Elecciones regionales y sus posibles incidencias en Misiones
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El pasado domingo 4 de octubre de 2026, las miradas globales fueron dirigidas hacia Brasil donde se configura parte de la discusión ideológica entre izquierdas, progresismos vs liberalismos, libertarismos y derechas. Últimamente esto torna cualquier elección local en un fenómeno de implicancias políticas y económicas en diferentes puntos del planeta. Sin embargo también hubo elecciones municipales en el Paraguay, aunque éstas no tuvieron tanta relevancia en el análisis mediático fuera de las fronteras.
Esta reflexión tiene como objetivo principal analizar si esos procesos electorales en los países vecinos podrían aportar subjetividades a los misioneros, y si ello se podría proyectar hacia un sustrato electoral de cara a 2027.
Comencemos por la parte que más tiempo de exposición y comentarios tiene, además de tratarse de un gigante comercial y productivo como Brasil, para posteriormente observar los resultados de Paraguay que tuvo al oficialismo (ANR o Partido Colorado), como principal ganador en todo el país.
En este sentido, aunque el oficialismo tuvo retrocesos interesantes y derrotas en los principales distritos producto de nuevas alianzas locales, aún mantiene un enorme peso territorial y una gran diferencia respecto de la oposición.
Se podría decir que “el gobierno consolidó” su proyecto de acuerdo a lo que expresaron las urnas, aunque una lectura política más profunda ofrece indicadores que ayudan a interpelar corrimientos y aprendizajes dentro de las estructuras que disputarán el poder en 2028.
Estos antecedentes permiten observar los movimientos políticos, los avances y retrocesos entre las fuerzas mayoritarias, además del criterio que orienta la decisión de los votantes en un país que destaca por la solidez y constancia de su crecimiento económico, su posición ideológica respecto de sus vecinos y un contundente alineamiento a la derecha occidental.
Brasil
La segunda vuelta exigirá que los candidatos realicen movimientos rápidos, inteligentes y logren acuerdos claves para definir la elección a su favor. La ventaja de Flavio Bolsonaro en primera vuelta es significativa, pero ese pequeño margen no le garantiza la victoria final.
La segunda vuelta exige ampliar la coalición electoral más allá de los votantes que ya están identificados con cada candidato.
Los desafíos de Flávio Bolsonaro
∙ Consolidar el voto opositor.
∙ Evitar que los electores de candidatos de derecha moderada o de centroderecha se abstengan o se inclinen por Lula.
∙ Convencer a votantes moderados de que puede ofrecer gobernabilidad, estabilidad económica y una política de seguridad eficaz.
∙ Minimizar entre quienes dudan, el efecto negativo de su apellido y sus controversias. Todavía hay un fuerte rechazo a su padre Jair Bolsonaro, lo que proyecta incertidumbre sobre una amnistía y el rol que tendría en un futuro gobierno de su hijo.
Los desafíos de Lula
∙ Movilizar su base y reducir la abstención.
∙ Su ventaja histórica en el Nordeste y entre los sectores de menores ingresos necesita traducirse en participación efectiva.
∙ Recuperar credibilidad económica.
∙ Debe vincular los resultados de su gestión con mejoras concretas en el bolsillo de los hogares, el empleo y el acceso al crédito.
∙ Ampliar su coalición hacia el centro.
∙ Necesita atraer a votantes que rechazan a Bolsonaro, pero no necesariamente se identifican con el PT, y a electores preocupados por la institucionalidad y la gobernabilidad.
Con una primera vuelta polarizada, es escaso el margen para las coaliciones que tendrán ambos candidatos.
La participación electoral es fundamental pero generalmente las abstenciones de primera vuelta no se transforman en apoyo a los oficialismos, sino que son votos que capitaliza la oposición. Ese factor podría ser una ventaja para Bolsonaro, pero no se puede descartar una recuperación de Lula en el último tramo.
El gobierno siempre tiene a su disposición la iniciativa y Lula es un competidor experimentado. Pero Bolsonaro tuvo la capacidad de transformar la elección en un plebiscito y convertirlo en una ventaja porcentual. Lula tiene un enorme interrogante para despejar en pocas semanas.
Paraguay
La elección demostró una fuerte territorialización del voto.
Hay que hacer una salvedad: los resultados paraguayos que se disponen al redactar este material, son datos del Sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP). El Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE) inició el cómputo y juzgamiento definitivo el 5 de octubre y prevé las proclamaciones hasta el 23 de octubre.
