Milei viaja a Nueva York para blindar su plan económico y seducir al mercado con el RIGI
Milei viaja a Nueva York para atraer inversión y respaldar el RIGI ante Wall Street junto a gobernadores y ministros.
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El Presidente Javier Milei encabezará Argentina Week junto a gobernadores y ministros para mostrar respaldo político y atraer inversión
Javier Milei volverá a poner el foco en Wall Street. Entre el 9 y el 11 de marzo, el Presidente encabezará la Argentina Week en Nueva York con un objetivo explícito: atraer inversiones y consolidar el respaldo financiero internacional a su programa económico. La señal no será solo económica. También será política. Invitó a diez gobernadores —varios de ellos aliados legislativos— para exhibir volumen institucional en medio de la implementación de su agenda de reformas.
El evento se desarrollará en las sedes del JPMorgan Chase Tower y el Bank of America, dos epicentros del sistema financiero global. Allí, Milei hablará el martes 10 entre las 9 y las 10 hora local, en una jornada que abrirá Jamie Dimon, CEO de JPMorgan. El mensaje es claro: la administración libertaria busca mostrar que su plan no es solo un experimento doméstico, sino una estrategia alineada con los grandes jugadores del mercado internacional.
La apuesta no es menor. Tras el respaldo legislativo obtenido en el Congreso en las últimas semanas, el oficialismo intenta traducir ese apoyo político en señales de previsibilidad hacia el exterior. En esa clave, el viaje funciona como una extensión de la estrategia económica: estabilización interna y validación externa.
Un despliegue institucional con foco en regulación e inversión
La Argentina Week reunirá a referentes financieros, tecnológicos y energéticos de Estados Unidos. El Gobierno cursó invitaciones a Alfredo Cornejo (Mendoza), Ignacio Torres (Chubut), Marcelo Orrego (San Juan), Claudio Vidal (Santa Cruz), Rolando Figueroa (Neuquén), Raúl Jalil (Catamarca), Carlos Sadir (Jujuy) y Gustavo Sáenz (Salta), entre otros mandatarios provinciales. Aún no confirmaron asistencia.
La presencia de gobernadores responde a una lógica concreta: gran parte de los proyectos de inversión —sobre todo en energía, minería y economía del conocimiento— dependen de jurisdicciones provinciales. Mostrar coordinación política en esas áreas busca despejar dudas sobre eventuales conflictos regulatorios o tensiones fiscales.
El programa incluye exposiciones de alto contenido económico. Luis Caputo hablará en el Bank of America y participará de un panel sobre economía y mercado de capitales junto a Santiago Bausili, titular del Banco Central. Federico Sturzenegger, responsable de Desregulación y Transformación del Estado, también tendrá intervención. José Luis Daza, secretario de Política Económica, cerrará el bloque técnico.
El eje transversal será el RIGI, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, que el oficialismo presenta como herramienta central para captar proyectos de gran escala. El esquema apunta a ofrecer estabilidad regulatoria y condiciones específicas para sectores estratégicos. En la narrativa oficial, el RIGI funciona como puente entre la reforma estructural interna y la llegada de capital externo.
El canciller Pablo Quirno expondrá bajo el título “Argentina y Estados Unidos: Desbloqueando la inversión estratégica en una nueva configuración geopolítica”, lo que confirma que la agenda excede lo financiero y se inscribe en una redefinición del posicionamiento internacional.
Energía, minería y tecnología: dónde se juega el impacto económico
El perfil de las empresas participantes anticipa los sectores apuntados. Ejecutivos de Chevron, Dow, Pfizer, Rio Tinto y Baker Hughes compartirán agenda con representantes de YPF, Pan American Energy, Mercado Libre y Globant. Energía, minería, industria farmacéutica y economía del conocimiento aparecen como las áreas prioritarias.
En términos económicos, la apuesta oficial combina tres vectores: atraer inversión directa de gran escala, fortalecer el mercado de capitales y consolidar la estabilidad macro como condición de entrada. El RIGI se presenta como catalizador para proyectos intensivos en capital, particularmente en hidrocarburos y litio, donde las provincias invitadas concentran activos estratégicos.
Si el esquema logra tracción, podría impactar en exportaciones, generación de divisas y empleo calificado. También podría redefinir el mapa productivo en regiones específicas. Sin embargo, el desafío pasa por convertir la expectativa en decisiones concretas de inversión, algo que depende no solo del marco regulatorio sino de la consistencia macroeconómica en el tiempo.
En paralelo, la exposición ante bancos internacionales y fondos de inversión apunta a mejorar el acceso al financiamiento y reducir la percepción de riesgo país. El Gobierno busca instalar la idea de que la Argentina dejó atrás la lógica de controles y discrecionalidad regulatoria.
Una señal política hacia adentro y hacia afuera
Más allá de la agenda económica, el viaje tiene una dimensión política explícita. Milei intentará mostrar que su programa cuenta con respaldo provincial y que no enfrenta aislamiento institucional. En el contexto de reformas estructurales y debates parlamentarios, esa foto puede funcionar como mensaje al sistema político local.
Hacia el exterior, el alineamiento estratégico con Estados Unidos en materia comercial, energética y geopolítica refuerza un giro en la inserción internacional. La participación de autoridades de la Cámara de Comercio estadounidense y organismos financieros internacionales apunta en esa dirección.
La pregunta de fondo no es solo cuántas inversiones se anuncien, sino qué grado de confianza logra construir el Gobierno en un mercado que observa tanto la macroeconomía como la estabilidad política. Argentina Week se presenta como vidriera. El desafío será sostener la narrativa más allá del evento.
La administración libertaria apuesta a que la combinación de desregulación, disciplina fiscal y respaldo político funcione como ancla de expectativas. El mercado, como suele ocurrir, evaluará resultados más que discursos.
