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Mes de las infancias: las celebraciones llegaron a Oberá e Hipolito Yrigoyen

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En el marco del Mes de las Infancias, la Subsecretaría de Primera Infancia del Ministerio de Desarrollo Social, la Mujer y la Juventud llevó adelante dos jornadas recreativas en los municipios de Oberá e Hipólito Yrigoyen, donde más de 1.000 niños y niñas participaron de propuestas pensadas para compartir, jugar y disfrutar.

Los encuentros contaron con la participación de los Espacios de Primera Infancia de la zona, que acompañaron las actividades junto a las familias, fortaleciendo los espacios de encuentro y celebración para las primeras etapas de la vida. Los EPI forman parte de las políticas públicas destinadas al cuidado integral, la estimulación y el acompañamiento de niños y niñas.

En Oberá, la jornada “Primeras Infancias en Movimiento” se desarrolló en el Complejo Ian Barney II, con la participación de los EPI y familias del municipio, que disfrutaron de juegos, actividades recreativas y sorpresas para los más pequeños. La jornada contó además con la colaboración de la Dirección de Deportes de Oberá y del Ministerio de Deportes de la Provincia, que aportaron insumos para el desarrollo de las actividades deportivas de los EPI.

En tanto, en Hipólito Yrigoyen, el festejo tuvo lugar en el Polideportivo Municipal y contó con la presencia del programa Gurises Felices del IPLYC, que sumó música, juegos, shows y propuestas de entretenimiento para que las familias disfrutaran de una tarde especial.

La subsecretaria de Primera Infancia, Paula Schapovaloff, destacó la importancia de generar estos espacios de encuentro: “Celebrar el Mes de las Infancias es reafirmar nuestro compromiso con cada niño y niña de Misiones, promoviendo momentos de alegría, juego y participación junto a sus familias. Estos encuentros nos permiten acercarnos a las comunidades y fortalecer el acompañamiento que realizamos durante todo el año desde la Primera Infancia”.

Desde la Subsecretaría remarcaron que estas actividades se realizan mediante un trabajo articulado con los municipios y los equipos de cada EPI, con el objetivo de garantizar espacios donde las infancias puedan disfrutar, compartir y crecer en entornos de cuidado y contención.

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Playadito lidera el mercado de yerba mate y las marcas misioneras ganan peso en el ranking

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El mercado argentino de yerba mate tiene un líder consolidado, pero la pelea por la punta se volvió cada vez más estrecha. Playadito encabezó las ventas al mercado interno durante los primeros cinco meses de 2026, con 25,12 millones de kilos, seguida de cerca por Las Marías, que acumuló 22,79 millones.

La diferencia entre ambas fue de apenas 2,33 millones de kilos, equivalente a poco más del 10% de las ventas de Playadito. Y la fotografía de mayo muestra una competencia todavía más cerrada: Playadito comercializó 5,43 millones de kilos y Las Marías 5,21 millones, una brecha inferior al 4%.

El liderazgo de Playadito corresponde a la Cooperativa Agrícola de Colonia Liebig, asentada en Corrientes y estrechamente vinculada a la cuenca productiva yerbatera de Misiones. Las Marías, también correntina, concentra bajo su estructura algunas de las etiquetas históricas de mayor penetración nacional, como Taragüí, La Merced, Mañanita y Unión.

Un mercado concentrado en los dos líderes

La distancia con el resto del ranking es considerable. CBSé ocupa el tercer puesto con 9,42 millones de kilos, menos de la mitad del volumen de Las Marías. En cuarto lugar aparece La Cachuera, la empresa misionera elaboradora de Amanda, con 7,80 millones.

Rosamonte, otra de las compañías emblemáticas de Misiones, completa los cinco primeros lugares con 6,70 millones de kilos, mientras Verdeflor aparece sexta, con 6,27 millones.

Los números revelan una característica central del negocio: aunque existe una extensa cantidad de establecimientos, cooperativas y marcas, el consumo está fuertemente concentrado en las empresas que encabezan la góndola.

Sólo Playadito y Las Marías suman 47,91 millones de kilos en cinco meses. La magnitud resulta todavía más evidente al compararlas con el tercer puesto: juntas venden más de cinco veces el volumen acumulado por CBSé.

