Mes: mayo 2021

Con la segunda ola y decisiones políticas vinculadas al año electoral, aflora el riesgo de una escalada de los pasivos monetarios del Banco Central

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Un informe de Marcelo Capello, Agustín Cugno y Laura Caullo de la Fundación Mediterránea – IERAL

• Es probable que la estrategia del ministro Guzmán para la primera mitad de 2021 apuntara a mostrar un déficit primario bastante por debajo del presupuestado, para avanzar en un acuerdo con el FMI, que permitiera postergar pagos a este organismo y al Club de París, una política que recibió una ayuda excepcional de la mano de la suba del precio de las commodities. Sin embargo, esta estrategia no parece haber ponderado adecuadamente el peso que tiene un año electoral en la Argentina, en el contexto de marcadas disidencias dentro del gobierno. Tampoco parece haber previsto la lenta marcha del proceso de vacunación
• Si la escalada de contagios y la ocupación de unidades de terapia intensiva continua en ascenso, es probable que debamos enfrentar nuevas instancias de confinamiento para intentar mitigar el avance del virus, lo cual impactará también en la actividad económica, la situación social y en las cuentas fiscales. En un escenario pesimista de confinamiento extra, el costo fiscal de una eventual ampliación del paquete de medidas “Covid” llegaría a 2,1% del PBI, frente a 3,4% erogado en 2020
• Esta dinámica llevaría a un gasto primario de entre 22,9% y 23,7% del PIB en 2021, que compara con 24,4% observado en 2021 y 18,8% en 2019. Así, el déficit primario en 2021 se ubicaría en 4,3% del PIB en el escenario base y en 5,2% en el pesimista, frente a 6,5% del PIB en 2020 y 0,4% en 2019.
• Suponiendo que entre mayo a diciembre el BCRA compra alrededor de U$S 7.700 millones de dólares en el mercado cambiario, pero se fija como objetivo que la base monetaria neta crezca solo 40% en 2021 respecto de fin de 2020, entonces la autoridad monetaria deberá retirar, a través de la emisión de LELIQ y pases pasivos, entre $1.175.000 y $1.970.000 millones, según escenarios fiscales y financieros que se detallan en este artículo. Como estos pasivos devengan intereses, aun suponiendo una tasa constante, el stock de pasivos remunerados del BCRA se incrementará hasta alcanzar niveles de entre 12,5% y 15,3% del PIB, guarismos que preanuncian la necesidad de ajustes en el futuro: como referencia, el máximo anterior de pasivos remunerados se observó en 2017, con 11,4% del PIB
• Si, en cambio, el BCRA acepta una expansión de la base monetaria neta superior al 40% en 2021, digamos, del 60%, entonces el stock de pasivos monetarios remunerados se ubicaría a fin de año en niveles más manejables, pero con el riesgo de intensas presiones sobre las cotizaciones alternativas del dólar y la marcha de la inflación

La estrategia “silenciosa” del ministro y las decisiones económicas en un año con alta incidencia de variables exógenas

Luego que durante los primeros 10 meses de 2020 la política fiscal y monetaria del gobierno resultaran sumamente expansivas, primero por propia decisión y luego por las consecuencias de la pandemia por COVID-19, cuando el dólar informal tocó los 195 pesos en el mes de octubre de ese año, existió una reacción liderada por el ministro de economía Martín Guzmán, pasando a una estrategia de política fiscal y monetaria más cuidadosa.

Así, mientras en el primer cuatrimestre de 2020 el gasto público subió un 12,1% en términos reales, en igual período de 2021 cayó un -6%. Además, el déficit primario resultó del 1,4% y 0,2% del PIB en esos períodos, respectivamente, aunque en el segundo caso, si se contabiliza el Aporte Solidario y Extraordinario (ASE)1 ingresado en el período, se tendría un superávit primario de 0,1% del PIB, similar al obtenido por la Administración Macri en el primer cuatrimestre de 2019, cuando se apuntaba a un resultado anual equilibrado y se contaba con programa del FMI.

Adicionalmente, la expansión de la base monetaria nominal resultó del 43% interanual en los primeros 4 meses de 2020, versus 35% en igual lapso de 2021, con una diferencia causal importante: mientras en 2020 la emisión neta de moneda era originada principalmente por la monetización del déficit fiscal, en los primeros meses de 2021 ocurre mayormente por intervenciones compradoras del BCRA en el mercado de cambios2

Queda claro que el ministro Guzmán en los últimos meses de 2020 y primeros de 2021 aplicó una estrategia diseñada para ayudar a estabilizar la economía y a obtener un acuerdo con el FMI3, pero que dicha estrategia no tuvo demasiada explicitación pública, seguramente para morigerar críticas y oposición dentro de la misma coalición de gobierno.

Algo así como la reedición del “miren lo que hago, no lo que digo” del ex presidente Néstor Kirchner en su mandato de gobierno (2003 – 2007). También similar a la estrategia “silenciosa” de Nicolás Dujovne en 2018 y 2019, cuando
aprovechó la suba del dólar y la inflación para licuar parte del gasto público (principalmente salarios y jubilaciones), que sumado a la suba de los Derechos de Exportación y la actualización de tarifas, logró reducir drásticamente el déficit fiscal. En el caso del primer período de gobierno kirchnerista, a la licuación de flujos y stocks en pesos ya la había producido la breve administración de Eduardo Duhalde.

Es probable que la estrategia del ministro Guzmán para la primera mitad de 2021 apuntara a mostrar un déficit primario bastante por debajo del presupuestado para el año, lo que le podría haber viabilizado un acuerdo con el FMI en dicho lapso, postergando los pagos de este año a dicho organismo y al Club de París. Por supuesto, esa estrategia se habría visto favorecida por el importante aumento del precio de nuestras exportaciones que ocurrió en los últimos meses.

