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El aguante

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Hay que aguantar”, dice enfático el presidente Mauricio Macri explicando que el país normal llegará después del instante último de oscuridad que todavía que ahora se ubica en algún punto de un hipotético segundo semestre.

Lo dice casi al mismo tiempo en que los datos del desempleo y la pobreza revelan las consecuencias más dramáticas de las “reformas de fondo” que se están aplicando para no ser Venezuela. Catorce millones de pobres y un salto de 6,1 puntos porcentuales de la pobreza en el año en que se corrió a pedirle auxilio al Fondo Monetario Internacional y el dólar se disparó lo mismo que los precios de alimentos de la canasta básica.

Es un día triste”, relató Carolina Stanley, como una espectadora de la realidad y no la encargada de un área tan sensible como Desarrollo Social.

Las medidas no hicieron crecer la pobreza, estamos igual que donde partimos”, interpretó Dante Sica, el consultor devenido en ministro de Producción en un país en el que se desploma la producción. Rara argumentación: si así fuera, señor ministro, habrían sido cuatro años perdidos, o el equivalente a un fracaso.

La realidad indica que se mire por donde se mire, “las medidas” del Gobierno incrementaron la pobreza. Si se utiliza el índice de la Universidad Católica Argentina, la pobreza cuando asumió Macri era de 29,7 por ciento. Hoy el mismo observatorio señala que aumentó a 33,6 por ciento, datos incluso más generosos que el propio Indec.

Los datos del Indec no eran “creíbles” en 2015, pero sí lo eran en 2017. Tomando ese punto de partida, la pobreza creció más de seis puntos. Abrazaba al 25,7 por ciento de la población y a fines del año pasado alcanzó al 32 por ciento.

La pobreza golpea siempre al más vulnerable. Casi 47 por ciento de los niños está bajo la línea de pobreza en Argentina. A fines de 2017, 39.7 por ciento de los niños eran pobres.

Es raro pensar que para que un chico pueda estar bien, en un hipotético futuro, deba esta noche irse a dormir con la panza vacía. Eso es “aguantar”.

Es tan dramática la suba, que el gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés, un hombre de Cambiemos, desconfía de los índices del Indec que colocaron a la capital de la provincia vecina como la de mayor índice de pobreza, con 49,3 por ciento.  

Valdés relativizó los índices del Gobierno que conforma y anunció, al estilo Guillermo Moreno, que hará su propia medición.

“Nos llama la atención como fue medido el índice, somos una de las provincias que más ha crecido el salario de los trabajadores. No estamos conformes en cómo se miden los salarios en Nación. Pagamos de otra manera acá, con plus, no se considera el plusito como decimos nosotros“, se quejó Valdés cuando fue recibido por el jefe de Gabinete, Marcos Peña.

También minimizó los números del Indec porque no contemplan la comida que el Estado da en las escuelas. “Corrientes alimenta en cada escuela con desayuno y almuerzo, o almuerzo y merienda y no se refleja en esos índices, vamos a hacer un informe de esa medición y vamos a darlo a conocer”, indicó el gobernador.

No debería ser, sin embargo, una sorpresa. El Indec mide pobreza e indigencia por nivel de ingresos, que sufrieron una enorme pérdida de poder adquisitivo ante una inflación incontenible y la depreciación del peso.

Por el contrario, habrá que alarmarse más, porque la inflación siguió en alza en los últimos meses y el desempleo está más cerca de los dos dígitos que de bajar. Si se midiera hoy, seguramente habría uno o dos puntos más de pobreza.

La escalada del dólar no ayuda. Cada centavo que sube es un corrimiento directo a los precios. Y el Gobierno parece no encontrar las herramientas para domar al billete fetiche. Esta semana marcó un nuevo techo, que bien puede durar apenas unas pocas horas, ya que subir las tasas ya no parece ser una vacuna contra esa fiebre. El jueves hubo un cambio técnico que se pareció bastante a una medida desesperada. El Banco Central, riguroso en cumplir las metas del FMI, habilitó a los bancos a usar todos sus depósitos en la compra de Leliqs para frenar la corrida hacia el dólar e incentivar la conformación de plazos fijos en las entidades financieras. Pero después de las tasas al 68 por ciento y el uso del cien por ciento de los depósitos, no parece haber demasiado más. La pelota está en la cancha del “mercado”.

Si cuando termino mi presidencia no bajé la pobreza, habré fracasado, más allá de las cosas que hayamos obtenido. Todo lo demás serían excusas. Y la pobreza medida en forma independiente”, sentenció Macri… en julio de 2016. Todavía le queda tiempo para cumplir, aunque ya no será la promesa de pobreza cero. Pero no hubo gestos que acompañen lo gestual. A las pocas horas de conocerse el dato de la pobreza, el Presidente celebró la “cosecha récord” desde las redes sociales, lo que le valió una catarata de críticas. Después cerró la semana en un “retiro espiritual” como visitante sorpresa de María Eugenia Vidal. 

 

 

Es poco probable que con la misma receta se logren resultados diferentes. Todo indica que la inflación volverá a estar nuevamente por encima del 40 por ciento y el propio Gobierno alimenta la suba de algunos insumos básicos, como la energía, el gas y el combustible, que generan un efecto inmediato en toda la cadena de precios.

