COLUMNISTAS

Quedate en casa

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“Hay que quedarse en casa, encerrados”, cuenta Valentina Ferrari, una joven modelo misionera con síntomas de coronavirus encerrada desde hace casi dos semanas en Milán, el corazón de la epidemia en Italia, que solo ayer tuvo 800 fallecidos. “Empezamos con mucho dolor de cabeza antes de la fiebre. Después la fiebre alta. Por último catarro y no tos, problemas respiratorios. Fiebre, tos, catarro, dolores al pecho”, relata la obereña y pide encarecidamente que en la Argentina se haga la cuarentena para evitar el colapso europeo. 

“Disipemos la noción de que “el nuevo coronavirus es como la gripe. El COVID19 es 30 veces más mortal y casi dos veces más contagioso que la gripe. No tenemos inmunidad contra ese virus”, explica Akiko Iwasaki, una eminencia mundial en Inmunobiología.

Sin embargo, pese a la decisión tajante del Gobierno nacional que declaró una cuarentena obligatoria, una buena parte de la sociedad se comporta con una indolencia que estremece. En el segundo día de cuarentena, hubo 3200 detenidos por violar el aislamiento, 294 en Misiones. 

La grieta es también sanitaria. La patria es el otro puede traducirse sencillamente en quedarse en casa, cuidarse, respetar la cuarentena. Lo contrario es el individualismo llevado al extremo. El salir a tomar un café, un mate o una simple caminata, el “yo decido” es casi un atentado a la comunidad, que se reduce a la misma familia del “rebelde”. 

¿Qué te hace pensar que estás inmunizado cuando en el mundo los muertos se cuentan de a miles? La paradoja es que no puede achacarse a los “vagos” por la irresponsabilidad. Quienes están dando muestras de idiotez paseando, viajando o saliendo a compartir un café son los más pudientes, que se supone alcanzaron como mínimo un nivel educativo terciario. El joven que quedó detenido por exponer al contagio a 400 personas en el buquebús desde Uruguay, venía de un viaje de intercambio universitario. Y sabía que tenía la enfermedad. El “a mi no me va a pasar” se vuelve criminal.

Como contracara, la política está actuando a la altura de las circunstancias. El presidente Alberto Fernández no dudó en tomar las medidas necesarias para parar el país y la oposición se puso a disposición para colaborar. La foto de la noche en que se declaró la cuarentena, será un recorte de la historia. El Presidente, el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, el opositor intendente porteño Horacio Rodríguez Larreta aparecieron en la toma, pero la reunión incluyó a todos los gobernadores que tomaron la inédita decisión de paralizar el país. Hubo algunos reproches por el impacto económico, pero no hay tiempo para vacilaciones. Quienes anteponen el riesgo país o la crisis de la deuda a las consecuencias de la pandemia sencillamente no están a la altura del momento. Hasta el Fondo Monetario Internacional relajó sus pretensiones y la renegociación de la deuda tiene mejores perspectivas que nunca, con la posibilidad latente de una quita sustancial. 

Los memoriosos recuerdan que sólo la crisis de Semana Santa de 1987, en los albores de la democracia, encontró a todos los sectores políticos unidos en un objetivo común. Pero ahora el enemigo es invisible. La crisis de 2001 marcó el “que se vayan todos” y el paro del campo, radicalizó la grieta que parió a Cambiemos y entronizó después a Mauricio Macri. 

La Organización Mundial de la Salud puso a la Argentina como ejemplo: “(el país) está llevando adelante medidas de manera rápida, audaz y con firme decisión” para “cambiar la curva de contagios de coronavirus a algo más plana y lenta”. Maureen Birmingham, la representante la OMS en el país, consideró que se puede “evitar un desborde del sistema y además comprar más tiempo para el desarrollo de mejores tratamientos y vacunas”. El detalle es que hace apenas cuatro meses, en la Argentina del ajuste se había eliminado el ministerio de Salud ¿hubiera sido igual la reacción?

El gobernador de Misiones, Oscar Herrera Ahuad -médico, al igual que su vice, Carlos Arce- fue el primero en tomar medidas drásticas -en paralelo con Jujuy, donde gobierna la alianza Cambiemos de la mano de Gerardo Morales-. Decidió suspender las clases y licenciar a los mayores de 60 años, frenó el transporte interurbano. Parecía demasiado. Pero cualquier medida una vez desatada la crisis, será tardía. 

El mundo es ejemplo. Italia registró casi 800 muertes este sábado, después de semanas de no hacer nada desde que aparecieron los primeros casos. Brasil replicó esa política con Jair Bolsonaro a la cabeza de la displicencia: ya tiene más de mil contagios y doce muertes.