Si el ministro hubiera tenido éxito con su estrategia, habría aumentado la confianza hacia la economía, no habría tenido problemas con las cotizaciones alternativas del dólar y con una política un poco más expansiva antes de las elecciones, el oficialismo probablemente cosecharía una buena cantidad de votos, con ajustes para realizar tras las elecciones y durante 2022.

¿Qué no previó el ministro y cuáles eventos exógenos complicaron adicionalmente la economía? En primer lugar, no debe haber ponderado adecuadamente el peso que tiene un año electoral para la toma de las decisiones económicas en Argentina. Agravado por el hecho que se trata de una administración singular, cuyas decisiones más importantes no emanan de un solo integrante del gobierno, y que parecen existir miradas diametralmente diferentes respecto a ciertos objetivos e instrumentos para alcanzarlos.

Tampoco debe haber previsto el ministro la lenta marcha del proceso de vacunación que, ante el impacto de la segunda ola de coronavirus y la fuerte suba de los contagios, amenazan colmar la capacidad instalada de los servicios de salud, y así derivó nuevamente en decisiones de confinamiento que ralentizan la economía y empeoran las ya preocupantes condiciones sociales de la población.

Esta situación, está claro, exacerba las demandas por mayor asistencia social y gasto público, además de afectar negativamente la actividad económica y la recaudación fiscal.

Esas decisiones y consecuencias ya se están observando en la realidad (ver secciones que siguen), lo que le pone fuertes límites al objetivo del ajuste “callado” del ministro Guzmán, con el cual trataba de hacer equilibrio entre los organismos internacionales, los mercados financieros y algunos miembros poderosos de su propia administración.

Ante las restricciones que impone la aceleración de los contagios, las fechas electorales y los reclamos de una porción del propio gobierno que integra, es probable que el ministro haya decidido dejar el acuerdo con el FMI para luego de las elecciones de noviembre. Esto plantea el problema sobre cómo afrontar el pago al Club de París del 31 de mayo (U$S 2,4 mil millones) y del pago al FMI del 22 de septiembre (U$S 1,9 mil millones), si no se reciben antes los aproximadamente U$S 4.400 millones de DEG adicionales que asignaría el mismo organismo.

Seguramente los funcionarios del gobierno nacional por estos días están negociando para postergar dichos pagos aún sin contar con el acuerdo con el FMI, el cual deben estar prometiendo lograr una vez pasadas las elecciones de noviembre. En definitiva, las grandes decisiones económicas argentinas se encuentras atadas nuevamente a los vaivenes de un año electoral.

¿Qué riesgos existen con esta última estrategia? Que a causa de la segunda ola de la pandemia y los incentivos que provocan las próximas elecciones de septiembre y noviembre, el gasto público aumente demasiado en lo que resta del año, al igual que la expansión monetaria, y ambos se instalen en niveles de desequilibrio a largo plazo, que a futuro requieran nuevos procesos de licuación y así finalmente se dificulte la firma del acuerdo con los organismos internacionales. Esta secuencia muy probablemente sería acompañada con subas en los tipos de cambios alternativos, por excesos monetarios y a la espera de un sinceramiento del tipo de cambio oficial y otras variables claves de la
economía, tras las elecciones.

Mientras más se postergue el acuerdo y más empeore la situación fiscal desde mayo de 2021, mayor desconfianza e incertidumbre existirán en los mercados que, como se anticipó, podría afectar cotización del dólar informal y el acceso del Tesoro al financiamiento voluntario en los mercados (y su costo). Si pasa eso último, será necesario que el BCRA crecientemente emita pesos para asistir al Tesoro, y ello exigiría mayores colocaciones de LELIQ y pases pasivos para retirar los pesos sobrantes, todas posibilidades que podrían condicionar en forma importante la marcha de la inflación y la economía a futuro. A continuación, se evalúan algunos escenarios en tal sentido.

Cuentas fiscales en primer cuatrimestre del año

El inicio del 2021 se caracterizó por una mejora en las cuentas públicas respecto al año anterior, principalmente explicada por dos factores: 1) aumento del 25% de la recaudación tributaria en términos reales (principalmente por Derechos de exportación y ASE), de modo que los recursos tributarios resultaron 8,2% del PIB en el primer cuatrimestre, 1,4 pp por arriba de igual período del año anterior; 2) disminución del 6% del gasto público en términos reales, principalmente debido a que a inicios de 2021 no se aplicaron ayudas a familias, empresas y provincias como las aplicadas en 2020 como consecuencia del confinamiento y la caída de la actividad económica (IFE, ATP, etc.). Así, el gasto primario se contrajo interanualmente 0,4 pp del PIB en el período enero-abril de 2021.

Por otra parte, el 1 de marzo del corriente año se aplicó el primer incremento bajo la nueva movilidad previsional (Ley 27.609) que perciben las jubilaciones y pensiones, la Asignación Universal por Hijo (AUH), las asignaciones familiares y las pensiones no contributivas, tras 12 meses en que las actualizaciones se realizaron en forma discrecional, a través de decretos del Poder Ejecutivo de la Nación.

La nueva fórmula resulta muy similar a la vigente en el período 2008-2017, aunque aplicada de manera trimestral. Se trata de un índice de movilidad conformado en un 50% por variación de salarios y 50% por variación de la recaudación tributaria de ANSES (por beneficiario). El aumento resultante tiene un límite dado por la variación interanual de la recaudación total de ANSES (por beneficiario), aumentada un 3%. Así, producto de aplicar la nueva fórmula, los beneficios en marzo se incrementaron un 8,1% respecto de diciembre 2020, y para junio el aumento será del 12,1%. No obstante, con la aplicación de la nueva movilidad el gasto en jubilaciones evidenció una caída interanual del 9,2% en los primeros cuatro meses del año, en términos reales. Un guarismo similar a la caída observada en el gasto en Personal.