El peso misionero detrás de la góndola

Más allá del liderazgo de dos compañías correntinas, Misiones conserva una presencia determinante en la estructura industrial y comercial de la yerba mate argentina.

La Cachuera ocupa el cuarto puesto y Rosamonte el quinto. Más atrás aparece la Cooperativa Agrícola Mixta de Montecarlo, propietaria de Aguantadora, Sinceridad y Pampa, en el séptimo lugar, con 4,07 millones de kilos.

Yerbatera Misiones SRL, que produce para etiquetas como Nobleza Gaucha y Cruz de Malta, ocupa el noveno puesto con 3,82 millones de kilos. Inmediatamente después aparece Andresito, con 3,47 millones.

Piporé, una de las cooperativas misioneras de mayor proyección exportadora, aparece decimotercera, con 2,69 millones de kilos comercializados durante los primeros cinco meses.

La fotografía permite observar una particularidad de la cadena yerbatera: el ranking de marcas que ve el consumidor no necesariamente refleja la geografía donde se genera la materia prima ni toda la estructura industrial detrás de cada paquete. Misiones concentra la mayor parte de la producción primaria argentina y cuenta además con un entramado de secaderos, molinos, cooperativas y establecimientos que abastecen tanto marcas propias como etiquetas de terceros.

Mayo achicó todavía más la pelea por el primer puesto

La evolución mensual aporta otro dato relevante. Mientras la diferencia acumulada entre Playadito y Las Marías ronda el 10%, en mayo se redujo a aproximadamente 220.000 kilos.

Playadito vendió 5,43 millones y Las Marías 5,21 millones. Es decir, por cada 100 kilos comercializados por el líder durante ese mes, su principal competidor colocó alrededor de 96.

También hubo movimientos en el segundo pelotón. CBSé volvió a superar en mayo a La Cachuera, mientras Rosamonte mejoró posiciones. Yerbatera Misiones también avanzó y Cachay escaló hasta el undécimo lugar.

El escenario muestra así dos competencias simultáneas: una muy definida entre Playadito y Las Marías por el liderazgo nacional y otra mucho más fragmentada entre empresas y cooperativas que disputan participación detrás de los dos gigantes.

El ranking de ventas enero-mayo de 2026

Los primeros lugares quedaron encabezados por Playadito (25,12 millones de kilos), Las Marías (22,79 millones), CBSé (9,42 millones), La Cachuera/Amanda (7,80 millones), Rosamonte (6,70 millones) y Verdeflor (6,27 millones).

Luego aparecen la Cooperativa Mixta de Montecarlo con 4,07 millones; Llorente y Cía., elaboradora de La Tranquera, con 3,88 millones; Yerbatera Misiones con 3,82 millones; Andresito con 3,47 millones y Cachay con 2,82 millones.

Por debajo de ese nivel se ubican Tribal Trading, Piporé, Romance, Establecimiento Imhoff, Bonafé, Navar, La Cumbrecita, SANESA, Don Basilio, Molinos La Misión, Arregui Carlos Gumercindo e Importadora Sudamericana.

El ranking confirma, en definitiva, que la yerba mate continúa siendo un negocio con una oferta extensa pero con una cima altamente concentrada. Y también exhibe la profundidad de la industria misionera: aunque el número uno y el número dos tienen asiento en Corrientes, una parte sustancial de las compañías que disputan los puestos siguientes produce, industrializa o tiene raíces empresariales y cooperativas en Misiones.

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El consumo no despega: el 78% de los hogares todavía está por debajo del ingreso promedio nacional

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La mejora de las variables macroeconómicas todavía no consigue transformarse en una recuperación sólida del consumo masivo. Un relevamiento de la Fundación Encuentro, elaborado sobre estimaciones de la Consultora W, muestra que detrás de la aparente mejora de los ingresos existe una distribución que limita la capacidad de gasto de la mayoría de los hogares argentinos.

Durante el primer trimestre de 2026, el ingreso promedio de los hogares a nivel nacional alcanzó los $2.800.000 mensuales netos. Sin embargo, ese valor está lejos de representar la situación de la mayoría: apenas los hogares de clase alta y clase media alta se encuentran, en promedio, por encima de esa cifra. El 78% restante, correspondiente a los segmentos de clase media baja y clase baja, registra ingresos inferiores al promedio nacional.