El Reino Unido, donde el premier Boris Johnson pretendía priorizar la economía por sobre el contagio, ya registra un ritmo de muertes superior a Italia. Nadie quiere imaginarse qué sucederá en Estados Unidos, donde Donald Trump insiste en despreciar la gravedad de la emergencia sanitaria. 

Misiones hizo lo que indica el sentido común. Anticiparse a la crisis, aplacar contagios y poner recursos a disposición del sistema sanitario. El Gobernador confirmó la compra de 29 respiradores y test de diagnóstico rápido de coronavirus y 110 nuevos respiradores para el sistema de salud provincial, que sumados a los 81 disponibles aumentarán la capacidad de atención a pacientes que requieran ventilación asistida, como parte de las medidas para mitigar la expansión del coronavirus.

Del total de la compra, ya arribaron a la provincia 80 de los respiradores, 29 de los cuales fueron adquiridos en el exterior y 51 en el mercado nacional. Otros 30 respiradores fueron comprados a último momento a Estados Unidos.

¿Se puede frenar una pandemia con acciones locales? Seguramente que no, pero harán la diferencia en el terreno. Y en vidas.

Nuevamente se pone en discusión aquello de lo local y lo global. Larga discusión que ahora alimentará innumerables nuevos análisis. La globalización aceleró la transmisión de un virus que nació quizás en una pequeña aldea china de la que el mundo tenía pocas noticias hasta hace unas semanas. El aislamiento obligatorio es la parábola. Pero si no se hubieran tomado las decisiones rápidas, las consecuencias serían impredecibles. 

En definitiva, lo que tiene que hacer un gobernante es velar por el bienestar de su pueblo. Y eso es lo que primó en Misiones, que se anticipó aún ante la desaprensiva mirada de quienes pensaban que se sobreactuaba ya que “no había casos”. Misiones es -hasta el cierre de esta columna-, una de las provincias sin casos. Los especialistas consideran que fue clave suspender las clases para evitar las aglomeraciones en las escuelas y la exposición de los pequeños que no pierden días de clase gracias a la plataforma digital Guacurarí+, herramienta que después presentó la Nación.

La crisis encuentra a Misiones con un sistema sanitario a la altura e incluso con mejor equipamiento y tecnología que muchos sanatorios privados. En los últimos quince años hubo una inédita inversión que incluyó un enorme Parque de la Salud con tecnología de primera línea -Robot Da Vinci, acelerador lineal para el Instituto del Cáncer-, centro de Pediatría y hospitales regionales que germinaron o están a punto de inaugurarse en las principales ciudades. Los hospitales Favaloro y Fátima están acondicionados para recibir pacientes y descomprimir la atención del Hospital Escuela y pronto habrá cinco nuevos hospitales en San Antonio, Santo Pipó, Eldorado, San Vicente y Apóstoles. Anoche el ministro de Educación, Miguel Sedoff, confirmó que Misiones fabricará sensores de temperatura corporal, elemento vital para estos momentos. La Provincia ha probado con éxito los primeros prototipos de termómetros infrarrojos para medir la temperatura corporal y de diferentes objetos.

La protección de la salud es una política de Estado que no tuvo fisuras desde la gestión de Carlos Rovira hasta la actualidad. Este año tiene un presupuesto de casi 19 mil millones de pesos, 84 por ciento más que en 2019.

El presidente de la Legislatura está, codo a codo, con el Gobernador y la primera línea de Gabinete, monitoreando las decisiones y la evolución de la pandemia que en Misiones se combina con el combate al dengue, una batalla que depende de los intendentes, pero, otra vez, de cada uno de los misioneros. 

Rovira recomendó poner a todo el sistema público en emergencia máxima y usar las herramientas necesarias para mitigar el impacto económico del parate.

Se analiza la creación de un fondo especial para mitigar los efectos de la crisis y las empresas paradas. Pero por ahora la prioridad está puesta en atender la situación de los sectores más vulnerables y los que están en la informalidad. Seguramente en los próximos días habrá encuentros con el sector empresario que ya hizo una serie de pedidos vinculados a postergar vencimientos fiscales, rebajas impositivas e incentivos a la producción. 

El vicegobernador Carlos Arce y el presidente del Instituto de Previsión Social, Lisandro Benmaor, ambos provenientes de la medicina privada, mantienen permanente contacto con sus colegas para potenciar mecanismos de atención y reforzar con recursos a los sanatorios, que están preparados para el día a día, pero no para una pandemia. Algunas empresas madereras se pusieron a la cabeza de una campaña para construir camas que ya fueron donadas al Samic de Eldorado. Cualquier previsión es poca.