En cuanto a los gastos en prestaciones sociales, el primer cuatrimestre del año exhibe una disminución interanual del 18,8% (546 mil millones en 2020 vs 443 mil millones en 2021), fundamentalmente por la eliminación del ingreso familiar de emergencia (IFE), aún cuando se compensó (parcialmente) con medidas implementadas durante el año en curso (50% de aumento en los montos de la Tarjeta Alimentar desde febrero, $15.000 a beneficiarios de AUH AMBA y REPRO II para sectores más afectados).

Escenarios fiscales para el resto del año 2021

Con el advenimiento de la segunda ola de COVID-19 y el fuerte aumento de los contagios, se tienen consecuencias para la actividad económica y para las cuentas fiscales, además de la influencia que siempre ejercen los períodos eleccionarios en tal sentido. Por lo pronto, se ha decidido un período de confinamiento entre el 22 y 30 de mayo, con posibilidades de extenderse (si nos atenemos a lo ocurrido en 2020), o de pasar a una estrategia de subperíodos intermitentes de confinamiento durante el invierno, en función de la evolución de los contagios y la utilización de las UTIs en las instituciones sanitarias.

Por ende, para realizar estimaciones sobre las variables fiscales en lo que resta del año, aquí se consideran dos escenarios macro – fiscales:
1) BASE, sin nuevos períodos de confinamiento, que incluye las mayores erogaciones ya anunciadas durante mayo como consecuencia de la segunda ola4;
2) PESIMISTA, en el cual existe un período total de confinamiento de 30 días (seguidos o alternados), en que se ralentiza la actividad económica y se implementan nuevos programas de gastos a causa de la pandemia y sus consecuencias5.

A partir de los escenarios de evolución del PIB e inflación se estima una recaudación anual para cada escenario, teniendo en cuenta, además, el mayor aporte de los Derechos de exportación y el ASE, y las modificaciones recientemente aprobadas en el impuesto a las Ganancias. Tales estimaciones arrojan ingresos para el sector público nacional del 18,6% (BASE) y 18,4% (PESIMISTA) en 2021, cuando en 2020 los ingresos fueron equivalentes a 17,9% del PIB, con lo que en 2021 la suba sería de entre 0,7 y 0,5 puntos del PIB.

Suponiendo una suba de salarios formales (promedio) del 40% en el escenario base y del 37% en el escenario pesimista, la movilidad previsional arrojaría un incremento interanual del 46,6%, a diciembre, en el escenario base, y del 43,8% en el pesimista.

Para el caso del gasto en personal, se considera la paritaria del 35% firmada por UPCN y ATE, para ambos escenarios. Por otra parte, se estima que los subsidios económicos crecerán 0,5 pp del PIB en 2021, como consecuencia del congelamiento parcial de tarifas.

En el caso de los gastos de capital, se asume que siguen la línea del Presupuesto de 2021. Para el resto de las erogaciones se extrapola lo ocurrido en el primer cuatrimestre para todo el año, considerando su estacionalidad típica, salvo en el caso de las transferencias a provincias, en que se incluye un extra.

En el año 2020 los gastos asociados a la pandemia representaron 3,4% del PBI. Más de la mitad respondieron a IFE y ATP, programas que aún no fueron anunciados para hacer frente al nuevo confinamiento de 2021.

De acuerdo a los anuncios recientes, en 2021 el “gasto covid” vigente representaría 1,54% del PBI. La apuesta parece estar vinculada a políticas alimentarias, pues se ha incluido un significativo refuerzo a la tarjeta alimentar, con un gasto anual estimado de $191 mil millones (0,47% del PBI). En particular, se amplió la cobertura del programa, llegando a hogares con niños vulnerables de hasta 14 años (antes hasta 6 años) y se incrementaron los montos del beneficio ($6.000 a hogares con un niño, $9.000 con 2 hijos y $12.000 con 3 o más niños). Además, se anunció un desembolso anual estimado en $167 mil millones para el programa Potenciar Trabajo, que alcanza a 920.000 trabajadores. Este programa reúne a los programas Hacemos Futuro y el Salario Social Complementario, buscando convertir planes sociales en políticas de empleabilidad y propuestas productivas, a través de la terminalidad educativa, la formación laboral y la certificación de competencias.

Sin embargo, si la escalada de contagios y la ocupación de unidades de terapia intensiva continua en ascenso, es probable que debamos enfrentar nuevas instancias de confinamiento para intentar mitigar el avance del virus, lo cual impactará también en la actividad económica, la situación social y en las cuentas fiscales. A continuación, se hace
referencia a un escenario pesimista de confinamiento extra, en el cual se otorga una ronda de IFE de $15.000 a 8.8 millones de beneficiarios, una ronda de ATP por $35.000 a 2 millones de trabajadores y un bono de $15.000 a todos los beneficiarios de AUH. Hasta el momento esta última medida sólo fue otorgada a los beneficiarios del AMBA. El costo fiscal de esa ampliación en el paquete de medidas llegaría a 2,1% del PBI, frente a 3,4% erogado en 2020.

Esta dinámica llevaría a un gasto primario de entre 22,9% y 23,7% del PIB en 2021, según escenario, versus 24,4% observado en 2021 y 18,8% en 2019. Concomitantemente, el déficit primario en 2021 se ubicaría en 4,3% del PIB en el escenario BASE y en 5,2% en el PESIMISTA, frente a 6,5% en 2020 y 0,4% en 2019.

