La inflación de julio se desaceleró al 1,9% y acumula un 17,3% en lo que va de 2025
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El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró en julio de 2025 un aumento del 1,9% respecto de junio, lo que marca una desaceleración respecto a meses anteriores y ubica la inflación acumulada en los primeros siete meses del año en 17,3%. En la medición interanual, el incremento alcanza el 23,7%, consolidando la tendencia a la baja en la variación de precios minoristas
La moderación del ritmo inflacionario ocurre en un contexto de política monetaria contractiva y acuerdos sectoriales que buscan contener subas en rubros clave. Desde comienzos de año, el Banco Central y el Ministerio de Economía han reforzado estrategias para anclar expectativas, combinando tasas de interés reales positivas, controles selectivos de precios y un monitoreo más estricto de cadenas de valor sensibles, como alimentos, combustibles y tarifas.
Este nivel mensual de inflación —el más bajo en los últimos 20 meses— se produce en la antesala de definiciones políticas y económicas que podrían marcar la agenda del segundo semestre.

Composición de la variación mensual
Según el informe técnico del INDEC, los aumentos más significativos en julio se concentraron en:
- Alimentos y bebidas no alcohólicas: 2,5%, impulsados por frutas, verduras y productos lácteos.
- Transporte: 2,3%, debido a ajustes en tarifas de transporte público y combustibles.
- Equipamiento y mantenimiento del hogar: 2,1%, por alzas en artículos de limpieza y electrodomésticos.
En contrapartida, las menores variaciones se registraron en:
- Comunicación: 0,8%.
- Prendas de vestir y calzado: 1,1%.
- Educación: 0,9%.
El Ministerio de Economía destacó que “los datos confirman una tendencia descendente de la inflación que es resultado del ordenamiento macroeconómico y el compromiso de diversos sectores productivos”. En paralelo, analistas privados advierten que la estabilidad cambiaria y la moderación de costos internacionales han sido factores determinantes para evitar saltos abruptos en precios.
El relevamiento abarca 39 aglomerados urbanos de todo el país y se realiza sobre una canasta de bienes y servicios que refleja el consumo de los hogares.
La desaceleración inflacionaria tiene efectos directos sobre:
- Poder adquisitivo: una inflación más baja contribuye a una mejora real en salarios y jubilaciones, aunque aún condicionada por la recuperación del empleo.
- Mercado financiero: la tendencia puede reforzar expectativas de estabilidad y favorecer la baja gradual de tasas.
- Negociaciones paritarias: gremios y empresas podrían replantear cláusulas de ajuste en un escenario de menor inflación proyectada.
Para el resto de 2025, el Gobierno proyecta que el IPC se mantendrá en torno al 2% mensual, siempre que no haya shocks externos o internos que alteren el esquema actual. Sin embargo, la estacionalidad de algunos precios y la dinámica de tarifas reguladas serán determinantes.
Los próximos meses serán clave para definir si el descenso de la inflación se consolida como un fenómeno estructural o si responde a un ciclo coyuntural favorecido por medidas temporales.
