Las importaciones, por el aire: 44,6% arriba del promedio de Macri y 52% por encima del de Alberto
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La apertura importadora está modificando la composición del mercado argentino. En agosto ingresaron al país bienes de consumo por USD 941 millones, una cifra que, aun cuando resultó inferior a la del mismo mes de 2025, se mantiene muy por encima de los registros promedio de las administraciones anteriores.
El dato surge del último informe del Instituto Argentina Grande (IAG), elaborado sobre las estadísticas del Intercambio Comercial Argentino del INDEC. Según sus cálculos, durante la presidencia de Mauricio Macri las importaciones de bienes de consumo promediaron USD 651 millones mensuales, mientras que durante la gestión de Alberto Fernández alcanzaron USD 619 millones.
Los USD 941 millones de agosto de 2026 se ubican así 44,6% por encima del promedio del macrismo y 52% por encima del correspondiente al gobierno de Alberto Fernández. El promedio mensual de la administración de Javier Milei alcanza, según el IAG, aproximadamente USD 803/804 millones, pero la cifra se eleva a USD 947 millones mensuales cuando se consideran los últimos doce meses, señal de que el salto se concentró especialmente en la etapa más reciente.
La dimensión del cambio se observa también en la comparación con 2025. Ese año ya había terminado con un récord: las importaciones de bienes de consumo sumaron USD 11.401 millones, 54% más que en 2024, según un informe previo del propio IAG elaborado a partir de los registros oficiales.
La cifra de USD 941 millones no significa que las compras de bienes de consumo hayan aumentado en agosto respecto del mismo mes del año anterior.
Por el contrario, el informe oficial del INDEC muestra que el valor importado de bienes de consumo cayó 5,1% interanual, mientras que las cantidades ingresadas disminuyeron 12,5%. Es decir, agosto exhibió un nivel históricamente alto cuando se lo compara con los promedios de años anteriores, pero estuvo por debajo del excepcional nivel alcanzado un año atrás.
Esta distinción resulta central: la expansión importadora de bienes finales no comenzó en agosto, sino que responde a un proceso acumulado durante los últimos años, con una fuerte aceleración desde 2025.
De hecho, un análisis de las importaciones del primer semestre de 2026 determinó que los bienes de consumo representaron 15,1% de todas las importaciones argentinas, la participación más alta para una primera mitad de año desde 2004. Entre el primer semestre de 2023 y el mismo período de 2026, las compras externas crecieron 109,2% en electrodomésticos, baterías y lámparas; 86,3% en prendas de vestir; 67,6% en motos, bicicletas y otros equipos de transporte; y 51,9% en productos alimenticios.
Apertura importadora con una industria que vuelve a caer
El fenómeno adquiere otra dimensión cuando se lo cruza con la evolución de la actividad productiva.
El IAG sostiene que la apertura comercial, combinada con el nivel del tipo de cambio, incrementó la competencia de productos terminados importados en momentos en que la industria argentina todavía se encuentra por debajo de sus niveles de 2023. El instituto estima esa brecha en torno al 11%.
Los últimos datos oficiales confirman, independientemente de esa estimación, un nuevo deterioro manufacturero: en julio, el Índice de Producción Industrial manufacturero cayó 5% interanual. Además, la utilización de la capacidad instalada se ubicó en apenas 58,2%, ligeramente por debajo del 58,4% de julio de 2025.
El avance de las importaciones de bienes finales ocurre además en un momento de marcado debilitamiento de la actividad interna.
En julio, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) se desplomó 2,9% respecto de junio en términos desestacionalizados y cayó 1,4% interanual. Fue uno de los retrocesos mensuales más pronunciados de las últimas décadas fuera de episodios extraordinarios como la pandemia.
La caída tampoco fue homogénea. El comercio retrocedió 5,1% interanual, la industria manufacturera 4,6%, la construcción 3,3% y la intermediación financiera 3%. En sentido contrario, pesca avanzó 424,5%, explotación de minas y canteras 8,4% y agricultura, ganadería, caza y silvicultura 0,7%.
El mapa revela una economía que se mueve a velocidades diferentes: los sectores asociados a recursos naturales y exportaciones muestran mayor dinamismo, mientras buena parte de las actividades vinculadas al mercado interno y al empleo intensivo atraviesan un escenario contractivo.
La debilidad también aparece en el consumo. Las ventas de los supermercados medidas a precios constantes cayeron 2,1% interanual en julio y 0,7% frente a junio, mientras que el acumulado de los primeros siete meses muestra una contracción real de 2,7%.
En ese escenario, el salto estructural de las importaciones de bienes de consumo adquiere una relevancia que excede la balanza comercial. La discusión pasa por qué tipo de bienes importa la Argentina, qué sectores locales compiten con esos productos y cuánto del superávit externo generado por energía, agro y minería convive con una pérdida de actividad en ramas industriales orientadas al mercado doméstico.
