Sáenz, antes de la cumbre del Norte Grande: “Hay que empezar a mirar más para el interior”
El gobernador de Salta llega a Misiones con una agenda centrada en rutas, infraestructura, economías regionales y federalismo. Cuestionó la falta de respuestas de la Nación y pidió que las provincias defiendan en conjunto sus intereses, más allá de las diferencias partidarias.
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La 24ª Asamblea de Gobernadores del Norte Grande tendrá este miércoles en Misiones una discusión que excede la foto institucional. El encuentro reunirá a los mandatarios de las provincias del norte con una agenda atravesada por infraestructura, energía, transporte y economías regionales, pero también por una negociación política de mayor alcance: la búsqueda del Gobierno nacional de respaldo para el proyecto de Zonas Frías y, posteriormente, para un régimen específico destinado a las provincias sometidas a temperaturas extremas.
Antes de la reunión, el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, planteó cuál será la posición con la que llega a Posadas: construir una agenda común que permita que las necesidades del Norte Grande tengan una representación efectiva frente al Gobierno nacional. En ese marco, confirmó que los mandatarios esperan aprovechar la presencia del jefe de Gabinete, Diego Santilli, para plantear demandas que, según remarcó, no siempre coinciden con las prioridades de la Casa Rosada.
“Hay una agenda en común para las necesidades del NOA y del Norte Grande”, sostuvo Sáenz, al señalar que los gobernadores están dispuestos a dialogar y acompañar aquellas medidas que consideren beneficiosas para la región, pero también a rechazar las que puedan perjudicar sus economías. La clave, en su planteo, es que determinadas cuestiones deben ser defendidas independientemente de la pertenencia política de cada mandatario.
“Hay cosas que son propias de la región, necesidades que son propias de la región y que tenemos que defender independientemente del partido político que seamos”, afirmó.
La infraestructura aparece como uno de los principales puntos de convergencia. Sáenz enumeró las rutas nacionales, la falta de obras y el financiamiento pendiente como problemas compartidos con Misiones y otras provincias. Puso como ejemplo las rutas 9 y 34 en Salta y cuestionó el deterioro de la red vial nacional.
“La ruta ya no son rutas y no son pozos. Son cráteres y se van cobrando lamentablemente vidas de la gente”, graficó. En paralelo, cuestionó el destino de los recursos vinculados al impuesto destinado al mantenimiento vial y anticipó que la problemática debería ser abordada como una acción conjunta de las provincias.
El reclamo adquiere una dimensión federal porque, según explicó, los gobernadores comenzaron a conocer a partir de una investigación periodística cómo se administra y distribuye el fondo destinado a las rutas. Sáenz sostuvo que existe una asignación discrecional de esos recursos y planteó que el debate debe involucrar al conjunto de los mandatarios del Norte Grande.
En ese punto, la discusión sobre infraestructura se conecta directamente con la competitividad de las economías regionales. Para Sáenz, la situación que atraviesan los productores misioneros tiene un correlato en Salta con actividades como la producción de banana y otras cadenas regionales que enfrentan dificultades para sostener su actividad.
“Lo mismo está pasando con la banana en Salta, con las distintas economías regionales”, señaló, en una definición que busca correr el debate del terreno estrictamente político hacia una problemática productiva común: costos, infraestructura, logística y regulaciones nacionales impactan de manera diferente en cada territorio, pero comparten una consecuencia sobre el entramado productivo.
En el caso de Misiones, la crisis yerbatera y el reclamo por condiciones que permitan sostener a los productores forman parte de esa agenda. Sáenz afirmó conocer la situación del sector productivo misionero y sostuvo que las economías regionales serán uno de los temas que los gobernadores deben llevar tanto al Ejecutivo como al Congreso.
La presencia de Santilli en Posadas adquiere así un valor político y operativo. Sáenz destacó que el jefe de Gabinete “ha venido a acompañar y a escuchar”, una actitud que consideró compatible con el respeto que merecen los gobernadores por haber sido elegidos por sus respectivas sociedades.