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Coronavirus y el teletrabajo, nuevos paradigmas jurídicos

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Los derechos humanos laborales se encuentran íntimamente ligados a la seguridad social, al derecho a la permanencia en un empleo, al derecho a ser indemnizado en caso de despido sin justa o legal causa, a un salario,a capacitación y adiestramiento, a una jornada máxima laboral, a la seguridad social, al reparto de utilidades, el derecho a la asociación profesional,que hoy parecen entrar en una nueva dimensión.

Dentro de las grandes modificaciones en nuestros hábitos y costumbres que silenciosamente se vienen trabajando y que ahora explosionó es el denominado  “teletrabajo” (impuesto por la pandemia del Coronavirus (COVID-19), como ¨medida paliativa” al contagio)

Esto inevitablemente nos lleva  a plantearnos nuevos paradigmas que vinieron para quedarse, con lo cual surgirán nuevos derechos y obligaciones.

Las condiciones laborales irán cambiado o cambiarán en un futuro cercano, y jurídicamente deberemos adaptarnos a las nuevas circunstancias, ya desde lo humano, ya desde lo normativo

En la medida que su avance afectará la estructura de la relación laboral y de la organización y sistema laboral tradicional, se hace indispensable la previsión de los marcos normativos y legales donde ha de desarrollarse el mismo. 

Con la modalidad del teletrabajo, muchos controles clásicos del derecho laboral, entendido como aquel que rige las relaciones trabajador-empleador, quedan apartados o son de difícil aplicación, tales como la cantidad de horas trabajadas, la duración de la jornada laboral, las condiciones de salubridad e higiene del lugar físico de trabajo, reglamentos laborales, responsabilidades por el uso de las herramientas, los riesgos del trabajo y la ART, etc, etc 

Además, el desarrollo de las Tic´s (tecnologías en información y educación) cuyo eje más importante es justamente el desarrollo de plataformas mediante diferentes soportes (celulares, computadoras, televisores, etc) actividades puede ser realizadas en otros lugares, incluso podría realizarse de forma nómade, es decir en un lugar de trabajo indeterminado, que no sea necesariamente el hogar, o el domicilio denunciado.  

Si bien no existen datos precisos sobre la incidencia del teletrabajo en la Argentina, la Consultora Carrier publicó recientemente que hay 325.000 oficinas hogareñas en nuestro país. Cifra nada despreciable como para comenzar a ocuparnos del tema. 

Nos encontramos ante un nuevo escenario, tal como lo fue la Revolución Industrial a fines del siglo XVIII.

Nada va a ser igual.Esperemos que las transformaciones tecnológicas traigan enormes oportunidades laborales y económicas que nos beneficien.

De acuerdo a los datos del Ministerio de Trabajo  de la Nación los equipos utilizados son : 84% PC, 73,7% teléfonos celulares, 55,3% redes virtuales privadas, 28,7% PC de escritorio, 14,4% dispositivos ad hoc, 9,2% otros y 5,6% tablet.

Es interesante además verificar que el rango de edades es de 26 a 35 años el 97,4% pueden hacer teletrabajo contra un 35,4% que no.

De 46 a 55 años , el cambio es abrupto  ya que va de un 0,4% de teletrabajadores a un 16,8% que no estaría en condiciones de hacerlo.

Esta “medida paliativa” nos pone frente a la necesidad de comenzar a pensar en nuevos tiempos y  nuevas formas jurídicas del empleo que junto a la economia verde serán los grandes protagonistas del nuevo mundo.

Está Argentina está preparada 

El Congreso de la Nación aprobó recientemente la ley 27.506, que pone en marcha la Economía del Conocimiento.

La Provincia de Misiones viene trabajando a la vanguardia de otras provincias, con muchos adelantos en la materia, desde lo educativo, lo legal y lo social.

Nuevos paradigmas de derechos humanos y sociales se avecinan.

Debemos seguir trabajando en forma mancomunada con todos los actores para construir una economía inclusiva, equitativa y que mejore nuestra  calidad de vida.

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El impacto del coronavirus en las relaciones jurídicas y los contratos

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A nivel mundial, todos estamos siendo testigos de los drásticos cambios en la vida cotidiana de todas las personas, a raíz de la irrupción de la enfermedad propagada por el virus conocido como COVID-19-, el coronavirus. Todo el universo de consecuencias que se desprende de esta anormal circunstancia posee un profundo impacto en múltiples ámbitos de la vida de las personas como, particularmente, sobre las relaciones jurídicas.

