el protocolo establecido y eso permitió que la elección fuera ejemplar. Tanto, que no hubo quejas de ningún sector y el operativo será copiado por otras provincias que también elegirán diputados antes que los comicios nacionales. 

El Gobierno misionero asumió el riesgo de ponerse a prueba en medio de la pandemia. Por primera vez en la Argentina se sometió a la evaluación de la sociedad el manejo de la crisis sanitaria. A la luz de los resultados, la gestión encabezada por el gobernador Oscar Herrera Ahuad fue largamente aprobada. 

La Renovación obtuvo más votos que las tres principales oposiciones sumadas y tanto la alianza Cambiemos como el Frente Agrario kirchnerista retrocedieron en relación con las legislativas de 2017. 

La Renovación mejoró su performance promedio en las elecciones de medio término y la lista encabezada por el médico Martín Cesino obtuvo 243.409 votos, mientras que Cambiemos, el Frente Agrario y Social para la Victoria y el partido Obrero -la gran sorpresa de las elecciones-,  sumaron 237.881.

No hubo sorpresas en el orden de los resultados. Pero quizás la diferencia ponga de relieve las preferencias misioneras: la Renovación le sacó 20 puntos a Cambiemos y 32 al frente kirchnerista. Ambas sociedades opositoras perdieron votos en relación con las últimas legislativas, en las que el macrismo estaba en auge y la grieta potenciaba al kirchnerismo. 

El espacio que llevó como candidato al radical Ariel Pianesi perdió 91 mil votos y el Frente Agrario, con Santiago Mansilla a la cabeza, dejó en el camino 4.116 votos. Del otro lado, el Partido Obrero, con el docente Tato Zeretzki sumó ocho mil y se entusiasmó con una banca. No le alcanzó. 

La Renovación obtuvo cien mil votos más que Cambiemos y casi 170 mil más que el kirchnerismo. 

En Posadas, distrito reacio a acompañar a la Renovación, la onda Stelatto hizo efecto. La Renovación sumó nueve mil votos y Cambiemos, que supo tener a la capital como bastión, perdió 22.924 votos. 

El candidato “oficial” de Stelatto, Horacio Martínez, obtuvo 19.667 votos, seguido por el outsider Daniel Vancsik, con 11.279 y Malena Mazal, la joven que obtuvo su lugar en el Concejo Deliberante con 7.131.

Con esos números, la Renovación que arriesgaba diez bancas propias más una aliada, ratificó once escaños en la Cámara de Diputados. Cambiemos mantuvo su núcleo duro y se quedó con seis bancas y el kirchnerismo las tres restantes, aunque con un retroceso para el partido Agrario que tendrá menos representantes, ya que ni Isaac Lenguaza ni Giuliana Pierini lograron su reelección.  

Si para la Renovación fue un plebiscito aprobado y una ratificación del rumbo, para las oposiciones fue un severo llamado de atención. Las encuestas previas marcaban el escaso interés del misionero por estar de uno u otro lado de la grieta. Los números del domingo lo ratificaron. 

Los extremos de la grieta perdieron territorio que fue ganado por otros espacios emergentes. El debutante partido Demócrata arañó los diez mil votos. Junto al Partido de la Libertad Dignidad y Bien Común, Por la Vida y los Valores, Libres del Sur y Movimiento Unir, sumaron más de 39 mil votos. Todos son espacios sin recursos, sin pantalla en los medios y con dirigentes en muchos casos dando los primeros pasos en la política. Un dato que emerge del conteo oficial realizado por el Tribunal Electoral y que culminó en la tarde del sábado: de los once mil votos observados, sólo se escrutó el 10 por ciento. El resto fueron votos nulos. Entre los observadores del proceso electoral se preguntaron qué mensaje es ese. La conclusión mayoritaria es que no fue para el Gobierno, sino para las oposiciones. Si fuera en contra de la Renovación, votarían a otro. Pero no encuentran la representación de ese otro. A esos diez mil anulados, deben sumarse 30.317 votos en blanco. 

En Posadas los candidatos a concejales liberales pro vida, sacaron más votos que once sublemas kirchneristas y que uno de Cambiemos.

En el peronismo también celebraron haber sido ratificados en la sociedad con el Frente Renovador. Además de haber logrado la reelección de Rafael Pereyra Pigerl, en Posadas el sublema del PJ, encabezado por Leonardo Rodríguez obtuvo 3.979 votos, más que todos los sublemas del Frente Agrario y especialmente, tres mil votos más que Convergencia de Todos, la lista de Gonzalo Javier “Lalo” Costa de Arguibel, quien iba acompañado por Lilia Marien Marchesini, la eyectada ministra de Derechos Humanos de Misiones, quien dejó la Renovación. Costa de Arguibel se presentó intempestivamente como candidato a presidente del partido Justicialista y judicializó la convocatoria a elecciones, por lo que todavía no hay autoridades electas. Claramente, los votos no están de su lado.

Habrá seguramente múltiples lecturas según el corte que se tome. Pero lo cierto es que las oposiciones de la grieta no logran consolidarse en Misiones. Apenas un triunfo para el Pays en Colonia Aurora, terreno ya conquistado y con un intendente propio y otro para Cambiemos, en Oberá, donde ganó por 412 votos y además se quedó con el cargo del defensor del Pueblo. 