La distribución permite dimensionar el problema. La clase alta representa el 5% de los hogares y tiene un ingreso promedio de $12,5 millones mensuales, mientras que la clase media alta, que concentra otro 17%, alcanza un promedio de $5,5 millones. En el extremo opuesto, la clase media baja representa el 26% de los hogares, con un ingreso promedio de $2,5 millones, mientras que la clase baja superior reúne al 31% y registra un promedio de $1,95 millones. Otro 21% de los hogares se encuentra en situación de pobreza, con un ingreso promedio estimado de $900.000.

El dato más relevante para entender la dinámica del consumo es precisamente esa distancia entre el promedio y la distribución. Solo los dos segmentos de mayores ingresos superan los $2,8 millones, mientras que el 78% de los hogares se encuentra por debajo de esa referencia. La propia Fundación Encuentro advierte que se trata de un patrón característico de las distribuciones de ingreso desiguales: una minoría con ingresos elevados empuja el promedio hacia arriba, haciendo que ese indicador pierda capacidad para describir la situación de la mayoría.

Esto ayuda a explicar por qué una desaceleración de la inflación y una recomposición de los salarios reales no necesariamente producen un rebote inmediato del consumo masivo. El problema no reside únicamente en la velocidad con la que evolucionan los precios o los salarios, sino en el punto de partida y en la distribución de los ingresos disponibles para gastar.

Los hogares de menores ingresos tienen, además, una característica decisiva para la economía real: concentran una mayor propensión al consumo. Es decir, una porción más elevada de cada peso adicional que reciben suele destinarse a bienes y servicios, mientras que los hogares de mayores ingresos cuentan con mayor capacidad para ahorrar o canalizar sus recursos hacia otros activos. Por eso, una mejora concentrada en los segmentos superiores puede mejorar determinados indicadores agregados sin generar el mismo impacto sobre supermercados, comercios, servicios y otros rubros asociados al consumo cotidiano.

El relevamiento señala que los ingresos de ese 78% de hogares están en recuperación, pero todavía no alcanzan para sostener un nivel de gasto comparable con el período previo a la crisis. En paralelo, los segmentos de clase alta y media alta muestran señales de normalización del consumo y dependen mucho menos de la evolución del ciclo salarial.

La consecuencia es una economía con dos velocidades. Por un lado, los hogares ubicados en los estratos superiores tienen margen para recomponer consumos postergados y aprovechar la estabilización de las variables macroeconómicas. Por otro, la mayoría todavía enfrenta una restricción presupuestaria que obliga a priorizar gastos esenciales y posterga decisiones de consumo que requieren mayor ingreso disponible.

El dato de pobreza vuelve todavía más concreta esa restricción. El 21% de los hogares se encuentra por debajo de la línea de pobreza estimada y registra un ingreso promedio de $900.000 mensuales. En este segmento, una mejora del salario real puede ser absorbida rápidamente por alimentos, vivienda, servicios y otros gastos indispensables, sin traducirse necesariamente en un aumento significativo del consumo discrecional.

Desde una perspectiva de política económica, el desafío que plantea el diagnóstico es pasar de una recuperación de los agregados macroeconómicos a una recuperación más extendida de los ingresos disponibles. La desaceleración de la inflación constituye una condición necesaria para recomponer el poder adquisitivo, pero el relevamiento muestra que no resulta suficiente por sí sola para reactivar el consumo masivo.

La variable decisiva será, entonces, cuánto de la mejora macroeconómica consigue convertirse en ingreso disponible para la mayoría de los hogares. Mientras el 78% permanezca por debajo del promedio nacional, la cifra de $2,8 millones seguirá describiendo mejor la posición de una minoría que la realidad económica de la mayoría de las familias.

En ese sentido, el problema del consumo no parece ser solamente de confianza o de expectativas. También es un problema de distribución del ingreso y de capacidad efectiva de compra. Para que el consumo masivo vuelva a funcionar como motor de la actividad, la recuperación deberá atravesar esa brecha: no alcanza con que mejore el promedio si la mayor parte de los hogares todavía no recuperó el ingreso necesario para gastar.