Dado que en el escenario base se incluyen “gastos covid” ya implementados por el gobierno, por el equivalente a 1,5% del PIB, quiere decir que, si ellos no hubieran sido necesarios, el año fiscal 2021 podría haber cerrado con un déficit primario de 2,8% del PIB, bastante por debajo del 4,2% presupuestado, dados los mayores recursos que se obtendrían este año con respecto a los valores presupuestados.

Servicios de deuda, financiamiento y necesidad de asistencia del BCRA al Tesoro en 2021

Una vez estimados los posibles escenarios fiscales para 2021, en lo que sigue se plantean los servicios de deuda a para este año, el financiamiento disponible en los primeros meses del año, y los escenarios de financiamiento para el resto del año, de modo de estimar luego la necesidad de asistencia del BCRA al Tesoro Nacional.

Como se observa en el gráfico que sigue, los mayores vencimientos se dan entre mayo y septiembre, es decir, en el período previo a las PASO. Concentrándose en los servicios de deuda en pesos que no resultan intra – sector público, el mayor vencimiento será el del mes de agosto, por el equivalente a 3,3 mil millones de dólares, un mes antes de las PASO. Como se explicó al comienzo, si el acuerdo con los organismos internacionales se demora y el escenario fiscal resulta el PESIMISTA, podrían reducirse las posibilidades de obtener financiamiento voluntario en pesos en el mercado.

En el período enero a abril de 2021, el Tesoro consiguió roll over por el equivalente a 117% de los servicios que vencían en pesos, mientras que en 2020 dicho guarismo fue del 73%. Por ende, para el resto del año aquí se suponen dos escenarios para el financiamiento voluntario en pesos que pueda obtener el Tesoro en el mercado:
1) BASE, en que el Tesoro obtiene financiamiento por el 120% de los servicios que vencen en pesos;
2) PESIMISTA, en que dicho guarismo resulta del 90%.

En cambio, para los servicios de deuda en dólares que vencen en 2021, se supone roll over con organismos como Banco Mundial, BID, CAF y otros, y reprogramación en el caso de FMI y Club de París. No obstante, si no hubiera reprogramación con los dos últimos organismos, con el ingreso de nuevos DEG del FMI y el uso de reservas de libre disponibilidad del BCRA (actuales y las que se acumularían el resto el año, si se mantienen los altos precios de las commodities), existiría la posibilidad de cancelar servicios en dólares sin entrar en default con los OOII. Por supuesto, mientras más reservas de LD se utilicen para pagar servicios en 2021, más complicado podría resultar el acceso al financiamiento voluntario en pesos.

Con los escenarios estimados y supuestos realizados, pueden obtenerse las necesidades de asistencia del BCRA al Tesoro Nacional entre mayo y diciembre de 2021 restando el déficit primario y los servicios de deuda en pesos al monto de financiamiento en pesos que se obtenga en el mercado. Así las cosas, se resumen los resultados en la tabla que sigue, que muestra que en el escenario fiscal y financiero base la asistencia del BCRA debería ser equivalente a 3,4% del PIB, mientras en el otro extremo, con escenario fiscal y financiero pesimista, la asistencia debería alcanzar a 5,4% del PIB. Se debe recordar que en 2020 dicha asistencia fue de 7,5% del PIB, y en 2019 de 2,6%

Para analizar la sensibilidad de la emisión monetaria por asistencia del BCRA al Tesoro, en el gráfico que sigue se simulan, para ambos escenarios fiscales, el incremento de la base monetaria que se daría por motivos fiscales, para porcentajes de rollover de la deuda en pesos en poder del sector privado que van del 60 al 140%.

Puede observarse que la emisión monetaria por motivos fiscales en 2021 se podría ubicar entre 51% y 114% de la base monetaria existente al 31/12/2020, según cual sea el porcentaje de roll over de la deuda en pesos que se obtenga en el mercado, entre valores plausibles. Se trataría de subas en la base monetaria inconsistentes con una tasa de inflación del 29% (presupuesto) o del 36% (observada en 2020).

Escenarios de emisión monetaria en 2021: Causas y riesgos

Como se explicó en la sección anterior, los escenarios fiscales y financieros, especialmente los pesimistas, con mayor gasto público por efecto de la pandemia y menor financiamiento voluntario para el Tesoro a causa de la creciente incertidumbre, conducirían a necesidades de asistencia del BCRA al Tesoro que significarían subas en la base monetaria, sólo por estos efectos, de entre 60 y 100%, para los escenarios más plausibles.

No obstante, la variación neta de la base monetaria no depende sólo de la asistencia del BCRA al Tesoro, también influyen las intervenciones del organismo monetario en el mercado de cambios (por desajustes entre oferta y demanda de divisas, ante restricciones varias al acceso a las divisas y un sistema cambiario de flotación sucia) y la compra – venta de letras y pases que realiza el BCRA, para regular la cantidad de dinero.

En tal sentido, en el gráfico que sigue puede observarse que, durante el año 2020, el BCRA creaba base monetaria especialmente por su asistencia al Tesoro, pero sacaba pesos de circulación por ventas netas de divisas en el mercado cambiario y por venta de Leliq y pases pasivos. En cambio, en el primer cuatrimestre de 2021 el BCRA crea base monetaria especialmente por compra de divisas en el mercado de cambios, y mucho menos que en 2020 por asistencia al Tesoro, mientras sigue sacando pesos de circulación vía emisión de Leliq y realización de pases pasivos.

Por ende, especialmente en el caso de los escenarios fiscales y financieros pesimistas para el resto del año 2021, en que el BCRA tendría que aumentar sustancialmente su asistencia al Tesoro Nacional, se sumaría esta emisión monetaria a la que viene realizando con las intervenciones cambiarias, frente a un importante superávit comercial. Por supuesto, esta situación mete mucha más presión sobre la emisión de otros pasivos monetarios, con los cuales el BCRA excluye dinero de circulación.