La declaración de emergencia sanitaria y demás medidas adoptadas en consecuencia en Argentina y las limitaciones a la movilidad de las personas hacen necesario plantearse qué soluciones o medidas paliativas establece el derecho para los efectos que estás drásticas pero necesarias medidas van a producir en los contratos en vigor.  Creemos que es menester plantearnos una serie de escenarios porque de durar meses estas situaciones las inequidades y los problemas que acarrearan pueden generar grandes impactos en el escenario ya de por si complejo al que nos enfrentamos, no contribuyendo a la idea de todos de conducir en esta grave coyuntura la cuestión para lograr el difícil equilibrio de las cuestiones en juego. Creemos que al marco político normativo habrá que agregarle un gran trabajo de los abogados y la imaginación de quienes mantienen el sistema productivo en funcionamiento.

Podemos encontrar, en el ámbito de los contratos interpersonales, con que esta situación impida la entrega de un producto o el cumplimiento en tiempo de una determinada obligación, cumplimiento de un servicio, etc. Asimismo, cancelaciones de viajes por parte de los distintos medios de transporte, o incluso yendo un poco más en el análisis de los efectos de responsabilidad civil o extracontractual que podría reclamar un tercero contagiado. Estos constituyen algunos de los ejemplos que podemos tomar para analizar la repercusión que tiene esta extraordinaria circunstancia en el mundo de los negocios jurídicos de las personas y también, los posibles daños y perjuicios que pudieren ocasionarse. 

Se trata de problemáticas cuya solución dependerá de circunstancias de hecho, que no pueden analizarse antes de que ocurran. Pero es posible considerar cuál será el marco jurídico para dicho análisis. Y si bien la responsabilidad contractual y la extracontractual imponen igualmente la reparación del daño, los contratos pueden ser afectados de manera más amplia: las prestaciones de una parte pueden verse impedidas por el coronavirus mientras que las de la otra no, algunas de tales prestaciones pueden resultar de cumplimiento imposible, pero no las demás, los efectos del virus pueden nada más posponer la ejecución, pero no necesariamente impedirla, etc.

Es importante analizar nuestra realidad actual, a la luz de lo que establece nuestro ordenamiento jurídico respecto del caso fortuito y fuerza mayor, conceptos en los que entendemos encuadra perfectamente el tema que estamos tratando. Comúnmente se llama «caso fortuito» a lo que acontece inesperadamente, a lo «imprevisible»; la fuerza mayor alude a lo irresistible, es decir lo «inevitable». Nuestro código civil los emplea como sinónimos, y le atribuye las mismas consecuencias jurídicas: “Se considera caso fortuito o fuerza mayor al hecho que no ha podido ser previsto o que, habiendo sido previsto, no ha podido ser evitado. El caso fortuito o fuerza mayor exime de responsabilidad, excepto disposición en contrario.” (art. 1730).

Cuando el Código dice que se “exime de responsabilidad”, significa que la parte del contrato afectada por caso fortuito o fuerza mayor queda liberada de cumplir con su obligación o bien de indemnizar a la otra por su incumplimiento: no cumple porque no puede. Siempre considerando las excepciones que el mismo código prevé: (a) si el deudor se comprometió a cumplir aún mediando caso fortuito; (b) si para un caso específico hubiera una disposición legal en contrario; (c) si el caso fortuito ocurre cuando el deudor está en mora -salvo que ésta sea irrelevante en el caso-; (d) si el caso fortuito sobreviene por la culpa del deudor -lo que exigiría probar un vínculo causal entre una negligencia, por ejemplo, del deudor y la aparición del caso fortuito-; (e) si el caso fortuito es “…una contingencia propia del riesgo o la actividad…” del deudor -nuevamente habrá de demostrar la relación causal entre ambos-; y (f) si el deudor debe restituir la cosa obtenida mediante un hecho ilícito y antes de que lo haga ocurre el caso fortuito.Por lo tanto la parte puede eximirse de cumplir, siempre y cuando el caso fortuito o fuerza mayor no se enmarque en las causales que el código determina como excepciones.

Por otra parte, los artículos 955 y 956 del código civil y comercial de la nación establecen las siguientes posibilidades respecto de la imposibilidad de cumplimiento de obligaciones, que pueden ser temporarias o definitivas:

– La imposibilidad sobrevenida, objetiva, absoluta y definitiva de la prestación, producida por caso fortuito o fuerza mayor, extingue la obligación, sin responsabilidad. Si la imposibilidad sobreviene debido a causas imputables al deudor, la obligación modifica su objeto y se convierte en la de pagar una indemnización de los daños causados.

