Milei defendió su modelo económico, reconoció una desaceleración y admitió que “la foto es horrible”
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El presidente Javier Milei defendió este jueves el rumbo de su programa económico, aunque reconoció que los indicadores argentinos no evolucionan al ritmo esperado, que la actividad crece menos de lo previsto y que la inflación está bajando más lentamente. En una entrevista con Radio Rivadavia, el mandatario volvió a comparar la situación social actual con la que recibió al asumir y sintetizó su evaluación con una frase: “La foto es horrible, pero la película es la mejor de la historia”.
Durante la conversación, realizada el día de su cumpleaños, Milei sostuvo que la pobreza y la indigencia continúan siendo problemas relevantes, pero afirmó que sus niveles son inferiores a los registrados al inicio de su gestión. Como parte de su argumento, señaló que la pobreza infantil pasó del 70% al 42%, según las cifras que mencionó durante la entrevista, y afirmó que la indigencia descendió desde el 20% a menos del 7%.
El Presidente también sostuvo que la pobreza llegó a ubicarse en el 57% y que actualmente ronda el 32%. El último informe disponible del INDEC para el primer semestre de 2026 registró una tasa de pobreza del 32,3% de las personas en los 31 aglomerados urbanos relevados y una indigencia del 7,5%. La comparación entre períodos requiere considerar que las estadísticas oficiales se calculan para semestres y universos específicos, mientras que algunas de las cifras utilizadas por el mandatario corresponden a estimaciones o referencias distintas.
Inflación, ingresos y consumo: la distancia entre los indicadores y la economía cotidiana
Uno de los momentos centrales de la entrevista fue el intercambio sobre las dificultades de los hogares para llegar a fin de mes. Milei cuestionó los análisis que describen esa situación como un fenómeno generalizado y argumentó que las restricciones de consumo están contempladas en las mediciones de pobreza e indigencia. También señaló que recurrir al crédito puede trasladar las dificultades financieras hacia los meses siguientes.
Sin embargo, ante una pregunta sobre la situación de la clase media, el Presidente reconoció que el aumento de las tarifas y de otros gastos reduce el ingreso disponible. Su explicación fue que ese análisis debe contemplar también el efecto de la desaceleración inflacionaria y el costo que, según su interpretación, tenía el esquema anterior de precios subsidiados, financiado mediante emisión monetaria.
La discusión expuso dos dimensiones distintas de la evolución económica: por un lado, los indicadores agregados de inflación y pobreza; por otro, la capacidad concreta de los ingresos familiares para cubrir alimentos, alquileres, servicios, salud, educación y otros gastos habituales. Una mejora en una variable macroeconómica no implica necesariamente que todos los hogares recuperen al mismo tiempo su poder adquisitivo.
En materia de precios, Milei afirmó que la inflación minorista llevaba tres meses en torno al 2% mensual o por debajo de ese nivel, aunque reconoció que el proceso de desinflación perdió velocidad. El dato oficial más reciente del INDEC disponible al momento de la entrevista mostró una suba del IPC del 1,9% en septiembre, frente al 1,7% de agosto. El Presidente atribuyó parte de la presión sobre los precios mayoristas y minoristas al encarecimiento internacional de la energía y otros productos básicos, en un escenario condicionado, según describió, por los conflictos geopolíticos.
La desaceleración económica también apareció entre los puntos que el mandatario reconoció durante la conversación. Milei afirmó que la actividad está creciendo por debajo de lo esperado y que ese menor dinamismo incide en la demanda de dinero y en la velocidad de reducción de la inflación. Aun así, sostuvo que las reformas implementadas mejoraron las condiciones estructurales de la economía y permitirían una expansión más fuerte cuando se superen las dificultades actuales.
Energía, exportaciones y financiamiento: los pilares de la defensa oficial
Para respaldar su diagnóstico, Milei destacó la evolución del sector energético y de las exportaciones vinculadas con actividades que generan divisas. Afirmó que Argentina pasó de registrar un déficit energético de unos US$ 5.000 millones a alcanzar un superávit superior a los US$ 10.000 millones, y mencionó también el crecimiento de las exportaciones de petróleo, gas, minería y economía del conocimiento.
El Presidente vinculó esos resultados con las reformas regulatorias y con la necesidad de sostener el equilibrio fiscal. Según su planteo, sin la reducción del déficit y los cambios aplicados al sector energético, el país enfrentaría mayores dificultades para financiar sus compromisos externos en un contexto internacional de tasas de interés elevadas.
En relación con el riesgo país y la volatilidad financiera, Milei atribuyó parte de la presión al escenario global, caracterizado por mayores costos de financiamiento y tensiones sobre los precios de la energía. También sostuvo que las compras de divisas realizadas por el Banco Central contribuyeron a moderar las presiones cambiarias. Se trata de la interpretación del Gobierno sobre el comportamiento de los mercados, cuya evolución depende además de factores internos, las expectativas de los inversores y las condiciones de acceso al crédito.
El mandatario afirmó que el programa financiero está cubierto hasta el año próximo, pese a los vencimientos de deuda que estimó en US$ 25.000 millones. En paralelo, proyectó que el desarrollo de sectores exportadores permitirá incrementar el ingreso de divisas y reducir vulnerabilidades externas. Esas perspectivas dependen de la evolución de las inversiones, la producción, los precios internacionales y la concreción de los proyectos anunciados.
Milei anticipó más reformas y vinculó su continuidad con las elecciones de 2027
La entrevista también tuvo un componente político. Milei defendió su gestión en materia fiscal, monetaria y de seguridad, cuestionó al kirchnerismo y sostuvo que no interfiere en las decisiones del Congreso ni de la Justicia. En ese marco, afirmó que su principal rival electoral es su propia gestión y que serán los resultados los que determinen el respaldo ciudadano.
De cara a 2027, el Presidente anticipó que prepara un nuevo paquete de reformas para el caso de obtener un segundo mandato y contar con una composición legislativa más favorable. Sostuvo que, con esas condiciones, podría acelerar los cambios durante los primeros seis meses de una eventual nueva administración. La posibilidad está sujeta al resultado electoral y a la negociación parlamentaria, por lo que constituye un escenario futuro y no una medida ya aprobada.
También rechazó las versiones sobre una posible ruptura con Patricia Bullrich, luego de que la senadora expresara sus aspiraciones presidenciales. Milei afirmó que mantiene una relación de sintonía política con ella y descartó que vaya a competir por fuera de La Libertad Avanza.
En otro tramo, confirmó que el Gobierno continúa trabajando con la hipótesis de una visita del papa a la Argentina en noviembre, aunque no presentó durante la entrevista una confirmación definitiva de la agenda.
El balance de las declaraciones presidenciales deja planteado el principal desafío del programa económico: convertir la estabilización y el crecimiento de los sectores exportadores en una mejora sostenida de los ingresos y las condiciones de vida. La evolución de la inflación, el empleo, los salarios reales, el consumo y la pobreza permitirá evaluar en los próximos meses cuánto de la recuperación que proyecta el Gobierno se traduce en la economía cotidiana de los hogares.
