¿Mejora o espejismo? Leve respiro para las cajas provinciales
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Septiembre dejó el mejor titular del trimestre para los gobernadores. Las provincias y CABA recibieron $7,08 billones por transferencias automáticas, un 4,2% más que un año atrás en términos reales, y las 24 jurisdicciones mostraron subas, Misiones entre ellas, con una mejora del 4,4%.
Para el conjunto de los gobiernos subnacionales, esto implicó una recuperación real de unos $283.246 millones respecto de septiembre de 2025; para Misiones, el incremento fue de aproximadamente $9.578 millones. El dato, visto aisladamente, es positivo. El problema aparece cuando se intenta determinar si detrás de esta mejora hay una recuperación genuina y sostenible de los recursos provinciales o apenas un alivio explicado por factores puntuales.
La recaudación nacional acompañó la mejora: alcanzó los $21,36 billones, con un crecimiento real del 3,7% interanual. Pero para las provincias la pregunta relevante no es solamente cuánto recaudó Nación, sino qué impuestos explicaron ese resultado y, fundamentalmente, cuánto de esa recaudación se transforma efectivamente en recursos coparticipables.
Ahí aparece la principal diferencia entre una buena noticia fiscal y una eventual señal de cambio de tendencia. No todo lo que recauda la Nación llega a las provincias, y septiembre volvió a mostrar con bastante claridad esa diferencia.
La recaudación nacional creció en septiembre con dos grandes motores: Ganancias y derechos de exportación. El problema para las provincias es que el segundo no forma parte de la masa coparticipable. Las retenciones fueron uno de los tributos de mejor desempeño, pero ese crecimiento quedó en las arcas nacionales.
En cambio, dentro de los impuestos que sí alimentan la coparticipación, el comportamiento fue mucho más heterogéneo: Ganancias creció 22,1% real, mientras que el IVA cayó 6,0%. Y la combinación de ambos resulta especialmente relevante porque explica la mayor parte de los recursos que se distribuyen automáticamente entre Nación, provincias y CABA.
Esto obliga a mirar con cuidado el salto de Ganancias. El crecimiento interanual de septiembre está fuertemente condicionado por un efecto de calendario. La RG 5890/2026 estableció para el 24 de septiembre el vencimiento del primer anticipo de Ganancias de personas humanas correspondiente al ejercicio 2026, mientras que en 2025 ese pago había operado en agosto. Por lo tanto, parte importante del extraordinario crecimiento observado en septiembre no representa necesariamente una aceleración equivalente de la capacidad tributaria, sino el desplazamiento de un pago entre meses. Es una diferencia fundamental: mejora la recaudación del mes y, por esa vía, los recursos coparticipables, pero no necesariamente implica que exista un nuevo nivel estructural de ingresos que pueda proyectarse hacia octubre y los meses siguientes.
El IVA cuenta una historia diferente. Su caída real del 6,0% interanual constituye probablemente la señal más relevante para evaluar el comportamiento de fondo de la recaudación coparticipable. Se trata de un impuesto estrechamente vinculado con el nivel de consumo y, por lo tanto, con el movimiento de la actividad económica. Que vuelva a mostrar una variación negativa implica que la mejora de los recursos provinciales no está siendo acompañada por una recuperación sostenida de su principal indicador tributario asociado al consumo. Más aún, septiembre marcó el undécimo mes consecutivo de caída real del IVA. Es decir, mientras Ganancias aportó un impulso extraordinario a la coparticipación, el impuesto que mejor permite observar el pulso de la demanda interna continuó mostrando debilidad.
Algo similar ocurre con otros componentes de la recaudación. Los recursos provenientes de Combustibles crecieron 14,6% real, pero el resultado está vinculado en buena medida con la actualización del componente impositivo y no necesariamente con un aumento equivalente del consumo de combustibles. En Monotributo también hubo una mejora, explicada en parte por actualizaciones de los parámetros y del impuesto. Son incrementos que fortalecen la recaudación, pero que no permiten por sí mismos concluir que exista una expansión robusta de la actividad económica. Por eso, septiembre puede ser definido como un buen mes desde el punto de vista contable para las provincias, pero bastante más moderado si se intenta utilizarlo como evidencia de una recuperación económica de fondo.