-Imposibilidad temporaria. La imposibilidad sobrevenida, objetiva, absoluta y temporaria de la prestación tiene efecto extintivo cuando el plazo es esencial, o cuando su duración frustra el interés del acreedor de modo irreversible.

Es importante destacar que la existencia de esa imposibilidad debe apreciarse teniendo en cuenta las exigencias de la buena fe y la prohibición del ejercicio abusivo de los derechos. Dicho de otra manera, aún si el caso fortuito existe, su alegación debe ser razonable y, sobre todo, hecha en buena fe.

Ahora bien, respecto a los contratos bilaterales, en donde dos partes tienen obligaciones que cumplir para con la otra, puede darse el caso de que una parte pueda cumplir y la otra no. El art. 1032 le permite suspender su propio cumplimiento en forma preventiva a la parte que se viera afectada porque la otra no puede cumplir. Pero es necesario que la otra parte haya sufrido un menoscabo significativo en su aptitud para cumplir. Si la parte afectada por el caso fortuito finalmente cumple o bien otorga seguridades suficientes de cumplimiento, la suspensión queda sin efecto y quien la invocaba debe a su vez ejecutar sus obligaciones.

Nos queda finalmente referirnos a  la cláusula “rebus sic stantibus”. Esta es una doctrina jurídica de creación jurisprudencial que permite la modificación o resolución judicial de un contrato por alteración sobrevenida de las circunstancias que se tomaron en cuenta en el momento de su celebración, siempre que: a) esas nuevas circunstancias sean imprevisibles y, b) hayan supuesto una ruptura del equilibrio entre las partes contratantes que convierta en excesivamente gravosa la prestación para una de ellas.

Si se dan tales circunstancias y las mismas llevan a un resultado reiterado de pérdidas (imposibilidad económica) o a la completa desaparición de cualquier margen de beneficio (falta del carácter retributivo de la prestación) es posible solicitar la resolución judicial del contrato o bien su modificación. Esta modificación contractual estará limitada al periodo en el que se dan las circunstancias que llevan a la novación excepcional del contrato. La modificación temporal del contrato es la solución preferente dado el principio de conservación de los contratos que rige en nuestro Derecho, pero también es posible aplicar la resolución si resulta absolutamente imposible restaurar el equilibrio de las prestaciones del contrato.

Conclusiones:

A modo de conclusiones, podemos remarcar como fundamentales los siguientes conceptos:

-Los requisitos que pueden llevar a la irresponsabilidad contractual por causa de fuerza mayor, salvo que el contrato o la ley establezcan otra cosa, son los siguientes: a) que se trate de acontecimientos que sean imprevisible, por exceder del curso normal de la vida, o que previstos sea inevitables, insuperables o irresistibles; b) que no se deban a la voluntad del presunto deudor; c) que hagan imposible el cumplimiento de una obligación previamente contraída o impida el nacimiento de la que pueda sobrevenir; d) que entre dicho resultado y el evento que lo produjo exista un nexo de causalidad eficiente.

-La consecuencia legal de la concurrencia de estos presupuestos no es la total exoneración del deudor del cumplimiento de su obligación, sino una exclusión de cualquier indemnización por daños y perjuicios. Por tanto, el deudor no deja de estar obligado al cumplimiento de su obligación si ello es todavía posible. Pero el acreedor no podrá reclamar al deudor una eventual indemnización por los daños y perjuicios.

– La imposibilidad de cumplir la obligación por causa de fuerza mayor sí puede producir una suspensión en la exigibilidad de la obligación, que no libera de un modo definitivo del cumplimento de la misma una vez hayan desaparecido las circunstancias que motivaron la fuerza mayor.

-Por la aplicación de la cláusula “rebus sic stantibus”, contenida implícitamente en todos los contratos, si las circunstancias imprevisibles rompen el equilibrio de las prestaciones, es en principio factible, solicitar la resolución judicial del contrato o bien su modificación.

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Coronavirus y dengue: también es la economía, estúpido

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El avance del coronavirus, que culminó en la declaración de cuarentena obligatoria en todo el territorio nacional, configura sin dudas una de las crisis sanitarias más importantes que ha vivido la Argentina moderna. La problemática se agrava además en un contexto donde, a la par, también debe contenerse el avance del dengue, que acecha en todo el país y, sobre todo, en provincias como Misiones por su posición fronteriza. 

Previo a la llegada del Covid-19 al país, la agenda política del gobierno nacional estaba concentrada casi exclusivamente en la cuestión económica: una fuerte necesidad de reactivar el consumo y la obra pública, crear empleo genuino, y culminar de la mejor manera posible el proceso de negociación de la deuda pública. 

