El mercado recorta su pronóstico: espera una caída de 1% en el tercer trimestre y un crecimiento de apenas 1,5% en 2026

Getting your Trinity Audio player ready...
Compartí esta noticia !

El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) de septiembre profundizó el deterioro de las previsiones sobre la actividad económica argentina. Los analistas consultados por el Banco Central estimaron que el Producto Interno Bruto (PIB) habría caído 1% en el tercer trimestre frente al período abril-junio y redujeron a 1,5% su expectativa de crecimiento para el conjunto de 2026. La combinación de ambos datos ubica a la economía ante un escenario de contracción en la segunda mitad del año y de recuperación mucho más moderada de la que se proyectaba hasta hace apenas un mes.

El dato tiene una particularidad relevante: el REM no mide una estimación propia del Banco Central, sino que reúne las previsiones de consultoras, centros de investigación y entidades financieras. La edición publicada este 6 de octubre recoge las respuestas obtenidas entre el 28 y el 30 de septiembre de 2026 de 44 participantes: 33 consultoras y centros de investigación locales e internacionales y 11 entidades financieras argentinas.

Una contracción que cambia la lectura del año

La estimación de una caída desestacionalizada de 1% en el tercer trimestre representa un deterioro considerable respecto del relevamiento anterior, que había proyectado una variación 2,1 puntos porcentuales más favorable. Para el cuarto trimestre, en cambio, los analistas esperan una expansión de 1,8%, medio punto más que en la encuesta previa.

La secuencia proyectada es, por lo tanto, de fuerte contracción seguida por un rebote. El REM prevé además un crecimiento desestacionalizado de 0,7% para el primer trimestre de 2027. Sin embargo, la mejora esperada para los últimos meses del año no alcanza para compensar plenamente el deterioro acumulado durante 2026.

El promedio de las estimaciones ubica ahora el nivel del PIB real de 2026 apenas 1,5% por encima del promedio de 2025, lo que implica un recorte de 0,6 puntos porcentuales frente al REM anterior. Entre los diez mejores pronosticadores del relevamiento, la expectativa es todavía más moderada: 1,2% de crecimiento anual, un punto porcentual menos que en la encuesta previa.

La diferencia entre una contracción trimestral y el resultado anual es importante. Un año puede terminar con crecimiento promedio aun cuando atraviese períodos de caída de actividad, especialmente si parte de un nivel previo elevado. Por eso, el REM describe una trayectoria de actividad debilitada, pero no constituye por sí mismo una confirmación estadística de una recesión.

La confirmación de la evolución efectiva de la actividad corresponde a las mediciones oficiales del PIB. El propio BCRA aclara que las cifras del REM son pronósticos de los participantes y que no constituyen proyecciones propias de la autoridad monetaria.

El empleo aparece como uno de los principales canales de impacto

La revisión de las expectativas sobre actividad también alcanza al mercado laboral. Para el tercer trimestre, los participantes del REM proyectaron una tasa de desocupación abierta de 7,5% de la Población Económicamente Activa, dos décimas por encima de la previsión del relevamiento anterior.

Para el cuarto trimestre, la estimación asciende a 7,7%. El Top 10 de pronosticadores proyecta una desocupación todavía mayor: 7,6% para el tercer trimestre y 7,9% para el cuarto.

La combinación entre menor crecimiento esperado y mayor desempleo introduce una dimensión concreta sobre el impacto social del escenario macroeconómico. Una recuperación que se concentra en determinados sectores o que demora en trasladarse al mercado laboral puede mostrar una mejora del PIB sin producir, al mismo tiempo, una recuperación equivalente del empleo.

Por ahora, el REM refleja expectativas. El dato efectivo dependerá de la evolución que finalmente registre la actividad y de cómo responda la demanda de trabajo durante los próximos meses.

Inflación: desaceleración con una corrección al alza en septiembre

El escenario de menor actividad convive con una expectativa de inflación mensual de 1,9% para septiembre, una décima por encima de la estimación del relevamiento anterior. La inflación núcleo fue proyectada en 1,8%, también una décima por encima de la encuesta previa.

Entre los diez mejores pronosticadores, la estimación para el IPC general también fue de 1,9%, mientras que para la inflación núcleo se ubicó en 1,7%.

La lectura que surge del relevamiento no es, entonces, la de una caída de la inflación acompañada automáticamente por una aceleración de la actividad. El mercado proyecta simultáneamente una inflación mensual todavía cercana al 2%, una contracción trimestral relevante y un crecimiento anual mucho más bajo que el esperado en la encuesta anterior.

Para hogares y empresas, esta combinación tiene una consecuencia práctica: la desaceleración de los precios no elimina el desafío de recomponer actividad cuando la demanda permanece débil. La trayectoria de inflación y la recuperación del nivel de producción pasan a estar vinculadas por la evolución del consumo, la inversión y las condiciones financieras.

