Caputo cruzó a Pichetto y defendió la importación de autos chinos sin arancel
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El ministro de Economía, Luis Caputo, salió a defender la apertura del mercado automotriz y el esquema de importación de vehículos híbridos y eléctricos sin arancel, tras las críticas del diputado Miguel Ángel Pichetto por la llegada de autos chinos al país. El debate expone tensiones entre la política de competencia, el impacto en la industria local y el uso de divisas, en un sector clave para la estructura productiva y comercial de la Argentina.
La controversia se desató a partir del inminente ingreso de 7.000 autos eléctricos provenientes de China, una operación que fue cuestionada por Pichetto en redes sociales y que motivó una respuesta pública del titular del Palacio de Hacienda. Caputo defendió la medida y aseguró que se trata de una política acordada con la propia industria automotriz, con límites claros y efectos positivos sobre precios, oferta y desarrollo tecnológico.
Apertura, límites y acuerdo con la industria automotriz
En su argumentación, el ministro de Economía puso el foco en la estructura actual de la producción automotriz nacional. “Solo 2 modelos de autos se producen en nuestro país (Peugeot 2008 y Fiat Cronos). Argentina produce esencialmente camionetas, y el 70 por ciento de esa producción se exporta”, señaló Caputo en un posteo en redes sociales.
Bajo ese diagnóstico, el funcionario defendió la decisión de permitir la importación de autos híbridos o eléctricos sin arancel, una medida que —según remarcó— fue acordada con la propia industria automotriz y cuenta con un límite anual de 50.000 unidades. De ese total, precisó, solo la mitad puede provenir de marcas chinas, lo que reduce el impacto sobre el mercado local.
Caputo destacó además que el volumen autorizado representa menos del 5% de los patentamientos proyectados para 2025, un dato clave para dimensionar el alcance real de la apertura. En ese marco, rechazó la idea de una avalancha de importaciones que desplace a la producción nacional y planteó que el esquema busca complementar, y no sustituir, la oferta local.
Precios, competencia y transición tecnológica
Otro de los ejes centrales de la defensa oficial fue el efecto de la medida sobre los precios y la competencia. Según Caputo, la apertura controlada del mercado permitió que “el precio de los autos en nuestro país convergiera al de los países vecinos (más bajos incluso en algunos casos)”, un fenómeno que apunta a corregir distorsiones históricas del mercado automotor argentino.
El ministro también vinculó la política de importación con el desarrollo de capacidades futuras. En ese sentido, afirmó que el ingreso de vehículos eléctricos e híbridos impulsó el desarrollo de infraestructura eléctrica, un factor clave para la transición tecnológica del sector. Ese proceso, sostuvo, está incentivando proyectos de fabricación de camionetas eléctricas, lo que abre un nuevo horizonte productivo.
Desde la óptica del consumidor, Caputo subrayó que la medida amplió la variedad de modelos disponibles, incorporando nuevas tecnologías y opciones con menores costos de mantenimiento. “Además, permitió que los argentinos puedan elegir entre una mayor variedad de autos, con diferente tecnología, y más baratos de mantener”, remarcó.
Críticas, dólares y tensión política
Del otro lado, Miguel Ángel Pichetto cuestionó con dureza la llegada de los 7.000 autos chinos de la marca BYD, al advertir sobre el impacto en el empleo y en el frente externo. “Es una pérdida de dólares para financiar importaciones que destruyen el trabajo argentino; nadie puede competir contra una industria subvencionada por el Banco Central chino”, lanzó el diputado.
Pichetto también planteó un enfoque geopolítico y comercial, al señalar que “Trump tiene razón: hay que frenar a China” y cuestionar la coherencia de la política exterior y comercial del Gobierno. “El Gobierno habla de Occidente y de EE. UU., pero aplica una política comercial totalmente desfavorable para nuestra producción”, sostuvo.
En esa línea, el legislador conjeturó posibles tensiones futuras y advirtió que “vamos a tener problemas con los americanos”, al recordar que el expresidente estadounidense había marcado el libre comercio con China como un límite estratégico.
Un debate abierto sobre el modelo productivo
El cruce entre Caputo y Pichetto vuelve a poner en el centro del debate el rumbo de la política automotriz y comercial. Mientras el Gobierno enfatiza la competencia, la baja de precios y la modernización tecnológica, los críticos alertan sobre el impacto en el empleo, la industria nacional y las reservas.
Para el ministro de Economía, la conclusión es clara: “En conclusión, ha sido una medida que ha beneficiado a todos los argentinos”. Sin embargo, la discusión sigue abierta y expone las tensiones estructurales entre apertura, protección productiva y estrategia de desarrollo en un sector emblemático de la economía argentina.
