No “cambiemos” de caballo a mitad del río

 
Las últimas semanas deben haber sido una de las más estresantes para el ala económica, financiera y política del Gobierno nacional.
 
Los datos ya son ampliamente conocidos, el jueves último se vendieron 451 millones de dólares para frenar la disparada del dólar y en los dos últimos meses totalizaron 7700 millones de dólares.
 
El dato no es menor ya que esto implica mas de un 10  por ciento de las reservas internacionales que, a fuerza de colocación de deuda principalmente, el gobierno había lograron estabilizar a un nivel aceptable, dado que durante los últimos días de la gestión kirchnerista ni con cepo mediante se podía frenar su caída.

Como vemos en el gráfico las reservas internacionales lentamente se iban recomponiendo a pesar de que en el año 2016 la economía tuvo una caída del 2,2 %.
1 dato: Las reservas son claves… no hay Gobierno que resista la caída de reservas internacionales, dado que todo el sistema financiero queda sin un respaldo que le dé confianza y credibilidad. De hecho, peor aun en la Argentina donde ante cualquier incertidumbre corremos a refugiarnos en dólares. Es más sin recurrir al ya trillado 2001 vamos a la semana pasada y hagamos el ejercicio mental de a cuanto se hubiese ido el dólar si el BCRA no salía a intervenir. Es impensable el valor dado que ante las primeras faltas de oferta, el pánico cambiario podía ser tal que podía haber terminado en cualquier precio.
Pero no pasó (aunque estuvo cerca). Dado que el Banco Central tenía reservas e intervino para calmar las aguas y tranquilizar la corrida (esperemos).
Que ocurrió: Si bien es clara la suba de tasas de Estados Unidos como responsable de la fuga de capitales, también está bastante claro que en el gobierno hay una interna entre dos sectores:
1 Los que priorizan bajar la inflación a toda costa: liderados por el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger.
2 Los que quieren darle un mayor impulso al crecimiento económico liderado por el Jefe de Gabinete Marcos Peña convencidos de que pueden controlar la inflación.
Las internas en los Gobiernos no deben alarmar a nadie, ha pasado en todos y seguirá pasando, quizás todos coinciden en el modelo de país que quieren pero no se ponen de acuerdo en cual es el mejor camino para llegar. Al final el que tiene la última palabra para elegir el sendero es el Presidente de la Nación. Sucede que durante los dos primeros años de gestión evidentemente el favorito de Macri era el presidente del Banco Central. Que si bien no cumplió las metas de inflación anunciadas (ver cuadro ) se venía acercando bastante.

La brecha entre la meta y la real se achicaba alentadoramente. Pero el 28 de diciembre pasado en una conferencia de prensa el jefe de gabinete anunció un cambio de metas de inflación que fue interpretado como un recorte a la influencia de Sturzenegger, y por ende al respaldo que pudiera tener para seguir adelante con su política de combatir a la inflación a toda costa.
El resultado está a la vista, no solo por la corrida de las ultimas semanas, sino que desde que empezó el 2018 se estancó la acumulación de reservas (ver gráfico). Esperemos que estos días la turbulencia hayan terminado el viernes y volvamos a pensar en el país más allá de una semana.
Bueno… subieron las tasas y todo vuelve a la normalidad
Hasta el momento pocos cuestionan seriamente la idoneidad del presidente del Banco Central como piloto de tormentas financieras, inclusive el postulado de que las tasas altas frenan el crecimiento se vio disminuido en el 2017 ya que la economía creció un 2,8 % como diciendo que la confianza en el Banco Central era más fuerte que la tasa para los inversores.
Se puede coincidir o no con la política monetaria del banco Central, pero una vez que tomaste un caballo seguí con ese porque como dice el refrán al querer cambiar a mitad del río te podés ahogar.
Que costó:
En base a la evolución de Reservas mostradas hice el siguiente calculo, Las reservas al momento de la asunción de esta gestión eran poco menos que 25.000 millones de Uss. Al Gobierno le llevo casi cinco meses estabilizarlas por encima de los 30.000 millones de Uss. O sea que costó cinco meses juntar lo que se perdió en una semana. Para seguir cuantificando: El principal instrumento que usa el Banco Central para absorber el excedente de pesos y bajar la inflación son las Lebacs, el stock de Lebacs a principio y a fin de año era el siguiente:

Como vemos, bajar la inflación en Lebacs costó más de 400.000 millones de pesos en 2017, con esto se bajó de 40 % a 25 % el índice de precios. Este año se llevan incrementados mas de 141.000 millones de pesos la deuda del BCRA.
La inflación del primer trimestre del año fue del 6,7 %. La del año pasado fue solo 6% o sea que si el objetivo del BCRA era combatir la inflación malgastó los intereses de los 141.000 millones de Lebacs emitidas este año.
También podemos sumar la deuda externa que se incrementó como consecuencia de no financiar el déficit con emisión por nombrar los tres costos principales de bajar la inflación (reservas, Lebacs, deuda).
Entonces:
Entre intereses de Lebacs, deuda externa, venta de dólares y suba de tasas cuesta muy caro bajar la inflación como para que por una conferencia inoportuna se tire todo al tacho. Esperemos dos cosas: Que el lunes empiece con calma y que hayan aprendido la lección.
 
 

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