Asumiendo los escenarios fiscales y financieros antes enunciados, y que en el período mayo a diciembre de 2021 el BCRA compra alrededor de U$S 7.700 millones de dólares en el mercado cambiario, pero se fija como objetivo que la base monetaria neta crezca solo 40% en 2021 (respecto al 31/12/2020), entonces la autoridad monetaria deberá retirar, a través de la emisión de LELIQ y pases pasivos, entre $1.175.000 y $1.970.000 millones, según escenarios fiscales y financieros antes citados. Como estos pasivos devengan intereses, aun suponiendo una tasa constante, el stock de pasivos remunerados del BCRA se incrementará hasta alcanzar niveles de entre 12,5% y15,3% del PIB, cuando el máximo anterior se visualizó en 2017, con 11,4% del PIB. Claramente se trataría de una situación que requeriría de fuertes ajustes en el tiempo.

Si, en cambio, el BCRA se pone como objetivo una expansión de la base monetaria neta superior al 40% en 2021, por ejemplo, del 60%, el stock de pasivos monetarios remunerados se ubicaría a fin de año entre 11% y 13,7% del PIB, niveles menores a los antes indicados, pero aun similares o superiores al máximo de 2017, con el riesgo que suban adicionalmente las cotizaciones alternativas del dólar y la inflación siga ubicada en niveles muy preocupantes el resto del año.

Queda claro, en función de los distintos escenarios fiscales y financieros, que la sintonía fina de la política monetaria se podría complicar en la segunda mitad de 2021 si el gasto se expande adicionalmente y se dificulta la renovación de los vencimientos en pesos, aunque lo más probable es que las correcciones ocurran hacia el final del presente año, o
el entrante.


1 Más conocido como “impuesto a las grandes fortunas”.
2 La Asistencia del BCRA al Tesoro Nacional (Adelantos y Distribución de Utilidades) resultó de 2,3% del PIB en el primer cuatrimestre de 2020, y de 0,5% en igual período de 2021.
3 La estrategia contractiva en materia fiscal fue combinada con crecientes restricciones en materia cambiaria y de importaciones, así como controles de precios y congelamiento de tarifas, y más recientemente el uso del tipo de cambio como potencial ancla para los precios, entre otras medidas cortoplacistas, en buena medida originadas en la desconfianza que despiertan algunas de las políticas del gobierno y en el nivel que exhiben ciertos stocks, como las reservas de libre disponibilidad del BCRA.
4 Suba real del PIB del 6%, inflación del 43% y suba del tipo de cambio oficial del 30%
5 Suba real del PIB del 4% en 2021.


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Cultura de la Selva: 11 equipos seleccionados para confeccionar prendas

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Tras el cierre de la convocatoria “Cultura de la Selva” fueron seleccionados 11 equipos de diseñadores de indumentaria, confeccionistas y modistas para trabajar en la elaboración de indumentaria que llevarán plasmadas las obras de la biodiversidad misionera pintadas por los artistas plásticos. Se trata de una iniciativa de la Agencia para el Desarrollo Económico de Misiones (ADEMI), con el acompañamiento de la Secretaría de Estado de Cultura y el Ministerio de Coordinación de Gabinete.

Cultura de la Selva buscó generar un nicho de mercado en la unión de sectores para conseguir intereses económicos conjuntos. Para ello se comenzó con la convocatoria de artistas plásticos que aportaron sus diseños y ahora se pasa a la etapa de elaboración de indumentaria que serán ingresadas luego al mercado.

Los elegidos fueron María Eugenia Chacón de Puerto Esperanza; Mariela Bys de Oberá, Liliana García de Posadas, Cinthia Oliynek  de Posadas, Chantal Edsberd de Posadas, Patricia Bujar de Leandro Alem, María Eugenia Amarilla de Oberá, Carla Bria de Posadas, Lorena González de Posadas, Luciana Villalba de Posadas y Verónica Almirón de Posadas.

Así, cada equipo seleccionado elaborará sus prendas con tres conceptos:

Línea urbana casual para mujer/hombre: se trata de prendas para el uso de ciudad con características como comodidad, practicidad y diseño contemporáneo. Dentro de esta tipología se comprenden remeras, blusas, vestidos urbanos, pantalones tipo capri o midi, bermudas, falda-pantalón, chaqueta y chalecos. Accesorios: piluso, boina, sobre de mano, riñonera, bandolera, pañuelo y barbijo.

Línea casual juvenil: prendas casuales destinadas a usuarios jóvenes y dinámicos. Son prendas de carácter simple, originales y funcionales para diferentes actividades. Las tipologías que comprende la línea casual juvenil son musculosas, remeras, chombas, buzos, chaquetas,  faldas, vestidos, blusas y pantalones. Accesorios: gorros, boinas, bufandas, mochilas, vinchas, scrounchies, moños, pañuelos y actualmente el barbijo.

Línea pret a porter clásica y couture: prendas destinadas para la mujer que busca sofisticación y elegancia. Su ocasión de uso, generalmente son reuniones, eventos formales, cóctel, presentaciones, inauguraciones, entre otras posibles donde se requiera causar una impresión de profesionalismo, sofisticación y formalidad. Aquí se pueden encontrar: blazers, pantalón de vestir, falda de vestir, abrigos, camisas, vestido formal, vestido de gala, traje de dos piezas.

En cuanto a los premios, se visualizará el trabajo de confección y se abrirán oportunidades de comercialización de sus productos. 