El Consumo No Repunta Pese a La Mejora Macroeconómica – Primer Trimestre 2026 by CristianMilciades

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“La Feria en el Monte”: emprendedores, gastronomía misionera y una tarde frente al río en Posadas

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Posadas tendrá este domingo una nueva edición de “La Feria en el Monte”, una iniciativa que busca articular el emprendedurismo local con la gastronomía misionera en un espacio de encuentro frente al río. La propuesta es impulsada por Spacio Mujer junto con Monte Resto-Bar, con el acompañamiento del Ministerio de Turismo de Misiones.

“La Feria en el Monte” fusiona el talento emprendedor con la mejor gastronomía local en un entorno privilegiado frente al río. La iniciativa, impulsada por Spacio Mujer en articulación con Monte Resto-Bar y con el acompañamiento del Ministerio de Turismo de Misiones, invita a la comunidad a disfrutar de una jornada diseñada para los sentidos.

A diferencia de otras propuestas masivas, esta es una versión más íntima, pensada específicamente para quienes buscan Feria de emprendedores y gastronomía misionera en un solo lugar. Es un espacio para conectar con el talento local, saborear lo nuestro y disfrutar de una tarde distinta frente al río.

La propuesta destaca por reunir a un grupo reducido de emprendimientos seleccionados, priorizando la calidad de la propuesta y el respeto por el entorno natural que la alberga.

Desde el 2013 la comunidad de Spacio Mujer promueve el desarrollo local, el turismo y la cultura emprendedora de nuestra provincia.

DETALLES DEL EVENTO:

  • Fecha: Domingo 09 de Agosto
  • Somos Pet Friendly
  • Horario: 14:30 a 20:30 horas
  • Lugar: Lanusse y Costanera, Posadas

Para más información: @laferia_spaciomujer

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Menos faena y más kilos: la ganadería argentina da señales de un posible giro hacia la retención

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La ganadería argentina atraviesa una etapa en la que tres indicadores comienzan a alinearse en una misma dirección: menos animales enviados a faena, una participación decreciente de las hembras y un mayor peso promedio por cabeza. El cuadro todavía no alcanza para confirmar el inicio de una fase de retención, pero sí permite identificar una transición potencial después de varios años caracterizados por la reducción del stock bovino.

Según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) entre enero y julio de 2026 se faenaron 7,1 millones de cabezas, un 9,5% menos que en igual período del año pasado y cerca de un 10% por debajo del promedio de los últimos cinco años. Se trata, además, del volumen más bajo para los primeros siete meses de un año en nueve años y la proporción de hembras cayó al 44,3% en julio. Junto con un peso de la hacienda en máximos y una tasa de extracción en disminución, la oferta parece alejarse de la fase de liquidación.

En el presente artículo se analizará el desempeño del sector bovino nacional durante los primeros siete meses de 2026, a partir de distintos indicadores de oferta y su posible relación con el ciclo ganadero en Argentina.


La faena de hembras entra en zona umbral

El volumen y la composición de la faena son la principal puerta de entrada para leer en qué fase del ciclo se encuentra la ganadería. En lo que va de 2026, ambos indicadores comenzaron a dar señales. La faena durante los primeros siete meses de 2026 se ubicó en 7,1 millones de cabezas. Esto representa una disminución del 9,5% en comparación con el mismo período del año pasado, y cerca de 10% menos comparado contra el promedio de los últimos cinco años para dicho período. Además, es el registro más bajo en nueve años. El contexto de los últimos años estuvo caracterizado por una fase de liquidación de stocks que comenzó en el año 2019. Entre 2018 y 2025, la cantidad de cabezas en Argentina cayó de 55,0 a 50,9 millones, es decir, hubo en el transcurso de esos años una reducción del rodeo de 4,1 millones de bovinos.

Con la mejora en los precios de la hacienda, que alcanzaron en el transcurso del año en curso récords históricos (medidos tanto en dólares corrientes como en pesos reales deflactados por IPC), sumado a la adecuada disponibilidad hídrica generalizada en buena parte de las áreas productivas, se han visto incrementados los incentivos para reducir la faena de hembras y orientar la estrategia productiva hacia una recomposición de stocks. Todavía no hay evidencia concluyente acerca de que nos encontremos ingresando en una fase de retención, pero sí se observa que algunos indicadores comienzan a alejarse de los umbrales que indican liquidación.

