Milei en Nueva York: “Si nuestro gobierno es reelecto, 2028 será el mejor año económico de la historia”
El presidente lanzó la frase ante empresarios e inversores en The Economic Club of New York. Vinculó una eventual reelección con un fuerte crecimiento y destacó energía, minería e inversiones. Proyectó un 2028 de fuerte expansión y puso a Vaca Muerta, minería e IA en el centro de su apuesta económica
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El presidente Javier Milei utilizó su exposición ante The Economic Club of New York para presentar a inversores y referentes financieros una hoja de ruta que combina superávit fiscal, apertura comercial, grandes inversiones y desregulación. Su principal apuesta fue hacia adelante: sostuvo que, si su gobierno es reelegido en 2027, 2028 será “el mejor año económico de la historia de la Argentina”. El discurso funcionó así como balance de gestión, presentación de oportunidades de inversión y mensaje político de cara al próximo ciclo electoral.
Crecimiento, inflación y la disputa por los resultados
Milei sostuvo ante la audiencia neoyorquina que Argentina acumula 27 meses de crecimiento y que 13 de los 15 sectores relevados por el Estimador Mensual de Actividad Económica se encuentran en expansión. También afirmó que el país crece a un ritmo muy superior a su promedio histórico y que el PBI per cápita ya superó el máximo registrado antes del período 2011-2023.
Los datos oficiales muestran una recuperación de la actividad, aunque con una dinámica menos lineal que la presentada en el discurso. El INDEC informó que el PBI creció 2% interanual durante el segundo trimestre de 2026, mientras que en la comparación desestacionalizada contra el primer trimestre registró una caída de 0,6%. La tendencia-ciclo, en cambio, mostró una variación positiva de 0,8%. En junio, el EMAE avanzó 0,8% interanual.
La diferencia entre ambas lecturas resulta relevante para entender el mensaje económico. El Gobierno pone el foco en la continuidad de la expansión interanual y en la comparación con los niveles previos a su gestión, mientras que los indicadores de corto plazo muestran una economía que todavía atraviesa una transición sectorial desigual. El propio INDEC registra, por ejemplo, una caída interanual de 5% en la producción industrial manufacturera de julio y bajas en las ventas de supermercados y autoservicios mayoristas durante el mismo período.
En materia nominal, el Presidente destacó la reducción de la inflación y del riesgo país como parte de una secuencia que, según su explicación, comienza con el equilibrio fiscal, continúa con una menor necesidad de financiamiento del Estado y termina reduciendo el costo del crédito para el sector privado. El argumento constituye uno de los ejes centrales de su programa: primero estabilizar las cuentas públicas, después reducir impuestos y regulaciones y, finalmente, ampliar el espacio para la inversión privada.
RIGI, energía y minería como plataforma exportadora
El segundo gran eje de la presentación fue la inversión. Milei afirmó que el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, RIGI, ya tiene más de US$45.000 millones aprobados y otros proyectos por montos muy superiores en evaluación. El Gobierno viene utilizando el régimen como una herramienta para atraer capital hacia minería, energía, infraestructura, tecnología y siderurgia.
La existencia de una cartera relevante de proyectos está respaldada por información oficial. En marzo, la Secretaría de Minería había informado seis proyectos mineros aprobados bajo el RIGI y otros 12 en evaluación, por un monto conjunto estimado en US$47.000 millones. Además, durante 2026 continuaron incorporándose proyectos vinculados con litio, cobre, gasoductos y procesamiento de hidrocarburos.
El impacto potencial excede al monto de capital comprometido. El Gobierno busca que esos proyectos generen demanda sobre proveedores locales y cadenas de servicios. De hecho, Economía informó en septiembre que el 86% de lo invertido en los proyectos RIGI correspondía a empresas nacionales y que más de 1.200 proveedores ya estaban vinculados con iniciativas aprobadas.
Vaca Muerta aparece como la pieza energética de esa estrategia. Milei planteó que la Argentina puede pasar de un escenario de restricciones de gas a convertirse en un proveedor relevante de energía para otros mercados. En paralelo, el régimen de inversiones comenzó a canalizar proyectos de transporte y procesamiento: entre ellos, un gasoducto de aproximadamente 480 kilómetros destinado a conectar la producción neuquina con infraestructura para exportación de gas natural licuado.
El Presidente también vinculó la expansión energética con una segunda etapa de industrialización. El ejemplo elegido fue la producción de urea, un fertilizante cuya fabricación utiliza gas natural como insumo. El Gobierno aprobó en septiembre un proyecto RIGI de Fertil Pampa para construir dos plantas de urea y una de amoníaco en Bahía Blanca, utilizando gas de Vaca Muerta.
El razonamiento económico detrás de esta estrategia es directo: convertir recursos naturales competitivos en una plataforma para industrias que demanden energía, infraestructura y acceso a mercados externos. Allí confluyen energía, agroindustria, minería, petroquímica y logística, con la expectativa de aumentar las exportaciones y generar nuevas cadenas de proveedores.
Apertura comercial y reducción de costos
La apertura comercial fue presentada como otra condición necesaria para que esas inversiones encuentren escala. Milei sostuvo que Argentina pasó de una economía con una cobertura muy limitada de acuerdos comerciales a ampliar progresivamente su acceso a mercados internacionales, con la meta de llegar al 80% del producto mundial.
El Presidente vinculó esa política con la necesidad de reducir los costos internos que afectan la competitividad. En particular, destacó la infraestructura vial y ferroviaria. El proceso de concesiones de rutas nacionales ya contempla más de 9.000 kilómetros bajo esquemas de operación y mantenimiento privados. La Etapa III, adjudicada en agosto, incorporó más de 3.900 kilómetros y llevó el proceso hacia una cobertura superior a los 9.000 kilómetros de rutas estratégicas.
