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El silencio y los ruidos

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Casi en silencio el Gobierno cerró acuerdos salariales con docentes, policías y estatales de la administración central. Actualizará la movilidad jubilatoria y selló el compromiso con una ley que mejorará los haberes previsionales aún sin el aporte de la Nación, que adeuda miles de millones de pesos. El objetivo del gobernador Hugo Passalacqua es iniciar el último tramo del año con una mejor sensación de serenidad en contraste con la señal de ajuste permanente que llega desde Buenos Aires. 

El piso provincial de bolsillo para un maestro de grado sin antigüedad y sin adicional por zona quedó fijado en $871.000 para octubre y $902.000 para noviembre. Entre ambos meses, el básico aumentará $8.655, equivalente al 4,16%, mientras que el salario inicial garantizado tendrá una mejora de $31.000, equivalente al 3,56%. La recomposición responde a tres planteos formulados por la UDPM durante la negociación: mejorar el salario básico, actualizar el adicional por movilidad y elevar el piso salarial provincial. “Un muy buen acuerdo”, definieron en el sector gremial. 

Por otro lado, se acordó con la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) una actualización del 8,5% en dos tramos para los trabajadores de la Administración Pública Central. Los acuerdos contemplan incrementos en los haberes, pero también incorporan compromisos sobre adicionales, condiciones laborales y nuevas instancias de discusión.

Passalacqua atribuyó el resultado al “diálogo abierto, sincero y constructivo” con los distintos sectores y puso el foco en la circulación de esos ingresos dentro de la provincia. “Cada peso que ingresa al bolsillo de los trabajadores se vuelca de inmediato en los comercios, emprendimientos y servicios”, afirmó.

Para ilustrarlo, describió el recorrido del salario de una enfermera de salud pública hacia el kiosco, el almacén y otros negocios. “Esto es sencillamente un círculo virtuoso de la economía y el consumo a nivel popular que involucra a todos”, señaló.

“En un contexto nacional complejo, la prioridad sigue siendo clara: cuidar a nuestra gente y defender el bienestar de toda la provincia”, sostuvo el mandatario. 

El contraste también es claro. La inyección de recursos para estimular el consumo y la economía, son la antítesis de la política nacional, que prefiere “morir con las botas puestas” antes de corregir el rumbo. El problema es que el rumbo exhibe ostentosos signos de agotamiento. La actividad económica cayó 1,7% interanual en agosto y registró su mayor retroceso de 2026. Las mayores contribuciones negativas provinieron de la industria manufacturera y del comercio mayorista, minorista y reparaciones. La industria cayó 3,2% interanual, mientras que el comercio retrocedió 3,5%.

En agosto, las ventas en los supermercados cayeron 3,7% contra el mismo mes del último año, siendo la segunda peor caída en lo que va de 2026 (a la par con la de abril) y quedando por detrás de marzo (-5,1%).

En el acumulado del año la baja se expandió y cerró los primeros ocho meses del año con una contracción del 2,8%.

En Misiones los datos son más preocupantes. El consumo en los supermercados volvió a retroceder en agosto y registró la caída más profunda del país: 16,5% interanual en términos reales. Con una facturación de $26.507 millones, la provincia acumuló dieciséis meses consecutivos de bajas y profundizó la distancia respecto del promedio nacional, que mostró una contracción del 3,7%.

Las ventas en los autoservicios mayoristas cayeron 3,6% en la medición interanual y encadenaron el séptimo mes consecutivo a la baja desde enero de este año. El acumulado enero-agosto se contrajo un 2,9%. Se trató de la tercera mayor caída del año, por detrás de abril (5%) y marzo (7,2%).

Al mismo tiempo, la inflación pierde velocidad con dificultad: las consultoras prevén para octubre una variación de precios semejante a la de septiembre.

La economía queda así atrapada entre una actividad que apenas avanza y precios que siguen presionando sobre los ingresos. Para el oficialismo, esa combinación complica la tarea de transformar la promesa de recuperación en respaldo electoral.

Los economistas no se animan a ponerle rótulos al momento, pero por lo bajo advierten que Argentina está en una estanflación -estancamiento con inflación- y que caer en recesión es inevitable, en las puertas de un año electoral. 

Sin embargo, para Milei, corregir el rumbo no forma parte de las opciones. Esa certeza atraviesa incluso a los funcionarios que todavía conservan alguna distancia del entusiasmo obligatorio que domina su entorno. La política económica se sostiene sobre una doble convicción: que es el único camino posible y que defenderla, aun en medio del malestar, será suficiente para volver a ganar en las elecciones de 2027, en las que el Presidente apostará a su reelección.

