Créditos hipotecarios UVA + 7,5%: cómo funciona el nuevo programa del Gobierno

El esquema movilizará $2 billones del FGS de la ANSES para fondear a los bancos y ampliar los créditos destinados a primera vivienda.

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El Gobierno nacional puso en marcha un nuevo mecanismo para ampliar el acceso al crédito hipotecario y atacar una de las restricciones estructurales del sistema financiero argentino: la falta de fondeo de largo plazo. El programa anunciado por el ministro de Economía, Luis Caputo, contempla movilizar $2 billones del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES mediante licitaciones destinadas a los bancos.

La medida no implica una nueva línea de préstamos que las familias puedan solicitar directamente al Estado. El mecanismo funciona en otra dirección: el FGS colocará depósitos a plazo en entidades financieras y, a cambio, los bancos deberán utilizar esos recursos para otorgar créditos hipotecarios destinados exclusivamente a la compra, construcción, ampliación o refacción de la primera vivienda.

El diseño apunta a resolver el descalce de plazos que limita actualmente la expansión del crédito. Mientras las entidades financieras captan depósitos principalmente a corto plazo, las hipotecas requieren fondeo compatible con préstamos que pueden extenderse durante 15, 20 o 25 años.

Cómo se distribuirán los $2 billones

El programa tendrá un monto total de $2 billones y comenzará con una primera licitación por $200.000 millones. El esquema prevé sucesivas subastas, de modo que la utilización de los recursos por parte de los bancos pueda ser monitoreada antes de avanzar con nuevas adjudicaciones.

Los depósitos que coloque el FGS estarán denominados en pesos y ajustados por UVA más un spread. Habrá dos alternativas de plazo: un tramo a un año, con una tasa mínima de UVA más 2,50%, y otro a cinco años, con una tasa mínima de UVA más 4,50%.

La competencia entre los bancos determinará las condiciones finales de adjudicación. Cada entidad podrá acceder como máximo al 20% del monto correspondiente a cada licitación. Una vez constituidos los depósitos, tendrá 90 días corridos para aplicar esos recursos al otorgamiento de los créditos hipotecarios previstos por el programa.

El destinatario final del financiamiento será la persona que solicite la hipoteca en el banco. El FGS, en cambio, no asumirá el riesgo crediticio de los tomadores: serán las entidades financieras las encargadas de evaluar a cada cliente y responder por el préstamo.

¿Qué significa UVA + 7,5%?

La tasa UVA + 7,5% es uno de los puntos centrales del programa. Significa que el capital del crédito se actualiza de acuerdo con la evolución de la Unidad de Valor Adquisitivo (UVA), mientras que sobre ese capital actualizado el banco puede aplicar una tasa de interés anual que no podrá superar el 7,5%.

Por lo tanto, no se trata de una tasa fija tradicional. La evolución de la UVA incide sobre el saldo de capital y, consecuentemente, sobre la dinámica de las cuotas y del monto adeudado en pesos.

El 7,5% constituye el techo para las entidades que reciban estos fondos. Los bancos podrán ofrecer una tasa inferior si así lo deciden, pero no podrán superar ese límite dentro del programa.

Además, los créditos deberán tener un plazo mínimo de 15 años y un monto máximo equivalente a 150.000 UVA. El destino estará restringido a la primera vivienda, ya sea para comprar, construir, ampliar o refaccionar.

Una simulación permite dimensionar el alcance

El Ministerio de Economía presentó un ejemplo para mostrar cómo podría funcionar el esquema. Sobre una propiedad valuada en US$106.667, el crédito cubriría el 75% del valor, equivalente a $120.920.000.

La simulación contempla una tasa de UVA + 7%, inferior al máximo previsto por el programa, y un plazo de 25 años. En ese escenario, la cuota inicial estimada sería de $865.098 y el grupo familiar debería acreditar un ingreso neto mensual de $3.460.391 para mantener una relación cuota-ingreso del 25%.

El ejemplo es ilustrativo y no representa una oferta crediticia concreta de un banco. Las condiciones efectivas dependerán de cada entidad, del perfil del solicitante, del valor de la propiedad y de las condiciones financieras vigentes al momento de contratar el préstamo.

El objetivo es ampliar la oferta, no subsidiar directamente la demanda

La lógica económica del programa está puesta en el lado de la oferta. El Gobierno no entrega directamente el dinero a quienes buscan una vivienda, sino que intenta generar una fuente de fondeo más estable para que los bancos puedan prestar durante períodos mucho más largos.

Ese punto resulta determinante para evaluar el impacto de la iniciativa. El volumen anunciado es significativo, pero su capacidad para transformar el mercado dependerá de cuántos créditos se originen efectivamente, qué tasas terminen ofreciendo las entidades y cuántas familias puedan cumplir con los requisitos de ingresos.

En términos de política económica, el programa busca reconstruir un circuito de financiamiento de largo plazo que permita conectar ahorro, bancos, construcción y acceso a la vivienda. Si las licitaciones consiguen traducirse en una mayor oferta hipotecaria, el efecto potencial también alcanza al mercado inmobiliario y a la construcción, dos sectores estrechamente vinculados con la generación de actividad y empleo.

La primera licitación por $200.000 millones será, en ese sentido, la primera prueba del mecanismo. El dato relevante no será solamente cuánto dinero coloque el FGS, sino cuánto de ese fondeo terminará convertido en nuevas hipotecas para familias que buscan acceder a su primera vivienda.

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