Pero marzo fue el mes en el que la agenda política cambió, por necesidad y por urgencia, y comenzó a centrarse exclusivamente en la cuestión sanitaria, con la toma de medidas (de tardío inicio) progresivas, llegando a su máximo punto el jueves 19 de marzo con la declaración de cuarentena obligatoria. 

En paralelo a la toma de decisiones de tipo sanitarias sociales, el frente económico sigue abierto, con una importancia que no debe ser para nada despreciable. Entiéndase: la primera prioridad de la Argentina de hoy es salvar vidas, evitar contagios y lograr erradicar la presencia del virus en el país. Pero, al mismo tiempo que intentamos eso, la economía sigue su marcha, y si no se la cuida, puede tener efectos devastadores en una Argentina que ya está debilitada. Por eso, lo primordial hoy es la salud, pero también es la economía, estúpido.

Los aspectos donde la economía argentina se verá resentida en este contexto son diversos: por un lado, el comercio exterior. Considerando que nuestro país tiene como principales socios exportadores a países como Estados Unidos, China y los pertenecientes a la Unión Europea, que equivalen a aproximadamente el 30% de las exportaciones, el cierre de las fronteras en dichos lugares ya está afectando las ventas, a lo que se suma además que el precio internacional de ciertos commodities vienen en caída en los últimos días. 

El turismo, actividad clave también para el ingreso de divisas en el país y la movilización de la actividad económica, ya sufrió un duro golpe. 

A la par, los precios de los bonos argentinos expresados en dólares también sufren descensos considerables, con paridades que se mueven entre el 23% (PARA) y el 27,8% (AY24). Esto, sumado a un escenario de importante alza del riesgo país que superó los cuatro mil básicos en la semana. 

Todo lo mencionado anteriormente hace que ciertos estudios privados ya hablen de una mayor caída del producto bruto interno nacional para este año, estimada en cerca del 2%. 

En el plano internacional, la situación es igual o aún más grave. La crisis pandémica generó que las principales bolsas del mundo hayan vivido los momentos más volátiles de, por lo menos los últimos veinte años, con excepción del crash del 2008. En este marco, algunas instituciones han tomado medidas relevantes como, por ejemplo, la Reserva Federal norteamericana, que bajó su tasa de interés e inyectó liquidez por más 700.000 millones de dólares, una medida sólo comparable a lo ocurrido en 2008.

Por su parte, países como España o Italia, entre otras cosas, determinaron la moratoria hipotecaria, es decir, no pagar las hipotecas durante un periodo de tiempo previamente establecido, o el no pago de servicios públicos esenciales (como luz y agua), como en el caso francés en particular. 

El mundo se enfrenta a una situación de doble crisis: sanitaria y económica, un desafío totalmente nuevo para los estados modernos, que pone en jaque a industrias de gran peso en la actividad económica mundial, y ello repercute en el ciudadano de a pie: solo por tomar un ejemplo, la Asociación Internacional del Transporte Aéreo calculó que las pérdidas estimadas para el sector será de aproximadamente 113.000 millones de dólares. 

El mundo financiero, como ya mencionamos antes, también se ve sacudido: el Standard & Poor´s 500, uno de los índices bursátiles más importantes de Estados Unidos y considerado el más representativo de la situación real del mercado, tuvo en marzo su quinta mayor caída en bolsa (-11,5%) desde la segunda Guerra Mundial. El MSCI World (el índice antiguamente conocido como Morgan Stanley) cayó un 11,1%.  Estas pérdidas se estiman en cerca de 10 billones de dólares.

¿Cuál es el principal aspecto de la crisis económica que va de la mano de la sanitaria? En este caso, el problema económico es, en realidad, el de la reducción de oferta: por medidas de aislamiento y cuarenta, se deja de producir. Ante esto, toda medida que tienda a estimular (o asegurar) el gasto, puede tener como consecuencia más grave un aumento del nivel de precios, pero a la vez, garantiza en el momento de mayor crisis el acceso de la población a bienes y servicios de primera necesidad. 

¿Qué estamos haciendo en la Argentina?

Las medidas tomadas por el Gobierno nacional y algunas provincias, en materia económica ligada a la crisis sanitaria, tiene que ver con lo expresado anteriormente: garantizar liquidez, por un lado, y por el otro, abastecimiento suficiente de productos de primera necesidad. 