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Cómo el aumento de los precios de las criptomonedas afecta a la ciberseguridad

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El mercado de las criptomonedas ha estado en un viaje salvaje durante los últimos dos trimestres, ya que Bitcoin, Ethereum y muchas otras criptomonedas experimentaron cambios bruscos de precios diarios y máximos históricos. Como resultado, la capitalización total del mercado de criptomonedas alcanzó los $2 billones por primera vez en la historia.

Si bien esta carrera alcista de las criptomonedas podría ser excelente para las finanzas de los especuladores, el aumento de los precios de las criptomonedas también conlleva posibles implicaciones de seguridad cibernética. 

Como resultado, los inversores individuales y las empresas se han convertido en objetivos más importantes del criptojacking, y ninguna industria es inmune.

Exploremos las principales preocupaciones de seguridad que enfrentan tanto las empresas como los inversores en la actualidad.

Popularidad de Cryptominer: los ciberdelincuentes utilizan el malware de cryptominer para secuestrar los dispositivos de las víctimas y utilizar el poder de procesamiento para minar criptomonedas en secreto para sí mismos. La prevalencia de estos ataques se correlaciona directamente con los ciclos del mercado de criptomonedas. 

Si bien este tipo de ataques ha existido durante bastante tiempo, pasaron a primer plano en 2017-2018 cuando los valores de las criptomonedas se dispararon a niveles récord durante la última burbuja. 

En el primer trimestre de 2018, vimos varios mineros de criptomonedas aparecer por primera vez en la lista de WatchGuard de las principales variantes de malware. Esto coincidió con los máximos históricos anteriores antes de la actual corrida alcista de 2020-2021.

Hemos visto esta correlación desarrollarse regularmente durante los últimos años. La inteligencia sobre amenazas de endpoints de nuestro último Informe de seguridad de Internet muestra que a medida que los precios comenzaron a subir después de los mínimos de 2018-2019, el volumen de detecciones de malware de criptomineros fue un 25% más alto en 2020 que en 2019.

Esperamos que esta tendencia continúe a medida que aumentan los ciclos del mercado de criptomonedas y caerá en los próximos años.

También es importante tener en cuenta que incluso cuando el mercado vuelve a colapsar, los criptomineros no desaparecerán por completo. 

Los ciberdelincuentes continuarán agregando módulos de criptomineros a las redes de bots existentes para generar ingresos pasivos de criptomonedas. 

Dado que la mayoría de estas amenazas se originan a través de mensajes de phishing, la forma más sencilla de reducir su riesgo es tratar todos los enlaces y archivos adjuntos en cualquier forma de comunicación no solicitada con extremo escepticismo. 

Para cubrir todas sus bases, debemos asegurarnos de mantener también actualizados los navegadores web y las extensiones con los últimos parches de seguridad.

Repercusiones de ransomware: siempre que hable de criptomonedas y seguridad, sin duda surgirá el ransomware. El ransomware moderno utiliza un cifrado sólido con claves únicas por víctima y exige el pago en criptomonedas populares (especialmente monedas de privacidad como Monero). 

El aumento de los precios de las criptomonedas afecta al ransomware de varias maneras.

Primero, muchos de estos ataques incluyen una cantidad determinada de monedas (un Bitcoin, cinco Monero, etc.). Y a medida que los precios continúan subiendo, la demanda de ransomware puede volverse mucho más cara. 

Además, las tarifas de transacción aumentan junto con los precios. Estos son factores que las empresas y las víctimas individuales consideran al decidir si pagar o no.

La mejor manera de lidiar con el ransomware es evitar infecciones en primer lugar. Implementar la autenticación multifactor siempre que sea posible para evitar que los atacantes aprovechen sus credenciales para lanzar un ataque de ransomware, así como los servicios antimalware avanzados basados en el comportamiento para detectar y remediar las variantes de ransomware antes de que puedan hacerse cargo.

Estafas en las redes sociales: la criptomoneda que se convierte en “corriente principal” también tiene otras ramificaciones. Los precios más altos significan más atención por parte de los inversores. Y dado que los atacantes van donde está el dinero, esto también significa más estafas y engaños.

El infame hackeo de Twitter de 2020 es un ejemplo perfecto de cómo las estafas criptográficas aumentan durante los principales movimientos del mercado. Un atacante ganó $100,000 al apoderarse de cuentas de Twitter de alto perfil y prometer a los usuarios que duplicarían cualquier Bitcoin enviado a una dirección específica. Algunos vieron esto como una estafa descarada, pero muchos no. 

Estas tácticas son kriptonita para el tipo de nuevos inversores muy entusiastas que se ven atraídos al mercado por los incrementos de precios salvajes (y muchas estafas criptográficas tienen el mismo éxito a pesar de ser mucho menos sofisticadas y creíbles).

Los inversores individuales deben abordar y solicitar cada transacción de criptomonedas con extrema precaución y escepticismo, y siempre verificar la autenticidad de la persona o el sitio en cuestión antes de realizar cualquier movimiento. 

Al mismo tiempo, las figuras públicas y las empresas de alto perfil deben estar atentas a los ciberdelincuentes que intentan aprovechar sus nombres o apoderarse de sus propiedades en línea para hacer que los ataques parezcan más creíbles y legítimos.

Estas son solo algunas de las implicaciones de seguridad que acompañan a los aumentos significativos en el precio de las criptomonedas, pero hay muchos otros métodos que los piratas informáticos utilizan para aprovecharlas. 

La buena noticia es que a medida que la criptomoneda se vuelve más popular, más ojos estarán puestos en ella, incluidos más expertos que presten atención.

