Misiones pasó de la resistencia relativa al fuerte deterioro del tejido empresarial
|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
El nuevo dato oficial de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) sobre la cantidad de empresas empleadoras no mostró cambios en la dinámica nacional. Por el contrario, ratificó un proceso de destrucción de firmas que se prolonga en el tiempo. En todo el país se contabilizaron 475.822 empresas empleadoras, un 3,1% menos que en julio de 2025 (-15.350 firmas, con 29 meses consecutivos de bajas); una caída mensual del 0,2% (-928 firmas, con dieciocho meses de descensos en esa comparación) y una contracción del 6,3% respecto del inicio de la gestión libertaria (-32.026 firmas).
Por sectores de actividad, en julio hubo algunos rubros con subas, aunque fueron minoría: apenas cuatro. Las actividades administrativas encabezaron el crecimiento, con un 2,5%, seguidas por los servicios de asociaciones y servicios personales, con un 2,1%; el suministro de electricidad, con un 1,0%; y la salud humana y los servicios sociales, con un 0,4%. En conjunto, estos sectores explican apenas el 16% del entramado empresarial y aportaron solo 1.294 firmas.
Por el contrario, las otras catorce actividades, que representan el 84% del total de firmas del país, registraron caídas de distinta intensidad y perdieron, en conjunto, 16.644 empresas. De ese modo, el saldo neto fue de -15.350 firmas respecto de igual mes de 2025.
Pero dentro del conjunto de rubros en retroceso aparece lo que quizás sea el dato más grave: los tres sectores de mayor peso en cantidad de empresas registran caídas significativas. El comercio representa el 29,5% del entramado empresarial y retrocede un 4,4%; el agro, que explica el 10,7%, cae un 2,3%; y la industria manufacturera, que concentra el 9,5% de las firmas, registra una baja del 5,5%. Solo en estos tres sectores, la pérdida alcanza las 10.208 empresas en la comparación interanual.
Si se observa una comparación de mayor plazo, tomando noviembre de 2023 como referencia para analizar la evolución del indicador durante la gestión libertaria, los resultados son todavía más negativos. Hay sectores que presentan caídas de dos dígitos, como los servicios de transporte y almacenamiento (-17,8%) y los servicios inmobiliarios (-14,2%), que en conjunto explican la pérdida de 11.266 firmas.
A ellos se suman otros rubros con descensos relativos menores, pero con un impacto absoluto más fuerte debido a su tamaño: el agro cae un 4,7%; el comercio, un 6,1%; y la industria, un 8,7%. Entre estos tres sectores se perdieron 15.959 firmas, equivalentes al 50% del total.
Más allá de estos resultados, hay una situación particular. Si bien la caída de empresas a nivel nacional comenzó a principios de 2024 y nunca logró revertirse, lo que vuelve aún más negativo el panorama es su dinámica.
La contracción interanual se aceleró sistemáticamente entre marzo y diciembre de 2024, hasta alcanzar el 2,6% al cierre de ese año. Sin embargo, durante el primer semestre de 2025 se observó cierta desaceleración. A nivel mensual hubo algunos intentos de recuperación que moderaron la caída interanual, hasta llegar al 1,1% en junio de ese año. Esa evolución permitía pensar que, quizás, ya se había tocado un piso.
Pero a partir de julio de 2025 comenzó un nuevo proceso de aceleración de la caída, que llevó la contracción interanual por encima del 3,0%. Esto, sumado a la dinámica actual de descensos mensuales, indica que el piso todavía no se encontró.
En este contexto, las provincias no escapan a la tendencia general, aunque los impactos son más profundos en algunos territorios que en otros. Por eso resulta necesario observar particularmente el caso de Misiones y del NEA.
Misiones: una caída que se aceleró por encima del promedio regional
Misiones terminó julio de 2026 con 8.446 empresas empleadoras, según los registros oficiales. Son un 8,7% menos que en julio de 2025 (-804 firmas) y un 10,9% menos que en noviembre de 2023 (-1.034 firmas).
Por su parte, el NEA exhibió una caída interanual del 6,2% en julio (-1.733 firmas) y una contracción del 11,7% respecto de noviembre de 2023 (-3.456 firmas).
A simple vista, puede observarse que Misiones registra una caída más intensa en el último año, mientras que el NEA presenta un retroceso mayor si se considera todo el período transcurrido desde el inicio de la gestión de Javier Milei. Esto lleva a preguntarse cuál fue el nivel de aceleración que experimentó Misiones en el último tiempo para llegar a ese resultado.
En 2024, Misiones mostró una caída acumulada anual del 3,4%, frente al 3,5% de la región. Exhibió, por lo tanto, un comportamiento muy similar al promedio del NEA: sufrió prácticamente la misma contracción.