Si pensamos en el ingreso de las personas, poco y nada se ha hecho para los no asalariados. Un sector de la población, cuentapropistas y profesionales que trabajan de manera autónoma, han expresado por diversos canales la situación perjudicial para su economía personal que traen las medidas tomadas por el Presidente Alberto Fernández. 

Desde el punto de vista de las empresas, particularmente de las pymes, un parate en la producción y venta generarán un importante rojo en las cuentas que se traducen a la dificultad o incapacidad para afrontar pagos de salarios. 

Ante esto, es fundamental que el próximo paso del Gobierno Nacional, de la mano de los gobiernos provinciales, sea atender esta situación. Nadie duda, ni mucho menos pone en tela de juicio, que la prioridad número uno en este contexto es la de atender la crisis sanitaria, pero no se puede desligar del aspecto económico. 

En esta misma línea, las cuentas públicas también se verán seriamente resentidas, pero se observará el golpe en mayor medida en abril, producto de la baja de la recaudación. 

Hasta el 20 de marzo inclusive, la provincia de Misiones captó de recursos tributarios de origen nacional un total de $2.674,3 millones un (para nada despreciable) 73,6% más que en el mismo período de 2019. 

Este incremento está explicado por aumentos relevantes en impuestos a Bienes Personales (+521,2%), a los Combustibles (116%), IVA (85,8%) y Monotributo (72,7%). Estos tres últimos en particular, dada que surgen del consumo, no podrán sostener ese mismo comportamiento en las últimas semanas de marzo ni en abril, que impactará de lleno en los recursos del estado nacional y en la coparticipación a las provincias (y por ende a sus municipios).

El desafío de eliminar el Covid-19 de la Argentina nos tiene a todos como protagonistas imprescindibles. De nada servirá un gobierno con decisiones efectivas si la ciudadanía no hace su aporte. Pero a la par, ese mismo gobierno no puede descuidar su frente económico, porque en caso de hacerlo, sus consecuencias serán todavía más duras para los argentinos, particularmente para los sectores más desprotegidos.

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El endeudamiento desorbitado como antesala de la disolución nacional

