Loma Verde: un proyecto de carbono busca transformar 2.338 hectáreas en Corrientes y conservar 589 de ellas

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En Corrientes, un campo históricamente utilizado para ganadería extensiva se convirtió en la base de un proyecto forestal pensado para capturar dióxido de carbono durante al menos 43 años. Loma Verde, desarrollado por Cambium, iniciativa de INSUD, junto con Pomera Maderas, contempla 2.338 hectáreas: 1.749 serán plantadas con especies nativas y de rápido crecimiento, mientras otras 589 quedarán bajo protección y conservación.

La escala del proyecto permite observar cómo funciona, en la práctica, una de las alternativas que integran el mercado voluntario de carbono: transformar tierras previamente utilizadas para una actividad productiva en un sistema forestal cuyo objetivo central no será la cosecha de madera, sino la remoción de carbono y la generación de beneficios ambientales asociados.

La presentación comercial de Cambium define a Loma Verde como un proyecto de soluciones basadas en la naturaleza desarrollado sobre un sitio históricamente destinado a la ganadería extensiva. Según la empresa, las prácticas asociadas a esa actividad contribuyeron a degradar un ecosistema compuesto por humedales, bosques nativos y pastizales. El nuevo diseño combina especies nativas y de rápido crecimiento que no serán cosechadas y establece áreas protegidas y diferentes estratos para potenciar los beneficios sobre la biodiversidad.

El horizonte temporal es una de las principales diferencias respecto de una forestación convencional orientada a la producción de madera. Loma Verde tiene un período de acreditación previsto de 43 años y un objetivo de 1,9 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente removidas durante ese período. La documentación presentada por Cambium proyecta además una primera emisión de entre 80.000 y 100.000 VCUs para comienzos de 2027, aunque esa emisión está sujeta a la validación de Verra.

De un campo ganadero a un activo climático

Pablo Aquino, ingeniero forestal y responsable del proyecto de carbono de Loma Verde, explicó a Economis, durante una visita organizada por el Cirulo Thay de periodistas agropecuarios de Misiones, que la iniciativa comenzó a desarrollarse en 2023 y que la selección del predio respondió, entre otros factores, a los requisitos establecidos para este tipo de proyectos sobre tierras degradadas.

El campo tenía unas 2.500 hectáreas según las explicaciones brindadas durante la recorrida, de las cuales alrededor de 1.700 fueron inicialmente identificadas para forestación. La documentación comercial actualmente presentada por Cambium establece una superficie total del proyecto de 2.338 hectáreas, con 1.749 hectáreas plantadas y 589 hectáreas protegidas. Esta última cifra incorpora con mayor precisión la superficie que queda fuera de la plantación y bajo esquemas de conservación.

El objetivo modifica la lógica económica de la plantación. En una forestación destinada a madera, el crecimiento de los árboles se administra para obtener un producto determinado y definir el momento óptimo de cosecha. En Loma Verde, en cambio, los árboles no serán cosechados. El crecimiento forestal constituye el mecanismo mediante el cual el proyecto busca remover y almacenar carbono durante décadas.

“Todo lo que crezca es abocado a carbono. No va a haber cosecha”, explicó Aquino durante la entrevista.

La decisión implica también una estructura financiera diferente. Cambium informó que el proyecto se sostiene con inversión propia del grupo INSUD, de modo que la empresa asume el período inicial de desembolso antes de que la plantación alcance niveles suficientes de crecimiento para comenzar a generar créditos verificables.

Pino, eucalipto y especies nativas

La estrategia combina el conocimiento acumulado por Pomera en la producción forestal con una incorporación específica de especies nativas. El proyecto prevé que aproximadamente el 15% de la superficie forestada esté destinada a nativas y utiliza 20 especies diferentes, seleccionadas de acuerdo con las características de los distintos ambientes.

Los plantines fueron obtenidos de viveros de Corrientes y Misiones, además de material producido en un vivero propio de la empresa en la zona de Ituzaingó. Según Aquino, alrededor del 70% de los plantines de especies nativas provino de viveros misioneros, elegidos en buena medida por la diversidad de especies que producen.

La procedencia del material vegetal constituye otro componente relevante del proyecto. Los responsables de Loma Verde explicaron que trabajan con viveros certificados y semillas cuyo origen puede ser trazado. Esto permite contar con información sobre el material utilizado y forma parte de los requerimientos asociados a los estándares internacionales de certificación.

Las 20 especies nativas fueron distribuidas según las condiciones ambientales. Diez fueron seleccionadas para sectores altos y otras diez para zonas bajas, donde existe menos información sobre el comportamiento de determinadas especies.

La experiencia de los primeros años abrió además una línea de conocimiento. Aquino señaló que algunas nativas ubicadas en sectores altos presentaron un crecimiento que superó las expectativas iniciales, aunque el desarrollo continúa siendo diferente al de especies de rápido crecimiento como el eucalipto.

La combinación responde a una doble lógica. El eucalipto y el pino permiten aprovechar el conocimiento técnico acumulado y una mayor velocidad inicial de crecimiento, mientras que las especies nativas aportan diversidad y permiten incorporar funciones ecológicas que van más allá de la captura de carbono.

Corredores para conectar el monte nativo

Las áreas de conservación no funcionan como espacios aislados dentro del proyecto. Loma Verde contempla corredores biológicos que buscan conectar sectores de monte nativo ubicados en diferentes puntos del establecimiento.

