CALIFORNIA SUPERMERCADOS

Pilo Cáceres: la filosofía detrás de un empresario que hizo del trabajo una herencia

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A los 78 años, Ricardo “Pilo” Cáceres conserva intacta una convicción aprendida en el almacén familiar de Formosa: el dinero tiene sentido cuando vuelve al negocio, genera trabajo y sirve a la gente. Propietario de California Supermercados y referente del supermercadismo del NEA, conduce un grupo que emplea a alrededor de 2.500 personas entre Misiones, Corrientes, Chaco y Formosa. En una entrevista exclusiva con Eco Sistema Podcast, el nuevo ciclo de Economis, repasó una vida construida detrás del mostrador: el padre que le cerró el camino al fútbol para enseñarle el oficio, los hijos que comenzaron como cajeros y bolseros, las crisis argentinas, el valor de la calidad, el liderazgo, la formación de los trabajadores y el desafío mayor de cualquier empresa familiar: conseguir que la herencia no sea solamente patrimonio, sino cultura.

Hay empresarios cuya historia puede contarse a través de balances, aperturas, adquisiciones y metros cuadrados. Y hay otros cuya verdadera biografía empresarial está en otra parte: en las frases que escucharon de chicos, en las renuncias que hicieron, en los hábitos que conservaron cuando el negocio se volvió grande y en aquello que intentan transmitir cuando llega el momento de pensar qué quedará después de ellos. Ricardo “Pilo” Cáceres pertenece a esa segunda categoría.

A los 78 años, cuando mira hacia atrás, no habla primero de supermercados. Habla de su padre. Del almacén. De Formosa. De una familia que hizo cada uno de los escalones del comercio minorista argentino, desde los antiguos ramos generales hasta las grandes superficies. Y recuerda una frase que terminó convirtiéndose casi en una definición de identidad.

“Mi papá decía que yo nací arriba de un mostrador”. No es solamente una imagen.

En aquella Formosa todavía lejana al supermercadismo moderno no existían los autoservicios tal como hoy se conocen. Había almacenes y casas de ramos generales. Los Cáceres comenzaron allí. Después llegó el autoservicio y, finalmente, el supermercado. En 1981 dieron ese salto en Formosa. En 2002 avanzaron hacia Corrientes y en 2010 desembarcaron en Misiones, al ingresar como accionistas minoritarios en California, una marca que Pilo entendió rápidamente que no necesitaba ser reinventada: necesitaba ser comprendida y preservada.

Esa diferencia -entre comprar una empresa y comprenderla- atraviesa buena parte de su filosofía.

Cuando Cáceres decidió ingresar a California con una participación minoritaria, algunos le advirtieron que aquello podía ser un error. “Todos me decían: ‘¿Cómo vas a comprar si vas a estar en minoría?’”.

La respuesta que ofrece tantos años después explica bastante más que aquella operación. “Nosotros siempre tratamos de invertir. El dinero es justamente para eso. Para invertir. Para estar al servicio de la gente, no para guardarlo”.

La frase podría pasar inadvertida dentro de una conversación larga. Sin embargo, contiene una definición central de su manera de entender el capital.

Para Cáceres, acumular no parece ser el punto de llegada. El capital debe circular, convertirse en infraestructura, maquinaria, mercadería, capacitación y puestos de trabajo. Reinvertir aparece una y otra vez en su relato, incluso cuando habla de las crisis. Hay que guardar reservas para las “vacas flacas”, admite, pero el propósito final vuelve a ser poner el capital en movimiento.

“Tratamos de invertir, reinvertir y tener siempre el capital al servicio de la gente para crear un poco más de fuentes de trabajo y mejorar a nuestros empleados”.

Es una filosofía empresarial moldeada mucho antes de que alguien hablara de propósito corporativo. Nació detrás de un mostrador.