Pero el gobernador salteño también dejó una definición que excede la coyuntura: el Norte Grande no pretende limitar su agenda a la negociación con la Nación, sino construir capacidad política propia para defender intereses regionales.
“Hay que empezar a mirar más para el interior”, sostuvo. Y agregó que ningún gobierno nacional, a su criterio, ha mirado suficientemente las necesidades de las provincias del interior frente al peso político y económico de Buenos Aires, el conurbano y la Capital Federal.
La crítica apunta también al proceso de toma de decisiones. Sáenz cuestionó que se impulsen desregulaciones o modificaciones normativas sin suficiente conocimiento de las particularidades productivas de cada provincia. Como ejemplo mencionó medidas vinculadas a barreras sanitarias en Salta, que, según su interpretación, pueden afectar la producción cuando son diseñadas sin contemplar las características territoriales.
“Estaría bueno que empiecen a conocer” las provincias, planteó, y reclamó que ministros y funcionarios nacionales recorran los territorios antes de adoptar decisiones que impactan sobre las economías regionales.
Zonas Frías y el nuevo mapa de negociación
La agenda de la Asamblea estará atravesada además por la negociación nacional alrededor del proyecto de Zonas Frías. El Gobierno busca avanzar primero con la iniciativa que ya tuvo tratamiento en Diputados y posteriormente discutir un régimen destinado a las denominadas zonas cálidas, una cuestión especialmente sensible para las provincias del norte por las temperaturas extremas y el impacto energético sobre hogares y actividades productivas.
En ese escenario, el Norte Grande aparece como un actor necesario para la construcción de mayorías legislativas, pero también como un bloque territorial con demandas propias. La presencia de Santilli abre un canal de negociación que los gobernadores pretenden aprovechar para discutir no sólo tarifas, sino también infraestructura, rutas, energía y financiamiento.
Sáenz sostuvo que el diálogo no implica acompañamiento automático. “Estamos siempre dispuestos al diálogo y siempre predispuestos a seguir avanzando y acompañar en lo que tenemos que acompañar y no acompañar aquello que perjudica al norte argentino”, resumió.
Un federalismo que busca pasar de la foto a la gestión
La dimensión política también apareció en la conversación. Sáenz señaló que el encuentro representa una oportunidad para acompañar al gobernador anfitrión, Hugo Passalacqua, y defendió la necesidad de respaldar a quienes fueron elegidos por los ciudadanos de cada provincia.
Consultado por una eventual reelección de Passalacqua, sostuvo que acompañaría su decisión si finalmente resolviera ser candidato, aunque remarcó que la definición corresponde al propio gobernador y a los misioneros. La declaración se inscribe en una discusión más amplia sobre el poder territorial en Misiones y el rol de los gobernadores como interlocutores frente a la Nación.
Más allá de esa dimensión política, el planteo central de Sáenz vuelve sobre una cuestión estructural: la capacidad de las provincias para construir una agenda federal que no dependa exclusivamente de las prioridades del Gobierno nacional de turno.
“Tenemos que juntarnos todos, reunirnos todos, pelear por los misioneros, pelear por los salteños, pelear por los catamarqueños, pelear por los tucumanos”, sostuvo.
En esa lógica, la 24ª Asamblea del Norte Grande puede funcionar como algo más que una instancia protocolar. Si los reclamos sobre rutas, energía, economías regionales y financiamiento logran traducirse en posiciones comunes, el espacio regional puede transformar demandas dispersas en una agenda negociadora con mayor peso institucional.
El desafío, en definitiva, es que el federalismo deje de agotarse en una declaración política y consiga convertirse en mecanismos concretos de financiamiento, infraestructura y desarrollo productivo. En una región donde las distancias encarecen la logística y donde las decisiones nacionales tienen impactos asimétricos, la coordinación entre provincias puede ser una herramienta para reducir esa brecha.
