Caputo ratificó el vínculo con Estados Unidos y defendió la continuidad del programa económico de Milei
Caputo descartó cambios en el vínculo con Estados Unidos y defendió el programa económico de Milei, el esquema cambiario y la baja de costos
El ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que el resultado de las elecciones legislativas en Estados Unidos no modificará la relación bilateral con la Argentina y sostuvo que el Gobierno trabaja para no depender del respaldo financiero de la administración de Donald Trump durante el próximo año. En una exposición organizada por la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), el funcionario también defendió el esquema cambiario, anticipó una reducción de costos logísticos mediante concesiones viales y reivindicó el liderazgo de Javier Milei como garantía de continuidad del rumbo económico.
“Para la Argentina no cambia nada. Era un resultado esperado. Yo ya lo hablé con el Tesoro de los Estados Unidos en el G20. No va a cambiar esencialmente la relación”, afirmó Caputo. La declaración buscó transmitir previsibilidad frente al nuevo escenario político estadounidense y despejar dudas sobre la continuidad del vínculo financiero y diplomático entre ambos países.
El ministro reiteró que la estrategia oficial apunta a fortalecer las condiciones internas para reducir la dependencia de eventuales apoyos externos. En ese sentido, sostuvo que los fundamentos de la economía argentina son sólidos y que el Gobierno está preparado para enfrentar posibles episodios de presión cambiaria. “Si vienen, les vamos a tener que pegar otro cascotazo”, advirtió al referirse a quienes podrían apostar contra el peso.
Caputo recordó que durante 2025 el Banco Central obtuvo alrededor de 2.000 millones de dólares a partir de operaciones de mercado que, según su interpretación, buscaron apostar contra la moneda argentina. Consideró que esos recursos podrían haber tenido un destino más productivo si se hubieran canalizado hacia la inversión. También destacó que el Gobierno compró 16.000 millones de dólares sin emitir pesos y mencionó el swap con Estados Unidos como parte de los instrumentos disponibles para respaldar la estrategia financiera.
“Es evidente que hay un programa detrás que es cada vez más sólido”, sostuvo. La afirmación se inscribe en la defensa oficial de un esquema que busca combinar equilibrio fiscal, estabilidad monetaria y acumulación de reservas. Sin embargo, la consolidación de esas variables y su capacidad para reducir la vulnerabilidad externa seguirán siendo aspectos centrales para evaluar la sostenibilidad del programa.
En materia cambiaria, Caputo volvió a rechazar que el tipo de cambio esté atrasado y sostuvo que su incidencia sobre la competitividad es menor que la de otros componentes de la estructura de costos. Para el ministro, el problema principal de las empresas no reside en el valor del dólar, sino en el costo financiero y las dificultades de acceso al crédito.
Como ejemplo, mencionó que una pequeña y mediana empresa puede afrontar tasas de financiamiento cercanas al 80%, frente a un nivel de referencia del 25%. Según su planteo, reducir ese costo a un rango de entre 35% y 40% tendría un efecto sobre la competitividad equivalente a elevar el tipo de cambio hasta los 2.100 pesos. La comparación expone la importancia que el equipo económico asigna a la normalización del crédito como condición para mejorar la capacidad productiva sin recurrir a una modificación cambiaria.
El funcionario también vinculó el tipo de cambio real con el conjunto de la política económica. Lo definió como una variable endógena, condicionada por la situación fiscal y monetaria, y sostuvo que los niveles récord de exportaciones respaldan la posición oficial sobre la competitividad cambiaria. “Cada vez habrá más incentivos para que cada vez haya más dólares”, afirmó.
Otro de los factores que identificó como relevantes para la estructura de costos fue la logística. Caputo anticipó que el proceso de concesiones viales que impulsa el Gobierno podría generar una reducción de entre el 10% y el 30% en los costos asociados a la infraestructura de transporte, una vez completado. La expectativa oficial es que una mayor participación privada en la gestión de las rutas contribuya a mejorar las condiciones de circulación y transporte de mercancías.