De almacenero a supermercadista

Cáceres no heredó un supermercado. Heredó un oficio. La diferencia es sustancial. “Nosotros hicimos todos los escalones: el almacén de barrio, ramos generales y después nos atrevimos a los supermercados porque van cambiando las cosas”.

El crecimiento empresario rara vez aparece en su relato como una progresión automática. Hay inversión, pero también riesgo. Hay esfuerzo y hay algo que Cáceres menciona sin demasiados eufemismos: sufrimiento.

Su padre fue la figura determinante de aquella formación. Pilo y su hermano quedaron huérfanos de madre y fue él quien sostuvo la familia y el negocio. También quien marcó el rumbo cuando el joven Ricardo imaginó para sí mismo una vida completamente diferente. Pilo quería jugar al fútbol. Quería irse a Buenos Aires.

Su padre tenía otros planes. “Mi papá me dijo: ‘No, vos te vas a quedar acá. Lo tuyo es el almacén’”.

¿Y dijiste que sí?

“Bueno, es así. Antes había que decirle que sí”, responde entre risas. La frase adquiere otro significado porque tiene que ver con el legado. Pilo llega a la entrevista en Economis acompañado por su hijo de 14 años, que lo acompaña a todos lados y va aprendiendo los secretos del oficio. El joven también sonríe.  

Pilo Cáceres con su hijo Bautista, el menor de los hermanos. Jimena y Ricardo ya forman parte del directorio del grupo.

Detrás de la anécdota aparece una cuestión que atraviesa a todas las empresas familiares: ¿hasta dónde llega el mandato de una generación y dónde comienza la libertad de la siguiente?

Heredar no es recibir

Tal vez uno de los pasajes más reveladores de la conversación con Eco Sistema Podcast aparezca cuando Cáceres habla de sus hijos, que ya no nacieron en la misma realidad.

“Ellos ya tienen otra vida mejor que nosotros”. Ahí está uno de los dilemas más profundos de las empresas familiares exitosas: trabajar durante décadas para que los hijos vivan mejor y, al mismo tiempo, evitar que esa comodidad les quite aquello que hizo posible el progreso.

Cáceres intentó resolver esa contradicción llevándolos al supermercado.

Su hija comenzó como cajera cuando tenía siete u ocho años. Uno de sus hijos también pasó por la caja, embolsó mercadería e hizo distintas tareas. Pilo les pagaba un sueldo.

No era solamente una manera de enseñarles a trabajar. Quería que aprendieran a administrar.

“Yo siempre los llevé y les daba un sueldo. Por eso, de chicos supieron administrarse”.

Su hija estudió abogacía y hoy participa en Recursos Humanos y en la administración. Ricardo hijo estudió Administración de Empresas. Otros eligieron profesiones distintas: algunos son médicos.

Pilo hubiera querido convertirlos a todos en supermercadistas. No ocurrió.

Y aprendió a convivir con eso.

“Tienen su vida, son profesionales. Pero a veces vienen también y ayudan. Saben que es la empresa familiar”.

La escena marca la distancia entre dos generaciones. El padre de Pilo decidió que Pilo no sería futbolista. Pilo, en cambio, acepta que sus hijos puedan elegir otro camino.

El legado, entonces, deja de ser una obligación profesional. Se transforma en pertenencia.

La empresa como escuela

En la conversación hay otra palabra que Cáceres repite: servicio.

Cuando se le pregunta qué mira antes de incorporar a una persona, responde sin demorarse: “Primero tiene que tener vocación de servicio”.

Para él, un supermercado es esencialmente eso: una empresa de servicios.

El conocimiento técnico puede enseñarse. La formación puede construirse. La disposición frente al cliente es otra cosa. “Hay que tratar bien a la gente. El cliente siempre tiene razón”.

Pero sería equivocado interpretar esa mirada como una reivindicación del oficio sin profesionalización. Cáceres sostiene exactamente lo contrario.

