El riesgo país cayó 2,9% y se ubicó en 741 puntos, mientras el dólar mayorista retrocedió
La cotización de los bonos soberanos en dólares registró una recuperación durante la rueda de este jueves y permitió que el riesgo país anotara una baja del 2,9%, hasta los 741 puntos básicos. En el mercado cambiario, el dólar mayorista cedió tres pesos y cerró a $1.539, mientras que el minorista se mantuvo sin cambios en $1.560 en el Banco Nación. La jornada combinó una mejora de los títulos públicos con un desempeño dispar de las acciones argentinas y la continuidad de la cautela sobre la acumulación de reservas.
Los bonos en dólares avanzaron hasta 1,5%. Entre los principales movimientos se destacaron el Global 2035, con una suba del 1,5%; el Bonar 2041, que ganó 1,4%; y los Bonar 2035 y 2038, con incrementos del 1,3%. La mejora de los títulos soberanos impulsó la mayor caída diaria del riesgo país en tres semanas.
El comportamiento de los activos argentinos, sin embargo, no fue homogéneo. En Wall Street, los ADR de empresas locales operaron con variaciones mixtas. Loma Negra avanzó 1,8%, Banco Macro subió 1,6% e IRSA ganó 1,2%. En sentido contrario, YPF retrocedió 2,6%, Edenor cayó 2,5% y Central Puerto perdió 1,8%.
En el mercado local, el índice MSCI Merval cedió 0,7% y se ubicó en 94.810,43 puntos. La divergencia entre la recuperación de los bonos y la evolución de las acciones refleja que la mejora de las cotizaciones de deuda no se trasladó de manera uniforme al conjunto de los activos argentinos.
El dólar mayorista retrocedió y el minorista permaneció estable
En el mercado cambiario, el tipo de cambio mayorista bajó $3 y cerró a $1.539 para la venta, cerca de su máximo nominal de $1.542. La cotización oficial había registrado presiones alcistas en las ruedas anteriores, asociadas a una mayor demanda de cobertura ante el cierre de mes y al movimiento del real brasileño.
La evolución de la moneda de Brasil aparece como una variable de atención para el mercado argentino. La depreciación del real mencionada en el relevamiento agregó presión sobre las expectativas cambiarias locales, en un contexto en el que los operadores siguen de cerca los movimientos regionales y su posible incidencia sobre la competitividad y los flujos financieros.
Por su parte, el dólar minorista cerró sin variaciones en $1.560 para la venta en el Banco Nación. Con ese valor, el dólar tarjeta se ubicó en torno a los $2.028. El promedio ponderado informado por el Banco Central fue de $1.560,69 para la venta.
En el mercado informal, el dólar blue se mantuvo estable en $1.565. Entre las cotizaciones financieras, el dólar MEP avanzó hasta $1.565,41, mientras que el contado con liquidación (CCL) retrocedió levemente a $1.653,80.
Reservas y bandas cambiarias, bajo seguimiento
La dinámica del tipo de cambio se desarrolla en un escenario en el que el mercado observa la estrategia del Banco Central respecto de la compra de reservas internacionales. Según los datos difundidos, la autoridad monetaria continúa sin sumar reservas, un factor que permanece entre las principales referencias para evaluar la solidez del frente externo.
La distancia entre el tipo de cambio mayorista y el techo de la banda cambiaria también se mantiene como una variable de seguimiento. Con un límite superior de $1.949,91, la cotización oficial se ubicó un 26,7% por debajo de ese nivel, de acuerdo con los valores informados para la jornada.
La baja del riesgo país y la recuperación de los bonos constituyeron señales favorables para el financiamiento soberano, aunque su continuidad dependerá de la evolución de las variables macroeconómicas y de la confianza de los inversores. En particular, la acumulación de reservas, el comportamiento de las monedas regionales y la estabilidad cambiaria seguirán siendo elementos centrales para analizar la trayectoria de los activos argentinos.
La rueda dejó así un panorama de señales diferenciadas: mejora de los títulos públicos, retroceso del riesgo país, estabilidad del dólar minorista y una leve baja del mayorista, junto con un mercado accionario mixto. La evolución de estos indicadores permitirá observar si la recuperación de la deuda logra consolidarse y si encuentra respaldo en una mejora más amplia de las condiciones financieras.
