Reforma laboral: el Gobierno confirma que no cambiará las cajas sindicales
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El Gobierno confirmó que la reforma laboral no modificará las cajas sindicales y endureció su posición frente a Axel Kicillof
En el segundo aniversario de la gestión, el jefe de Gabinete Manuel Adorni aclaró que la reforma laboral impulsada por el Ejecutivo no incluirá cambios en las cajas sindicales ni en los aportes obligatorios, que “quedarán para una segunda ley”. Además, cerró la posibilidad de una reunión con Axel Kicillof en medio del conflicto por el endeudamiento bonaerense y la exigencia nacional de equilibrio fiscal.
Reforma laboral: sin cambios en aportes sindicales y con un proyecto ya terminado
Durante una conferencia de prensa convocada para repasar los dos años de gestión, Manuel Adorni detalló el alcance del proyecto de reforma laboral y despejó una de las principales preocupaciones de los gremios: no habrá modificaciones inmediatas en las cajas sindicales ni en los aportes obligatorios.
“Las modificaciones que haya que hacer en materia sindical van a ser parte de una segunda ley; por lo tanto, en principio no habría modificaciones”, afirmó. Consultado específicamente por los aportes obligatorios, ratificó que “no, en principio no va a haber modificaciones”.
El funcionario aseguró además que el texto legislativo ya está concluido: “El proyecto de ley está terminado. Por supuesto que va a ir a debate, se aprobará y daremos vuelta la página porque dejaremos atrás el 50% de informalidad que hay en Argentina”.
Respecto de la relación con la Confederación General del Trabajo (CGT), Adorni indicó que la ausencia de dirigentes gremiales en la última sesión del Consejo de Mayo respondió a “cuestiones logísticas”, descartando un quiebre en la interlocución.
En cuanto a los plazos legislativos, admitió que el tratamiento podría extenderse:
“Vamos a ver si se puede estirar algunos días o si se retoma la actividad a mediados de enero. No hay una definición sobre eso y tampoco depende de nosotros, sino estrictamente de tiempos de la técnica legislativa”.
Tensión Nación–Provincia de Buenos Aires: sin reunión con Kicillof y un mensaje fiscal contundente
El otro eje central de la conferencia fue la relación con los gobernadores, en especial la Provincia de Buenos Aires. Adorni descartó de manera tajante un encuentro con Axel Kicillof, al considerar que no existe una agenda común:
“En el futuro tal vez exista, no lo sé, pero hoy no tiene mucho sentido cuando lo único que le importa es que al Gobierno le vaya mal y que a los bonaerenses les vaya mal también. No hay mucho para dialogar porque no hay muestras de buena voluntad”.
La tensión se profundizó luego del reclamo de Kicillof, quien necesita autorización del Gobierno nacional para tomar nueva deuda y advirtió sobre un eventual default provincial si no obtiene aval. Adorni respondió con un mensaje de disciplina fiscal:
“Está claro que sin déficit no hay nueva deuda. La deuda pública consolidada disminuyó 50 mil millones de dólares, lo que convirtió a este Gobierno en el primero en desendeudar al país en décadas. No hay nueva deuda”.
De acuerdo con la posición oficial, Buenos Aires aumentó su gasto corriente 2,1% real en el primer semestre, una señal que contradice los requisitos de la ley de responsabilidad fiscal para habilitar endeudamiento. Desde La Plata, replicaron calificando los argumentos nacionales como “humo para la tribuna”.
Pese al conflicto, Adorni aseguró que la Casa Rosada mantiene reuniones con otros mandatarios provinciales —incluso los vinculados al kirchnerismo—, aunque remarcó que la situación bonaerense es distinta:
“Nosotros vemos cuál es la agenda de cada gobernador. Con Kicillof no compartimos agenda. No tiene mucho sentido esa reunión. No está hoy en agenda”.
Perspectivas políticas y económicas: qué se juega el Gobierno con esta estrategia
El mensaje del jefe de Gabinete deja dos líneas de acción claras:
Consolidar la reforma laboral sin confrontar con el sistema sindical
La decisión de postergar cambios en las cajas sindicales evita sumar frentes de conflicto en un momento en que el Gobierno busca asegurar votos para una reforma estructural. También limita la resistencia gremial en un contexto de elevada informalidad y debate sobre el costo laboral.
Mantener la presión fiscal sobre Buenos Aires
Al condicionar el endeudamiento al cumplimiento estricto del equilibrio fiscal, la Casa Rosada refuerza su narrativa de orden y disciplina presupuestaria. La confrontación directa con Kicillof posiciona al Gobierno en un terreno que combina política electoral, administración pública y gobernabilidad.
Reacciones esperadas en el corto plazo
Gremios: alivio parcial al confirmarse que las cajas sindicales no serán modificadas en esta etapa.
Provincias: atención sobre cómo se resolverá el caso bonaerense, que podría marcar precedente en autorizaciones futuras.
Mercado: señales de continuidad en la política de desendeudamiento, con efecto en expectativas y riesgo provincial.
Congreso: se anticipa un debate complejo por plazos, negociaciones y posibles cambios durante el tratamiento.