La cuestión logística adquiere especial importancia para una economía que busca exportar más recursos y productos industriales. La distancia entre el yacimiento o establecimiento productivo y el puerto puede convertirse en un costo determinante para la competitividad. Por eso, la estrategia de Vaca Muerta, minería y agroindustria depende no solamente del capital disponible sino también de rutas, ferrocarriles, gasoductos, oleoductos, puertos y energía confiable.
Inteligencia artificial: energía, minerales y talento
La otra apuesta de largo plazo presentada en Nueva York fue la inteligencia artificial. Milei sostuvo que Argentina no debería establecer una regulación preventiva específica sobre una tecnología que todavía se encuentra en desarrollo y propuso construir un marco jurídico orientado a atraer empresas, capital y talento.
Su argumento económico parte de una ventaja particular: la IA necesita grandes cantidades de energía para centros de datos y requiere infraestructura, minerales críticos y profesionales especializados. En su lectura, Argentina puede combinar Vaca Muerta, litio, cobre, disponibilidad territorial y capital humano para integrarse en distintos eslabones de esa cadena.
El planteo también incluye cambios en las reglas societarias y un esquema de responsabilidad limitada para empresas que operen con agentes de inteligencia artificial. La intención declarada es reducir la incertidumbre jurídica y aumentar los incentivos para inversiones de largo plazo. En términos económicos, la discusión pasa entonces de regular una tecnología emergente a definir qué condiciones institucionales permitirían que una parte de la inversión vinculada con ella se radique en el país.
Milei también afirmó que la proporción de jóvenes argentinos que quería emigrar cayó del 70% en 2023 al 27% en 2025. Esa cifra fue utilizada para reforzar otro argumento: que la estabilización económica puede modificar la relación entre talento y territorio. El Gobierno busca que profesionales que históricamente buscaron oportunidades en el exterior encuentren incentivos para permanecer o regresar al país.
Discurso del Presidente Javier Milei en The Economic Club de Nueva York. pic.twitter.com/iwLcPijTfg
— Oficina del Presidente (@OPRArgentina) September 24, 2026
El punto social: crecimiento, empleo y pobreza
El discurso también buscó trasladar los resultados macroeconómicos a la vida cotidiana. Milei atribuyó a su gestión una reducción de 28 puntos porcentuales de la pobreza, una caída de la indigencia y una disminución de la pobreza infantil, además de afirmar que 14 millones de personas dejaron de ser pobres.
Las últimas cifras oficiales disponibles de INDEC permiten verificar una parte de esa trayectoria, aunque no sostienen por sí solas todas las cifras expuestas en Nueva York. Para el segundo semestre de 2025, el organismo registró una pobreza de 28,2% de las personas y una indigencia de 6,3% en los 31 aglomerados urbanos relevados por la EPH. En el primer semestre de 2025, esos valores habían sido de 31,6% y 6,9%, respectivamente.
El dato difundido este jueves por el INDEC del primer semestre del 2026 muestra que la pobreza volvió a crecer, ya alcanza al 32,3% de los argentinos. Unas 1,2 millones de personas se incorporaron al universo de la pobreza en apenas seis meses.
En el mercado laboral, el dato más reciente del INDEC disponible al momento del discurso ubicó la tasa de desocupación en 7,9% durante el segundo trimestre de 2026. El Presidente, en cambio, habló de la creación de unos 500.000 puestos de trabajo y sostuvo que el desempleo se mantuvo estable. La diferencia entre ambos enfoques vuelve a marcar uno de los principales desafíos del programa: determinar cuánto del crecimiento se traduce en empleo formal, salarios reales y mejoras sostenibles en las condiciones de vida.
El riesgo político como parte de la ecuación económica
Hacia el final de su exposición, Milei abandonó el terreno estrictamente económico y vinculó la estabilidad futura con el escenario político argentino. Sostuvo que el principal riesgo para la continuidad del programa será la posibilidad de maniobras desestabilizadoras por parte de la oposición y presentó una posición de reservas, acuerdos financieros y flujo de divisas como respaldo frente a ese escenario.
Ese tramo del discurso tiene una función específica ante los inversores: asociar la continuidad del programa económico con la capacidad política de sostener las reformas. El Presidente presentó la elección de 2027 como un punto de inflexión y afirmó que una eventual reelección permitiría consolidar el cambio de modelo durante 2028.
La dimensión electoral no fue secundaria. La promesa de un 2028 excepcional estuvo desde el comienzo de la exposición y funcionó como horizonte para explicar por qué, según Milei, los inversores deberían anticiparse al ciclo de expansión que proyecta. La afirmación es una proyección política y económica del Presidente, no un resultado que pueda considerarse establecido.
La apuesta que quedó planteada en Nueva York es, en definitiva, una transformación de la matriz de crecimiento: menos dependencia del mercado interno protegido, mayor integración comercial, inversiones de gran escala y especialización en energía, alimentos, minerales e industrias asociadas a la nueva economía tecnológica. El desafío consiste en que ese cambio de composición se traduzca en productividad, empleo, salarios, proveedores locales y una mayor capacidad exportadora.
La Argentina ya muestra señales objetivas de recuperación en actividad, inversión y estabilización respecto de los niveles críticos de 2023, pero los datos también muestran una economía con sectores que todavía presentan retrocesos y un mercado laboral cuya mejora no puede medirse únicamente por el crecimiento agregado. El resultado social de la estrategia dependerá, en última instancia, de la capacidad de transformar los grandes proyectos de capital intensivo en una expansión más amplia de oportunidades productivas.