California desarrolló un esquema interno de capacitación que define como “casi una escuela”. Sus trabajadores reciben formación y, cuando hace falta, son enviados a Buenos Aires u otros centros para especializarse. También destaca el trabajo realizado dentro de las organizaciones del supermercadismo argentino para profesionalizar al sector.

La enseñanza, además, no se limita a aprender cómo funciona una góndola, una caja o un sector de producción.

“Les enseñan no solamente a atender, a hacer mejor las cosas que tienen que hacer, sino también a administrarse ellos mismos para poder administrar el negocio. Porque si vos no administrás lo tuyo, tu ingreso, menos vas a administrar un supermercado”.

La frase conecta curiosamente la formación de sus trabajadores con la educación que dio a sus hijos. Administrarse. Comprender el valor del dinero. Entender que detrás de cada recurso existe trabajo. La filosofía vuelve siempre al mismo lugar.

Comprar una historia sin borrarla

Cuando Cáceres llegó a Misiones entendió que California tenía algo que no podía comprarse junto con las acciones: identidad. Y decidió no tocarla.

En el mundo empresario, donde una adquisición suele venir acompañada por nuevos logos, procesos, gerencias y estrategias destinadas a marcar territorio, su decisión fue diferente.

Primero quiso entender qué habían hecho quienes construyeron la empresa. “Leí la historia de ellos y traté de sostener eso, seguir ese camino”.

California, sostiene, tenía prácticas que incluso podían trasladarse a las operaciones del grupo en otras provincias. Personal de Misiones viajó a Formosa y Corrientes para transmitir conocimientos.

“Llevamos gente de acá a Formosa, a Corrientes, para aprender un poco cómo se hacen las cosas que acá ustedes hacen muy bien. Nuestros empleados son todos unos profesionales”.

La palabra que utiliza para resumir la identidad de California es sencilla. Calidad.

La filosofía es la calidad”.

Y asegura que ni siquiera durante las crisis aceptaron sacrificarla para reducir costos.

“Nosotros nunca dejamos de ver la calidad. Siempre tratamos de hacer mejores ofertas, hablamos con los proveedores, si nos acompañan, y tratamos de llevar eso a los precios. Tenemos que cuidar también el bolsillo de nuestro cliente”.

Ese equilibrio -calidad, precio y confianza- constituye probablemente uno de los activos invisibles más importantes del negocio supermercadista.

Porque un supermercado vende productos. Pero también administra confianza.

Cáceres lleva décadas observando qué ponen y qué dejan de poner las familias en sus changuitos. Pocas actividades permiten mirar de manera tan inmediata las transformaciones del poder adquisitivo. Hoy advierte un cambio en la forma de comprar.

Con una inflación más contenida, explica, desapareció parte de aquella conducta defensiva mediante la cual quien tenía capacidad financiera llenaba el changuito porque sabía que pocos días después los mismos productos costarían más.

Ahora las familias compran con mayor frecuencia y en menores cantidades.

La gente hoy va tres o cuatro veces en la semana a hacer sus compras. Ya no es como antes, que el que tenía un ingreso mayor compraba porque al otro día iba a ser más caro”.

Ese fenómeno también fortaleció nuevamente al almacén y al autoservicio barrial.

“Los almacenes de barrio hoy están trabajando muy bien y eso es importante, porque eso queda acá, queda en la región”.

Pero hay indicadores que Cáceres observa con preocupación. Uno de ellos es la leche.

Cuando se le pregunta qué siente al comprobar que las familias reducen consumos básicos, la distancia entre empresario y ciudadano desaparece.

Pensamos mucho en eso porque disminuyó mucho la leche. Eso es preocupante. Sobre todo la leche, que es un producto que no le tiene que faltar al chico”.

Por eso, dice, buscan generar ofertas sobre esos alimentos. Para alguien que pasó su vida leyendo la sociedad desde una góndola, una caída en la venta de leche no representa solamente una cifra comercial. Es una señal social.