La diferencia entre una mejora mensual y un cambio de tendencia aparece todavía con mayor claridad cuando se observa el acumulado. Entre enero y septiembre, las provincias y CABA recibieron $58,09 billones en transferencias automáticas, un 0,6% real menos que durante el mismo período de 2025. En valores de hoy, la pérdida acumulada equivale a unos $383.752 millones. Es cierto que la situación mejoró respecto de los primeros meses del año: la caída llegó a ubicarse cerca del 6% real durante el primer cuatrimestre y desde entonces comenzó una recuperación. Pero esa recuperación no fue lineal ni estuvo sostenida por una expansión generalizada de los principales impuestos coparticipables.
De hecho, una parte importante de la reducción del rojo acumulado se explica por meses en los que Ganancias tuvo un comportamiento extraordinario por cuestiones de calendario. Mayo (pago de ganancias de sociedades), julio (por el ingreso de saldos postergados desde junio) y ahora septiembre (por el anticipo desplazado desde agosto) aportaron impulsos que no necesariamente se repetirán con la misma intensidad. En los meses en los que ese factor no estuvo presente, el panorama fue bastante menos favorable: abril registró una caída real del 3,3% y agosto prácticamente no mostró crecimiento, con una variación de 0,0%. La película, por lo tanto, es bastante menos contundente que la fotografía de septiembre.
Además, la comparación histórica muestra que todavía existe una brecha importante. El acumulado enero-septiembre de 2026 permanece 11,0% por debajo del mismo período de 2023 y 12,0% por debajo de 2022. Apenas supera, en términos reales, al 2024, el año en que se concentró el mayor ajuste fiscal sobre las provincias, con una diferencia de apenas 1,8%. Es decir, la recuperación reciente permitió salir parcialmente del piso, pero no devolver a las jurisdicciones a niveles de recursos comparables con los años previos.
Y existe un segundo problema que la mejora de septiembre no resuelve: las transferencias no automáticas. Mientras los recursos automáticos mostraron una recuperación interanual, las transferencias discrecionales cayeron 27% real en septiembre y acumulan una contracción del 60% en lo que va del año. Esto modifica sustancialmente el cuadro fiscal provincial. Las provincias no solamente reciben menos recursos discrecionales que en años anteriores, sino que la caída acumulada las coloca incluso por debajo de los niveles de 2024, cuando se produjo el mayor ajuste sobre las transferencias nacionales. En otras palabras, el alivio de la coparticipación llega en un contexto en el que el segundo canal de financiamiento proveniente de Nación permanece fuertemente restringido.
El resultado es una situación fiscal algo menos negativa, pero todavía lejos de una recuperación. Septiembre permitió a las provincias respirar después de varios meses de deterioro y confirma que el piso de la caída de recursos automáticos podría haber quedado atrás. Sin embargo, todavía no aparecen señales suficientes para hablar de un cambio estructural: el IVA continúa retrocediendo, buena parte del impulso de Ganancias responde a efectos de calendario, las transferencias no automáticas siguen en mínimos y el acumulado anual todavía permanece por debajo de 2025 y muy por debajo de los niveles de 2022 y 2023.
Por eso, más que un cambio de tendencia, septiembre parece haber sido un intervalo de alivio dentro de una situación fiscal todavía restrictiva. La verdadera prueba llegará en los próximos meses, cuando desaparezcan los efectos extraordinarios que empujaron Ganancias y quede más expuesto el comportamiento de los impuestos vinculados a la actividad interna. Si el IVA comienza a recuperarse y la masa coparticipable mantiene tasas positivas aun sin el auxilio de vencimientos desplazados, entonces sí habrá argumentos para hablar de una recuperación de los ingresos provinciales. Por ahora, las cajas subnacionales tienen un poco más de aire, pero todavía no recuperaron el oxígeno perdido.
