El Ministerio de Economía destacó el récord de exportaciones agroindustriales

Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones agroindustriales sumaron 63 millones de toneladas y generaron US$27.447 millones. El crecimiento fue impulsado por una mayor diversificación productiva y la expansión de complejos como girasol, trigo, lácteos, pesca y economías regionales, consolidando al sector como uno de los principales motores del ingreso de divisas.

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La agroindustria argentina volvió a consolidar su papel estratégico en la economía nacional al alcanzar un récord histórico de exportaciones durante el primer semestre de 2026. De acuerdo con datos difundidos por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía, el sector comercializó al exterior 63 millones de toneladas, un volumen 15% superior al registrado en igual período de 2025, mientras que el valor exportado ascendió a US$27.447 millones, con un crecimiento interanual del 18%.

Los resultados reflejan una tendencia sostenida de expansión de las ventas externas y ratifican el peso de la agroindustria como principal generadora de divisas para el país. Con presencia en más de 130 destinos internacionales, el complejo agroexportador continúa ampliando su inserción global, fortaleciendo la balanza comercial y diversificando los mercados de destino en un contexto internacional caracterizado por una demanda creciente de alimentos y materias primas.

El desempeño estuvo impulsado por una amplia variedad de cadenas productivas. Entre las mayores expansiones se destacó el complejo girasol, que registró un incremento del 129% tanto en volumen como en valor exportado. También sobresalieron el trigo, con un crecimiento del 56% en volumen y del 41% en valor; las legumbres, que aumentaron 48% y 68%, respectivamente; y los cítricos agrios, con mejoras del 23% en volumen y del 46% en valor.

A este desempeño se sumaron sectores de fuerte impacto federal como los lácteos, que crecieron 24% en volumen y 15% en valor; la pesca, con aumentos del 12% y 19%; la cebada, que avanzó 19% en volumen y 15% en valor; el maíz, con incrementos del 10% y 7%; el sorgo, que mejoró 12% y 19%; y las hortalizas pesadas, con subas del 8% en volumen y del 14% en valor.

El crecimiento no se concentró únicamente en los grandes complejos agrícolas tradicionales. También registraron avances actividades vinculadas a la apicultura, la forestoindustria, la producción de forrajeras, el algodón, la cadena porcina, la actividad equina, el tabaco, la vitivinicultura, el olivo y la elaboración de alimentos para animales, entre otras economías regionales que aportan valor agregado y empleo en distintas provincias del país.

En conjunto, 37 de los 54 complejos agroindustriales relevados mostraron incrementos respecto del año anterior, representando el 70% del volumen total exportado. El dato evidencia una expansión que trasciende a los principales cultivos y refleja una mayor diversificación de la oferta exportable argentina.

Otro aspecto relevante fue la incorporación de nuevos productos a la oferta internacional. Durante el semestre se concretaron exportaciones de al menos 25 productos que no registraban ventas externas desde hacía varios años. Entre ellos aparecen semillas de cártamo, grasa de cerdo, poroto salvaje, grañones y sémolas de maíz, carne caprina, frutas desecadas como manzanas, peras y damascos, además de gomas de mascar y preparaciones para sopas, lo que refleja una mayor amplitud de la canasta exportadora.

La estrategia de diversificación también se observa en los destinos comerciales. Vietnam, China, Arabia Saudita, Brasil, Argelia, Indonesia, Perú, Malasia, India y Egipto concentraron más del 53% del volumen exportado durante el semestre. La creciente participación de mercados asiáticos y del norte de África confirma la importancia que adquieren las economías emergentes como demandantes de alimentos, proteínas y materias primas provenientes de Argentina.

El crecimiento de las exportaciones agroindustriales representa un factor clave para la estabilidad macroeconómica. El ingreso de divisas fortalece la capacidad del país para financiar importaciones, mejorar la disponibilidad de reservas internacionales y sostener el equilibrio del comercio exterior. Al mismo tiempo, la expansión de las economías regionales genera impactos directos sobre el empleo, la inversión y el desarrollo territorial en numerosas provincias.

El desafío hacia adelante será consolidar este desempeño mediante una mayor incorporación de valor agregado, mejoras logísticas y apertura de nuevos mercados. La evolución del primer semestre muestra que la competitividad del sector ya no depende exclusivamente de los grandes cultivos extensivos, sino también de la capacidad de diversificar productos, ampliar destinos y potenciar cadenas productivas que agregan innovación y desarrollo en todo el territorio argentino.

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