“Me preocupa porque el chico que no toma leche después tiene problemas cuando es grande. Está en desventaja respecto de otros niños”.

Las vacas gordas y las vacas flacas

Pilo Cáceres atravesó prácticamente todas las formas posibles de la economía argentina: inflación, hiperinflación, convertibilidad, crisis, recuperación, controles, aperturas, devaluaciones y nuevas estabilizaciones.

¿Cómo se toman decisiones después de haber visto tanto?

Su respuesta no viene de un manual financiero. Habla de sensaciones.

“Son sensaciones a veces, que te van marcando: este es el camino”.

Admite que muchas veces se equivocaron. Pero detrás de la intuición existe una regla de prudencia. “En la vida siempre hay épocas de vacas gordas y de vacas flacas. Y en la época de vacas flacas hay que sacar el ahorro para poder enfrentar la situación del momento”.

No confunde, sin embargo, prudencia con inmovilidad. El rumbo, sostiene, debe mantenerse.

“Las personas que siguen un rumbo y no cambian ese rumbo siempre van a triunfar, porque las cosas se empiezan de abajo y siempre tratando de mejorar, de crecer, invirtiendo en maquinaria, en esfuerzo, en sufrimiento”.

En su visión del empresario hay poco espacio para la épica instantánea. Hay persistencia.

-¿Qué es el liderazgo?

Cáceres responde con una definición alejada de cualquier teoría sofisticada de management. “El liderazgo es acompañar a tus colaboradores”.

Después amplía. Es respaldar lo que cada integrante del equipo puede hacer mejor, incorporarlo a las decisiones y conseguir que sienta que forma parte de aquello que se construye.

“Hacerle ver que ellos tienen también participación en eso. Ese es el liderazgo”.

En una empresa que emplea a miles de personas, la definición adquiere otra dimensión. Esa concepción conecta con su insistencia en llamar “profesionales” a quienes trabajan en los supermercados, invertir en capacitación y formar cuadros capaces de administrar.

Una empresa familiar que pretende sobrevivir a su fundador necesita precisamente eso: dejar de depender exclusivamente del fundador.

Cuando la charla ingresa en la coyuntura económica, Cáceres observa con expectativa la desaceleración inflacionaria y se muestra favorable a una economía con mayor competencia y menor intervención sobre las empresas.

Pero introduce una preocupación. El ajuste de los ingresos obligó a todos -supermercados, proveedores e industria alimenticia- a revisar estructuras y márgenes.

“Hoy hay que afinar todas las punterías. Hay que achicar todos los gastos para poder llevar eso a los precios, porque los ingresos en el bolsillo de la gente se achicaron”.

Al mismo tiempo, plantea una discusión más estructural sobre el trabajo. Cáceres advierte que existe una generación que creció en hogares con escasa inserción laboral formal y que hoy carece de herramientas para ingresar al mercado de trabajo.

Considera que allí el Estado sí tiene una responsabilidad concreta: proporcionar herramientas para que esas personas puedan comenzar a producir.

“Hace falta ver cómo se hace para que empiecen a producir. Pero para eso también el Estado tiene que darles herramientas para que puedan trabajar, empezar”.

Su defensa del mercado convive, por lo tanto, con una idea de intervención estatal orientada a generar capacidades, no dependencia.

A los 78 años, Cáceres podría limitarse a administrar lo construido. Hace lo contrario.

California avanza con un nuevo centro logístico y de producción, donde concentrará parte de la elaboración, inicialmente con fuerte protagonismo de panificados. El complejo cuenta con unos 14.000 metros cuadrados en dos plantas y equipamiento destinado a incrementar la capacidad productiva.

También prepara un nuevo proyecto sobre la avenida López y Planes, en Posadas, en la histórica casona vinculada a California.

La idea va más allá de otro punto comercial. Cáceres imagina producción y una experiencia familiar, con espacios destinados a chicos, cumpleaños y encuentros.