Hacia 2025, la baja acumulada promedio misionera fue del 2,7%, inferior al promedio regional del 3,1%. Esto indica que Misiones mostró cierta recuperación, entendida como una desaceleración de la caída y no como un crecimiento, en parte explicada por la baja base de comparación que había dejado 2024.
Sin embargo, el gran cambio llegó en 2026. El promedio acumulado entre enero y julio muestra una baja del 7,5% en Misiones, casi tres veces mayor que la registrada en 2025 y muy por encima del promedio regional del 5,8%.
Es decir, el optimismo del año pasado se evaporó rápidamente y la caída de empresas se aceleró con notable intensidad.
Observar esta dinámica mes a mes permite comprender mejor el fenómeno.
En 2024, las bajas interanuales se aceleraron desde el 0,4% de febrero hasta el 5,3% de diciembre, luego de haber alcanzado un pico del 5,4% en octubre.
Sin embargo, algunos repuntes mensuales durante 2025 permitieron que aquella caída del 5,3% de diciembre de 2024 se redujera al 0,6% en junio de 2025. Esa evolución dio lugar a pensar que, quizás, lo peor ya había pasado y se había alcanzado un piso.
Pero nada de eso ocurrió.
La caída del 0,6% registrada a mediados de 2025 se profundizó rápidamente hasta llegar al 4,4% en diciembre de ese año. Luego continuó aumentando sistemáticamente, hasta alcanzar el 9,3% en junio de 2026, la mayor contracción interanual mensual de toda la serie histórica.
La leve recuperación mensual de julio permitió moderar la caída interanual al 8,7%, aunque el indicador continúa en niveles muy elevados.
En síntesis, durante 2024 Misiones acompañó la retracción general. Hacia el primer semestre de 2025 mostró un intento de recuperación que resultó efímero y, desde julio de ese año, ingresó en un proceso de retroceso mucho más intenso que el de sus pares regionales.
La dinámica misionera puede resumirse de este modo: resistió más al principio, intentó recomponerse con mayor fuerza que otras provincias y, posteriormente, cayó más rápido y con mayor intensidad que el resto de la región.
Comercio, industria y construcción: los sectores que explican el deterioro
¿Puede la estructura empresarial explicar esta situación?
En el comercio, Misiones presentó una caída interanual del 5,6% en julio de 2024. Para julio de 2025, el indicador había mejorado hasta registrar una suba del 1,3%, es decir, un rebote desde un piso previo. Pero en julio de 2026 volvió a deteriorarse profundamente, con una contracción del 11,5%.
Se trata de un sector que había mostrado cierta resistencia durante los años anteriores, pero que sufrió un fuerte retroceso en 2026.
De punta a punta de la actual gestión nacional, entre noviembre de 2023 y julio de 2026, la caída del comercio misionero alcanza el 15,8%, mientras que en el NEA llega al 15,2%.
En la industria ocurre algo similar. Misiones registró una contracción del 6,1% en 2024, que se moderó al 3,1% en 2025, antes de volver a acelerarse hasta el 9,2% en 2026.
En lo que va de la gestión de Milei, la industria misionera acumula una caída del 15,8%, idéntica a la del comercio. En el NEA, el retroceso industrial alcanza el 14,2%: una contracción también elevada, aunque menos intensa que la de Misiones.
El escenario se repite en la construcción. Después de una brusca caída en 2024 y cierta moderación durante 2025, en 2026 Misiones registra una contracción superior a la regional: 10,2% frente al 7,9% del NEA.
La trayectoria de Misiones muestra que, después de una resistencia inicial relativa, la provincia no logró sostener esa posición cuando las condiciones económicas volvieron a deteriorarse. El resultado es un fuerte debilitamiento de su tejido productivo y comercial.
En ese contexto, la aceleración de las bajas se concentra en actividades de gran peso dentro de la estructura empresarial misionera, como el comercio, la industria manufacturera y la construcción.
La coincidencia de retrocesos en estos sectores sugiere que las dificultades no responden a un problema aislado, sino a una contracción que alcanza simultáneamente a actividades vinculadas con el consumo, la producción y la inversión.
Cuando estos segmentos pierden empresas al mismo tiempo, se debilitan distintas fuentes de actividad económica y se reduce la capacidad del entramado local para amortiguar nuevos shocks.
Así, Misiones atraviesa un 2026 todavía más adverso, dentro de un contexto nacional que ya era desfavorable, después de haber mostrado una resistencia relativa durante 2025.
La provincia no quedó al margen de la crisis general de las empresas empleadoras, pero su trayectoria reciente revela un agravamiento propio: la mejora comparativa del año pasado no se tradujo en una recuperación sostenible y dio paso a una caída que hoy supera la registrada en el NEA.