La reducción de costos financieros y logísticos constituye un punto sensible para las pequeñas y medianas empresas, en particular para aquellas que compiten en mercados externos o dependen de insumos y transporte para sostener sus márgenes. La materialización de esas mejoras dependerá tanto de las condiciones de financiamiento como de la ejecución de las concesiones y de su impacto efectivo sobre las tarifas y la calidad de los servicios.
En relación con el crédito, Caputo sostuvo que la falta de expansión del financiamiento no responde a una escasez de liquidez, sino a la incertidumbre política y al nivel de morosidad. De esa manera, discrepó con el diagnóstico atribuido al economista Ricardo Arriazu. La evolución de los préstamos al sector privado será una variable relevante para determinar si la estabilidad macroeconómica logra traducirse en una recuperación de la inversión y el consumo.
El ministro también expresó una visión crítica sobre los fundamentos económicos de los países desarrollados y consideró que algunas economías emergentes muestran actualmente mayor ortodoxia fiscal y monetaria que las centrales. En ese marco, relativizó el impacto inmediato del resultado electoral estadounidense sobre los mercados y señaló que las expectativas suelen anticipar los acontecimientos políticos. Como ejemplo, mencionó la suba del S&P 500 registrada durante la jornada posterior a los comicios.
Pero la exposición de FIEL no se limitó a las variables económicas. Caputo incorporó una defensa explícita del liderazgo presidencial y de la continuidad política del programa. Al referirse a las discusiones sobre posibles alternativas de conducción para el futuro, sostuvo que no hay dirigentes en condiciones de reemplazar a Javier Milei y cuestionó la idea de que acceder a la Presidencia sea una tarea que pueda reproducirse con facilidad.
“Cualquiera cree que puede ser presidente porque Javier llegó a presidente. Entonces, cualquiera cree que ahora puede venir desde la casa y decir: ‘Yo también llego’”, expresó. Para el ministro, esa percepción subestima las exigencias de conducir el Poder Ejecutivo y, especialmente, la dificultad de sostener decisiones económicas frente a las presiones políticas y sociales.
“Cuando estás en la silla eléctrica del presidente, mantener esa convicción”, señaló al describir el desafío que, según su mirada, enfrenta Milei. Caputo vinculó esa capacidad de persistencia con la continuidad del programa económico y advirtió sobre los riesgos de modificar su orientación. “Se van a comer una curva si creen que alguien puede venir a hacer otra cosa”, afirmó.
El funcionario también cuestionó a economistas que, según su interpretación, comenzaron a revisar sus posiciones y plantean la posibilidad de volver a políticas anteriores. No identificó a los especialistas a los que hacía referencia ni detalló qué medidas incluía bajo esa expresión. Sí utilizó esa discusión para reforzar su argumento de que la estabilidad requiere convicciones y continuidad en la conducción.
“Entonces, no cualquiera lo puede reemplazar. ¿Saben cuántos lo pueden reemplazar? Ninguno. Ninguno”, sostuvo sobre Milei. Y concluyó con una advertencia acerca de la posibilidad de que el país abandone el rumbo actual: “Ojalá no pase”.
Las declaraciones dejan planteados dos planos de la estrategia oficial. En el frente externo, el Gobierno busca transmitir que el vínculo con Estados Unidos no depende exclusivamente del resultado electoral y que la Argentina debe fortalecer sus propios instrumentos financieros. En el plano interno, Caputo presenta la continuidad del programa económico y el liderazgo presidencial como condiciones para sostener la estabilidad.
El desafío será convertir esas definiciones en resultados verificables para la economía real. La acumulación de reservas, la reducción del costo del crédito, la mejora de la infraestructura logística y la recuperación de la inversión serán indicadores centrales para medir si la estabilidad que reivindica el Gobierno puede ampliar las condiciones de producción, empleo y competitividad. La discusión sobre la continuidad política, en tanto, anticipa que la sostenibilidad del programa también estará atravesada por la construcción de consensos y por la capacidad institucional de sostener las decisiones en el tiempo.