El Gobierno confía en que el costo del ajuste no termine convertido en un voto opositor. Su cálculo es que, llegado el momento de elegir, el rechazo a sus adversarios pesará más que el enojo con la gestión. Por eso, en el círculo presidencial, una derrota aparece como una posibilidad más aceptable que una rectificación. Si la sociedad retira su respaldo, la respuesta será dejar el poder, no revisar el programa.

El malestar económico encuentra expresión en la encuesta de CELAG Data: el 45,4% señala las dificultades cotidianas como el principal problema del país. La imagen negativa de Milei alcanza el 58,2%, el mismo porcentaje que lo identifica con la casta que prometió combatir. 

El relevamiento también lo ubica como el presidente peor evaluado de la historia, por encima de Alberto Fernández y Mauricio Macri. Para un Gobierno que hizo de la ruptura con la dirigencia tradicional su principal bandera, esos resultados muestran un desgaste que alcanza tanto a la gestión económica como a su identidad política.

Otra encuesta, de CB Consultora, tiene a Passalacqua en el lote de los mejores gobernadores de la Argentina. El relevamiento específico de Misiones, realizado sobre 1.058 casos, señala que el 22,5% de los consultados considera muy buena la imagen del gobernador y otro 30,3% la califica como buena. En el ranking de intendentes, Leonardo Stelatto -hoy en la oposición- quedó en el cuarto lugar, después de integrar el grupo de los tres mejor valorados en mediciones anteriores.

Hay un dato que muestra en toda su dimensión el deterioro económico y social. Según Celag, el 53 por ciento considera que la situación económica está peor que hace diez años y el 40,9 lo atribuye al ajuste de Milei. Sin embargo, como leen los halcones del Gobierno, a pesar de una imagen negativa del 58,2 por ciento, el 59,2 por ciento de quienes lo valoran positivamente, lo hacen porque creen que es el único que puede evitar un regreso apresurado del peronismo-kirchnerismo. 

Esa “preocupación” por el peronismo tiene asidero. La encuesta de Celag señala que en un eventual balotaje, Axel Kicillof se impondría con 42,7 por ciento contra 42,5 de Milei. 

El peronismo si algo sabe es reordenarse. A un año de las elecciones comenzó a negociar las condiciones de su convivencia. Hace unas horas, Máximo Kirchner, Axel Kicillof y Sergio Massa se reunieron con gobernadores y legisladores, en la Casa de La Pampa, bajo dos necesidades: coordinar posiciones frente al Gobierno en el Congreso y encontrar un mecanismo para resolver la disputa electoral. El Presupuesto y las PASO concentran esa doble discusión. La defensa de las primarias expresa tanto el rechazo a una modificación que consideran favorable a Milei como la necesidad de ordenar las aspiraciones propias. Si el oficialismo consigue suspenderlas -cada vez hay menos votos para garantizar el fin de las primarias-, ya está sobre la mesa la posibilidad de una interna abierta nacional. 

Kicillof reclama una candidatura legitimada por las urnas y Massa comparte la idea de competir dentro de un espacio unificado, mientras busca acercarse a Cristina Fernández de Kirchner. El kirchnerismo, por su parte, mantiene la postulación de la expresidenta y exige que la negociación contemple su peso político y las restricciones de su situación judicial. 

La cumbre permitió reabrir el diálogo, pero las diferencias que separan a los sectores siguen presentes. El desafío será transformar esa voluntad de coordinación en un acuerdo que todos acepten, mientras los gobernadores que negocian con la Casa Rosada conservan capacidad para alterar el tablero parlamentario y las reglas de la próxima elección.

El tablero político mira inevitablemente a la Justicia. O a lo que ésta decida jugar. Ahora decidió cerrar la causa por la criptoestafa Libra, que tenía al Presidente como protagonista. La rueda de la fortuna argentina tiene una persistencia singular: cambian los gobiernos, pero algunos nombres permanecen en los expedientes decisivos. En 2009, Eduardo Taiano no apeló el sobreseimiento de Néstor y Cristina Kirchner por enriquecimiento ilícito. Ahora fue quien pidió el sobreseimiento de Javier y Karina Milei en la causa Libra. 

Mientras Cristina afronta el juicio por Hotesur-Los Sauces desde su prisión domiciliaria, los hermanos que llegaron al poder denunciando a la casta obtienen el cierre de su causa a instancias de aquel mismo fiscal. La coincidencia deja una ironía política difícil de esquivar: la prometida ruptura con el pasado también encuentra respuestas favorables entre sus viejos protagonistas. 