Esto significa que probablemente será más fácil rastrear el robo de criptomonedas en línea y los pagos de extorsión a los delincuentes. De hecho, el Equipo de Recuperación de Activos del FBI (RAT) destacó un incidente en su reciente Informe de delitos en Internet de 2020 (p. 12) en el que pudieron rastrear una transferencia bancaria fraudulenta incluso cuando el delincuente intentó lavarla a través de criptomonedas. La atención y las capacidades de organizaciones como esta son un avance positivo y contribuirán, en gran medida, a ayudar a rectificar e incluso disuadir la delincuencia en línea.

Si bien nadie sabe con certeza cómo serán los precios de las criptomonedas en las próximas semanas y meses, las empresas y las personas deben permanecer atentos y en guardia contra este tipo de riesgos de seguridad. 

Siempre se debe tener en cuenta las tácticas criminales y los consejos defensivos anteriores para evitar ser víctima de los ciberataques que sabemos que aumentan en popularidad durante las corridas alcistas de las criptomonedas.

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Cómo preparar a las empresas para que sean resilientes en la nueva normalidad

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Por Rob Mello, líder de Estrategia y Transformación para Américas de Orange Business Services. Las organizaciones de todas las industrias están en alerta máxima: los sectores comerciales fueron afectados considerablemente por el COVID-19 y están trabajando para mantenerse a flote. ¿Qué acciones deben tomarse para estar preparados para el futuro?

1. Las empresas necesitan poner a los clientes en el centro. Esto implica comprender cómo cambiaron, cómo les afectó la crisis o qué cosas se volvieron más importantes para ellos. Para hacer esto, hay que preguntarse: ¿se modificó la forma en que consumen, cambió su presupuesto y cómo interactúan ahora?

2. Naturaleza cambiante del lugar de trabajo. Millones de personas hacen home office para ayudar a prevenir la propagación del virus. Las compañías realizaron un curso intensivo sobre teletrabajo e implementaron ampliamente herramientas, tecnologías y procesos de colaboración mejorados. ¿Qué significa esto para el nuevo ambiente de trabajo, a medida que cambian las condiciones? La ciberseguridad también deberá priorizarse y adaptarse para abordar esta nueva metodología de manera segura.

3. La competitividad es otro desafío. ¿Cómo pueden las empresas mantenerse competitivas en este nuevo mundo, son capaces de detectar agentes externos que podrían intentar desafiarlas y cómo serán sus relaciones con los clientes?

4. Con los ingresos y las ganancias cayendo en picada durante la crisis, aumentarán las presiones de costos sobre TI. Se pedirá a los departamentos de tecnología y TI que encuentren oportunidades de reducción de costos a corto plazo para mitigar esos efectos.

Muchas organizaciones están atravesando algún tipo de transformación digital, pero deben encontrar el equilibrio entre las opciones de bajo costo y los servicios y soluciones premium. Es importante asegurarse de contar con los expertos adecuados y, si existen brechas de habilidades, ¿cómo se revierten? Además, para que la transformación digital avance, también se necesita estar rodeado de los proveedores y socios apropiados, lo que implica ampliar el ecosistema para obtener aún más valor colaborativo.

5. Los cambios financieros y las limitaciones de gasto también son un desafío e incluso pueden llevar a preguntarse si se tienen implementados modelos de negocios eficientes o si se podrían requerir otros nuevos.

Según Peter Schwartz, futurista y vicepresidente senior de Salesforce, “Apoyarse en la incertidumbre es una forma en que los líderes pueden prepararse para la próxima normalidad. Tenemos una oportunidad única de aprender de esta pandemia y diseñar intencionalmente un futuro mejor”. Todo esto nos lleva a repensar lo que constituye una organización resiliente lista para la sostenibilidad futura.

Retornar y reimaginar

McKinsey ha hablado mucho sobre las “5 R en el camino hacia la próxima normalidad” en un mundo post-COVID-19. “Si bien los líderes deben centrarse en la resolución y la resiliencia mientras nos acostumbramos a trabajar de forma remota y superar los obstáculos inmediatos, también hay que comenzar a pensar en el regreso, y es entonces cuando es necesario reconocer que la normalidad que teníamos no regresará.” 

Deben evaluar si la cadena de suministro que tienen ahora es lo suficientemente resiliente para el futuro. Además, dado que la pandemia afecta negativamente a los países de manera diferente, ¿está realmente funcionando la cadena de suministro en todos los territorios? Muchas organizaciones actualmente están considerando qué activos digitales y físicos tienen implementados y si las plataformas que están utilizando son adecuadas para impulsar la resiliencia.

La reducción y el control de costos son otras dos áreas de enfoque en lo que se puede denominar una etapa de retorno. Éstos deben controlarse debido al impacto general de COVID-19. ¿Qué reducciones a corto plazo se pueden realizar sin dañar negativamente los planes futuros?

La siguiente etapa después de retornar es reimaginar y finalmente reformar. Muchas empresas han sufrido una interrupción y una vez que el contexto comience a normalizarse, será el momento de que empiecen a imaginarse y planificar en qué podrían convertirse. Las más sólidas comparten algunas características similares, como se describe a continuación.

Una organización ágil y que aprende

Para estimular la resiliencia, se necesitan una gran cantidad de habilidades relacionadas a campos específicos que también puedan colaborar entre disciplinas. En vistas al futuro, se requerirán los denominados profesionales T-Shaped: Este tipo de especialistas con forma de “T” combinan su conocimiento particular en un área (barra vertical) con competencias horizontales sobre temáticas de carácter transversal que afectan a cualquier tipo de organización como pueden ser la estrategia de negocio, la gestión de equipos, la comunicación, la creatividad y la resolución de conflictos. Esto requiere un enfoque más profundo en la capacitación y la adopción por parte de los usuarios.

Los habilitadores clave incluyen fomentar una cultura de inteligencia empresarial y mejora continua, abordar regulaciones actualizadas dentro y alrededor de la oficina e impulsar la co-innovación con socios.