A priori, la frontera no muestra un comportamiento político homogéneo, sino tres patrones diferentes:
1) continuidad territorial,
2) voto urbano independiente y
3) voto fronterizo pragmático,
Estos comportamientos pueden servir como espejo comparativo para el electorado misionero. El resultado más contundente es el de la ANR/Partido Colorado: 187 de los 263 municipios.
Eso representa aproximadamente el 71% de las intendencias. En 2021 había obtenido 162. En esta elección el PLRA obtuvo 34; las alianzas obtuvieron 36 y otros partidos/movimientos: 6.
Los resultados preliminares tienen a un claro ganador, pero sería un error interpretar esto simplemente como una “ola colorada” y analizar solo porcentajes, porque simultáneamente ocurrieron tres hechos:
1) Asunción pasó a la oposición.
Soledad Núñez obtuvo 47,78%, frente a 45,98% del candidato colorado.
2) Ciudad del Este continuó bajo Yo Creo.
Daniel Pereira Mujica consiguió aproximadamente 72,83%.
3) Encarnación volvió al Partido Colorado.
Sebastián “Cheba” Remesowski obtuvo 57,41%, contra 38,39% de la oposición.
Encarnación es probablemente el dato paraguayo más importante para estudiar en Misiones.
Si queremos utilizar a Paraguay como variable regional para interpretar el comportamiento electoral misionero, las asimetrías culturales aconsejan no tomar a Asunción como referencia principal. No obstante, el triunfo de Soledad Núñez, su propia trayectoria política y social ameritan una mención particular. Pero la clave está en el proceso de selección de candidatos que fue inédita (encuesta), y luego con internas obligatorias, lograron unificar a gran parte de la oposición para enfrentar a la poderosa estructura gobernante de la ANR.
Esta capacidad de consensuar y acordar no es novedosa en la política paraguaya de las últimas décadas (Ej. Fernando Lugo), pero sí es un resultado que resulta más eficiente como alternativa al bipartidismo que ofrecía el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) y seguramente tendrá implicancias directas para las próximas elecciones presidenciales.
Lo mismo sucede con Ciudad del Este y su particular posición fronteriza que le otorgan características propias, absolutamente diferentes al resto del Paraguay. La grieta que se produjo en el municipio luego de décadas de control colorado, atravesados por nepotismo, narcotráfico y corrupción, parece haber marcado una tendencia que será difícil de revertir para la ANR en un corto plazo.
Sin embargo, Encarnación (el tercer bastión electoral) permitió a la ANR volver al control municipal luego de dos períodos de una alianza que terminó en personalismos, condujo a la división interna y facilitó el triunfo colorado. Mucho tuvo que ver la identidad encarnacena y un “candidato a dedo” injertado de un municipio vecino, que además es el hermano del Gobernador de Itapúa.
Las formas autoritarias para la conducción política, el capricho y la soberbia de la dirigencia, fueron un factor que permitió el castigo en las urnas de manera silenciosa pero contundente: la diferencia fue de 19,02 puntos.
Las tres ciudades son fronterizas aunque con características particulares y conforman el triángulo electoral de mayor impacto en el Paraguay.
Esto genera una hipótesis interesante: la integración económica fronteriza no necesariamente produce un voto opositor o libertario; puede producir un elector altamente pragmático que premie al espacio que percibe con mayor capacidad de gestión local. Es una distinción importante porque ambas ciudades forman un sistema urbano transfronterizo.
Itapúa y Alto Paraná son dos Departamentos (provincias) que comparten frontera con Misiones; ambas tuvieron resultados muy diferentes. Desde el punto de vista territorial, Itapúa presenta una fuerte continuidad colorada.
Mientras hay una ANR dominante en Itapúa, simultáneamente se consolida Yo Creo en Ciudad del Este (Alto Paraná), y como un dato que no se debe soslayar, el PLRA se mantiene fuerte en Pedro Juan Caballero.
Estos resultados demuestran que las condiciones fronterizas no producen por sí mismas una determinada identidad electoral.
Los tiempos son más dinámicos y cortos, los procesos en espejo son difíciles de anticipar y las “olas” electorales no pueden proyectarse como fenómenos o modas, tal como sucedió con los referentes religiosos (Joaquín Piña en Misiones y Fernando Lugo en Paraguay). Es improbable que ocurra a escala algo similar, aunque las fronteras tienen una importante cuota en las construcciones de la opinión y la posterior decisión electoral.
Por qué observar a Misiones en este contexto?
Como punto de partida hay que advertir que Misiones tiene un electorado mucho más volátil de lo que aparenta y los datos de comportamiento participativo podrían ofrecer un próximo escenario multipolar para 2027.