En contraste, el procesamiento de José Luis Espert por presunto lavado de dinero, con un embargo de mil millones de pesos y la prohibición de salir del país, agrega otra fractura al discurso de superioridad moral del oficialismo. La investigación sobre los 200.000 dólares recibidos de una firma vinculada a Fred Machado obliga a discutir los vínculos y el financiamiento de quienes hicieron de la denuncia contra la corrupción una credencial política. 

El Gobierno puede celebrar un sobreseimiento y defenderse en cada expediente; lo que resulta cada vez más difícil es sostener que su sola llegada al poder inauguró una época de transparencia. La honestidad exige explicaciones, controles y rendición de cuentas. Ninguna consigna electoral los reemplaza. 

Passalacqua prefiere tomar distancia de esos movimientos y concentrar atención en el escenario misionero, donde también hay un reacomodamiento después de su decisión de romper con la estructura renovadora camuflada en Encuentro Misionero, el espacio creado por Carlos Rovira, que duró lo que un suspiro. 

El reordenamiento no es simétrico. Tomó por sorpresa a los neo oficialistas (no confundir con los Neo) y también a los opositores. 

En la Legislatura se mimetizan los segundos. Este jueves hubo una extraña coincidencia enfocada en la “inseguridad”, con consignas y frases que no encajan con la cotidianeidad misionera y son mucho más plausibles en otras agendas. La libertaria Samantha Steckler se quejó porque la Justicia no tenía “planificación”. Acto seguido Adrián Núñez, potencial candidato libertario, presentó un paquete que combina intervención provincial contra el narcomenudeo, persecución del dinero de las organizaciones y nuevas herramientas de vigilancia y respuesta policial. Hay una lógica atendible en su planteo: detener al vendedor pierde eficacia si la organización conserva los recursos para reemplazarlo y seguir operando. También resulta razonable proteger a quien denuncia. Pero la discusión exige algo más que una enumeración de instrumentos: asumir investigaciones sobre la venta de drogas en los barrios supone dotar a fiscales, juzgados y policías de presupuesto, personal y capacidad técnica. La cercanía de la Justicia puede ser una ventaja; convertirla en resultados requiere explicar con qué recursos se sostendrá esa responsabilidad, al mismo tiempo que se cuestiona los recursos y la efectividad del Poder Judicial. 

Hubo más coincidencias llamativas. Núñez propuso sumar las pistolas Taser para derribar a “violentos”. Walter Ríos propuso convertir a los policías en propietarios del arma de servicio y Ramón Amarilla denunció -sin pruebas a mano- zonas liberadas por la propia fuerza que integró, sospecha compartida por Cristian Castro, quien apuntó a asesinatos cometidos por “sicarios” de la frontera. 

La simultaneidad muestra una forma compartida de disputar la agenda de seguridad: nuevas armas, mayores atribuciones y acusaciones de enorme gravedad. Cada iniciativa, sin embargo, debe responder una pregunta que la contundencia del discurso suele desplazar: qué mejora concreta ofrece y cómo se comprobará su eficacia. Los controles previstos para las Taser merecen ser examinados; la pretensión de que un policía cuide mejor su arma porque la paga de su bolsillo carece, en lo expuesto, de una demostración equivalente.

Hay una contradicción difícil de justificar en reclamar un Estado más eficaz contra el delito mientras se propone descontar del salario policial el equipamiento necesario para combatirlo y se mutilan recursos para las fuerzas o inversión en el Poder Judicial. La seguridad pública no mejora por transformar un arma reglamentaria en patrimonio privado, ni la denuncia de connivencia policial adquiere sustento por pronunciarse desde una banca. 

La agenda desenfocada de la realidad cotidiana cerró la noche con el reclamo opositor para extender las sesiones de la Legislatura, como si se fuera la vida en cada jueves.  “Algunos quieren más vidriera”, cruzó Anazul Centeno al rechazar el tratamiento sobre tablas de una iniciativa vinculada con la cantidad de sesiones. Sostuvo que la consigna de “trabajar más” instala una sospecha sobre quienes no acompañan la propuesta, como si discrepar con ella expresara una resistencia a cumplir sus responsabilidades. Reivindicó el respeto a la Constitución provincial y recordó que la actividad de los diputados continúa después de que se levanta cada sesión. Está claro que para la oposición cada jueves se convierte en una vidriera de reclamos de “preferencia”, pedidos de informes y acusaciones o sospechas basadas únicamente en un recorte periodístico. Eso no es mejor representación, sino una propaladora a bajo costo de intereses propios. 

En contraste, Passalacqua recomienda al bloque propio caminar con mesura. Sabe que el camino hacia las elecciones estará marcado por los embates de una oposición con un modo de hacer ruidoso. A Milei le sirvió. Sus acólitos creen que pueden sacar provecho de la repetición. Será ese el principal contraste en tiempos de campaña.

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