Un ejemplo de lo anterior es el dato de porcentaje de hembras sobre el total de la faena. Históricamente, valores de este indicador por encima del 47% han tendido a coincidir con las fases de liquidación, mientras que valores por debajo del 43% han sido más acordes a fases de retención. Durante el agregado de los primeros siete meses de 2026 el registro se ubica en 46,6%, un valor relativamente alto, pero dentro de la zona umbral entre fases. Además de eso, se observa una tendencia decreciente en el transcurso del año de la proporción de hembras en la faena. En el último mes con datos oficiales, que es julio, la proporción de hembras en la faena disminuyó hasta el 44,3%, siendo este el mínimo registro en 44 meses, el cual ubica al indicador en una “zona intermedia” entre las dos fases que caracterizan el ciclo. 

Desde luego, cabe aclarar que el registro de julio todavía no confirma una fase de retención: para ello el indicador debería ubicarse debajo del 43%, y luego sostenerse en esa zona durante varios meses consecutivos, algo que no ocurre desde 2017. Lo que sí muestran los datos es una zona de posible transición: la señal es coherente con la idea de que el ciclo podría estar comenzando a girar de la liquidación hacia la retención, aunque el cambio no está aún definido ni consolidado, para ello habría que ver si la tendencia se ratifica en los últimos meses del año.


Menos cabezas, pero mayor peso

Los mismos factores que incentivan a la retención de hacienda, es decir, la buena disponibilidad hídrica y los altos precios del kilogramo vivo, impulsaron también a extender el engorde y a enviar animales más pesados a faena. A partir de ello, el peso promedio por animal ascendió durante los primeros siete meses de 2026 a 238,2 kg gancho, superando en 7,6 kg por animal al registro del año pasado, y en 9,5 kg al promedio del último lustro. Este peso promedio es el máximo en los registros para el período considerado, con datos desde 1990.

Si se observan los datos mensuales, en lugar del promedio enero-julio, los datos son aún más alentadores: en julio de 2026, el peso promedio por animal ascendió hasta los 244,3 kg gancho, el máximo valor en los registros. Esta dinámica de mayor agregado de peso previo a la faena se ve también reflejada en las existencias que hay en los establecimientos de engorde a corral. Tal como indica el informe de Rosgan del presente informativo, las mismas alcanzaron las 2.131.785 cabezas al 1° de agosto, lo que representa un incremento interanual del 4,9% respecto del mismo mes del año pasado.


La tasa de extracción también cerca de un valor umbral

Un último indicador que resulta de interés para analizar el estado del ciclo ganadero es el de la tasa de extracción, que puede ser aproximada a partir de la relación entre la faena total durante un año y el stock de bovinos al comienzo de este. En Argentina, la bibliografía especializada indica que existe un valor umbral del 24%: niveles por debajo de esta cifra suelen asociarse a períodos de retención (como ocurrió entre 2011 y 2018, donde el promedio fue del 23,2%), mientras que valores superiores sugieren una fase de liquidación.

Si se realiza el ejercicio teórico de anualizar la faena en base a los primeros siete meses de 2026 y a la estacionalidad promedio de los últimos años, el resultado sería una faena anual de alrededor de 12,3 millones de cabezas en el año en curso. Frente a un stock de 50,9 millones de cabezas a fines del año 2025, esto daría como resultado una tasa de extracción de 24,3% durante 2026, prácticamente en el umbral que delimita el paso de una fase a otra. Si efectivamente se mantuviese esta dinámica hasta fin de año, sería posible que hacia fines de año los stocks presentasen una ligera suba, dado que esto es lo que ha sucedido generalmente en años con niveles de extracción similares. De darse esta situación, los stocks podrían ubicarse en un entorno cercano a las 51,1 millones de cabezas a fines de año. Cabe mencionar, sin embargo, que esto constituye solo un ejercicio teórico, dado que todavía restan verse los movimientos durante los últimos cinco meses del año.

En síntesis, los tres indicadores analizados —una faena en mínimos con una participación de hembras en descenso, un peso por animal en máximos históricos y una tasa de extracción ubicada apenas por encima de su valor umbral— apuntan en una misma dirección: la de una posible transición desde la fase de liquidación hacia una de retención. Ninguno de ellos alcanza todavía para confirmar el inicio de esa nueva etapa, que recién podrá darse por consolidada si la tendencia se sostiene en lo que resta del año. Será clave, por lo tanto, continuar monitoreando de cerca la evolución de estos indicadores en los próximos meses.

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