León XIV en Argentina: “La economía debe estar al servicio de la persona y no la persona al servicio de la economía”
En el Palacio Libertad, el Papa reclamó trabajo y oportunidades para las familias, alertó sobre la emigración de jóvenes y llamó a cuidar la democracia. También defendió la vida desde sus primeros instantes hasta su término natural.
El papa León XIV pronunció este domingo en el Palacio Libertad un discurso que vinculó la dignidad humana, el trabajo y la democracia con la responsabilidad de quienes gobiernan. Junto al presidente Javier Milei, ante funcionarios, legisladores, gobernadores y representantes del cuerpo diplomático, reclamó una economía que responda a las necesidades de las familias, advirtió sobre los efectos de la corrupción y pidió procesar las diferencias políticas mediante el diálogo y los acuerdos.
“La economía debe estar al servicio de la persona y no la persona al servicio de la economía”, sostuvo el pontífice durante una intervención de 25 minutos después de la apertura del presidente Javier Milei. La definición estuvo acompañada por referencias a los trabajadores, los desempleados, los adultos mayores y las familias que encuentran dificultades para cubrir las necesidades de sus hogares.
León XIV situó al trabajo como una condición para que las familias puedan sostenerse y participar de la vida nacional. En ese marco, reclamó políticas que amplíen las oportunidades y que permitan que la creación de riqueza y la inversión se traduzcan en posibilidades concretas para todos.
Uno de los pasajes centrales estuvo dedicado a los jóvenes que emigran para desarrollar sus proyectos. “Una nación debe preguntarse seriamente en qué ha fallado cuando sus jóvenes deben abandonar su tierra para realizar sus sueños”, señaló.
Para enfrentar esa situación, pidió fortalecer la educación, la formación profesional, la universidad y la investigación. Sostuvo que la Argentina debe ofrecer herramientas para que las nuevas generaciones descubran y desarrollen sus capacidades, además de espacios donde puedan aportar ideas y asumir responsabilidades.
La preocupación por el futuro también atravesó su mensaje sobre la vida. El Papa sostuvo que las decisiones públicas deben considerar a quienes aún no nacieron y expresó una posición contraria al aborto: “Nuestra responsabilidad hacia las generaciones venideras comienza por acoger la vida desde sus primeros instantes y custodiarla hasta su término natural”.
Extendió esa defensa de la dignidad a las personas enfermas, dependientes o con discapacidad. Reclamó cuidado y acompañamiento para quienes atraviesan esas situaciones, porque su vida “conserva siempre un valor que ninguna circunstancia puede disminuir”.
En el plano institucional, León XIV formuló una advertencia sobre la conducta de quienes ejercen responsabilidades públicas. “La corrupción erosiona la confianza de los ciudadanos en sus instituciones”, afirmó, al reclamar integridad personal a quienes gobiernan. En la primera fila estaba toda la primera plana libertaria.
También incluyó al crimen organizado, la trata de personas y el tráfico de armas y drogas entre las amenazas que dañan la convivencia, alimentan la violencia y desvían recursos destinados al bien común. Frente a esos fenómenos, pidió instituciones sólidas y una acción coordinada entre los Estados.
El pontífice llamó a preservar la democracia mediante el sufragio, la participación pública, la libertad para expresar convicciones y la confianza en la ley. Señaló que esos bienes requieren una práctica cotidiana sostenida en la escucha, el cuidado de la palabra y la búsqueda paciente de acuerdos.
Al referirse al ejercicio del poder, sostuvo que la autoridad encuentra su sentido “cuando se ejerce como servicio”. También remarcó que quienes gobiernan deben actuar con prudencia, reconocer los límites del poder que les fue confiado y orientar sus decisiones hacia el bien de toda la comunidad.
El llamado al diálogo alcanzó a las relaciones entre los países. León XIV destacó que América del Sur cuenta con vínculos históricos y tradiciones culturales que permiten impulsar la cooperación, y sostuvo que la Argentina puede aportar su experiencia y sus capacidades frente a desafíos que exceden las fronteras nacionales.
Pidió defender los intereses de cada país “mediante el diálogo, el respeto al derecho y la búsqueda perseverante de acuerdos”, y recordó que la región ha encontrado en otros momentos caminos de negociación para superar tensiones.
Durante su intervención, el Papa también evocó a Francisco y presentó su llegada a la Argentina como un recorrido inverso hacia la patria donde su antecesor comenzó una historia que luego se proyectó sobre toda la Iglesia.
En el cierre retomó la responsabilidad entre generaciones: cada una recibe una patria de las anteriores y debe entregarla a quienes vendrán después. “Que quienes vengan después reciban una patria unida a la altura de su historia y de las posibilidades que encierra”, concluyó.