Además, resulta clave implementar y aprovechar el análisis de datos para asegurarse de que la empresa está progresando. Las formas de empleo del momento replantean nuevas herramientas y tipos de datos, tal vez basados ​​en la eficiencia del trabajo desde el hogar, por ejemplo, por lo que se debe recopilar toda esa información y tomar decisiones basadas en ésta.

Ser resiliente ahora implica trabajo remoto y colaboración continua a escala global. Esto requiere más conectividad en la nube y acceso online más seguro. La Virtualización de Escritorio (DaaS) es una realidad, al igual que nuevas plataformas que facilitan que los empleados puedan desarrollar tareas juntos o en simultáneo, trabajando en equipo, sin perder el contacto fluido.

Enfoque en el cliente y empatía de marca

Las empresas deben dar paso a un costumer journey o camino del cliente diferente, a medida que se sostiene el negocio sin contacto, mediante la implementación de soluciones omnicanal y OTC (order-to-cash, de sus siglas en inglés). Éstas incluyen el centro de contacto: si se tiene uno on-premise, tal vez deberían comenzar a pensar en migrarlo a la nube para que los trabajadores puedan trabajar desde cualquier lugar. 

Las analíticas son esenciales para mejorar la experiencia del usuario, y si ahora se tienen nuevos clientes o diferentes perfiles de consumidores para satisfacer, descubrir lo que quieren y esperan en tiempo real es primordial para la diferenciación competitiva. La inteligencia artificial (IA) y los chatbots pueden facilitar las comunicaciones omnicanal para agilizar la participación y brindar respuestas de servicio rápidas y efectivas.

Inteligencia y control de costos

La resiliencia en este momento se trata principalmente de impulsar una mayor eficiencia comercial y de adaptarse rápidamente para mitigar los riesgos. Las empresas deben determinar qué activos poseen (como datos, inventario, ecosistemas de socios y varias plataformas) y qué nuevos modelos comerciales deben desarrollar para capturar ingresos.

Invertir en innovación puede ayudar a controlar los costos y mejorar la visibilidad, al igual que la creación de economías de escala en la gestión de la infraestructura. Los modelos as-a-service brindan las herramientas que se precisan para mejorar la granularidad del consumo del servicio y la capacidad para ofrecer facilidades como pago por uso pueden ser un gran beneficio.

Seguridad y privacidad por diseño

Demasiadas organizaciones todavía ven a la seguridad desde una perspectiva aislada. Según EY, solo el 36% de las compañías tienen en cuenta a la ciberseguridad en la etapa de planificación de una nueva iniciativa empresarial. 

Ahora es el momento adecuado para analizar los cimientos digitales construidos bajo presión debido a la pandemia y evaluar cómo aprovecharlos para la sostenibilidad y el crecimiento futuro.

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Se negoció la ON Simple más importante en la historia del Mercado

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 Las Obligaciones Negociables (ON) Simples se siguen posicionando como una gran herramienta para el financiamiento PyME, puesto que permite a cada empresa acceder a créditos con montos y plazos específicos. En ese sentido, la mitad de las operaciones que se realizaron con este instrumento, fue llevada a cabo gracias al respaldo de Garantizar, convirtiéndose así en la SGR con más avales en este tipo de operatorias.

En lo que va del 2021, la Sociedad de Garantía Recíproca líder del país, lleva realizadas seis emisiones de ON Simples por un monto que supera los $300.000.000. Lo más destacable es que la SGR concretó tres negociaciones en tan solo cuatro días hábiles. “Esto fue un suceso inédito para el mercado, ya que nunca se habían cerrado esa cantidad de operaciones en tan pocos días”, explicó Gabriel González, presidente de Garantizar SGR.

La colocación se hizo con la empresa rionegrina Grupo Prima por $206.000.000 y se convirtió en la ON más grande desde que se instrumentó esta herramienta en el mercado de capitales. En esta línea, González destacó: “se trata de una garantía sin antecedentes en el mercado de capitales por el volumen de la ON que se realizó en dos tramos: $144.200.000 a 30 meses y tasa Badlar más 0,99% como margen de corte, y $61.800.000 a 48 meses y tasa Badlar más 6%”.

Asimismo, Garantizar realizó otras dos operaciones con dos empresas de Chaco. La primera fue con Insuga S.A. por $27.000.000 en dos tramos, la mitad a 18 meses y la otra mitad a 48 meses, obteniendo un margen de corte de 2% y 6 %, respectivamente. La segunda colocación fue para una empresa de Resistencia, Cueros y Cuerinas S.R.L., empresa que obtuvo fondos por $15.000.000 en dos partes, la mitad a 18 meses y la otra mitad a 48 meses, obteniendo un margen de corte de 1,99% y 6 %, respectivamente.

“Con esta herramienta ayudamos a que las PyMEs de todos los sectores se financien a largo plazo y a la medida de sus necesidades, es decir, acceden al crédito y además tienen la posibilidad de elegir moneda, plazo de la emisión, amortización y período de pago de interés”, detalló el presidente de Garantizar SGR, quien agregó que “es importante dar a conocer estas opciones de financiación ya que son beneficiosas para todas las partes, tanto para las PyMEs como para los inversionistas, quienes demandan cada vez más estos productos”.

Cabe destacar que los plazos de financiación de las ON Simples llegan hasta los 5 años por emisión, brindando también la posibilidad de emitir series consecutivas. Asimismo, la documentación solicitada por la Comisión Nacional de Valores (CNV), es 100% digital y básica, a diferencia de los requerimientos para las grandes empresas. Luego de obtener los fondos, la PyME solo debe presentar la aplicación de los mismos y sus estados contables anuales.

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