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Es falso que la desastrosa gestión del macrismo haya sido motivada solo por impericia (que la hubo y mucha), o por pura apropiación dolosa e incluso burda del Estado para perpetrar toda clase de negociados “atendiendo desde los dos lados del mostrador”.
Fueron acciones intencionales buscando destrozar la economía y el tejido social argentino, provocando la desindustrialización forzosa, la destrucción de entes tecnológicos, la desocupación masiva, la brutal concentración de los ingresos en muy pocas manos, la descomunal fuga de divisas junto con su correlato de timba financiera a escala desorbitada; todo ello financiado con el mayor y más perverso proceso de endeudamiento, a tasas muy elevadas y concentrando vencimientos en muy cortos lapsos de tiempo.
Eso se hizo perpetrando paralelamente las más abyectas acciones de entrega de soberanía, pues a personajes carentes de todo atisbo de patriotismo, como los que nos (des)gobernaron en los cuatro años precedentes, solo les interesa ser una colonia neofeudal, primando solo los intereses mezquinos de los grupos del poder concentrado, sin importarles un ápice los Intereses Nacionales.
Nada de suponer “errores”, la gestión de Macri y sus cómplices políticos ha sido marcadamente exitosa, pues lograron buena parte de los objetivos de destrucción nacional sistemática, que claramente se propusieron, como continuadores directos de los neoliberales noventistas.
A la vez fueron sucesores de los proceseros, que impusieron el neoliberalismo usando a las FFAA como tropas de ocupación en el propio territorio, en beneficio de intereses extranjeros y de las minorías locales subordinadas a esos dictados foráneos.
Todo el accionar de endeudamiento frenético tuvo dos objetivos complementarios, a saber.
1 Inicialmente basado en inversores especulativos, mayoritariamente operó como el lubricante imprescindible para perpetrar el peor proceso de fuga masiva de divisas, eliminándose todo control estatal y todo freno al mismo, mientras se consumaba el más profundo nivel de endeudamiento,
con la contracara de la mayor destrucción sistemática socio – económica de toda nuestra historia.
2 Pérdida la capacidad de proseguir el endeudamiento desenfrenado, a consecuencia del sobreendeudamiento, por lo que ante la certeza del default, se recurrió al Fondo Monetario Internacional, presentado ese crédito masivo como tabla de salvación, siendo en realidad un pesado “salvavidas de plomo” contraído en plazos y montos claramente impagables, pero acordados sin inocencia alguna, con vencimientos inmediatamente escalonados después de las elecciones.
Con ese operativo de endeudamiento que el FMI implementó –transgrediendo sus propias normativas que prohíben prestamos para financiar fugas de divisas- forzado bajo claras presiones de las Potencias Atlantistas (y en particular del gobierno de Trump), se cerraron las tenazas del ahogo financiero con el cual se embretó a nuestro país.
Todo ese proceso de endeudamiento se perpetró con la anuencia y conocimiento de los grandes prestamistas, de la imposibilidad del pago en las condiciones acordadas.
Eso significa que, más allá de los afanes de ganancias financieras exorbitantes por parte de bonistas especuladores, los préstamos fueron otorgados bajo claros objetivos geopolíticos de sometimiento perpetuo de nuestro país, a los poderes financieros transnacionales, y sus propósitos de globalización salvaje.
La utilización de la deuda como herramienta de sometimiento a los dictados de los prestamistas y de los poderes fácticos neocolonialistas a los que representan y sirven, es vieja metodología imperial, habiendo sido utilizada por Gran Bretaña, y luego por EEUU y sus aliados europeos, desde las independencias formales de nuestras naciones de Íbero América y El Caribe.
Pero desde la aparición de la doctrina neoliberal, los objetivos del endeudamiento y sus consecuentes condicionalidades, trasmutaron de la implantación de la dependencia sin solución de continuidad para las naciones subdesarrolladas, a implementar directamente la disolución o la fragmentación de los Estados Nacionales excluidos del núcleo duro del poder neocolonialista.
Existen numerosos antecedentes de procesos de agresiones económico – financieras y políticas, perpetrados contra Estados que resultaban “molestos” o que pasaron a ser, en algunos casos, víctimas fáciles de esas agresiones.
En el caso argentino, el sobreendeudamiento y la concentración de vencimientos en el corto plazo, evidencia que se perpetró con un doble objetivo geopolítico.
Si hubiera ganado el neoliberalismo macrista en las recientes elecciones nacionales, muy posiblemente –casi con seguridad- habría forzado la aceptación del infame canje de deuda por territorio, tal como quisieron hacer sus predecesores en 2001; lo cual fue fogoneado entonces por mercenarios de los medios masivos, en particular las dos muy veteranas “divas blondas teñidas” Mirtha y Susana; las que repetían como un mantra y en tono lastimero, que “no nos queda más que aceptar el canje de deuda por algunas provincias que debemos entregar en pago”.
Como presión central para consumar el desguace territorial, Cavallo y otros operadores neoliberales, impusieron el nocivo concepto de “provincias inviables”, lo cual operaba como antesala del supuestamente “necesario” desprendimiento de esas provincias, calificadas como sobrantes y provocadoras de costos nocivos que –según ese apátrida enfoque- provoca “mantenerlas”.
Es de recordar que en varios discursos, Macri se refirió en forma despectiva a los reclamos de soberanía en Malvinas, siendo a la vez burlón al sostener que la presencia argentina en la Antártida solo genera costos que no podemos afrontar.
Curiosamente, el tropel de milicos liberales, nada afectos a la lectura y al análisis bien documentado, diciéndose “muy patriotas” votaron masivamente a favor del macrismo…colonización cultural en grado profundo, que le dicen…pero este ya es otro tema.
Queda acreditado que el neoliberalismo, y el macrismo como mascarón de proa de esa ideología, se burla de la soberanía nacional y la degrada, por lo que no cabe dudar acerca de la intencionalidad negativa del endeudamiento, dentro del esquema de poder oligárquico – macrista.
Al resultar derrotado electoralmente el sector neoliberal, el endeudamiento pasó a jugar como una maraña de impedimentos y condicionamientos, con los cuales se pretende anular toda iniciativa de desarrollo socio económico, buscando con ello el descrédito del sector político Nacional y Popular, para facilitar la vuelta del neoliberalismo, y con ello completar el desguace nacional.
Eso muestra a los poderes financieros transnacionales, operando alineados con el proyecto mundial de globalización salvaje.
Y como alternativas de última instancia, esos poderes antinacionales, disponen de varias opciones violentas: a) de amplios sectores muy colonizados mentales entre las clases medias y altas, y entre los uniformados; parte de estos últimos prestos y deseosos de reprimir con violencia, al estilo perpetrado en Bolivia y Chile, por citar dos ejemplos actuales; b) las agresiones armadas desde el exterior, como amenazan hacerlo contra Venezuela, y como lo hicieron contra Yugoeslavia, Libia, Iraq y otros; c) violencia armada interna, patrocinada desde el exterior, como sucede en Siria, y como la padecimos en nuestros países, para justificar procesos represivos brutales, en cuyos marcos se implantó el neoliberalismo.

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