“Va a ser una linda experiencia”.

El proyecto prevé inicialmente incorporar entre 12 y 15 trabajadores y la apertura está proyectada entre fines de agosto y los primeros días de septiembre.

“Tengo fe”, dice.

Probablemente las mismas que utilizó muchas otras veces antes de invertir.

Hacia el final de la entrevista llega una pregunta inevitable.

-Cuando mirás para atrás, ¿qué ves?

Pilo demora poco. “Veo aciertos y errores que hemos corregido a través del consejo de mi padre y de gente amiga”.

Durante buena parte de su vida buscó deliberadamente la compañía de personas mayores. Quería escuchar a quienes habían recorrido antes ese camino.

“Siempre tuve amigos mayores que yo. Ahora yo soy mayor que todos”. Se ríe.

Pero inmediatamente vuelve a hablar de transmisión. Consejos recibidos. Errores corregidos. Experiencia acumulada.

Y entonces aparece la pregunta definitiva:

-Si pudieras volver atrás, ¿harías lo mismo?

“Sí. Haría igual”.

¿Por qué?

No menciona patrimonio. No habla de cantidad de sucursales. No enumera propiedades. Habla de empleo.

Porque eso nos dio para llegar y crear tantos puestos de trabajo. Eso es bueno. Es satisfactorio para uno”.

Y enseguida vuelve a mirar hacia quienes todavía no empezaron. “En este país falta industria, faltan emprendedores, chicos o grandes, lo que sea. Así tome un empleado, dos: ya es un aporte a la sociedad”.

Pilo todavía no habla como alguien dispuesto a retirarse.

“No creo que San Pedro me lleve todavía. Espero que siga distraído”, bromea. “Tengo todavía unos años por delante”.

Pero la semilla ya está plantada. La recibió de un hombre que, décadas atrás, le impidió subirse a un colectivo rumbo a Buenos Aires para perseguir el sueño de ser futbolista y le señaló otro destino: quedarse en Formosa, detrás del mostrador.

Pilo obedeció. El almacén se convirtió en supermercado. El supermercado se expandió por el NEA. Los hijos llegaron a las cajas. Los empleados se hicieron profesionales. Y aquel mostrador sobre el que, según su padre, había nacido, terminó convirtiéndose en algo bastante más grande que un negocio. En una forma de mirar la vida.

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Agua de las Misiones y Rosamonte lanzan la Promo Verano 2026 con 25% de descuento en California

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Dos marcas emblemáticas de Misiones sellaron una alianza estratégica para la temporada estival. Agua de las Misiones y Rosamonte presentaron la Promo Verano 2026, un combo promocional que estará disponible en las ocho sucursales de California Supermercados bajo el slogan “Tereré 100% misionero”, reforzando la presencia de productos regionales de alto valor en las góndolas del comercio local.

El pack está compuesto por una botella de Agua de las Misiones sin gas de 1500 ml y un paquete de yerba mate Rosamonte de medio kilo, una combinación especialmente diseñada para el consumo de tereré durante el verano. La propuesta se comercializa con un beneficio del 25% de descuento respecto al valor de ambos productos adquiridos por separado.

La elección de Agua de las Misiones responde a un criterio técnico y sensorial: se trata de un agua de baja mineralización, una característica que no interfiere en el sabor ni en el perfil de la yerba mate, permitiendo una infusión más equilibrada y fiel a la materia prima. Además, es la única agua de Argentina reconocida a nivel internacional por la Fine Water Society, un distintivo que la posiciona dentro del circuito mundial de aguas premium.

La acción comercial se completa con un sorteo online destinado a quienes adquieran la Promo Verano 2026. Habrá premios en productos de ambas marcas por un total de 100.000 pesos y se consagrará un ganador por cada sucursal de California Supermercados.