Como una primera conclusión, los resultados de Brasil no “se trasladan” electoralmente a Misiones, pero pueden funcionar como una señal del clima social de una región fronteriza que comparte comercio, familias, medios, circulación cotidiana y referencias culturales.
Además, hay un dato especialmente interesante: la frontera misionera está conectada electoral y socialmente con tres estados brasileños que en 2026 mostraron una fuerte presencia de la derecha/PL. Flávio Bolsonaro obtuvo 59,91% en Paraná y 66,65% en Santa Catarina; en Rio Grande do Sul obtuvo 55,64%.
El primer dato que conviene incorporar en relación con Brasil, es el ausentismo. El mismo fenómeno se anticipaba para el Paraguay, donde las encuestas señalaban una participación apenas superior al 50%. Finalmente el 62% de los paraguayos concurrió a votar.
En Misiones, para las elecciones provinciales de mayo de 2023 concurrió aproximadamente el 71% del padrón para gobernador. Hugo Passalacqua obtuvo 64,18% de los votos afirmativos y Martín Arjol 26,57%.
Pero en las legislativas provinciales de junio de 2025 la participación cayó al piso histórico de 57,45%. En esa elección, el Frente Renovador obtuvo 28,6%, LLA 21,89% y Por la Vida y los Valores 19,12%.
En las legislativas nacionales de octubre de 2025 la participación subió nuevamente hasta 62,36%, pero todavía quedó un 37,64% del padrón sin votar. LLA obtuvo 37,10%, el Frente Renovador 30,05% aproximadamente y Fuerza Patria 9,40%. El dato clave está en el porcentaje del oficialismo gobernante que ronda el 30%, que se convierte así en su “techo”.
Esto produce una segunda conclusión importante: El resultado de 2025 no puede interpretarse simplemente como que “Misiones se hizo libertaria”. Afirmarse en ello de forma apresurada puede conducir a un error.
El dato más significativo es que existe una masa muy grande de electores que no participa regularmente en las elecciones. No obstante, los porcentajes indican que los ciudadanos eligen con criterio autónomo en las rondas electorales. Así, en los comicios provinciales, que en Misiones generalmente van desacopladas de las nacionales, hay un volumen de participación local que luego se incrementa cuando está en disputa la agenda nacional.
Este discernimiento que viene demostrando el votante misionero, disociando claramente las cuestiones provinciales de las propuestas nacionales, permite suponer que la participación tendría un incremento para el 2027 cuyo porcentaje sería del 12% aproximadamente. El perfil de esos electores es moderado y no responde a consignas sectoriales, aunque también hay que considerar a quienes votan por primera vez; ese rasgo juvenil ofrece una impronta dinámica particular. La tendencia histórica indica que ese porcentaje que se suma, no dirige sus votos hacia el gobierno.
Aunque las elecciones de Brasil y Paraguay colaboran en la percepción de que los macro oficialismos son castigados por razones micro sociales; Misiones puede ofrecer información novedosa para la observación de tendencias y los datos indican que podría estar comprometido el resultado electoral para el gobierno provincial en 2027.
Pero cómo se construyen esas incidencias en el imaginario social?
Aquí aparece una particularidad de Misiones que no tiene el resto del país. La provincia tiene una relación cotidiana tanto con Brasil como con el Paraguay. En Bernardo de Irigoyen, por ejemplo, existe una frontera seca con Dionísio Cerqueira y conexión inmediata con Barracão, en Paraná.
El propio Ministerio de Seguridad argentino describe la zona como una frontera de aproximadamente 25 kilómetros, con intensa circulación de personas y mercancías. Durante 2026 se produjo un fenómeno económico particularmente importante: la asimetría de precios comenzó a llevar consumidores misioneros hacia Brasil.
Esto significa que un ciudadano de Misiones puede tener una percepción de la economía argentina comparándola de manera tangible, no solamente a través de televisión o redes sociales: “Cruzo la frontera y veo cuánto cuesta el mismo producto”. Ese mecanismo emocional puede ser políticamente muy potente.
El efecto fronterizo no es ideológico solamente: es económico
Este es el punto más interesante del ejercicio:
∙ Un misionero de Posadas puede comparar Argentina con Paraguay.
∙ Uno de Bernardo de Irigoyen puede comparar Argentina con Brasil.
∙ Uno de Puerto Iguazú puede comparar precios, empleo, turismo y servicios con Brasil y Paraguay.
Por eso el elector fronterizo puede desarrollar una conducta política diferente del elector del interior profundo argentino.