La intención es que las especies nativas plantadas en determinados lotes funcionen como corredores entre áreas naturales, facilitando el desplazamiento de fauna y contribuyendo a la regeneración.

El documento de Cambium asigna a estos corredores una función adicional: actuar como reservorios de semillas y favorecer la regeneración natural, dentro de una estrategia vinculada al Objetivo de Desarrollo Sostenible 15 de Naciones Unidas, relacionado con la vida de ecosistemas terrestres.

El proyecto también incorpora otros componentes ambientales y sociales. Cambium identifica la conservación del patrimonio histórico y arqueológico asociado a las ruinas de las Misiones Jesuíticas y la educación para el desarrollo sostenible en escuelas primarias rurales como parte de los impactos que busca generar en el territorio.

De esta manera, el proyecto intenta ampliar la discusión sobre los créditos de carbono: la captura de CO₂ aparece como una parte de una intervención territorial que también contempla biodiversidad, conservación y vínculos con las comunidades.

Qué hay detrás de un crédito de carbono

La generación de un crédito de carbono no comienza cuando se vende el activo. Primero debe demostrarse que el proyecto existe, que cumple con la metodología declarada y que la cantidad de carbono informada puede ser medida y auditada.

Loma Verde se desarrolla bajo el programa de certificación Verra y utiliza la metodología VM0047 para proyectos ARR, sigla que identifica iniciativas de forestación, reforestación y revegetación. La documentación de Cambium identifica específicamente a Loma Verde bajo Verra VCS 5202 y VM0047.

El proceso contempla el registro y la validación del proyecto y luego verificaciones periódicas de la cantidad de carbono efectivamente removida. Para realizar esas mediciones se utilizan inventarios forestales, parcelas de muestreo y variables como diámetro y altura de los árboles.

A partir de esas mediciones se calcula el volumen de biomasa y, mediante factores y ecuaciones correspondientes a cada especie, se estima la cantidad de carbono almacenado. Los resultados deben pasar por auditorías independientes antes de transformarse en créditos certificados.

La metodología también obliga a mantener registros detallados. En proyectos de esta naturaleza se documentan las actividades realizadas, la evolución de las plantaciones y las mediciones que permiten reconstruir el proceso de captura de carbono.

Un mercado que todavía está construyendo sus reglas

Loma Verde apunta al mercado voluntario de carbono. Allí las empresas compradoras adquieren créditos por decisiones vinculadas con sus compromisos climáticos, las demandas de sus clientes o sus propias estrategias ambientales, a diferencia de un mercado regulado donde la adquisición puede derivarse de una obligación normativa.

El valor de esos créditos no es uniforme. Los precios dependen de factores como el tipo de proyecto, la metodología utilizada, la certificación, la calidad de la remoción y los atributos ambientales y sociales asociados. Durante la entrevista, los responsables de Loma Verde señalaron que los proyectos ARR pueden ubicarse en un rango aproximado de entre 20 y 50 dólares por crédito, aunque remarcaron que se trata de un mercado todavía en proceso de consolidación.

En ese contexto, la certificación adquiere una importancia económica además de ambiental. La capacidad de demostrar qué se plantó, dónde se plantó, cómo se midió el crecimiento y cuánto carbono fue efectivamente removido constituye una parte central del valor del crédito.

La propia Cambium plantea entre sus compromisos el monitoreo permanente, el uso de ecuaciones alométricas validadas localmente y herramientas de teledetección para producir información reproducible sobre los proyectos. También señala como parte de su enfoque la capacitación, los contratos de largo plazo y la participación de las personas vinculadas al territorio.

La conexión con Misiones

Aunque Loma Verde está ubicado en Corrientes, el proyecto tiene un vínculo técnico con Misiones que aparece tanto en la provisión de material vegetal como en el intercambio con especialistas.

Aquino señaló que existe una relación de trabajo con la Facultad de Ingeniería Forestal de Eldorado y que profesionales vinculados con la Universidad Nacional de Misiones participaron en la evaluación de especies nativas. La participación de viveros misioneros también resulta significativa por la diversidad de material disponible.

La experiencia permite observar una posible articulación regional alrededor de una actividad que todavía está construyendo estándares, conocimiento técnico y mercado. Corrientes aporta la superficie y las condiciones para el proyecto; Misiones aparece vinculada a la provisión de especies nativas y al conocimiento forestal.

El caso de Loma Verde muestra así una transición que combina actividad forestal, conservación y finanzas climáticas. Su resultado final dependerá de variables que exceden el crecimiento de los árboles: la capacidad de verificar las remociones, la evolución de las metodologías internacionales, el comportamiento del mercado voluntario y la permanencia de los beneficios ambientales comprometidos.

Por ahora, el proyecto tiene una meta cuantificada: 1,9 millones de toneladas de CO₂ durante 43 años y una primera emisión estimada de 80.000 a 100.000 créditos a comienzos de 2027, condicionada a la validación de Verra.

La apuesta de Cambium consiste en que ese volumen de carbono pueda convertirse en un activo climático verificable sin separar la captura de CO₂ del territorio que la hace posible: un paisaje donde la forestación convive con 589 hectáreas protegidas, corredores biológicos, especies nativas y áreas destinadas a conservación. Es, precisamente, la idea que la compañía resume como “vida más allá del carbono”.

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