Para participar, los clientes deberán comprar el combo promocional, seguir en Instagram a Agua de las Misiones, Rosamonte y California Supermercados, y completar un formulario de contacto disponible en el perfil de Agua de las Misiones.

Con esta iniciativa, ambas firmas apuestan a fortalecer el consumo consciente, la identidad regional y el trabajo colaborativo entre marcas misioneras, ofreciendo al consumidor una experiencia que combina calidad, tradición y origen.

La promoción estará vigente en las siguientes sucursales de California Supermercados:

  • Córdoba 2062
  • Santiago del Estero 2075
  • Avenida Lavalle 5495
  • Avenida Uruguay 4652
  • Alberdi 1095
  • Avenida Tambor de Tacuarí 7450
  • Avenida Santa Catalina 2494
  • General Paz 1676
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California cuenta con servicio de compras con delivery vía Whatsapp

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La cadena de supermercados California sigue incorporando servicios para sus clientes, con el lanzamiento de su servicio de compras con delivery o take away a través de Whatsapp. Este servicio innovador permitirá a los clientes realizar sus compras desde la comodidad de sus hogares y recibir los productos en su casa o recogerlos en la tienda.

Los clientes podrán realizar su pedido enviando un mensaje a través de Whatsapp, y elegir la opción de delivery o take away en el local 1 de la cadena. El pago se realizará online a través de tarjeta de crédito/débito o mediante la plataforma de pago Mercado Pago.

El lanzamiento de este servicio responde a las necesidades actuales de los clientes, de esta manera, California busca ofrecer una alternativa segura y cómoda para que sus clientes puedan realizar sus compras. Además, significa un paso importante en la evolución de la empresa hacia una experiencia de compra digital.

El cliente pasa su pedido, por medio de un mensaje de WhatsApp al número +5493765082062. En el supermercado se prepara el pedido y se factura. Para el cobro se le pasa un link de pago electrónico (Tarjeta de Débito o crédito) o también transferencia bancaria o de Mercado Pago. Los pedidos se recepcionan de lunes a viernes de 8 a 12 y sábados de 8 a 10 horas. Las entregas son en el día, según disponibilidad.

La cadena de supermercados California ha sido una de las más importantes en Misiones, con una presencia destacada en la región y un compromiso constante con la innovación y la mejora continua en su servicio al cliente. Con el lanzamiento de este servicio de compras con delivery o take away vía Whatsapp, California se posiciona nuevamente como una empresa líder en el sector minorista de la región.

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California abriría su octavo supermercado en Posadas el próximo lunes

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La cadena de supermercados propiedad del grupo del formoseño Ricardo “Pilo” Cáceres tiene prevista la apertura de su octavo local ubicado en la esquina de las calles Córdoba y General Paz de Posadas para el próximo lunes 19 de diciembre.

La última vez que California levantó las persianas de una nueva boca fue a comienzos del 2017. Ahora, en los últimos días del 2022, la cadena del grupo Cáceres tiene prevista una apertura en Posadas. Ricardo “Pilo” Cáceres, quien habló con Economis anticipó que están dando los últimos detalles al local para abrirlo antes de navidad.

“Se fueron dando las cosas y tuvimos la oportunidad de conseguir un local que está bien ubicado, entonces en la esquina de las calles Córdoba y General Paz decidimos abrir la octava sucursal“, había explicado en una entrevista en Radio Open 101.7, hace unos meses, el propietario de la firma sobre la decisión de reactivar la expansión territorial después de cinco años.

“Posadas necesita la apertura de un nuevo salón de la marca California. Estamos muy entusiasmados en seguir apostando por Misiones”, le había dicho a Economis/Open el empresario sobre la nueva sucursal. Destacó que “Misiones es una provincia que ofrece oportunidades para quienes quieran invertir”.