Tasas y dólar: expectativas relativamente contenidas

El REM proyectó para octubre una TAMAR de bancos privados de 23,56% nominal anual, equivalente a una tasa efectiva mensual de 1,94%. Para diciembre, la expectativa se ubica en 23,50% nominal anual, con una tasa efectiva mensual de 1,93%.

El Top 10 anticipó tasas algo inferiores, de 23,29% para octubre y 23,35% para diciembre.

En materia cambiaria, la mediana de las proyecciones ubicó el tipo de cambio nominal promedio de octubre en $1.545 por dólar, 20 pesos menos que en el relevamiento anterior. Para diciembre, la expectativa es de $1.614 por dólar, mientras que el Top 10 proyectó $1.602. La previsión del conjunto de participantes implica una variación interanual esperada de 11,5% respecto de diciembre de 2025.

La importancia de estas variables reside en su impacto sobre las decisiones de empresas y hogares. Las tasas determinan el costo del financiamiento y el atractivo relativo de mantener liquidez o colocar fondos, mientras que las expectativas cambiarias intervienen en la formación de precios, la planificación de inversiones y las decisiones vinculadas al comercio exterior.

El frente externo conserva una expectativa favorable

Pese al recorte en la actividad doméstica, el mercado mantuvo una previsión de saldo comercial positivo para 2026. El REM proyectó exportaciones de bienes por USD 101.200 millones e importaciones por USD 75.499 millones.

El resultado sería un superávit comercial de USD 25.701 millones, 667 millones de dólares por encima de la expectativa del relevamiento anterior. Las exportaciones, además, fueron revisadas al alza en USD 305 millones, mientras que las importaciones fueron recortadas en USD 362 millones.

La diferencia entre la dinámica interna y la externa es uno de los elementos centrales del escenario proyectado. Mientras el consumo y la actividad doméstica enfrentan una revisión negativa, el sector externo continúa mostrando una expectativa de generación de divisas considerable.

Esto no implica que el superávit comercial resuelva por sí mismo los problemas derivados de una economía con menor nivel de actividad. Sí representa, dentro de las previsiones del mercado, uno de los componentes que contribuyen a sostener el frente externo en un contexto de crecimiento más bajo.

El ancla fiscal se mantiene, aunque con una corrección

El resultado primario esperado para el Sector Público Nacional no Financiero también fue revisado. El REM proyectó un superávit de $15 billones para 2026, 400.000 millones de pesos menos que en el relevamiento anterior.

El promedio de los diez mejores pronosticadores se ubicó en $14,8 billones y ningún participante proyectó un superávit primario inferior a $9 billones para este año.

El dato muestra que, aun con el deterioro de las perspectivas de crecimiento, el consenso relevado continúa contemplando un resultado fiscal primario positivo. La corrección respecto de la encuesta previa, sin embargo, revela que también en esta variable hubo un ajuste de expectativas.

Para la política económica, la combinación plantea una cuestión de difícil equilibrio: sostener la consistencia fiscal mientras la economía atraviesa una etapa de menor actividad y aumentan las previsiones de desempleo. El REM no ofrece una respuesta sobre ese dilema, pero permite observar cómo lo están incorporando quienes participan del mercado.

Una economía con dos velocidades

El escenario que emerge del REM de septiembre es más complejo que una simple revisión a la baja del crecimiento. La economía aparece atravesando una etapa de contracción trimestral, mientras el mercado espera un rebote significativo en el cuarto trimestre y una recuperación más moderada a comienzos de 2027.

La variable que cambió con mayor claridad es la magnitud de la expansión anual esperada. El 1,5% previsto para 2026 deja atrás una expectativa de crecimiento más elevada y acerca el resultado anual a una dinámica de estancamiento relativo, especialmente si se considera que la proyección del Top 10 es aún menor.

Al mismo tiempo, la inflación esperada para septiembre se mantiene en 1,9%, el tipo de cambio proyectado para diciembre se ubica en $1.614, el superávit comercial esperado alcanza USD 25.701 millones y el resultado primario proyectado continúa siendo positivo.

El principal desafío que deja abierto el relevamiento es, por lo tanto, la capacidad de transformar el eventual rebote del cuarto trimestre en una recuperación sostenida. Si la actividad efectivamente cayó durante el tercer trimestre y el mercado laboral continúa deteriorándose, la magnitud y composición de la recuperación pasarán a ser tan relevantes como el dato agregado del PIB.

El próximo movimiento de las expectativas dependerá de si esa recuperación proyectada comienza a verificarse en los indicadores efectivos de actividad, empleo y demanda. Por ahora, el REM de septiembre marca un cambio de escenario: para el mercado, 2026 ya no es el año de una recuperación vigorosa, sino el de una expansión anual acotada después de una segunda mitad mucho más débil de lo previsto.

Información del Autor

Compartí esta noticia !

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Categorías