La comparación cotidiana puede producir cinco percepciones:
1. Precio: “¿Dónde me conviene comprar?”
2. Salario: “¿Dónde rinde más mi ingreso?”
3. Empleo: “¿Dónde existe mayor actividad económica?”
4. Seguridad: “¿Cómo funciona el Estado del otro lado?”
5. Infraestructura: “¿Qué calidad de rutas, comercio, servicios y ciudades observo?”
Esto no implica que el ciudadano considere automáticamente mejor al país vecino. Pero la comparación y la frecuente relación vecinal, modifica la percepción sobre la situación argentina. Esto produce un fenómeno interesante: tanto del lado brasileño como el paraguayo, existe un entorno político predominantemente conservador. Del lado argentino existe un crecimiento importante del voto libertario. Pero eso no significa que ambos electorados sean iguales.
La coincidencia puede estar en ciertos temas:
∙ seguridad;
∙ reducción de impuestos;
∙ propiedad privada;
∙ actividad privada;
∙ rechazo a determinadas regulaciones;
∙ crítica al gasto público;
∙ valoración del trabajo;
∙ comercio;
∙ frontera;
∙ orden.
No obstante, las estructuras partidarias y las identidades provinciales siguen siendo diferentes.
Conclusión
La integración fronteriza aumenta la exposición del elector a diferentes modelos económicos, sociales, culturales y políticos, y esa exposición modifica las prioridades electorales; pero el resultado final no siempre es un comportamiento espejo. El votante misionero está demostrando autonomía y criterio disociado de agendas. La participación y decisión para 2027 dependerá de los diferentes espacios, poniendo a prueba su habilidad para construir empatía discursiva, estructura partidaria y penetración territorial.
No se puede afirmar que las tendencias regionales puedan provocar reacciones o similitudes en el electorado misionero, aunque hay algunos datos relevantes en zonas específicas.
De acuerdo con las estadísticas del Tribunal Electoral de la Provincia de Misiones y los reportes electorales locales; los 5 municipios con menor concurrencia electoral en comicios provinciales desdoblados son:
1. Bernardo de Irigoyen: 40,9% de participación / 59,1% de ausentismo. Frontera seca y punto extremo Este del país, con notable desinterés en su población rural. 2. Campo Viera: 41,4% de participación / 58,6% de ausentismo. Cuenca yerbatera y tealera con marcado desencanto por la crisis de precios agrícolas.
3. Pozo Azul: 43,5% de participación / 56,5% de ausentismo. Municipio de reciente creación, con baja cobertura de infraestructura pública y servicios.
4. San Antonio: 47,5% de participación / 52,5% de ausentismo. Zona fronteriza del nordeste con fuerte impacto de la informalidad y desconexión partidaria.
5. San Pedro: 50,6% de participación / 49,4% de ausentismo. Extensa geografía rural donde la movilización clientelar perdió efectividad y predomina el repliegue del colono.
Con excepción de Campo Viera, los demás municipios forman parte del corredor fronterizo con Brasil.
Así, la variable más interesante vuelve a ser el ausentismo fronterizo. Aquí encontramos otro punto de contacto. En Encarnación votó 58,37%. Es decir, aproximadamente 41,63% no concurrió. Los sondeos previos mostraban una gran apatía por parte de los jóvenes en las cuestiones electorales y también señalaban que el interés del electorado estaba distante de las propuestas de los sectores políticos.
Ese comportamiento es muy parecido al fenómeno que se observa en Misiones: una proporción considerable del electorado no participa en elecciones locales y el desinterés cívico probablemente tenga su base en el descrédito de la clase política, la certeza de que no habrá cambios sustanciales que lo beneficien o posiblemente no encuentra que alguna propuesta lo represente en sus expectativas.
Modificar la apatía será un desafío enorme para los diferentes sectores que pugnarán por espacios de poder provincial en 2027. Para lograr mayor participación y generar apoyo, deberán construir un vehículo comunicacional que les permita proyectar coherencia y nuevos liderazgos a una provincia que es un enclave estratégico geopolítico, pero que aún no ha podido explotar ese enorme potencial de desarrollo y las condiciones excepcionales de su clima, suelo y tesoros naturales, para avanzar definitivamente hacia el crecimiento.
Hasta ahora no se vislumbra un sector o partido que genere una notoria adhesión social en Misiones. Los esfuerzos para lograr cohesión interna de algunos espacios, son lógicos. Otros buscan ampliar la base de participación territorial con modelos propios de una evangelización política. Pero en general, tanto el gobierno como la oposición no logran configurar un perfil con la solidez necesaria para seducir a un electorado esquivo, reacio a la participación y permanentemente decepcionado por la mediocridad de sus dirigentes.
En tanto los que sí votan, lo hacen con una inteligencia colectiva silenciosa e implacable.