Cambiemos, con dirigentes mucho más moderados que los que pasean por los canales de televisión porteños, hizo la plancha durante toda la campaña, sin dejar conocer una idea ni hacer demasiado ruido. Solo Pianesi hizo campaña, escasa y con esloganes típicos. El resto ni apareció. 

En la capital misionera apenas el radicalismo salvó la ropa. Pablo Velázquez logró su reelección con casi diez mil votos. Lo siguieron Santiago Koch con 9.187 y Pablo Argañaraz con 7.037. El macrista Marcelo Julién, quien también buscaba su reelección, se quedó afuera y apenas cosechó 4.092.

La alianza apostó al núcleo duro y ganó prácticamente sin esfuerzos, seis bancas. Conserva así el espacio en la Cámara de Diputados. Ni siquiera hubo reunión de candidatos en la sede oficial en la noche del domingo. Cada uno por su lado y sin hacerse ver demasiado. Es que no hay amor, sino conveniencia. En las elecciones legislativas nacionales habrá internas y cada uno peleará por su porción. 

En el Frente Agrario kirchnerista, en cambio, el resultado cayó como un balde de agua fría. No porque pensaran que fueran a ganar, sino por el escaso caudal de votos conseguido y por el retroceso en ciudades clave que habían sido conquistadas previamente por el partido Agrario, que conduce Héctor “Cacho” Bárbaro. 

En Eldorado, de donde juegan de local Mansilla y la diputada nacional Cristina Britez, apenas obtuvieron 7886 votos, cuatro mil menos que la Renovación y solo mil más que Cambiemos, que no tenía candidato fuerte en la ciudad donde vino a hacer campaña nada menos que el presidente Alberto Fernández. 

Por eso, vuelan los platos. El Partido Agrario ya estaba convulsionado por la partida de Punchi Rockenbach, quien pegó el portazo cuando le negaron el primer puesto de la lista. Después la alianza dejó sin espacios relevantes al Socialismo y otros partidos menores. 

En el partido Agrario responsabilizan por la magra cosecha a un error de cálculo de Bárbaro y a Britez, quien impuso nombres prácticamente desconocidos para competir en los primeros lugares. 

Bárbaro culpó al diputado provincial Martín Sereno de no haber hecho campaña y haber espantado votos con los piquetes de organizaciones sociales. Sereno pegó el portazo, cobijado por el Movimiento Evita. Si no se iba, lo iban. La idea es volver a las fuentes y recuperar terreno en la chacra. Pero las heridas están lejos de sanar. Para redimirse, Bárbaro promete internas para los cargos legislativos nacionales que deben dirimirse antes de fin de año. Habrá que ver si Máximo lo permite. En esta ocasión, la jugada le salió redonda: dos bancas para el núcleo duro a pesar de la apabullante derrota.  

La otra lección que puede extraerse de las elecciones es que no alcanza con frases hechas. La Renovación eludió la comodidad y asumió el desafío de la evaluación de la sociedad. El mensaje fue claro y el manejo de la pandemia redundó en una economía que disfruta de un boom inédito -sacando la parálisis lógica del turismo de Puerto Iguazú-. El misionerismo y sus variantes tienen como síntesis el “primero Misiones”, que destacaron en la noche del domingo el gobernador Oscar Herrera Ahuad y el conductor de la Renovación, Carlos Rovira. 

Primero Misiones es plantarse ante el poder central para discutir las demandas que tiene la provincia. Las demás opciones lejos están de asumir esos roles. Tanto Cambiemos como el kirchnerismo se retroalimentan en la grieta. Ninguno de los dos sectores -Mauricio Macri primero, Alberto Fernández después- atendió el planteo misionero para combatir las asimetrías con Brasil y Paraguay. El Ahora Misiones+15, que se pondrá en marcha en julio, es una inversión mínima en comparación, por ejemplo, con la ley para reducir las tarifas de gas en las zonas frías de la Argentina, donde el ingreso medio es mucho más elevado que en el norte olvidado. 

El resultado del domingo fortalece esa autonomía. La idea de autodeterminación y de diálogo de pares contra espacios que buscan referenciarse en las oficinas porteñas antes que en lo profundo de Misiones. Ese diálogo par a par genera, por ejemplo, que otras provincias quieran imitar el protocolo de elecciones en pandemia. El gobernador de San Juan, Sergio Uñac, se llevó a su provincia como ejemplo la educación disruptiva y la Escuela de Robótica. No es menor para una provincia que en el siglo pasado tenía los peores indicadores educativos y sanitarios. 

En todo el país se destaca que la economía misionera no se frenó en la pandemia y que, por el contrario, exhibe mejores niveles que en 2019, cuando la recesión ya empujaba a la mayoría de las actividades a un declive. Hoy Misiones está mejor que entonces. 

La gestión fue valorada por los votos y se premió el trabajo encabezado por Herrera Ahuad. Por eso no sorprendió que el Gobernador y Stelatto hayan vuelto al trabajo en las primeras horas de la mañana del lunes. Sin tiempo para festejos. 

Juan Carlos Argüello

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Periodista, director de Economis

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