Cáceres, no deja de pensar en la expansión y destaca que en las ventas en Misiones, pese a la pandemia, se sostuvieron mejor que en las otras provincias donde también tiene supermercados, Corrientes, Chaco y Formosa. California, que ya cuenta con 1.025 empleados, ahora amplia su planta de personal en 2022 y ratifica el liderazgo en material laboral en el rubro.

Esta octava sucursal, y tercera dentro de las cuatro avenidas principales de la capital misionera, será más pequeña que las otras, pero mantendrá su identidad brindando los mismos espacios de supermercado, CaliBar y estacionamiento que todos. Con una superficie aproximada de 750 metros cuadrados para el sector comercial y 140 m² para el CaliBar, tendrá también cochera con capacidad de 25 autos.

Respecto a recursos humanos, detalló que el nuevo local concentrará entre 55 y 60 miembros del personal directo, sumado a quienes trabajan de manera indirecta por parte de otras empresas de seguridad y limpieza.

El “efecto multiplicador”, refirió, de esta nueva sucursal, generará también “compras más grandes”, afirmando que se mantendrán y ofrecerán los mismos productos. En este sentido, el propietario formoseño sostuvo que la empresa busca invertir mayormente en insumos misioneros, manteniendo contacto con cooperativas de la región que puedan abastecerlos.

En el caso de Posadas, juzgó que “hay de todo un poco y es importante para el movimiento; nosotros tratamos de acompañar eso”. Ese importante movimiento también se vislumbra a la hora del consumo, que, observó “viene bien, y acá en Posadas hay un efecto contagioso y multiplicador que nos gusta: todos trabajan, todos venden y todos consumen”, expresó.

Por otro lado, Cáceres habló sobre la problemática de poca variedad de marcas y líneas en algunos productos, tema que “nos afecta en todo el Noreste”. Al respecto, consideró que “el problema es la poca producción, el combustible y en consecuencia, el transporte”.

En paralelo, el grupo tiene en marcha remodelaciones y mejoras en las otras siete bocas de California y en las otras banderas de la compañía. “Estamos cambiando los pisos, las heladeras, las exhibidoras de frío y mejorando todas las sucursales”, detalló el representante de la cadena.

El grupo además opera con las banderas de Impulso, Cáceres y Pajarito, con una fuerte presencia en la región del NEA y un total de 27 bocas en la zona, entre las distintas cadenas-. Con respecto a los otros supermercados, Cáceres afirmó que por el momento no tienen en carpeta inauguraciones en Formosa, Chaco o Corrientes, pero siempre están atentos a nuevos proyectos.

Asimismo, el ejecutivo se refirió a la demanda en la región. “El consumo se está recuperando algo en el NEA, pero siempre falta. Por eso estamos tratando de crear otras propuestas para seguir estando en el mercado, como la rotisería, tener la mejor carne y los mejores precios, fundamental para traccionar volúmenes”, explicó Pilo.

Supermercados California nació en junio de 1957 como una casa que vendía electrodomésticos, un rubro en pleno auge en el Estados Unidos de posguerra. Por eso el local tomó el nombre de ese estado norteamericano. Estaba ubicado en la Galería Mutinelli, en el mismo lugar donde hoy está su sucursal principal, sobre la calle Córdoba.

En 1963 se transformó en un supermercado y desde entonces, no paró de crecer y consolidarse como una marca principal de la vida de los misioneros. California tiene 7 locales, todos situados en Posadas, y está entre los mayores empleadores privados de la provincia junto a Crucero del Norte y Arauco Argentina.

La historia de los Cáceres nació hace más de 70 años, surgida del espíritu emprendedor de Don Juan Bautista Cáceres, quien arrancó en Formosa en la década del 50 con un almacén de ramos generales. La actividad comercial fue continuada por sus hijos, “Pilo” y “Nene”, quienes a fuerza de trabajo y constancia lograron crecer y consolidarse en la región. Primero en Formosa, luego en Corrientes y Chaco y finalmente en Misiones.