La “actualización” de los precios de la nafta obedece a una conjunción de impuestos, inflación y valor del dólar. Hace unas pocas horas Shell marcó el camino con un nuevo aumento de 9,5 por ciento, que llevó el litro de la nafta a más de 50 pesos en Misiones y casi 50 pesos en Capital Federal. En breve se sumarán las demás petroleras. Es un incremento de más de 200 por ciento en la era Macri.

Misiones, claro, no escapa a las consecuencias del modelo nacional. El desempleo trepó al 3,6 por ciento y la pobreza alcanza al 35,7 por ciento de la población, número que se queda corto si se aplica el método multidimensional del Instituto Provincial de Estadística y Censos.

Pero la situación podría ser peor si no fuera por la contención del Estado que con herramientas propias estimula a una economía en declive. El Fondo de Crédito ya entregó cerca de 200 millones a emprendedores con una tasa máxima del 14 por ciento, que no existe en ningún otro punto del país. Se suman otros cien millones en microcréditos con distintas fuentes de financiamiento.

Por eso se puede transitar el tiempo electoral con calma. La Renovación marca el pulso con una gestión que no se detiene y que incluso, se exporta como modelo. El gobernador Hugo Passalacqua se reunió con Juan Schiaretti en Córdoba con el objetivo común de que el próximo Gobierno tenga una influencia decisiva que fluya desde el interior profundo.

Fue esa la consigna que puso sobre la mesa en otro encuentro con Roberto Lavagna, el candidato que todos quieren en la lista y que emerge como aglutinador de quienes quieren pararse por encima de la grieta, incluso buena parte del radicalismo que hoy está dentro de Cambiemos.

Passalacqua mantuvo en una oficina del centro porteño una reunión de casi dos horas. Lavagna no conocía al misionero, aunque comparten el origen genovés. Fueron presentados por Zenón Alberto Biagosch, un especialista en combate al lavado de dinero. El experto considera que en Misiones se hizo un trabajo clave en la prevención del delito transnacional.

Lavagna y Passalacqua expresaron su intención de ir por la unidad y resaltaron la necesidad de fortalecer un Mercosur más humano. Un ida y vuelta muy ameno que sirve de cara a futuro. El ex ministro de Economía podría volver a Posadas a una reunión más amplia pensando en las elecciones de octubre, una vez que su candidatura se consolide.

Hoy marcha tercero en las encuestas, pero parece ser el único capaz de romper la polarización entre el Presidente y Ella, como la llama Juan Grabois, el dirigente social que vino a Misiones a apoyar al Frente Popular, Agrario y Social, con Isaac Lenguaza como candidato a gobernador.

En Cambiemos parece no haberse iniciado el tiempo electoral. Apenas unas recorridas a algunas ciudades y reuniones mínimas en departamentos céntricos de Posadas. Los avatares internos del radicalismo dominan las discusiones en la alianza.

Todavía no se termina de definir si los boinas blancas deberán ir o no a internas. El Tribunal Electoral provincial ratificó que Luis Pastori y los demás nominados a diputados, deberán confirmar sus candidaturas en una interna antes del 13 de abril, pese a que la Justicia electoral federal había considerado válida la reforma impuesta por la Convención en diciembre, que habilitó el armado a dedo de las listas.

En el PRO miran con desdén las pulseadas del radicalismo, pero al mismo tiempo, están consumidos en el internismo eterno de los socios menores. Misiones es apenas una muestra. En el ámbito nacional son más los que coquetean con la idea de abandonar el barco o, en su defecto, conseguir más espacios de poder dentro de la alianza.

La tensión dentro de Cambiemos podría reconfigurar el escenario político y romper la relación de respeto institucional con la Renovación. La gobernabilidad mutua pende de un hilo por las ambiciones políticas del radicalismo que no la pasa bien dentro del partido ni en las calles, donde cada día hay más reproches por el modelo. ¿La economía? Para otro momento.

Hay gestos de cansancio en los dirigentes del PRO que tienen que resolver algunos problemas de gestión, mientras que los socios deliberan in eternum. El precio de la yerba mate tiene sin dormir a los macristas de la primera hora en Misiones porque saben que salga lo que salga, habrá descontento. El viernes se firmó el laudo, pero el precio se guardó bajo siete llaves. 12,50 pesos es el número mágico que calmaría a los productores, aunque no sea el 13,50 exigido. Pero podría estar por debajo, en 11,55 pesos, un número que calma a la industria, pero no es del gusto del Gobierno provincial. Cada centavo son varios millones de diferencia. Para abajo, habrá reclamos de la producción. Para arriba, la industria dice que no puede pagar. La Provincia sostiene que con un kilo de yerba a 150 pesos en las góndolas de los supermercados, 13 pesos es un valor razonable.

Los dilemas de la principal alianza opositora le permiten a la Renovación andar con calma. El vicegobernador Oscar Herrera Ahuad marcha primero en cualquier encuesta, pero el candidato no pierde la oportunidad de machacar algunas ideas centrales de lo que ofrece como continuidad de la gestión, con la mejora en la productividad de las chacras como emblema, acompañada por la “salud” de las finanzas.

En Posadas se van conociendo algunos nombres que consolidan la oferta electoral de la Renovación y crece la figura Leonardo Stelatto, uno de los principales contendientes del intendente Joaquín Losada. Los empresarios Nicolás Brea y Claudio Wipplinger también serán parte de una alternativa atractiva para quienes están defraudados con Cambiemos.

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