Obras de defensa costera de Yacyretá evitan inundaciones
Los fenómenos de acentuación de severos fenómenos climáticos, conocidos como “El Super Niño”, están provocando grandes inundaciones en las cuencas de los ríos Paraná y Uruguay, y sus efectos negativos pueden ser aun mayores, pues los picos de las crecientes aun no se habrían verificado.
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Esos acontecimientos negativos, con funestas posibles connotaciones, dan tema para muchas opiniones, no siempre cuidadosas y bien fundamentadas.
Algunos opinólogos al voleo, o más bien lenguaraces irresponsables, no dudaron en culpar a las represas por las grandes crecientes, como si fuera que esas obras de infraestructura “produjeran” agua, siendo que solo tienen limitadas capacidades de almacenamiento del caudal, superado lo cual la corriente de agua sigue circulando aguas abajo.
Por el contrario, los grandes embalses tienen ciertas capacidades, para disminuir los impactos de crecientes, dependiendo ello de la relación entre el volumen del vaso de agua y el caudal del respectivo río en el que se levanta cada central hidroeléctrica.
En ríos de grandes caudales, por lo general las hidroeléctricas tienen una limitada capacidad de almacenamiento del caudal, pudiendo disminuir en parte los efectos de las inundaciones, pero carecen de la capacidad para impedirlas agua abajo. Ejemplos de este tipo de grandes hidroeléctricas son Salto Grande y Yacyretá, entre muchas otras. El Paraná, en Yacyretá, tiene un caudal medio del orden de 12.000 m3/segundo. Opera como Central de Pasada, con limitada capacidad de embalse, en función del enorme caudal del Paraná.
Por otra parte, en ríos de caudales mucho menores, una gran hidroeléctrica dotada de un enorme vaso de almacenamiento (el lago artificial), puede impedir totalmente las inundaciones aguas abajo.
El Chocón, además de producir grandes cantidades de energía muy barata, y de formar un gran embalse que es un lugar de recreación y atractivo turístico, tiene la enorme virtud de haber impedido totalmente las inundaciones, que eran recurrentes y producían grandes daños en la alta cuenca del río Negro (que nace en la confluencia del Limay y el Neuquén). El caudal medio del Limay es de 722 m3/segundo.
El Chocón tiene una gran capacidad de embalse, capaz de contener muchos meses del caudal del Limay. Eso es impensable en hidroeléctricas construidas en ríos de grandes caudales.
Para evitar las habladurías de los ecólatras y similares, es conveniente precisar que no cabe decir que “Yacyretá fue mal hecha” (al igual que otras grandes hidroeléctricas), sino que pretender que pueda contener todo el caudal en grandes crecientes, sería no solo muy costoso, sino incluso un disparate técnico, por la enorme magnitud de la obra y lo descomunal que sería el vaso resultante.
Por distintos factores, consecuencia de fuertes intereses vinculados a la generación termoeléctrica (la que quema hidrocarburos, negocio que a la vez incluye a proveedores de repuestos, transportistas de combustibles y otros), resultó evidente que hubo presiones para que Yacyretá quedara como obra inconclusa, perfecta en tal caso como el “mal ejemplo” que frenara otros proyectos hidroeléctricos.
Es evidente y muy conocido entre especialistas energéticos, que la energía termoeléctrica no puede competir con los costos operativos reales -mucho menores- de las hidroeléctricas; además de la enorme contaminación causada al quemarse grandes cantidades de hidrocarburos (petróleo, gas o carbón).
Para difamar a la hidroelectricidad, los hechos serían demostrativos que hubo intereses que pretendían hacer funcionar Yacyretá a una cota mucho menor que la de diseño…y la excusa perfecta era dilatar indefinidamente las obras de defensa costera, argumentando los costos de las mismas.
Sin las obras de defensa costera, era inviable alcanzar la cota de diseño.
Además, obligando a Yacyretá a funcionar a mucha menos potencia (del orden del 40 % menos), caería abruptamente la lógica rentabilidad que este tipo de obras producen, dilatando la amortización de las inversiones y reduciendo drásticamente el rendimiento energético -y el financiero-, una vez cancelados los costos de la inversión.
Pero en los hechos, ese funcionamiento a cota de embalse reducida, dejaba “servida en bandeja” a los detractores del desarrollo hidroeléctrico, otra contundente excusa, pues era sabido que fuera de la cota de diseño, se produciría el fenómeno de la cavitación, el cual dañaría los álabes (paletas) de las turbinas, obligando a costosas reparaciones y paradas técnicas parciales.
Afortunadamente, hubo oportunas decisiones políticas que sacaron a la EBY (Entidad Binacional Yacyretá), de las indefiniciones, realizándose un enorme conjunto de obras de defensa costera, que a su vez incluyeron notables inversiones en infraestructuras urbanísticas, que concretaron notorios avances para las ciudades de Posadas (Argentina), Encarnación (Paraguay) y localidades menores aledañas, con valiosas concreciones que de otro modo posiblemente nunca se hubieran hecho.
Gracias a esas enormes obras de defensa costera, que incluyen las hermosas y muy funcionales costaneras de Posadas y Encarnación, no volvimos a sufrir las recurrentes muy frecuentes inundaciones, las que significaban costos sociales y económicos cuantiosos, pues se debía trasladar y ubicar temporariamente a los muchos pobladores de barrios populosos muy humildes ubicados en ambas márgenes junto al río. Barrios como El Chaquito y Villa Coz en Posadas, y la Zona Baja en Encarnación, que eran villas miseria carentes de infraestructuras sociales esenciales, como agua potable (con unas pocas canillas comunitarias), cloacas (inexistentes), ni tampoco otras obras urbanísticas esenciales. Eran deplorables las aguas servidas en las calles, y los nauseabundos olores de los “excusados” (retretes muy elementales), que impregnaban el aire en esas áreas precarias.
Esos pobladores fueron reubicados en viviendas dignas, con todos los servicios esenciales. Los lugares antes insalubres, se transformaron en hermosas costaneras, que son pulmones para el ocio de los pobladores de ambas ciudades, y atractivos turísticos.
¡Y desde que esas valiosas obras se concretaron, no volvimos a padecer inundaciones, en ambas márgenes, en prácticamente toda la considerable área abarcada por las defensas costeras, que a la vez son notables avances urbanísticos para esas dos capitales y poblaciones circundantes!
También cabe asumir que si no dispusiéramos del enorme volumen de energía generada por Yacyretá, el SADI (Sistema Argentino De Interconexión), estaría en serios apuros para abastecer la demanda, lo cual es agravado por la irracional política de freno total a todas las obras públicas, las que son imprescindibles para el desarrollo socio económico, lo que no evidencia importarle, en modo alguno, a libertarios y sus vinculados políticos.