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California abrirá un nuevo local en el centro de Posadas

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La cadena de supermercados propiedad del grupo del formoseño Ricardo Cáceres tiene prevista la apertura de su octavo local para este 2022.

La última vez que California levantó las persianas de una nueva boca fue a comienzos del 2017. Ahora, en esta primera mitad del 2022, la cadena del grupo Cáceres tiene prevista una apertura en Posadas. Si bien la fecha de inauguración todavía no está definida, Ricardo “Pilo” Cáceres, quien habló con el sitio especializado Trade & Retail, prevé que se concretará entre mayo y junio.

“Se fueron dando las cosas y tuvimos la oportunidad de conseguir un local que está bien ubicado, entonces decidimos abrir la octava sucursal“, explica el propietario de la firma sobre la decisión de reactivar la expansión territorial después de cinco años.

Posadas necesita la apertura de un nuevo salón de la marca California. Estamos muy entusiasmados en seguir apostando por Misiones”, le había dicho a Economis el empresario sobre la nueva sucursal.

Cáceres, quien compró la mayoría de las acciones de California hace casi tres años, no deja de pensar en la expansión y destaca que en las ventas en Misiones, pese a la pandemia, se sostuvieron mejor que en las otras provincias donde también tiene supermercados, Corrientes, Chaco y Formosa.

California, que ya cuenta con 1.025 empleados, podría ampliar su planta de personal en 2022 y ratificar el liderazgo en material laboral en el rubro.

La tienda se ubicará en la esquina de las calles Córdoba y General Paz, en un punto clave del centro de la ciudad. El punto de venta tendrá aproximadamente 830 metros cuadrados y 750 metros cuadrados de cocheras, con 12 cajas y variadas categorías en las góndolas.

Además, ofrecerá rotisería y tendrá el ya habitual Cali Bar, “una propuesta importante en todas las sucursales”, según definió Cáceres.

En paralelo, el grupo tiene en marcha remodelaciones y mejoras en las otras siete bocas de California y en las otras banderas de la compañía. “Estamos cambiando los pisos, las heladeras, las exhibidoras de frío y mejorando todas las sucursales”, detalló el representante de la cadena.

El grupo además opera con las banderas de Impulso, Cáceres y Pajarito, con una fuerte presencia en la región del NEA y un total de 27 bocas en la zona, entre las distintas cadenas-. Con respecto a los otros supermercados, Cáceres afirmó que por el momento no tienen en carpeta inauguraciones en Formosa, Chaco o Corrientes, pero siempre están atentos a nuevos proyectos.

Asimismo, el ejecutivo se refirió a la demanda en la región. “El consumo se está recuperando algo en el NEA, pero siempre falta. Por eso estamos tratando de crear otras propuestas para seguir estando en el mercado, como la rotisería, tener la mejor carne y los mejores precios, fundamental para traccionar volúmenes”, explicó Pilo.

Supermercados California nació en junio de 1957 como una casa que vendía electrodomésticos, un rubro en pleno auge en el Estados Unidos de posguerra. Por eso el local tomó el nombre de ese estado norteamericano. Estaba ubicado en la Galería Mutinelli, en el mismo lugar donde hoy está su sucursal principal, sobre la calle Córdoba.

En 1963 se transformó en un supermercado y desde entonces, no paró de crecer y consolidarse como una marca principal de la vida de los misioneros. California tiene 7 locales, todos situados en Posadas, y está entre los mayores empleadores privados de la provincia junto a Crucero del Norte y Arauco Argentina.

La historia de los Cáceres nació hace más de 70 años, surgida del espíritu emprendedor de Don Juan Bautista Cáceres, quien arrancó en Formosa en la década del 50 con un almacén de ramos generales. La actividad comercial fue continuada por sus hijos, “Pilo” y “Nene”, quienes a fuerza de trabajo y constancia lograron crecer y consolidarse en la región. Primero en Formosa, luego en Corrientes y Chaco y finalmente en Misiones.

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